Ir al contenido

Trieste

2011 marzo 31
por Eduardo Angulo Pinedo

Fue hace unos día que escuché en Radio Euskadi, en el programa Más que palabras, que el escritor Claudio Magris, nacido en Trieste, había llevado a Barcelona una exposición sobre su ciudad y sus tradiciones fronteriza, literaria y mítica. Para mí, Trieste siempre irá unida al Matthias Sandorf de Julio Verne, a su lucha por la libertad y a su venganza. En la radio, la periodista que daba la noticia mencionó, de pasada, que entre las tradiciones de la ciudad están las visitas de Sigmund Freud, la primera de la cuales fue para estudiar la vida sexual de las anguilas. Y esta es la historia de un joven estudiante que, años más tarde, sería el maestro de la psiquiatría y de su interés por el sexo de las anguilas.

En 1877, un joven graduado de 21 años que se iniciaba en la investigación, Sigmund Freud, publicó un artículo en las Actas de la Academia Imperial de Ciencias titulado “Observaciones sobre la configuración y estructura fina de los órganos lobulados de anguilas descritos como testículos”. Según los historiadores de la ciencia, y en concreto de la psiquiatría, esta primera publicación de Freud es importante pues nos revela cómo se va formando el autor como escritor y como científico.

Dos años antes, en el semestre de verano de 1875, además de recibir lecciones de anatomía, química y fisiología, Freud pasó una semana en el laboratorio de Zoología que dirigía Carl Claus, director del Instituto de Anatomía Comparada y uno de los propagandistas, en lengua alemana, más eficaz y prolífico de las ideas de Darwin. Claus había llegado a la Universidad de Viena para modernizar el Departamento de Zoología y, entre otras iniciativas, había conseguido fondos para montar una estación de Biología Marina en Trieste, hoy en Italia y entonces salida al Mediterráneo del Imperio Austro-Húngaro (era Francisco José I el Emperador y Sissí la Emperatriz). Como parte de los fondos para la estación había una dotación de becas para que estudiantes destacados pudieran desarrollar proyectos concretos en Trieste. Freud fue la primera elección de Claus.

Viajó a Trieste en marzo de 1876 con un proyecto concreto: encontrar los nunca vistos testículos de la anguila. El mismo Freud escribió en la introducción al artículo que publicó sobre este trabajo que “nadie ha encontrado jamás una anguila macho adulta, nadie ha observado aún los testículos de la anguila, a pesar de los innumerables esfuerzos realizados a través de los siglos”. Este mes de marzo y el siguiente septiembre servirán a Freud para certificar su fracaso; tampoco encontró los testículos de la anguila macho. Un par de años antes, un polaco llamado Simon Syrkis había descrito unos pequeños órganos lobulados que propuso eran los desconocidos testículos. Freud diseccionó 400 anguilas buscando las gónadas, encontró los órganos de Syrkis pero no pudo demostrar que eran los testículos. Conociendo como ahora sabemos su futura carrera científica en la psiquiatría, es notable su inicio en la ciencia con un fracaso en la búsqueda de unos testículos que nunca encontró. Un fracaso así quizá marcó su desarrollo personal y científico, y el futuro descubridor de la castración fracasó en su temprano intento de encontrar los testículos… de la anguila.

Nos podemos preguntar dónde estaba el fallo, en todos esos siglos de esfuerzos, para no encontrar los testículos de la anguila. En primer lugar, y seguramente la razón principal, que entonces no se conocía el complicado ciclo vital de este animal y, por tanto, no se sabía que los machos maduraban, y por tanto desarrollaban los testículos, en el viaje desde su arroyo hasta el Mar de los Sargazos para reproducirse. Así, no hay machos en los ríos, sólo en el mar y lejos de la costa. Además, y como razón quizá más freudiana, porque las hembras son casi de doble tamaño que los machos y, aunque no he leído el artículo original de Freud, me lo figuro diseccionando los ejemplares más grandes pensando que serían machos cuando, en realidad, eran hembras. Como ven, y a pesar de lo que digan, el tamaño sí que importa.

*Freud, S. 1877. Beobachtungen über Gestaltung unf feineren Bau des als Hoden beschiebenen Lappenorganen des Aals. Sitzb. Derk. Akad. Wissensch. I. Abth. März-Heft. Jahrg. 1877, p. 1-13.

*Simmons, L. 2006. Freud’s Italian Journey. Ed. Rodolphi. Amsterdam. 285 pp.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.