Este medio al que mucho aprecio, hoy en un caso muy puntual, que me afecta directamente, o bien censura porque sí o bien como herramienta de un corporativismo lamentable. El error informático no me lo creo. Y echar la culpa a los becarios siempre les quedará como último recurso.
Estos son los hechos. Mi posición la dejo clara en el párrafo anterior.
He querido participar dejando un comentario en un plausible y acertado a mi juicio artículo de Jon Uriarte (http://www.elcorreo.com/vizcaya/20110709/local/athletic-invisible-201107081721.html). Durante cuatro veces, en diferentes momentos a lo largo de la mañana, la secuencia ha sido la siguiente: dejar el comentario, salir publicado el comentario y en unos minutos desaparecer el comentario.
Me resisto al esparadrapo en la boca y por ello estoy dispuesto a expresarme abiertamente. Mi comentario era el siguiente:
Tal vez no sea el momento ni el foro, pero lo reitero: el periodismo deportivo aún está un escalón por debajo del periodismo amarillo del corazón, salvando las excepciones. No hay que escudarse en la audiencia en el rating ni en más monsergas para dotar a la noticia de manipulación y privarla de objetividad. En este mundo cada uno usa la palabra en función del amor a sus colores o de la recompensa a los propios intereses. Y no nos engañemos este mal no sólo es bicéfalo (Madrid y Barcelona) sino que también alcanza con sus tentáculos a la periferia (vergüenza me dan los comentarios, rayando el forofismo aldeano, en La Sexta de mi querido Patxi en las retransmisiones de partidos del Athletic).
Aprovecho la oportunidad por depositar mi voto en la urna del guiño a la diáspora. Sí, somos muchos los que estamos diseminados por la península y unos cuantos a los que su destino les ha llevado allende los mares. Si vosotros llenáis San Mamés, debatís sobre nuestro equipo en cualquier bar de Pozas o de la calle Santa María de Portu o en el metro o en el campus de la uni o…, también estamos nosotros: los que los lunes aireamos con orgullo la victoria o la derrota del equipo ante seguidores indiferentes culés o merengues o… Si vosotros sois el pueblo, los diputados, los congresistas de ese país que se llama Athletic, nosotros somos sus embajadores.
Para el que le interese, aquí os dejo un link a una muestra cualquiera donde se ve cómo se sienten nuestros colores cuando vives a once mil kilómetros de casa http://blogs.elcorreo.com/ap/posts/edit/53029955.
¡No creo que sea para tanto!

