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Vaso

2010 julio 9
por Eduardo Angulo Pinedo

Un vaso de agua, en determinadas circunstancias, es la distancia entre la vida y la muerte. En sequía, con escasez de agua o si no hay agua potable, la muerte está muy próxima. Además, cada año mueren casi dos millones de personas de diarrea provocada por el agua contaminada. No hay dinero, en el mundo no desarrollado, para instalaciones sanitarias y de agua potable; hay que buscar otras maneras de conseguir agua sana. Se intenta que sean los propios consumidores los que apliquen técnicas sencillas y baratas que descontaminen el agua. Ya hablamos del sari de la India y su eficacia como filtro en la lucha contra el cólera. Algo parecido buscan en Sudamérica equipos de investigación como los de Simonne Rufener, de la Universidad de Berna, en Suiza, y William Oswald, de la ONG Asociación Benéfica PRISMA de Lima, en el Perú. En ambos casos estudian la contaminación del agua desde que se recoge en el pozo, la fuente o lo que sea como proveedor, hasta que se bebe en el hogar después del transporte en bidones o cualesquiera recipientes adecuados. Los suizos hacen el estudio en Bolivia, donde visitan 81 hogares y recogen 347 muestras de agua en una zona rural. En el Perú, los investigadores recogen 93 muestras de 109 hogares de un barrio de chabolas en las afueras de Lima.

Hacer un examen microbiológico exhaustivo para demostrar si el agua está contaminada sería muy caro y muy lento y, por lo tanto, poco práctico. Sin embargo, como la mayor fuente de contaminación, sobre todo en el caso de la diarrea, son los microorganismos fecales (procedentes de heces humanas), vale con tomar a la más extendida de estas bacterias, Escherichia coli, y detectar si se encuentra y en qué cantidad en el agua que analizamos. Cada individuo que se encuentre en el agua, si se le pone en el medio adecuado, se reproduce a gran velocidad y da lugar a una colonia, y las colonias son visibles y se pueden contar con facilidad. Por tanto, los investigadores cogen una parte de la muestra de agua, la ponen en el medio para que crezca Escherichia coli y, cuando aparecen las colonias, las cuentan y saben si el agua está contaminada y cuánto lo está.

Tanto en Perú como en Bolivia detectan algo realmente curioso: el agua está más bien limpia al tomarla del origen, durante el transporte y al llegar al hogar donde se suele potabilizar una vez más hirviéndola o poniéndola un tiempo al sol. Sin embargo, al beberla está nuevamente contaminada. Tanto es así que es más peligrosa beberla en un vaso que hacerlo directamente del bidón en que se ha transportado. Los autores encuentran que es el vaso en el que se bebe el agua el que contamina el agua con Escherichia coli y, además, en el Perú, encuentran que también las manos de los bebedores tienen la bacteria.

En resumen, el sistema de potabilización del agua funciona pero falla en el último eslabón, es decir, en la higiene personal en el hogar. Es una conclusión importante para la planificación de futuras campañas de potabilización de agua en países en desarrollo; no solamente hay que incidir en el tratamiento del agua, también hay que promover la higiene en el hogar.

*Oswald, W.E., A.G. Lescano, C. Bern, M.M. Calderon, L. Cabrera & R.H. Gilman. 2007. Fecal contamination of drinking water within peri-urban households, Lima, Peru. International Journal of Tropical Medicine and Hygiene 77: 699-704.

*Rufener, S., D. Mäusezahl, H.-J. Mosler & R. Weingartner. 2010. Quality of drinking-water at source and point-of-consumption-drinking cup as a high potential recontamination risk: A field study in Bolivia. Journal of Health, Population and Nutrition 28: 34-41.

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