Costillas con chorizo y patatas al micro

Hoy os traigo una comida fácil, rica, para mojar sopitas y mancharse los dedos.

 

Ingredientes (2 personas):

 

4 costillas de cerdo grandecitas

2 chorizos de freír

1 tomate grandecito

3 patatas medianas

Orégano

Tomillo

Mix de especias picantes

Sal

Aceite de oliva

Limón (opcional)

 

Preparación:

 

En una sartén grande colocamos un generoso chorro de aceite.

Colocamos el tomate partido en dos por la parte del corte en la sartén y junto con el tomate añadimos las costillas aderezadas con el mix de especias picantes y sal, hasta que se doren.

Bajamos el fuego al mínimo y tapamos.

Cuando los tomates comiencen a estar tiernos por la parte del corte, les damos la vuelta y aderezamos con sal y el mix de especias picantes.

Añadimos los chorizos y tapamos nuevamente, manteniendo el fuego a mínima potencia, hasta que esté tierno el tomate y las costillas.

Mientras pelamos las patatas, las lavamos, las cortamos por la mitad, las aderezamos con sal, orégano y tomillo.

Colocamos las patatas en una cazuela de silicona buen aceitadas, tapamos y colocamos unos 15 minutos en el microondas a media potencia.

Comprobamos su estado de cocción y las cocinamos 5-10 minutos más, hasta que estén tiernas (las patatas al microondas quedan muy ricas sustituyendo el aceite por mantequilla).

Solo nos resta montar los platos y llevar un limón a la mesa, para los adictos al limón como yo.

Se recomienda comer las costillas con los dedos, para mi gusto están más ricas.

Esparragos con sal negra

Las ensaladas con un buen acompañamiento para cualquier comida, como podéis observar, esta ensalada es muy fácil de realizar, con bonita presentación y la gracia reside en utilizar las escamas de sal negra que sorprenderá a todos los comensales su negro color.

 

Ingredientes (2 personas):

 

4 espárragos blancos gordos de lata

4 cucharadas soperas de aceitunas sin hueso

6 hojas de cogollo de lechuga

Escamas de sal negra

Aceite de oliva

Preparación:

 

En esta ocasión he optado por servir la ensalada en platos individuales.

Colocamos tres hojitas de lechuga en cada plato.

Sobre la lechuga colocamos 2 espárragos grades.

En cada punta de los espárragos colocamos una cucharada de aceitunas sin hueso.

Aderezamos con la sal negra y un chorrito de aceite de oliva.

En esta ocasión he optado por no poner vinagre, pero si lo preferís… al gusto del cocinero o comensal.

Montadito de lentejas con huevos fritos

Las lentejas son las legumbres menos apreciadas por mi paladar, pero acompañadas de dos huevos fritos quedaron riquísimas.

 

Ingredientes (2 personas):

 

4 pimientos verdes italianos

1 cebolla gorda

6 ajos

1 bote de lentejas cocidas

4 huevos

Sal

Aceite de oliva

 

Preparación:

 

Antes de comenzar os comento que os sobraran la mitad de las lentejas que hay en los ingredientes, pero es gratis mezclarlas con el sofrito y las guardamos para otro día, así podremos acompañarlas de unos volovanes rellenos de atún, o unos simples huevos cocidos rellenos, solo dándoles 10 minutos de horno para que se calienten.

Comenzamos por lavar los pimientos, pelar la cebolla y cortar ambas verduras en juliana.

Pelamos y fileteamos los ajos.

Freímos las verduras y los ajos en una sartén con aceite, salándolas para ayudarlas a sudar, hasta que estén tiernas.

Una vez pochadas las verduras agregamos el bote entero de lentejas hasta que se evapore el líquido que contienen.

Colocamos con la ayuda de un molde en el centro del plato las lentejas.

Freímos en otra sartén los huevos, colocándolos al lado del montadito de lentejas.

Servimos calentitas y a disfrutar mojando sopitas en la yema.

Machrie Moor

En este artículo viajaremos a Escocia, concretamente a la Isla de Arran, isla también conocida con el nombre de Escocia en miniatura.

La Isla de Arran tiene una superficie de 432 kilómetros cuadrados.

En esta isla, encontramos seis misteriosos círculos de piedra de Machrie Moor, los cuales son unos monumentos neolíticos impresionantes, que nos hablan de un interesante pasado y de una cultura poco conocida.

Algunos de estos círculos son formados por granito, mientras otros son altos pilares de arenisca roja, los cuales están colocados sobre círculos de madera anteriores.

Estos círculos fueron construidos entre el Neolítico y la Edad de Bronce (3.500 a 1.500 años antes de Cristo), siendo un lugar importante de actividades ceremoniales y funerarias.

Los círculos de piedra, fueron numerados del 1 al 5 por James Bryce, en el año 1861 y otros cinco monumentos de la zona fueron numerados del 6 al 10, siendo encontrado posteriormente otro círculo de piedra casi enterrado en la tierra al cuál se le otorgó en número 11.

Algunas fuentes afirman que los círculos de piedra se utilizaron para observar el cielo y señalar las principales festividades de la antigüedad (Solsticio de Verano y Solsticio de Invierno).

Para visitar los círculos de Piedra de Machrie Moor existe una ruta agradable, con pocos desniveles y fácil de seguir las indicaciones, comenzando la ruta en el parking, desde el cual hay que andar un rato hasta llegar a los seis círculos de piedra, la ruta es de aproximadamente cuatro kilómetros y medio, con un desnivel total de 42 metros.

Primero encontramos las ruinas de Moss Farm, unas enormes piedras que todavía permanecen de pie, desafiando las inclemencias del tiempo y del clima.

El caldero de Fingal está compuesto por unos bloques de granito redondeados, formando dos anillos concéntricos, según cuenta la leyenda Finjal, un gigante, usaba la piedra agujereada del círculo exterior para atar a su perro Bran, mientras el gigante comía en el anillo interior.

Destaca el círculo 2, a pesar de mantenerse en pie actualmente solo tres de sus ocho piedras de casi cinco metros de altura.

En Machrie Moor también encontraremos menhires (piedras generalmente alargadas plantadas verticalmente), monumentos funerarios, restos de cabañas prehistóricas y otras cosas, entre ellas disfrutar de las vistas de Goatfell, la cumbre más alta de toda la isla.

Machrie Moor 1:

Es una elipse  con ejes de 12,7 metros y 14,6 metros, formada por seis cantos rodados de granito (cuadro de ellos están caídos) y cinco piedras de areniscas colocadas alternativamente.

Machrie Moor 2:

Este círculo posee un diámetro de 13,7 metros, actualmente compuesto por tres piedras de arenisca  de una altura comprendida entre 3,7 y 4,9 metros, las cuales sobreviven intactas, aunque se cree que originariamente estaba formado por siete u ocho.

En el interior del círculo hay dos piedras grandes, una de las cuales posee un agujero central.

 

Machrie Moor 3:

En sus orígenes estaba formado por nueve piedras, otorgando a este círculo una forma de huevo, de las cuales solo hay una levantada una de sus piedras, con una altura de 4.3 metros, estando aun visibles los tocones de las otras ocho.

En el año 1861 unas excavaciones descubrieron una pequeña cist (ataúd de piedra) conteniendo fragmentos de hueso quemado y escamas de pedernal.

 

Machrie Moor 4:

Este círculo está formado por cuatro bloques de granito de algo menos de un metro de altura, en cuyo centro se encontró también un cist, conteniendo cenizas, un recipiente de alimento, un punzón de bronce y tres escamas de pedernal (elementos afilados para tallar la piedra).

 

Machrie Moor 5:

También conocido como “Asiento del Caldero de Fingal” está formado por dos círculos concéntricos con cantos rodados de granito.

Su círculo interior posee un diámetro de 12 metros formado por ocho cantos rodados de granito, mientras que el círculo exterior lo forman quince bloques rodados de granito, con 18 metros de diámetro, en el centro de ambos círculos se encontró un cist vacío.

 

Machrie Moor 11:

Este círculo fue encontrado posteriormente con un diámetro de 13 metros, siendo la altura de sus piedras superior al metro de altura, formado por diez piedras verticales con un pozo entre cada piedra.

 

Machrie Moor 6:

Restos de un posible cairn (túmulo, generalmente de forma cónica) formado por dos losas de piedras tocadas en ángulo recto.

 

Machrie Moor 7:

Piedra colocada de pie de 1,6 metros de altura.

 

Machrie Moor 8:

Restos de un probable cairn de cámara, la cual ocupa una extensión de oval de piedras de unos 20 metros por 16 metros.

Destaca la piedra de 1,8 metros de altura situada al borde del cairn, rodeado de varias piedras pequeñas, las cuales han podido pertenecer a una cámara o fachada.

Machrie Moor 9:

Fue una piedra derecha de la cual no queda rastro.

 

Machrie Moor 10:

Es el Moss Farm Stone Circle, que son los restos de un cementerio de la Edad del Bronce, rodeado de un círculo de piedras.

 

 

 

Fuentes:

http://madaboutravel.com/2015/02/19/excursion-a-machrie-moor-los-circulos-de-piedra-de-la-isla-de-arran/

 

http://en.wikipedia.org/wiki/Machrie_Moor_Stone_Circles

Colisión nuclear de un F-86 con un B-47 en Georgia

Aunque son pocos conocidos los accidentes de aviones con bombas nucleares, ocurrir, han ocurrido.

El día 10 de marzo del año 1956, un B-47 cargado con dos cargas nucleares desaparece en el mar Mediterráneo, se desconoce la localización del avión, de sus tripulantes y su carga.

Día 28 de julio  del año 1957, tras averiarse dos de los motores de un C-124, su piloto deja caer dos bombas nucleares en la costa de New Jersey, aterrizando posteriormente en Atlantic City, sus bombas jamás fueron encontradas.

Un 5 de febrero del año 1958, un F-86 choca durante su vuelo con un B-47 cargado con una bomba atómica, la cual es dejada caer en el mar, cerca de Savannah (Georgia), población habitada por más 100.000 personas, la bomba sigue perdida.

El 11 de marzo de 1958, en Florence (Carolina del Sur), un bombardero B-47E, lanza accidentalmente una bomba Mark 6, detonando esta antes de tocar el suelo, generando un cráter de 21 metros de diámetro, sin provocar la explosión del combustible nuclear.

A causa de una avería, el 25 de septiembre del año 1959, un hidroavión P-5M, deja caer una carga de profundidad en las proximidades de la isla de Whidbey (Washington), dicha carga debe estar aún a unos 3.000 metros bajo el agua.

Cuando un B-52, un 24 de enero del año 1961, pierde parte de una de sus alas, caen dos bombas nucleares que trasportaba en las proximidades de Goldsboro, bombas cuyos restos nunca fueron encontrados.

Día 4 de junio del año 1962, durante la realización de unas pruebas, se destruye un misil con cabeza nuclear cayendo sus restos al mar cerca de la isla de Johnston (Océano Pacífico).

A causa de la caída al mar, desde el portaviones Ticonderoga de un caza A-4E, armado con una bomba nuclear en aguas japonesas, un 5 de diciembre del año 1965 se crea una crisis diplomática con Japón y se demuestra el uso de armas nucleares en la Guerra del Vietnam.

El 17 de enero del año 1.966, colisiona en Palomares (Almería, España), un bombardero B-52 armado con cuatro bombas Mark 28, con un  avión nodriza KC-135, cayendo ambas naves y produciendo contaminación nuclear.

El día 21 de mayo del año 1968, el submarino nuclear Scorpión se pierde a unos 600 km de las islas Azores, tanto el submarino como sus dos torpedos armados con cabezas nucleares jamás aparecieron.

21 de enero del año 1968, se incendia la carlinga de un B-52 armado con cuatro bombas atómicas, al realizar un aterrizaje de emergencia en la base militar de Thule (Groenlandia), el avión se estrella produciendo una gran explosión, esparciendo restos radiactivos en la zona, solo se encontraron restos de tres de las cuatro cabezas nucleares.

Tras mostrar como muestra los accidentes anteriores, comenzamos el tema de este post, la colisión entre un F-86 y un B-47.

La historia es bastante antigua, tenemos que remontarnos a la oscura noche del día 5 de febrero del año 1.958, noche en la que un B-47 Stratojet realizaba un vuelo de entrenamiento en las costas de Georgia (EEUU), a una altura de 11.000 metros  choca con un caza F-86 quedando destrozado, mientras el B-47 sufre graves daños.

El piloto del B-47, mayor Howard Richardson, recibe órdenes de lanzar la bomba de hidrógeno que transporta antes de intentar realizar un aterrizaje, a causa de lo cual lanza la bomba a las poco profundas aguas de Wassaw Sound, en las proximidades de la desembocadura del ría Savannah.

Rápidamente fue enviado un equipo de búsqueda, siendo buscada la bomba por soldados de la fuerza aérea durante seis semanas sin encontrar la bomba.

La búsqueda de la bomba de Georgia es suspendida a causa de un nuevo accidente, el día 11 de marzo del 1.958 en Florence (Carolina del Sur), un bombardero B-47E de la Base Hunter, mientras realizaba la Operación Ráfaga, accidentalmente pierde una bomba nuclear Mark 6, generando al explosionar un cráter de 21 metros de diámetro y 9 metros de profundidad, destruye una casa y varias personas resultan heridas.

 

Fuentes:

http://www.publico.es/ciencias/bombas-perdidas-guerra-fria.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Incidente_de_Palomares

http://www2.rebelion.org/noticia.php?id=85538

http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Accidentes_nucleares_militares

Ensalada con queso en porciones

Una ensalada, es un acompañamiento fácil de realizar y que pega con cualquier plato, en este caso la he realizado para aprovechar tres quesitos en porciones que tenía perdidos en la nevera y acompañar la cena.

 

Ingredientes (2 personas):

 

1 tomate

½ cebolla

3 quesitos en porciones

1 cucharada sopera de aceitunas rellenas

Lechuga

Aceite de oliva

Sal de cítricos en spray (vale sal normal)

Vinagre

 

Preparación:

 

Nada más simple que la realización de una ensalada.

Comenzamos por trocear unas hojas de lechuga y colocarlas en la fuente donde la serviremos, sin abusar del verde, que el verde sirve para alimentar los conejos.

Agregamos las aceitunas y la cebolla cortada en pluma.

Retiramos el envoltorio de los quesitos y partimos estos en dos añadiéndolos a nuestra ensalada.

Solo nos resta aderezar la ensalada con aceite, sal y vinagre a nuestro gusto.

Guardar en el frigorífico hasta el momento de servir.

Tortilla cuadrada de chorizo con guisantes

Siempre ando buscando trabajar poco en la cocina, presentando recetas diferentes y que estén ricas.

En esta ocasión he querido preparar una cena rica y cómoda de comer, aprovechando restos de una lata de guisantes en conserva que hacía unos días que tenía perdidos en la nevera.

 

Ingredientes (2 personas):

 

8 rebanadas de pan de molde

4 huevos

2 chorizos de guisar

½ latita de guisantes en conserva

1 tomate

Queso de untar

Hojas de lechuga

Aceite de oliva

Sal

 

Preparación:

 

Para realizar esta receta, utilizaremos una sartén pequeña cuadrada (si no la tenemos pues usamos la que tengamos y posteriormente la cortamos), pero en este caso he realizado 4 tortillas del tamaño aproximado de una rebanada de pan de molde.

En una picadora (o el vaso de la batidora) colocamos medio chorizo de freír sin piel y troceado, un huevo, sal y mezclamos bien.

Posteriormente añadimos una cucharada sopera de guisantes y mezclamos sin triturar.

Colocamos un poco de aceite en una sartén pequeña cuadrada (o la que tengamos) y realizamos una tortilla con la mezcla, reservándola.

Repetimos la operación tres veces más.

Troceamos el tomate, lo colocamos en el vaso de la batidora o la trituradora, le añadimos un generoso chorro de aceite y sal y trituramos.

Cubrimos la mitad de las rebanadas de pan de molde con esta mezcla.

La otra mitad de rebanadas de pan las cubrimos con queso de untar.

Sobre dos de las rebanadas untadas de queso colocamos dos tortillas y cubrimos con las dos rebanadas untadas con queso restantes.

Sobre dos de las rebanadas untadas con el tomate, colocamos unas hojas de lechuga, cubrimos estas con las tortillas restantes, tapando la tortilla con las dos rebanadas de pan de molde que nos quedan.

Cortamos cada montadito en cuatro trozos como veis en la foto.

Servimos aún calientes.

Cenando embutido

Realmente, cenar embutido, es una salida rápida en todo hogar, pero si lo presentamos sobre rebanadas de pan, no es lo mismo que soltar en la mesa sobras de blisters de embutido.

Además, con esta receta podéis utilizar cualquier resto que tengáis en la nevera, seguro que a todos vuestros comensales les sorprende ver un bandeja llena de rebanaditas de pan preparaditas solo para pegar un mordisco y además cuesta poquísimo trabajo realizarlo.

En este caso he utilizado, chorizo, jamón, mortadela y queso fresco casero de orégano para el mini bocadillo de pan de leche que podéis animaros a realizarlo pues es una versión fácil sin ingredientes raros.

El queso fresco de orégano podéis realizarlo con facilidad con esta receta, o sustituir por queso fresco normal:

http://jorbasmar.blogspot.com.es/2017/03/queso-casero-facil-de-oregano.html

 

 

Ingredientes (2 personas):

 

2 panes de leche

½ barra de pan

Chorizo

Jamón

Mortadela

Queso fresco

Lechuga

Tomate

Sal

Aceite de oliva

 

Preparación:

 

Comenzamos por abrir en dos los panecillos de leche (se venden en supermercados, pero se pueden cambiar por rebanadas de pan de molde, tienen una textura similar).

Continuamos cortando la media barra de pan en rebanadas finas.

Preparamos mi habitual salsa de tomate, troceando un tomate o dos (si sobra no pasa nada), añadiéndole abundante aceite de oliva, sal y posteriormente trituramos con la batidora.

Con la ayuda de una cucharilla de postre, untamos las rebanadas por una de sus caras y los panecillos de leche por su cara interior con esta salsa.

Cubrimos cada mitad inferior de cada pan de leche con una hoja de lechuga (o un trocito si es grande, yo use hojas de cogollos) sobre la lechuga cubrimos con una loncha de queso fresco (en mi caso queso fresco casero de orégano) y cubrimos con más lechuga y la parte superior del pan de leche.

Sobre las rebanadas de pan colocamos trocitos del embutido que tengáis o los que os comento en ingredientes.

Se coloca en una bandeja o plato y a cenar con un vasito de vino negro.

Cena rica, de aprovechamiento, rápida de realizar (unos 15 minutos) y de presentación espectacular.

Flanes de chufas y menta

Queso casero facil de orégano

Continuamos realizando quesos caseros al microondas…

En esta ocasión he arriesgado un poco más, añadiendo orégano al queso, que en casa es una especie muy apreciada, como podéis observar, el queso no aguantó a la foto… cuando lo fotografié faltaba casi medio queso.

Para mí y creo que para la mayoría la realización de un queso es una tarea complicada, ahora ando intentando simplificarla al máximo para que cualquiera pueda realizar un queso casero con ingredientes habituales, sin necesitar cuajo, ni leche natural, ni otros ingredientes raros y que la receta funcione.

En esta ocasión, los ingredientes imprescindibles son leche, zumo de limón, yogurt y sal (el orégano lo podéis eliminar o sustituir por otra especie de vuestro gusto sin problemas, incluso picante o colorante como el azafrán).

 

Ingredientes:

½ l de leche

2 cucharaditas de orégano

1 yogurt natural

1 limón pequeño (su zumo)

1 cucharadita de sal

 

Preparación:

 

Con solo estos ingredientes tenéis de sobra para preparar un queso fresco casero, que será la admiración de vuestros comensales.

Colocamos en un recipiente apto para microondas el medio litro de leche, el orégano, el yogurt y el zumo colado del limón.

En mi caso utilice un recipiente de silicona preparado para hacer queso al microondas, pero vale cualquier recipiente apto para el microondas tapándolo o cubriéndolo con plástico de cocina, la ventaja de mi recipiente es que posee su propio colador que se utilizara posteriormente como molde, pero sirve cualquier colador de cocina con agujeros finitos.

Introducimos durante 10 minutos en el microondas a máxima potencia nuestro recipiente tapado con todos los ingredientes.

Observamos su estado de cuajado y necesitaremos otra cocción de unos 10 minutos hasta observar que la leche está cortada.

Si fuera necesario le damos otra cocción de 5 minutos.

Volcamos el contenido de nuestro recipiente en un colador o molde de quesos y dejamos escurrir el suero.

Se puede colocar peso encima para acelerar la eliminación del suero de nuestro queso, si no ponemos peso, es cuestión de paciencia el esperar que el queso vaya soltando el suero y cuajándose.

Podemos guardar el suero (el agua sucia que acompaña los grumos de leche) para hacer bizcochos o magdalenas (les da una jugosidad muy especial) o simplemente desechamos el suero por la fregadera.

Cuando el queso está lo suficientemente duro para nuestro gusto, guardar en el frigorífico y degustar.

No olvidar ir eliminando el suero que vaya soltando periódicamente.

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