¿Es el ser humano de hoy un ser religioso?

 

Me cuestionan que se pueda probar que el ser humano es un ser constitutivamente religioso. Veamos una respuesta prudente y para pensar despacio:

 

No sé si se puede probar o no que el ser humano es intrínsecamente “espiritual”, y si esa espiritualidad siempre es de uno u otro modo religiosa; no lo sé de forma inapelable; pero creo que el ser humano de hoy, en cualquier lugar, es más humano si es “espiritual”, y es menos humano si vive y piensa como si no lo fuera. Es evidente que hemos de aclarar esa condición espiritual que yo reclamo del ser humano para humanizarse en corresponsabilidad con todos y con todo. En mi propuesta, ¿dónde buscar un nuevo paradigma religioso de la espiritualidad humana que, a mi juicio, digo que nos mejora como “humanos”? Yo lo intento en Jesús de Nazaret. Lógicamente, tengo que reconocer que en él hay una espiritualidad de la vida buena; y además, que la vive desde y en horizonte de significación religiosa: mi Padre, Abbá. Jesús es un creyente. Tiene fe, la fe de Jesús. Habrá que discernir el modo cómo ha cristalizado en la historia del cristianismo esa religión, pero está ahí,la veo. Esa realización religiosa de la espiritualidad no reniega de la sociedad del conocimiento científico, la nuestra; al contrario, aprende y la respeta; pero tampoco le regala la verdad de la vida por adelantado, ni siquiera por científica; simplemente, le reclama que sólo sea científica y en lo que pueda serlo. Nada más. Y, por nuestra parte, referida nuestra experiencia a la experiencia espiritual y material de Jesús, interpelada y desvelada por ella en la vida cotidiana, ¡no hay otro lugar más revelador!, es vida que cambia a la persona, o como me gusta decir, vida liberadora con los samaritanos del mundo. Es difícil hacerse entender, pero lo intento. Saludos.

Por compasión, por caridad, por justicia, ¡Es inaceptable!

 

Atención SANITARIA A LOS EXTRANJEROS “no registrados ni autorizados como residentes en España”

Sobre la decisión del Gobierno de negar a los inmigrantes en situación irregular el derecho a la salud, me sumo a la DENUNCIA, propuesta por Gonzalo Fanjul, de que “la medida es cobarde porque se dirige contra aquellos que no pueden defenderse. Por eso es absolutamente esencial que quienes tenemos la capacidad de levantar la voz lo hagamos ahora. La oposición debe expresar con claridad lo que esto significa. La Conferencia Episcopal no puede mantener por más tiempo esta tibieza bochornosa (son sus propias organizaciones y fieles los que trabajan en las trincheras de la política migratoria, defendiendo la dignidad de nuestras comunidades). Los médicos, los enfermeros y enfermeras, el personal de administración de los centros de salud: rebélense contra esta medida. Niéguense a cumplir una ley que atenta contra la naturaleza de su profesión. No permitamos que esto ocurra. No admitamos la derrota del sentido común y de la compasión en nuestras conversaciones en el trabajo, en los colegios de nuestros hijos, en las reuniones con amigos. No aceptemos que, tratando de no ser una sociedad pobre, nos estamos transformando en una sociedad estúpida y cruel”.   

http://www.cristianismeijusticia.net/bloc/?p=6901&lang=es

Firmado: José Ignacio Calleja Saénz de Navarrete (Vitoria-Gasteiz)

http://blogs.elcorreo.com/jignaciocalleja/

Los “curas” sí saben de economía justa, … lo suficiente.

 

 

 

En mi opinión, lo que dicen estos Curas es muy importante y perfectamente argumentado. La Iglesia ganaría mucho si meditara esto con afecto y sinceridad. A mí me parece imprescindible incorporar la mayoría de estos “datos” a la conciencia social creyente. Por no hacerlo, ni pretenderlo, la evangelización “avanza” desquiciada; prácticamente confundida como “papel de celofán” del neoliberalimo gobernante. (Las discusiones sobre quiénes son y por qué no dan sus nombres, asunto secundario; disculpas menores).

Lo reproduzco:

Foro de Curas de Madrid:

POR UNA VIDA DIGNA

A – Degradación de las condiciones de vida y de trabajo
1 – El escenario social de este primero de mayo en nuestros barrios viene definido por el malestar social que están causando los recortes en derechos y prestaciones sociales y la reforma laboral. El Informe Foessa, recientemente presentado por Cáritas, llega a la conclusión de que la pobreza en España se está haciendo más extensa, más intensa y más crónica.
2 – Nos encontramos con situaciones cada vez más preocupantes: personas afectadas por la falta de empleo y los desahucios, la emigración de los jóvenes, las colas ante Cáritas y los comedores públicos, la búsqueda de restos de comida en los contenedores, la gente durmiendo en las calles, el top manta huyendo de la presencia policial, los Centros de Internamiento de Extranjeros, la falta de apoyo a los instituciones de cooperación, etc.
3 – En Sanidad, recientemente un Manifiesto dela Organización Médica Colegial ha dado la voz de alarma sobre “una situación crítica que perjudica a los más pobres, débiles, ancianos, desfavorecidos e indefensos”. Parecidas situaciones se están dando en el sistema educativo. Los recortes del presupuesto público están obligando a reducir recursos necesarios para ofrecer una educación de calidad a todos los ciudadanos de cualquier clase social en condiciones de igualdad.
4 – Asimismo el bloqueo presupuestario de la Ley de Dependencia convierte en inalcanzable para muchas familias el derecho de las personas dependientes y ancianos a los cuidados que palíen su situación. Lo mismo podemos decir de las restricciones presupuestarias al subsidio de desempleo que hace crecer diariamente el número de familias que caen en las listas de la pobreza.
5 – En cuanto a las condiciones laborales, las retribuciones salariales han ido degradando el poder adquisitivo de los trabajadores en las últimas décadas. Y las medidas que plantea la última reforma laboral siguen por el mismo camino: “facilitan y abaratan la expulsión del mercado de trabajo y quiebran el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores” (Comunicado JOC – HOAC, 16 – 2 – 2012). En opinión de abogados laboralistas: “El Gobierno está deshaciendo una parte del sistema jurídico establecido tras años de luchas sociales. Es un intento de retorno a las fórmulas liberales más puras del laissez faire…”.

B.- Hay alternativas:
Todas estas medidas de política económica se nos presentan como inevitables para reducir el déficit, pagar la deuda, crear empleo y salir dela crisis. Se nos asegura que no hay otra alternativa. Los curas del Foro, teniendo presente la incidencia de estas medidas entre las personas de nuestros barrios, proponemos algunas consideraciones sobre la situación.
No pretendemos hablar como expertos en economía. Pero nuestras propuestas tienen en cuenta las orientaciones de economistas, catedráticos de Universidad, algunos de ellos premio nóbel de Economía, que aseguran que hay alternativas, no sólo más justas desde el punto de vista moral, sino también más eficientes desde el punto de vista económico. Y piensan que, con la excusa de la crisis, lo que de verdad se pretende es degradar los servicios públicos del Estado del Bienestar y acelerar el proceso de privatizaciones a todos los niveles.
La opinión de estos economistas es sistemáticamente ignorada en los grandes medios de comunicación. Pensamos, en este sentido, que se nos está ocultando y manipulando la realidad, no por rigor económico, sino al servicio de los intereses de los bancos y las grandes empresas. Que estamos asistiendo a una verdadera dictadura de los mercados que manejan la opinión pública e imponen sus leyes e intereses a los gobiernos elegidos democráticamente.
La propaganda oficial insiste en que la crisis se ha debido al endeudamiento de las familias y empresas que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Estos economistas, sin embargo, atribuyen su origen a las prácticas especulativas de las entidades financieras, causa del crecimiento de los precios, particularmente dela vivienda. Y al crecimiento de la desigualdad en las últimas décadas, en que “hemos ganado por debajo de nuestras necesidades”, lo que ha obligado a las familias a acudir al endeudamiento.
La propaganda oficial insiste, asimismo, en que la causa de la crisis ha sido el déficit del Estado, que ha gastado más de lo que ingresaba. Estos economistas recuerdan que, al comienzo de la crisis, las cuentas del Estado español tenían un superávit del 1,9 del P.I.B. Y destacan la influencia sustancial que los Tratados dela Unión Europea y los rescates a las entidades financieras han tenido en el crecimiento del déficit y la deuda pública. El origen del déficit actual sería básicamente la deuda privada de los bancos, trasladada a las cuentas públicas. Por todo ello, algunos plantean la conveniencia de iniciar una Auditoría Ciudadana sobre la Deuda para establecer quiénes son sus respon-sables y qué puede tener de ilegítima. O el reconsiderar la conveniencia de una Banca Pública que busque algo más que el beneficio privado.
Destacan asimismo el peso que tienen en el aumento del déficit público la injusticia del sistema tributario español, el fraude fiscal (según los propios técnicos de Hacienda y dela Agencia Tributaria: “El fraude fiscal de las grandes fortunas, de la banca y de las grandes empresas se eleva a unos 44.000 millones de euros”); la economía sumergida, los paraísos fiscales; la nula tributación de las Transacciones Financieras Internacionales, etc.

Frente a las medidas de la reforma laboral para crear empleo, plantean que, en momentos de recesión como el que vivimos, lo más razonable es aumentar la capacidad adquisitiva de los ciudadanos por el crecimiento de los salarios. Es el aumento de la capacidad adquisitiva de los trabajadores lo que activa el consumo y en consecuencia la demanda de bienes y servicios, lo que reactiva la economía productiva. Mientras que la concentración en pocas manos de la riqueza no hace más que facilitar las actuaciones especulativas, paralizando la economía real, como está sucediendo ahora.

Es necesario asimismo – dicen- facilitar créditos a la pequeña y mediana empresa y a las familias. Y sin embargo los bancos tienen el crédito bloqueado. Los créditos que reciben del dinero de todos los ciudadanos por el Banco Central Europeo lo utilizan, no para trasladarlo a la economía productiva, sino para retribuir a sus accionistas y seguir especulando. Estos economistas creen necesario mantener e incluso aumentar el gasto público. Gasto que permitiría la investigación y desarrollo que pusiera en marcha un nuevo modelo productivo, distinto al del “ladrillo”. Y que es necesario igualmente aumentar el gasto público social. Todo ello sería posible con una fiscalidad más justa.


C – Por una economía al servicio de las personas

13 – Teniendo en cuenta estas orientaciones, creemos, en primer lugar, que es necesaria una información plural para tener elementos de juicio moral. “Una participación ciudadana digna es impensable sin el conocimiento de los problemas de la comunidad política, de los datos de hecho y de las varias propuestas de solución” (Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, nº 414).
14 – Por ello consideramos vergonzoso que el obispado de Madrid haya pretendido impedir este derecho a la información plural, cuando recientemente ha considerado “improcedente la difusión” de una Declaración crítica con la última reforma laboral, publicada por los movimientos HOAC y JOC pertenecientes ala Acción Católica. O cuando, en su programa de formación permanente del clero, al hablar sobre las causas y salidas de la crisis económica, solamente han expuesto su opinión los representantes de los banqueros. O cuando sus medios de comunicación sólo están abiertos a economistas de la derecha económica.
15 – Creemos que las estructuras económicas y políticas pueden y deben estar al servicio de las personas. Y que, si otra economía más humana es técnicamente posible, se convierte en una obligación moral convertirla en políticamente viable. El Movimiento 15 M se presenta con un grito: “¡No somos mercancía en manos de banqueros y políticos!”. Compartimos esta indignación, no sólo desde unos deseos puramente utópicos, sino desde las perspectivas que nos abren estos economistas.
16 Consideramos que el sistema financiero ha de estar al servicio de los ciudadanos. Ya Pio XI en la gran depresión del 1929 denunciaba “el dominio de los que se apoderan de las finanzas y señorean sobre el crédito administrando a su voluntad y arbitrio la sangre de la que vive toda la economía, de modo que nadie puede respirar contra su voluntad” (Quadragessimo anno, nº 109).
17 – Creemos que el sistema tributario ha de promover una fiscalidad justa. Y, una vez establecida, el Estado ha de vigilar para que el fraude no la deje en nada. Y, hablando de justicia fiscal, no queremos pasar por alto el creciente malestar de sectores sociales respecto a lo que consideran un estatuto privilegiado de la Iglesia en nuestro país. Consideramos necesario, en este sentido, que la Iglesia actúe con total transparencia. Que rinda cuentas pública y detalladamente de los distintos capítulos de sus ingresos y gastos. Que corrija las prácticas ilegales que pueda haber. Que se someta a las exigencias de la justicia fiscal de la Constitución, más allá de la estricta legalidad. Esta legalidad puede no ser otra cosa que el reflejo jurídico del poder que la institución eclesial ha tenido en una situación histórica determinada.
18 – Valoramos como un signo de dignidad y esperanza el creciente movimiento de indignación social y participación ciudadana que se va extendiendo en nuestro país en los últimos meses.
19 – Nos parece finalmente injustificable el silencio de una buena parte de los obispos antela situación. Jerarquía muy locuaz, por otra parte, cuando se trata de temas de moral sexual y reproductiva. Y no entendemos que se esté viendo cómo la ciudadanía se empobrece mientras que la iglesia jerárquica no renuncia a ninguno de los privilegios económicos que recibe de un Estado también empobrecido.
20 – Con este comunicado queremos sumarnos a todos aquellos que participan en la construcción de una economía y una sociedad de mayor calidad humana. En medio de las oscuridades de la situación presente, escuchamos la Palabra bíblica que nos presenta a la persona humana como la imagen del Dios creador, que da sentido a toda organización social: “lo coronaste de gloria y dignidad – todo lo sometiste bajo sus pies” (Salmo 8). Y en los primeros siglos del Cristianismo, San Ireneo de Lyon resumía el proyecto cristiano proclamando que “La Gloria de Dios consiste en que el hombre viva con dignidad”.


Foro de Curas de Madrid
(Madrid 22 de abril de 2012)

 

Somos iguales, pero menos… mucho menos

 

 

 Para pensar en la justicia social, sin alargarse en  el discurso:

“No existe ninguna razón biológica para que la esperanza de vida varíe hasta más de 40 años de un país a otro, o para que varíe varias decenas de años en una misma ciudad, dependiendo del barrio en el que uno viva. Las condiciones sociales en las que las personas nacen, crecen, trabajan y envejecen determinan su buena o mala salud”.

Esta es la principal conclusión de un informe de la Organización Mundial de la Salud(OMS) presentado en Ginebra, a comienzos del 2012,  tras tres años de trabajo.

En las víctimas, no nos mueve la promoción de nuestra causa

       

   Lo aprendí de Reyes Mate, no sé dónde, y decía aproximadamente así:

De éstas y otras observaciones se deduce que la memoria es peligrosa. De alguna manera cuestiona la legitimidad de nuestro presente construido sobre el olvido de tantas injusticias, aunque vivamos en una democracia.

Peligrosa, también, porque pone a prueba nuestras convicciones morales. No podemos entregarnos a las víctimas de ETA y pedir que se pase página con las de la represión franquista.

Haciendo eso demostramos que no hemos entendido lo principal, a saber, que al recordar a las víctimas lo que nos mueve no es la promoción de nuestra causa, sino la injusticia que se les hizo a ellas.

Y ello en vistas a un futuro que destierre la violencia de la política.

Creer no sólo es cosa de niños

(¡Qué bien contado y qué sensato! Parece fácil decirlo, pero hay que verlo y decirlo tan claro!
José Ignacio Calleja)
 
ISSN: 1579-6345.
ecleSALia 13 de abril
 

EXPRESARSE

Transmitir la Buena Noticia hoy

JOAQUÍN SOLÁ, abogadossola@hotmail.com

ZARAGOZA.

 

ECLESALIA, 13/04/12.- Soy un “cristiano viejo” de 72 años. Educado en la Fe y que quiere morir en la misma. Fe que es un puro don de Dios pero que, además, exige mi esfuerzo intelectual y sobre todo de oración. Y quiero comentar un aspecto concreto de la pastoral en la Iglesia. ¿Qué ocurre en nuestra Iglesia? A mi juicio de creyente de a pie el avance de la humanidad en los dos últimos siglos ha sido impresionante, en todas las ramas del saber y de la técnica. El universitario se vuelve autosuficiente en su búsqueda de la verdad (a través de verdades parciales). Y en ese mundo ha de ser proclamada la Buena Noticia, noticia que tiene su marchamo de veraz en un hecho sorprendente: La Resurrección de un hombre. Predicar esto es difícil, pero existe otro hándicap aún: Cuando Pablo recorre el mundo helenista, predica una fe nueva, original, más o menos asumible (más bien menos) pero que tenía una cualidad esencial, que fue el combustible que hizo arder el mundo grecolatino: el testimonio de unos cuantos que proclamaban su fe en el Resucitado porque lo “habían visto”, y que llevaban su fe a las últimas consecuencias, incluso el martirio. Ahora, la Verdad predicada, además de difícil de digerir, lleva el polvo de interpretaciones hechas con mentalidad de hace siglos, con palabras y expresiones ininteligibles hoy día.

En el año 2.012 no basta la teología tomista-aristotélica. “Sabiendo” los creyentes que Jesús fue resucitado, es preciso que saboreemos en qué consiste ese ser resucitado; “sabiendo” los creyentes que Cristo está presente en la Eucaristía, es preciso que experimentemos qué es ese estar presente. Yo no puedo decir a mi nieto de 16 años que cuando comulga “se come el cuerpo de Jesús”, con sus manos, pies, uñas… (Así nos fue descrita la comunión en los años 40 y conservo algún devocionario de aquella época como prueba). No puedo desvincular la Eucaristía de la Comunión de los Santos, al Resucitado de la Iglesia, de la Comunidad de creyentes.

Tenemos los creyentes hoy un verdadero tesoro: nuestros presbíteros son cada vez más santos, más fieles, más entregados. Y eso es fácilmente contrastable, a poco que uno entre en la vida de las parroquias, movimientos de seglares, etc.

¿Qué ocurre, pues, a mi modesto entender? Pues que el “Magisterio” de la Iglesia, que ciertamente ha de velar por todos sus fieles, tiene mucho miedo a lanzarse al ruedo de la búsqueda de la Verdad: Comprende que han de buscarse nuevas formulaciones de la Verdad inmutable, sabe muy bien que el lenguaje del hombre medieval no tiene nada que ver con el de hoy, pero tiene mucho miedo a que esa búsqueda deje tirado por el camino a mucha gente que se quede sin su “verdad de toda la vida”. Además, tiene la experiencia del Concilio último que, queriendo abrir ventanas, emprender el camino del seguimiento de Jesús, reavivar la Fe, produjo, sí, un verdadero espíritu de renovación en la fe, pero dejando muchos en el camino y no consiguiendo que el Espíritu Santo infundiera su Amor a todos los fieles (o por lo menos lo hiciera de forma semejante).

Ese miedo, legítimo en cuanto humano, ha llevado a la Iglesia a mantener unas posturas ininteligibles e incomprensibles para el hombre moderno, que absorto en sus problemas, se aburre y simplemente prescinde de ese dios que nada le dice. Un ejemplo: ¿De verdad se quiere que el hombre de hoy acepte la doctrina de Pablo de Tarso sobre la mujer, en Corintios I, que atenta (entonces no, ahora sí) a los más elementales derechos humanos? Aparte del argumento de “trágala”, ¿es aceptable hoy la no admisión de la mujer al ministerio del Orden?

Bien claro lo dice la nota publicada por la Comisión episcopal que “advierte” a Torres Queiruga, como bien claro lo dijo el entonces Obispo de Tarazona, respecto a Pagola: la búsqueda de un lenguaje moderno que permita transmitir la Verdad, puede “hacer mucho daño”. Pero olvidan que cercenar ese camino de búsqueda de la Verdad puede hacer tanto o más daño a otros muchos creyentes que nos sentimos obligados a buscar y seguir buscando, no quedándonos en la fe del carbonero. Parece como si se nos dijera: “Vd. busque pero, ojo, que si el camino a que le lleva la búsqueda honesta no se compadece con el sistema en que estamos instalados, si obligación es volver a la fe del carbonero. Y olvidan que es más que improbable que el cristiano a quien, por su inmadurez, pudiera hacer daño la lectura de estos autores, vaya a adquirirlos o a leerlos.

En definitiva, cualquier intento pastoral pasa por comenzar con una reflexión profunda sobre qué Buena Noticia quiero transmitir, qué fundamento tiene esa Buena Noticia y cómo la transmito fielmente, mediante un lenguaje comprensible para el hombre de hoy, aunque sin devaluar un ápice el Mensaje del Reino.

¡Y para eso necesitamos el esfuerzo de todos los teólogos, pero principalmente de aquellos que, asumiendo riesgos, buscan insistentemente ese “repensar” el Misterio, no en cuanto Misterio (que es impensable y por tanto irrepensable) sino en cuanto expresión del mismo.

Confieso con tristeza que, desde que falleció hace unos años mi mentor jesuita, la Comisión de la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal es la que más me guía en la búsqueda de autores que me puedan ayudar en mi Fe: los que dicha Comisión pone en su punto de mira (Jon Sobrino, José A. Pagola y, ahora, Andrés Torres Queiruga). ¡Manda narices! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

 
 

El Obispo Reig se pierde entre sus fobias

Muchos titulares de prensa sobre este asunto, son equívocos; con el texto de la homilía en la mano, yo no podría titular así. Dicho esto, la homilía del Obispo Reig, en el tratamiento moral de “esos pecados humanos”, ¡lenguaje religioso donde los haya!, es puro “fango argumentativo”. Si quiere citar el catecismo, ¡y puede hacerlo!, que lo cite literalmente, pero que no se enrede en una retórica moral “peculiar”, porque ya no dice lo mismo, y, pastoralmente, es un desastre.

 

De hecho, él piensa que dice lo mismo y sus defensores también, pero no dice lo mismo, por más que se refiera a los mismos “pecados”. Por de pronto, el catecismo habla de hechos, y él habla de personas y describe situaciones particulares. Es distinto. En ética y en derecho, es distinto. (Eso sin contar que el día, Viernes Santo, y la ocasión, ni pedía esa temática, ni ese tratamiento, ni esa jerarquía del mal, ni esa actitud magisterial, ni esa pose personal… pero de esto no quiero hacer batalla. Sino de que si habla, de lo que sea, que lo trate con rigor moral y respeto humano, y no lo hace; ni con el catecismo en la mano, ni sin él, no lo hace).

 

Así, fuera de su círculo, en el resto de la Iglesia y en el mundo, es una palabra que avergüenza a todos e indigna a no pocos.

 

Saludos cordiales

¿El Estado le da a la Iglesia 11.000 millones de euros?, ¿Sí o no?

 

Me interpelan sobre que la Iglesia Católica en los Presupuestos se queda por “la cara”, con más de 11.000 millones de euros, y no estoy de acuerdo. Respondo.

Amigo e intelocutor, si tuvieras razón, si yo la viera, te la daría, no lo dudes; y tengo punto por punto, cuantificados lo conceptos injustos de esa financiación, ¡los hay!, y los que son “normales” en una sociedad civil democrática, según las iniciativas sociales, creyentes o no, en ella. (Otra cosa es si algunos modos legales, y otros hasta legítimos, son modos evangélicos, esto es otra cosa; pero ha de aclararse en el razonamiento; ahí sí me entendería contigo).

Pero me gustaría que quien denuncia que son más de 11.000 millones de euros lo muestre y se esfuerce en probarlo. Ya verás como primero tienes que demostrar que varios derechos constitucionales, ¡normales en una democracia!, son de titularidad pública, en exclusiva, y nunca civil, y esto verás que es discutible. Mucha gente no lo ve, y tiene sus razones.

Precisamente por no aclarar bien el problema, pierdes la razón en lo que la tienes. Por supuesto, siempre a mi juicio. ¿Tú crees que mucha gente en la Iglesia íbamos a estar tan tranquilos si fueran 11.000 millones de euros, prácticamente, ”robados”? Lo discutible es el IBI, las capellanías más diversas en lo público, algunas subvenciones a celebraciones religiosas, y que la cuota del IRPF no sea una resta en la cuota del impuesto, y no un plis, y que la gestione el Estado.

No creas que te sería fácil negar los demás conceptos del presupuesto en términos democráticos. Insisto, a menos que pruebes que los servicios públicos los brinda el Estado y esto como derecho exclusivo, sin posibilidad alguna para la sociedad civil. Se puede, pero es ”una” manera de ver la sociedad. Y habría que reconocer, por ejemplo, que si el Estado tiene la exclusiva de la enseñanza o la asistencia social, esos estudiantes o abuelos no desaparecen, sino que pasan al sistema público, con el gasto correspondiente, y resta en los 11.000. Por tanto, derechos y cuentas, punto por punto, y no esta suma fácil: quito 11.000 de aquí y me los ahorro todos para otros fines. Es que no es así.

Si me empeño en esto, no es porque me hayan encargado las cuentas en la Iglesia, sino porque me parece injusto no afinar en estas denuncias tan graves. Se puede y se debe. Y si alguien ”roba” 11.000 millones de euros públicos, hay que aclararlo muy bien, y decir en qué y por qué. Y no dar por hecho que si digo en qué y por qué, ya tengo razón. No es así. Si no aclaramos los conceptos, perdemos la razón en lo que la tenemos. Un cordial saludo.

Pero, ¿qué es lo peculiar del cristianismo?

 

 

Escribe el teólogo moralista Alberto De MINGO[1]:

 

Con gran sensibilidad, Waine MEEKS, muestra que lo sorprendente de las primeras comunidades cristianas no era “la peculiaridad de sus creencias, incluso de sus creencias sobre Jesús, sino su inventiva social al crear una comunidad de un tipo que nunca antes se había visto”.

 

Y es que “la identidad cristiana no se encuentra, primariamente, en afirmaciones o debates o argumentos, sino en ciertas prácticas, compromisos y hábitos. El cristianismo no es principalmente algo que se piensa, se siente o se dice, es algo que se hace. La narración de los evangelios es un relato de lo que Jesús hizo. Y lo que Dios hizo en  Cristo. Y la narración de la Escritura forma a los discípulos y los inspira a ir y hacer lo mismo”[2].

 

Hacer lo mismo y decir lo mismo, – comento por mi parte -, son dos caras del único seguimiento de Jesús, no dos fuentes alternativas en su determinación. Y en esa interpelación, lo peculiar del cristianismo es una forma de vida samaritana, (individual y comunitaria, personal y social), por causa de una confianza radical en el Dios de Jesús, y en el Jesús de Dios.  

 

Mucho antes de que se formulara el primer dogma, – prosigue De MINGO -, antes incluso de que se escribieran los evangelios, los primeros cristianos vivían su fe. Se entendían a sí mismos, ante todo, como miembros de una comunidad llamada a ser presencia de Cristo resucitado en un mundo marcado por las divisiones y la violencia. Sus convicciones y su vida eran dos caras de la misma moneda.

 

Exacto, – comento por mi parte -, sin las convicciones de Jesús en nuestra vida, todo el conjunto religioso-católico se sabe de cartón-piedra, y sin su modo de vida samaritano, todas las convicciones religioso-cristianas, son idolatría.

 

Paz y bien

 



[1] Cfr., Alberto De Mingo, Las prácticas cristianas en el Nuevo Testamento, en Moralia 35 (2012) 25-28.

[2] (S. HAUERWAS – S. A. WELLS)

Al Papa se le atraganta “la denuncia social”

 

Algunos ensalzan el valor “social” del viaje y los discursos de Benedicto XVI en Cuba. (Pocos, es verdad). No estoy de acuerdo. “Socialmente” han sido muy imprecisos y vagos. Supongo que perseguía objetivos eclesiales. Pero, ¿cuáles? Sólo en la despedida ha sido más claro, por primera y última vez, y así esta petición: “que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea (bien social común) por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales”. El bagaje final y público sobre “la justicia democrática y social” es muy pobre; el resultado a medio plazo, siempre queda algo. Pero en vivo y en directo, poca cosa. Además se ha hecho ya una costumbre “política” de los viajes de Bendedicto XVI. Es lo que hay. Su batalla es “eclesial y religiosa”; desencarnada y sesgada, pero ése es el próposito al que se subordina todo lo social y su justicia. No es bueno para nadie. Para la fe, tampoco. Sin compromiso social y claridad de palabra ética, ¡compasiva y pidiendo perdón propio!, la religión de Jesús no es creíble. Paz y bien.

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