Hoy domingo 30 de mayo se ha celebrado en la ciudad de Barcelona la 32ª Cursa El Corte Inglés sobre una distancia urbana de 10,934Km. La prueba presume de ser la más populosa en Europa y de encontrarse en el top ten de participación a nivel mundial. Hoy los inscritos superaban en poco los cincuenta y ocho mil participantes. Y se vende como un día festivo del atletismo popular. La Vanguardia reseña lo siguiente: «Barcelona vuelve a convertirse en la capital del atletismo popular con la participación de más de 58.000 personas en la cursa de “El Corte Inglés”. El atleta Mohamed Benhmbarka ha sido el vencedor masculino con un tiempo de de 33 minutos y 4 segundos. En la categoría femenina, Louise Brown, se ha proclamado campeona al hacer 40 minutos y 13 segundos de carrera». La competición se organiza de forma que se corran dos carreras distintas al unísono. Por una parte están los federados y los aficionados “pata negra” –todos ellos están obligados a correr con un chip- cuya línea de salida se sitúa unos doscientos cincuenta metros por delante de la línea de salida de los corredores populares. El pistoletazo es el mismo para ambas carreras y la lógica dice que el primer pelotón, el menos numeroso, pronto empezará a fluir de forma natural; mientras que los cincuenta y tantos mil corredores populares pasarán kilómetros trotando torpemente hasta que la calzada empiece a clarear. Es por ello, que hoy, yo me coloqué en la línea de salida veinticinco minutos antes de la misma, obteniendo una posición privilegiada a escasos cinco metros del inicio. Estaba convencido de que antes del primer kilómetro ya correría a mi ritmo natural sin empujones ni atascos. ¡Iluso de mí! Los primeros cuatro kilómetros, hasta que empezaron las primeras rampas de Montjuic, me dediqué a adelantar tramposos que trotaban o simplemente andaban. Fue la parte más infernal del recorrido: seguir un ritmo, frenar, buscar un hueco entre tanto codo en movimiento, pivotar sobre un pie y cambiar de dirección, acelerar, volver a frenar… Además mentalmente estaba cabreado con los defraudadores del espíritu deportivo. Si aún no he sabido explicarme, esto es lo ocurrido: Durante los primeros kilómetros cientos, tal vez miles, de pícaros situados en las aceras se fueron incorporando a la carrera, justo después de que pasaran los primeros corredores. ¡Allá cada cuál con sus valores morales! Pero lo que verdaderamente me ha indignado no es que hagan trampas, sino que boicoteen a los buenos corredores. ¿Por qué no se han esperado a que pasaran decenas de miles de corredores y luego han empezado a correr, desde el lugar en que sus pseudoneuronas les dé a entender? Si hubiera un lugar donde impugnar frases vacías de contenido como “la capital del atletismo popular”, lo haría. Mientras no me digan lo contrario, para participar hay que empezar en la línea de salida y traspasar la meta, saboreando o sufriendo cada uno de los casi once mil metros de la carrera. Hoy he visto mucho espíritu deportivo (a partir de la criba que han hecho las primeras cuestas de Montjuic la prueba ha sido bonita con el asfalto abarrotado de buenos corredores que seguíamos nuestro ritmo y nuestro objetivo), pero también he sufrido a mucho paleto que simplemente se ha lanzado a correr para que su ciudad adquiriera protagonismo a nivel mundial. Volvemos a demostrar que somos una sociedad donde no se prima el esfuerzo y sí el oportunismo y el engaño. Finalmente, a pesar de todo, a título personal, hoy ha sido una mañana bonita. El regalo de la prueba ha sido dar una vuelta, a mitad del recorrido, en el Estadio Olímpico de Montjuic y pisar el tartán azul donde se celebrará el próximo Campeonato de Europa de Atletismo en julio. ¡Tengo entendido que hoy se ha estrenado, hemos estrenado, este nuevo tartán!
Carlos Benito CBC 

