EL “ARCO” DE SAN MAMES


El arco de San Mamés
Xabier Sáenz de Gorbea

Somos muchos los que opinamos que es un bien a salvaguardar. No se dan por aludidos los que debieran preservar su memoria para el futuro. Es uno de los hitos de los años 50 y su valor va más allá de lo funcional.

La tribuna principal de San Mamés fue proyectada en 1951 por los arquitectos José Antonio Domínguez, Ricardo Magdalena y Carlos de Miguel y el ingeniero Carlos Fernández Casado, a quien cabe atribuir la excelencia constructiva del arco y el cambio de código de una estructura tensada que modifica el habitual uso como sostén del suelo de un puente y lo utiliza como soporte del techo de una cubierta. Fue la primera vez que se empleaba la tipología de arco en el deporte y en aquel momento resultó la más grande de Europa en su género al tener 115 metros de luz. Una especie de arco iris de la ingeniería, es sobre todo una señal significativa y distinta en la trama urbana de la ciudad. Durante años son muchos los que se han implicado en divulgar su excelencia. Josu Turuceta es quien ha recogido el guante de su defensa. Ha escrito un artículo de indudable valía en la revista Arquitectura de Madrid y forma parte de la plataforma ‘‘San Mamés betiko’’ que ha solicitado el 26 de octubre a la Consejería de Cultura del Gobierno vasco la calificación de bien cultural. La respuesta ha sido denegatoria, pero no se ha indicado las causas ni quienes han sido los autores del informe, como recoge la Ley del Patrimonio Histórico Artístico. En nuestro entorno se defiende todo lo que huele a viejo, pero no lo que ha sido hecho recientemente y se encuentra bien vivo y en buen uso.

Sin embargo, tenía el máximo grado de protección del patrimonio municipal, pero la distinción ha sido eliminada esta misma semana y parece que todo pueda quedar al albur de los designios del equipo de fútbol. El Athletic no puede decidir en solitario. Sus intereses no tienen por qué coincidir con los valores histórico-artísticos, tampoco tienen por qué conocer sus cualidades de todo tipo, incluidas las icónicas y sígnicas. Su imagen pertenece a toda la ciudad, es una de sus señas de identidad y le corresponde a las instituciones velar por ella.

Tampoco debe desdeñarse que la trascendencia del arco alcanza a lo sensible y vivencial. Es un hito en el recuerdo. Desde lejos, la puerta de entrada a la ciudad. Un anuncio de Bilbao que está en postales y carteles, todavía a la venta. Una llamada en la línea de horizonte de la ciudad. Algo único que da al entorno deportivo la categoría espiritual de un arco de triunfo. Se hace necesario el debate argumental. Los técnicos en patrimonio tienen la palabra.

QUE NO NOS LO QUITEN.

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