Exteriorización

 

Siempre os escribo sobre el controlar nuestra mente, nuestros sentimientos, hemos de mandar nosotros a nuestra mente y sentimientos, no simplemente hemos de dejar que el automático de nuestro cerebro nos controle nuestros sentimientos y nuestras reacciones.

Jung dijo “La exteriorización conduce a un sufrimiento incurable, porque nadie entiende como puede sufrir uno a causa de su naturaleza”.

En cambio Alicia G. Palacios en la web (www.plnet.com), nos aconseja que ejercitemos nuestra capacidad para ejercitar nuestras emociones, las cuales deben ser liberadas para soltar la tensión acumulada.

Nos cuenta el caso de un hipotético accidente de tráfico, tras el cual nos aconseja que liberemos la tensión acumulada gritando, llorando o temblando, diciéndonos que así liberaremos nuestra tensión en unos minutos.

También afirma Alicia, que si negamos la tensión vivida, ello lo revivirá nuestra mente, consciente o inconscientemente.

Realmente (esto os lo digo yo), si para controlar nuestras reacciones hemos de camuflarlas, engañándonos a nosotros mismos, ello puede incluso derivarnos a una depresión, pero no es bueno perder el control.

Pongamos un ejemplo, estamos conduciendo a toda velocidad un vehículo cualquiera, por una empinada carretera de montaña, llena de baches y de curvas.

Nosotros somos unos estupendos pilotos y por la carretera no circula nadie más, por lo cual vamos por ella a toda velocidad.

Damos un volantazo para esquivar un enorme bache que vemos perdiendo el control del vehículo…

¿Cuál sería la mejor solución?

A-Reaccionar rápido, intentando tomar el control del vehículo.

B-Soltar el volante y los pedales, para que el vehículo haga lo que quiera.

C-Cerrar los ojos e imaginarnos imágenes placenteras.

Veamos las tres opciones…

Opción A, el susto nos lo hemos llevado, probablemente podamos controlar el vehículo, en caso de no conseguirlo, podemos intentar minimizar los daños.

Opción B, eludimos nuestra responsabilidad delegando nuestra inconsciencia, así como nuestra responsabilidad en el vehículo.

Opción C, cerremos los ojos e imaginemos que estamos plácidamente tumbados en una piscina, tomando el sol, disfrutemos ahora que aun podemos…

Pues estas tres opciones sirven para el cerebro (coche o moto) y los sentimientos (opción).

El cerebro en la opción A, tiene raciocinio para controlar la situación e intentar evitar o minimizar el mal dentro de lo posible.

En la opción B el cerebro deja libre su automático y que pase lo que tenga que pasar.

En el caso de la opción C el cerebro niega la situación real.

Opino que la exteriorización es necesaria en personas débiles de mente, en personas que reaccionan en la vida con la opción “C”, mejor ver la situación que negarla, (opción “B”), pero desde luego, eso sería solo el camino para alcanzar la opción “A”.

En la sociedad actual vivimos un alto grado de la opción “B” (exteriorización), muchos de nosotros, en lugar de responsabilizarnos de nuestros actos y controlar nuestra mente, la dejamos a ella, disfrutar de su maravilloso automático.

En lugar de utilizar nuestra mente para mejorarnos nosotros mismos, la utilizamos para librar batallitas ajenas, que a nada nos conducen.

Algunas personas solucionan su angustia engañándose ellas mismas, pero ese engaño en una “solución” temporal que tarde o temprano aparecerá la realidad generando una mayor angustia.

Debemos de cuando en cuando mirarnos a nosotros mismos, analizar nuestro interior, comprendernos a nosotros mismos y saber quienes realmente somos para poder sentirnos mejor nosotros y a los que nos rodean.

 

 

 

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