Ya languidece el día de San Jorge, fiesta de fuerte raigambre popular en Cataluña, en la que los hombres regalan a sus mujeres una rosa y éstas un libro a ellos, y cuando el ambiente transpira olor a literatura.
En 1996 fue declarado como Día Internacional del Libro por la Unesco. Esta elección esta basada en una curiosa circunstancia: en el 23 de abril de 1616 coinciden, de alguna manera, los fallecimientos de Miguel Cervantes, de William Shakespeare y de Inca Garcilaso de la Vega. Quien realmente falleció ese día fue Garcilaso de la Vega; Cervantes lo hizo un día antes y fue enterrado el 23; en relación a Shakespeare, éste nos dejó el 3 de mayo de nuestro calendario, que no es otro que el 23 de abril en el calendario juliano. Además, la Unesco añadió la anteriormente comentada tradición en Cataluña como otro argumento a favor de le elección de este día.
Sin olvidar que en la literatura de habla hispana, el Premio Cervantes se entrega justo este día.
En el ámbito escolar, en Cataluña en estas fechas la mayoría de escuelas e institutos celebran sus concursos de prosa o de poesía.
Aquí dejo el trabajo ganador en el Instituto de Alella, Barcelona, en la categoría de prosa en castellano. Su autora tiene doce años y se llama Alazne.
¿NACER? BUENO, TAMPOCO HA SIDO TAN MALO.
“Ahí viene la rarita” Ése era el recuerdo de ese asqueroso día, tan común en mi vida.
Me llamo Jenna Cross. Soy una niña estadounidense de tan solo nueve años. Nací en Nashville (Tennessee). Mi madre es de Chicago y mi padre es… bueno, era de Tokio.
Siempre soy insultada en el colegio, lo peor es que nadie sabe lo que dejo atrás cada vez que salgo de casa y me voy al colegio. Me afecta bastante que me insulten, pero, es peor mi problema en casa. Mi padre murió hace tres años en un accidente de coche. Desde que él murió mi madre se metió en las drogas y ella… ella me maltrata.
Hoy ha sido un día como cualquiera, igual de horroroso que siempre. Ahora estoy analizando cada momento del día en mi cama y pidiendo a Dios que me ayude en esta situación. Cada día le pido a Dios que ayude a mi padre en cualquier parte donde esté del cielo. Él siempre rezaba conmigo cuando me iba a acostar, añoro con bastante nostalgia esos preciosos momentos que pasaba con él. Mañana será un nuevo día y espero que sea mejor que el de hoy.
“rin, rin… rin, rin” Sonaba mi despertador, era hora de levantarme, hacer mi almuerzo, vestirme e irme al colegio.
Esa mañana tenía muchas ganas de llevarme al cole unas galletas bañadas en chocolate, pero como no había me hice un bocadillo de mantequilla con canela en polvo. Para vestirme me puse una falda de mezclilla y una blusa de manga corta de flores. Mi madre seguía dormida y me fui al colegio sin despedirme de ella como de costumbre.
Mientras caminaba hacia el colegio mis vecinos y compañeros que también iban al colegio me miraban y se susurraban cosas al oído entre ellos.
A la hora del recreo me senté en el banco de siempre. Me comía mi bocadillo tranquilamente cuando vi que un niño se sentaba a mi lado.
-Hola, me llamo Luke -dijo él intentando entablar una conversación para conocerme más.
-Hola, soy Jenna. Se me hace raro ver que alguien me habla, siempre estoy sola y la gente se burla de mi -dije explicándole un poco sobre mi situación. Era la primera vez que alguien me hablaba en mucho tiempo y quería hacerme amiga de ese chico-. Nunca te había visto, tampoco es que me fije mucho pero no me resultas conocido.
-Sí, también suelo estar solo siempre y como vi que tú también lo estabas pues vine a hacerte compañía. Cuéntame un poco de ti, me gustaría conocerte -dijo con curiosidad.
-Bueno, mi pasado es bastante tormentoso. No creo que quieras escucharlo -dije con un tono triste.
-Me encantaría conocer tu pasado, podría ayudarte -contestó con amabilidad y cierta curiosidad.
-Bueno, mi padre murió hace tres años y mi madre m.m…e pe..g…a -dije tartamudeando al final-, también me insultan siempre en el colegio y estoy bastante harta. No creo que puedas ayudarme, aunque bueno si se te ocurre alguna cosa, me serviría de gran ayuda -proseguí con cierta timidez.
-¿De de dónde eres?- Me preguntó.
-Soy de Nashville, la capital del estado de Tennessee.
-¡Se me ocurre una cosa! -exclamó con entusiasmo-. Podrías volver a Estados Unidos, puedes pedirle ayuda algún familiar tuyo a que tu madre deje las drogas y que le encuentre trabajo y casa en Estados Unidos.
-Es buena idea, pero no es tan fácil. A la única persona que se me ocurre pedirle ayuda es a mi tía pero no sé. Aparte seguiré siendo una rarita -dije pensando en otra posibilidad más sencilla. Poco a poco me di dando cuenta de que era buena su idea aunque solo arreglara el maltrato.
-El problema que tú tienes en la escuela es por culpa del maltrato, eres una niña diferente, sin felicidad. Lo único que necesitas es un poquito de amor y atención. También puedes tratar de ser una persona más abierta e intentar relacionarte con las personas en tu nueva escuela -explicó intentando animarme.
Luke hablaba como si fuera muy fácil y como si todo estuviera hecho. Pero esta vez quería intentarlo y hacer todo lo posible para que pudiera arreglar mis problemas domésticos y escolares.
-Bueno, tienes razón, haré todo lo posible para intentarlo. Pero también necesito tu ayuda. Bueno me voy a clase, hablamos mañana. Mucho gusto Luke.
-Sí, ya nos veremos. Mucho gusto, Jenna. Adiós.
Esos momentos de charla se me hicieron escasos, a diferencia de otros días.
En clase estaba distraída, pensando en qué iba a decirle a mi tía Kenda.
Tenía mucha esperanza de que todo saliera bien.
Terminaron las clases y me fui a casa, pensando aun lo que le iba a decir a mi tía Kenda.
Al llegar a casa después de merendar cogí el teléfono y la llamé.
-Hola, tía Kenda.- contesté con esperanza.
-Hola, Jenna. ¡Qué sorpresa! Que gusto me da escuchar tu voz. Oye, ¿y tu madre está por ahí?
-No, ha ido al supermercado.
-Mejor. Bueno guapa, ¿que querías?
-Quería comentarte una cosa. A ver cómo te lo digo… Pues quería pedirte ayuda para una cosa.
-¿Qué cosa?, ve al grano por favor.
-A ver, he hecho un amigo en el cole y me ha dado una idea para que mi madre deje las drogas y no me maltrate. Necesito que entre tú y yo la llevemos a un especialista y que le busques trabajo, casa y colegio en Franklin.
-Pero, tú sabes que eso no es tan fácil.
-Sí lo sé pero por favor, no quiero que me pegue más.
- Bueno vale, nos vemos mañana en la plaza a las 2:30 y de paso vamos a comer para hablar sobre esto.
- Vale, adiós.
Me puse a hacer los deberes y cuando terminé me puse a buscar por internet sitios para gente adicta a las drogas. Encontré uno, que estaba a tres calles de mi casa.
Me fui a la cama y le pedí a Dios lo mismo de siempre, pero esta vez añadí una cosa nueva. Pedí que todo lo que estaba planeando con mi tía Kenda y Luke funcionara.
Al día siguiente me vestí y me preparé un bocadillo de jamón dulce para el colegio. Las dos primeras clases antes del patio se me hicieron eternas. A la hora del patio hablé con Luke y le dije que había hablado con mi tía y que me ayudaría. También le dije que había encontrado una clínica para adictos a la droga a tres calles de mi casa. A él le pareció muy bien y me dijo que estaba muy contento de poder ayudarme y de haberme conocido.
Cuando terminaron las clases fui a casa para dejar la mochila. Luego fui a la plaza para hablar y comer con mi tía. Cuando llegué a la plaza esperé diez minutos a que llegara mi tía. Tiene tendencia a llegar tarde.
-Hola, Jenna -me saludó.
-Hola, tía Kenda. ¿A dónde vamos a comer?
-Pues vamos ir al Hard Rock. ¿Te apetece?
-Si, claro.
En el camino fuimos hablando sobre lo de mi madre e irnos a Franklin. Mi tía me dijo que ya me había ingresado en un colegio que se llamaba Grassland Middle School. Aun teníamos que hacer lo de la clínica, la casa y el empleo de mi madre. Pero bueno, sé que esto no se puede hacer tan rápido. Cuando estuvimos en el Hard Rock aún tuvimos que esperar media hora para sentarnos en la mesa. Me dio mucho gusto haber estado con ella. Me alegra saber que cada día podré verla y alejarme un poco del ambiente de casa. Mi tía tenía que hablar con mi madre y convencerla, eso sería un poco difícil, sobre todo si está drogada. Se pondrá muy violenta, o sea que tendré que llamar a mi tía un día que mi madre esté bien. De comer me pedí una hamburguesa del menú de niños y mi tía Kenda unas costillas con salsa barbacoa. Comí muy rico y a gusto, a diferencia de los demás días.
Al llegar a casa me encontré a mi madre sentada en la mesa. Su estado no era muy bueno, así que me vi obligada a prepararle la comida. Le hice unos huevos con salchicha y bacón. Cuando terminé la acompañé mientras comía sin atreverme a decir ninguna palabra por miedo a que me pegara. Al terminar de comer le recogí el plato y lo lavé. Enseguida me fui a hacer los deberes, hoy me habían dejado bastantes.
Luego llamé a mi tía y le pasé la página web de la clínica para que ingresara a mi madre.
A la hora de dormir pedí exactamente lo mismo de ayer, no se me ocurría nada que añadir. Ahora en mi cama he estado pensando, y estoy convencida de que todo va a salir bien. Sé que con la ayuda de mi tía y Luke podré conseguir lo que me he propuesto. Ahora sé que si de verdad quieres conseguir una cosa, puedes lograrla con tus propios esfuerzos, esmeros y un poco de ayuda.
Con una sonrisa en mi cara, el sueño me venció.
Alazne Benito
Carlos Benito CBC