Celos

En esta fría tarde de marzo, os escribiré sobre un sentimiento muy conocido, los celos.

Cuando hablamos de celos, rápidamente pensamos en los celos relacionados con la pareja, pero existen diversos tipos de celos.

Los celos, comúnmente consisten en el miedo de perder la pareja amada, con motivos o sin ellos.

Pero los celos se relacionan íntimamente con la envidia, pudiendo ser tanto en el ámbito profesional como en el personal.

Existen los celos profesionales, puesto que otros pueden tener mejor puesto que nosotros, realizar mejor un determinado trabajo, o simplemente tener una presencia que nos parezca mejor que la nuestra.

Los celos pueden ser personales, muy conocidos son los celos entre hermanos, del hijo hacia su padre o de la hija hacia su madre, etc.

Los celos consisten en uno de los sentimientos más violentos, como comentaba antes, el niño siente celos de la imagen paterna, ya que la considera un rival o también de cualquier otro familiar, ya que estos se interponen entre el niño celoso y la madre.

Es difícil delimitar la línea que separa los celos de la envidia.

Los celos perduran especialmente en las personas inseguras,  generando miedo y dudas sobre la afectividad recibida por la persona celosa.

Los celos, al igual que la envidia pueden perjudicar mucho a la persona celosa, así como a la persona celada.

Los celos pueden llegar al grado de obsesión.

Las personas celosas exigen muestras de afecto, atención, mimos, atención, etc.

Los celos consiguen que las personas celosas sean completamente insoportables. hasta para quienes los quieren, el celoso considera a la persona querida de su propiedad, haciendo al celoso intolerante, recriminador, exigente, extorsionador, impositivo, rígido…

Los celos crean en el celoso, estrechez de miras, desorden mental, ofuscación, tendencias de dominio, hostilidad…

La persona celosa es posesiva, la cual cuando no es complacida puede recurrir a la violencia para intentar conseguir sus exigencias.

Para superar los celos es necesario tener confianza y seguridad en sí misma la persona celosa, ha de aprender a comprender las necesidades de los demás, respetar a los demás seres, madurar su propia independencia, superar sus carencias emocionales, así como dar su afecto incondicionalmente.

Ramiro Calle en su libro “Las zonas oscuras de tu mente” nos recomienda:

-Auto vigilarnos para descubrir  reacciones celosas en nosotros mismos.

-Cooperar con las personas queridas, sin coartarles sus libertades.

-Toda persona tiene derecho a su vida, no debemos dirigirlas, condicionarlas o manipularlas.

-Cultivar el amor consciente, atendiendo las necesidades ajenas sin exigir correspondencia o agradecimiento.

-Los celos nos convierten en nuestro propio rival, ya que ellos nos impiden una relación equilibrada con nosotros mismos, creándonos una fuente de desazón y malestar.

 

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