CALLEJERO ( C/ SABINO ARANA)

SABINO ARANA

Su ideología política

Sabino Arana Goiri, fundador del PNV

Sabino Arana Goiri (1865-1903), fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV), dejó muy claro su peculiar modo de pensar en varios de sus escritos, entre los cuales he elegido algunos que creo que representan con toda claridad el sentir de sus doctrinarios políticos. Es cierto que Sabino Arana no asesinó a nadie, pero hay que reconocer que supo encontrar las palabras adecuadas para que muchos de su sucesores ideológicos sí optasen por el asesinato como la consecución lógica del odio que destilaban sus palabras.

Creo que estos escritos hablan por sí solos y sin duda alguna clarifican el origen de lo que los nacionalistas vascos, demagogos por naturaleza, han dado en llamar “conflicto vasco”. El modo de pensar claramente racista y fascista de Sabino Arana, es evidente que ha sido acogido por sus secuaces como la mejor doctrina a seguir a lo largo de la trayectoria política del PNV y del resto de organizaciones satélites que conforman el nacionalismo vasco.

Hay numerosas pruebas de que los nacionalistas vascos sienten una especial admiración por el racista y fascista Sabino Arana, y quizá la más importante de todas ellas sea la existencia de una fundación que lleva su nombre, aunque también es digno de reseñar el hecho de que los nacionalistas vascos hayan adoptado la bandera que este individuo creó para el PNV y que después han impuesto a todos los vascos -nacionalistas o no- como la bandera de Euskadi, nombre que, por cierto, también inventó Sabino Arana.

Y sin más dilación voy a transcribir lo escrito en las páginas 627 y 628 del libro “¿Qué somos?”, de Sabino Arana, publicado en Buenos Aires (Argentina) en el año 1965 por la editorial Sabindiar-Batza.

“¿Qué somos?”

“La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta.

El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos) o si es apuesto es tipo femenil (ejemplo, el torero).

El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe.

El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras y sabréis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos.

El bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación).

El bizkaino es emprendedor (leed la historia y miradlo hoy ocupando elevados y considerados puestos en todas partes… menos en su patria); el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale (examinad el estado de las colonias).

El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor (“etxejaun”); el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo (pulsad la empleomanía dentro de España, y si vais fuera de ella le veréis ejerciendo los oficios más humildes).

El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice.

El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos (que lo digan los lisiados españoles que atestan las romerías del interior y mendigan de caserío en caserío); el español es avaro aun para sus hermanos (testigo, Santander cuando pidió auxilio a las ciudades españolas en la consabida catástrofe).

El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, es capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna (preguntádselo a las Conferencias de San Vicente de Paúl); el español es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar (contad, si podéis, los millares de mendigos de profesión que hay en España y sumadlos con los que anualmente nos envía a Euskeria).

Interrogad al bizkaino qué es lo que quiere y os dirá “trabajo el día laborable e iglesia y tamboril el día festivo”; haced lo mismo con los españoles y os contestarán pan y toros un día y otro también, cubierto por el manto azul de su puro cielo y calentado al ardiente sol de Marruecos y España.

Ved un baile bizkaino presidido por las autoridades eclesiásticas y civiles y sentiréis regocijarse el ánimo al son del “txistu”, la alboka o la dulzaina y al ver unidos en admirable consorcio el más sencillo candor y la loca más alegría; presenciad un baile español y si no os causa náuseas el liviano, asqueroso y cínico abrazo de los dos sexos queda acreditada la robustez de vuestro estómago, pero decidnos luego si os ha divertido el espectáculo o más bien os ha producido hastío y tristeza.

En romerías de bizkainos rara vez ocurren riñas, y si acaso se inicia alguna reyerta, oiréis sonar una media docena de puñetazos y todo concluido; asistid a una romería española y si no veis brillar la traidora navaja y enrojecerse el suelo, seguros podéis estar de que aquel día el sol ha salido por el Oeste.

El aseo del bizkaino es proverbial (recordad que, cuando en la última guerra andaban hasta por Nabarra, ninguna semana les faltaba la muda interior completa que sus madres o hermanas les llevaban recorriendo a pie la distancia); el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año.

La familia bizkaina atiende más a la alimentación que al vestido, que aunque limpio siempre es modesto; id a España y veréis familias cuyas hijas no comen en casa más que cebolla, pimientos y tomate crudo, pero que en la calle visten sombrero, si bien su ropa interior es “peor menealla”.

El bizkaino que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaino es, por natural carácter, religioso (asistid a una misa por aldea apartada y quedaréis edificados); el español que habita lejos de las poblaciones, o es fanático o es impío (ejemplos de lo primero en cualquier región española; de lo segundo entre los bandidos andaluces, que usan escapulario, y de lo tercero, aquí en Bizkaya, en Sestao donde todos los españoles, que no son pocos, son librepensadores).

Oídle hablar a un bizkaino y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español y si sólo le oís rebuznar podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias.

El bizkaino es amante de su familia y su hogar (cuanto a lo primero, sabido es que el adulterio es muy raro en familias no inficionadas de la influencia maketa, esto es, en las familias genuinamente bizkainas; y cuanto a lo segundo, si el bizkaino por su carácter emprendedor se ausenta de su hogar no le pasa día en que no suspire por volver a él); entre los españoles, el adulterio es frecuente así en las clases elevadas como en las humildes, y la afección al hogar es en estas últimas nula porque no la tienen.

Por último, según la estadística, el noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkainos españolizados.

Decid, pues, ahora si el bizkaino es español por su tipo, carácter y costumbres.”

Otras publicaciones de Sabino Arana en la prensa de finales del siglo XIX, parte de ellas extraídas del “reglamento” que articuló para crear una nueva nación

«El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón, apartamiento total, en una palabra, del fin de toda humana sociedad. Y muerto y descompuesto así el carácter moral de nuestro pueblo, ¿qué le importa ya de sus caracteres físicos y políticos?»

«¿Qué es, pues, lo que respecto de la pureza de la raza se contiene en el programa nacionalista? Puede reducirse en los puntos siguientes:

1) Los extranjeros podrán establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrán naturalizarse en la misma. Respecto de los españoles, las Juntas Generales acordarán si habrían de ser expulsados, no autorizándoseles en los primeros años de independencia la entrada en territorio bizkaino, a fin de borrar más fácilmente toda huella que en el carácter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación.

2) La ciudadanía bizkaina pertenecerá por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana, por efecto de la confederación; y, por cesión del poder (Juntas Generales) constituido por aquéllas y éstas, y con las restricciones jurídicas y territoriales que señalara, a las familias mestizas euskeriano-extranjeras».

«Si nos dieran a elegir entre una Bizkaya poblada de maketos que sólo hablasen Euzkera y una Bizkaya poblada de bizkainos que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar esta segunda, porque es preferible la sustancia bizkaina con accidentes exóticos que pudieran eliminarse y sustituirse por los naturales, a una sustancia exótica con propiedades bizkainas que nunca podrán cambiarla,»

«Tanto están obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no enseñársela a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto con los españoles y evitar así el cruzamiento de las dos razas.»

«En Cataluña todo elemento procedente del resto de España lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euzkericos, u oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano.»

«Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah, la gente amiga de la paz…! Es la más digna del odio de los patriotas. »

«Conque, ¿es anti-español el Euzkera? Es la primera vez que lo oímos de labios maketos. ¡Ya lo sabéis, euzkaldunes, para amar el Euzkera tenéis que odiar a España! Así lo pensábamos nosotros; pero ahora es un español el que lo dice”…y del enemigo el consejo.»

«Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ánimo del náufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera.»

«Etnográficamente hay diferencia sustancial entre ser español y ser euskeriano, porque la raza euskeriana es sustancialmente distinta de la raza española… Si fuese moralmente posible una Bizcaya foral y euzkeldun (o con Euskera), pero con raza maketa, su realización sería la cosa más odiosa del mundo, la más rastrera aberración de un pueblo, la evolución política más inicua y la falsedad más estupenda de la historia… y vosotros, degenerados y corrompidos por la influencia española, o los habéis adulterado por completo, o los habéis reemplazado por los usos y costumbres de un pueblo a la vez afeminado y embrutecido… Tanto nosotros podemos esperar más de cerca nuestro triunfo, cuanto España se encuentre postrada y arruinada… el favorecer la irrupción de los maketos es fomentar la inmoralidad en nuestro país; porque si es cierto que las costumbres de nuestro Pueblo han degenerado notablemente en esta época, débese sin duda alguna a la espantosa invasión de los maketos, que traen consigo la blasfemia y la inmoralidad… Es preciso apartarse de los maketos en todos los órdenes de la vida… Gran daño hacen a la Patria cien maketos que no saben euskera: Mayor es el que le hace un solo maketo que lo sepa…»

El sueño fascista de Sabino Arana

Y hasta aquí esta pequeña selección de los pensamientos que habitualmente publicaba el padre del nacionalismo vasco para cimentar debidamente su doctrina. Pero Sabino Arana no se conformó con expresar por escrito sus ideas filosóficas con respecto a la raza vasca y su superioridad ante las demás, sino que también confeccionó un reglamento que serviría como dogma para crear su propia nación, cuyo reglamento guardan en sus casas muchos nacionalistas vascos como su mejor tesoro.

En este reglamento, Sabino Arana juega por primera vez con las siglas JEL (Jaun-Goikua eta Lagi-Zara) lo que significa “Dios y ley vieja”, y las adopta como lema de la nación que pretende crear, basada, por supuesto, en el odio a todo aquel que no sea vasco de pura raza, que no hable euskera, que no sea católico y que no desee crear esa nueva nación. Sabino Arana pretendía algo así como una mezcla entre el nazismo de Hitler y el fanatismo religioso de Al-Qaeda, cuyas ideologías extremistas es muy probable que algo hayan recogido de las enseñanzas de este despreciable personaje.

Selección del reglamento redactado por Sabino Arana Goiri para “Euskeldun-Batzokija”

Curioso colage que bien podría ser una visión de Sabino Arana, aunque yo, personalmente, noto la falta de Bin Laden o de Jomeini

Jaun-Goikua.- Bizkaya será católica, apostólica, romana, en todas las manifestaciones de su vida interna y en sus relaciones con los demás pueblos.

Eta.- Bizkaya se establecerá sobre una perfecta armonía y conformidad entre el orden religioso y el político, entre lo divino y lo humano.

Lagi-Zara.- Bizkaya se reconstituirá libremente. Restablecerá en toda su integridad lo esencial de sus Leyes tradicionales llamadas Fueros. Restaurará los buenos usos y las buenas costumbres de nuestros mayores. Se constituirá, si no exclusivamente, principalmente con familias de raza euskeriana. Señalará el Euskera como lengua oficial.

Distinción de Jaun-Goikua y Lagi-Zara.- Bizkaya se establecerá sobre una clara y marcada distinción entre el orden religioso y el político, entre lo eclesiástico y lo civil.

Anteposición de Jaun-Goikua a Lagi-Zara.- Bizkaya se establecerá sobre una completa e incondicional subordinación de lo político a lo religioso, del Estado a la Iglesia.

Confederación.- Siendo Bizkaya, por su raza, su lengua, su fe, su carácter y sus costumbres, hermana de Alaba, Benabara, Gipuzkoa, Laburdi, Nabara y Zuberoa se ligará o confederará con estos seis pueblos para formar el todo llamado Euskaleria (Euskeria) pero sin mengua de su particular autonomía. Esta doctrina se expresa con el principio siguiente: Bizkaya libre en Euskeria libre.

Capítulo 1º

Lema del Nacionalismo Vasco: JAUN-GOIKUA ETA LAGI-ZARA.

1.- El lema de Bizkaya ha sido Jaun-Goikua eta Foruak que nosotros hemos sustituido por Jaun-Goikua eta Lagi-Zara, que significa lo mismo, pero es más euskérico que aquél. Traducido al castellano quiere decir “Dios y Ley vieja”, esto es, Tradición religiosa y Tradición Política. Con el primer término se significa el Derecho de Dios en Bizkaya; y con el segundo el Derecho Nacional de Bizkaya. El término eta (y) quiere decir que en Bizkaya se deberá realizar simultáneamente lo que significan el primero y el tercer término del lema. El ir Jaun-Goikua antes que Lagi-Zara quiere decir que la legislación bizkaina debe supeditarse en todo a las leyes religiosas y morales.

5.- Antiliberal y antiespañol es lo que todo bizkaino debe ser, según el lema de Jaun-Goikua eta Lagi-Zara.

9.- Ideológicamente hablando, antes que la Patria está Dios; pero en el orden práctico y del tiempo, aquí en Bizkaya para amar a Dios es necesario ser patriota, y para ser patriota es preciso amar a Dios, porque Este se halla comprendido en el lema patrio.
Ese eta de nuestro lema es el que no quieren entender muchos bizcaínos. De éstos, los liberales dicen que para ser patriota no hace falta ser católico, y los católicos sienten que para servir a Dios no precisa ser patriota.
Parece que esos tales no se juzgan miembros de la sociedad bizkaina. En efecto, más deben de serlo de la maketa.

12.- El lema, el escudo y la Bandera de Bizkaya significan la misma cosa, a saber: los eternos derechos de Dios y los derechos nacionales de Bizcaya.

Capítulo 2º

Libertad y confederación.

24.- Esto no significa que Bizkaya ha de prescindir de las otras regiones de Euskeria. No: Alaba, Bizkaya, Gipuzkoa, Lapurdi, Napara, Naparobera y Suberoa son pueblos hermanados por los lazos naturales de raza, idioma, carácter y costumbres, y según la política nacionalista, están llamadas a formar una Confederación.

28.- Dado el asentimiento de los demás pueblos euskerianos, a saber, Alaba, Gipuzkoa, Lapurdi, Benabara, Nabara y Zuberoa, Bizkaya se confederaría con ellos, pues que son hermanos suyos por raza, la lengua, el carácter y las costumbres.

30.- Si todos los bizkainos nos unimos, y en Gipuzkoa se unen sus hijos, y en Alaba los alabeses y en Nabara los nabaros, y estas cuatro regiones euskerianas, juntamente con las tres de allende el Bidasoa, acuerdan un mismo fin y un mismo procedimiento y llevan a la práctica su resolución con firmeza y constancia, no se cumplirá la primera década del siglo XX sin que la felicidad de Euskeria sea un hecho.
Pero es preciso que nos unamos no con unión ficticia y exterior sino dentro de una perfecta unidad de pensamiento.
Para ello hay que rechazar toda idea política españolista y abrazarnos a la bandera en cuyos pliegues está grabado nuestro sacrosanto lema Jaun-Goikua eta Lagi-Zara.

31.- El Nacionalismo aspira, como es sabido, a la independencia absoluta del Pueblo Vasko, restaurándose éste conforme a lo esencial de su Tradición Religioso-Política, y constituyendo a la parte de acá del Pirineo y el Bidasoa (ya que la otra la juzga insostenible) la Confederación de todos los antiguos Estados de la raza. Sabido es que éstos son seis: Laburdi y Zuberoa, al norte del Bidasoa y el Pirineo; Bizkaya, Gipuzkoa y Araba al Sur; Nabara a un lado y otro de dicha línea.

35.- Dos clases de unión deben realizarse en Euskeria, si este desdichado pueblo ha de tornar a ser dueño de sus destinos sobre la base de su santa tradición: la unión de sus hijos dentro de cada uno de los antiguos estados de la raza; la unión de estos seis estados en orden a la salvación de la Patria común, es decir, de la raza misma.

37.- Para fijar las bases de la Confederación nacional, en cambio, de nada podría servirnos la tradición, puesto que no ha existido aquella en la historia.
Pero es indudable que dos lazos confederativos son necesarios para que la unión nacional sea sólida y duradera: la raza y la religión. La primera es la materia nacional; la segunda, el espíritu que la informa.
He ahí, pues, las dos bases fundamentales de la unión de los estados euskerianos para constituir la Confederación nacional: unidad de raza en lo posible; unidad católica.
Y como todos los estados concurrirían con la misma libertad y por tanto con las mismas facultades a la unión, despréndense de aquí otras dos bases esenciales: libertad para separarse; igualdad de deberes y derechos en la Confederación.

Capítulo 3º

Nacionalismo. Regionalismo. Fuerismo. Separatismo.

39.- Al Gobierno de Madrid, ningún buen bizkaino le llama Gobierno Central, sino Gobierno de la nación dominadora.

49.- Síguese de lo expuesto que mientras que el fuerismo catalán, el aragonés, etc., es decir, el regionalismo español tradicional es perfectamente compatible con la unidad de la Nación Española, el fuerismo vasko-nabarro, por el contrario, es verdadero separatismo si se parte del supuesto de que España tiene derecho a la posesión y dominio de este país, y verdadero nacionalismo en caso contrario; porque volver el Pueblo Vasco a regirse según sus Fueros significa volver a ser absolutamente libre e independiente de España, con gobierno propio, poder legislativo propio y fronteras internacionales.

50.- El fuerista, para serlo en realidad de verdad, ha de ser necesariamente separatista.

54.- La política catalana, por ejemplo, consiste en atraer a si a los demás españoles; la bizkaina, v. gr., en rechazar de si a los españoles, como extranjeros.

62.- Poco le importaría a España el restablecer oficialmente los idiomas regionales, pues que esto no causaría más que una diferenciación regional; pero la restauración del Euskera produciría una diferenciación nacional y sería para España un constante peligro.

Capítulo 4º

Elementos de nacionalidad. Patria.

Etnográficamente hay diferencia sustancial entre ser español y ser euskeriano, porque la raza euskeriana es sustancialmente distinta de la raza española (lo cual no lo decimos solo nosotros, sino todos los etnólogos), y el concepto étnico no es jurídico, sino físico y natural, como relativo a la raza: de suerte que etnográficamente, los euskerianos no pueden ser españoles aunque quieran, pues para ser españoles tendrían que dejar de ser euskerianos: por eso, al decir pueblo español, nación española, no podemos comprender dentro de esta dicción al euskeriano, a no ser por supina ignorancia de lo más conocido en etnología, porque pueblo y nación son vocablos que se refieren a la raza, y no al derecho. Decir, pues, que el euskeriano pertenece al pueblo o a la nación española sería tan solemne disparate científico como desconocimiento de los hechos revelaría el afirmar que en el estado español no está hoy comprendido de hecho el pueblo euskeriano de aquende el Bidasoa.

70.- Que el pueblo vasco es una nación distinta de la española, como lo es de la china y de la zulú, tomando en su acepción propia e inmediata la palabra nación, como debe tomarse cuando no se advierte otra cosa; que Alaba, Nabara, Gipuzkoa y Bizkaya han sido hasta 1839 estados perfecta y absolutamente independientes, de cualquiera de los estados españoles, como estos lo han sido de los alemanes, por ejemplo, en toda época; que a esa independencia política de los vascos no se le halla principio en la historia, desde el momento que no se sabe que alguna vez estuvieran sometidos por el poder político de otros pueblos: todo esto es verdad real, verdad objetiva, independiente de la manera de apreciar lo que tengan los sujetos.

71.- Hablamos de raza en sentido de conjunto de familias que proceden directamente

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