elcorreo.com debe una explicación

Este medio al que mucho aprecio, hoy en un caso muy puntual, que me afecta directamente, o bien censura porque sí o bien como herramienta de un corporativismo lamentable. El error informático no me lo creo. Y echar la culpa a los becarios siempre les quedará como último recurso.

Estos son los hechos. Mi posición la dejo clara en el párrafo anterior.

He querido participar dejando un comentario en un plausible y acertado a mi juicio artículo de Jon Uriarte (http://www.elcorreo.com/vizcaya/20110709/local/athletic-invisible-201107081721.html). Durante cuatro veces, en diferentes momentos a lo largo de la mañana, la secuencia ha sido la siguiente: dejar el comentario, salir publicado el comentario y en unos minutos desaparecer el comentario.

Me resisto al esparadrapo en la boca y por ello estoy dispuesto a expresarme abiertamente. Mi comentario era el siguiente:

Tal vez no sea el momento ni el foro, pero lo reitero: el periodismo deportivo aún está un escalón por debajo del periodismo amarillo del corazón, salvando las excepciones. No hay que escudarse en la audiencia en el rating ni en más monsergas para dotar a la noticia de manipulación y privarla de objetividad. En este mundo cada uno usa la palabra en función del amor a sus colores o de la recompensa a los propios intereses. Y no nos engañemos este mal no sólo es bicéfalo (Madrid y Barcelona) sino que también alcanza con sus tentáculos a la periferia (vergüenza me dan los comentarios, rayando el forofismo aldeano, en La Sexta de mi querido Patxi en las retransmisiones de partidos del Athletic).

Aprovecho la oportunidad por depositar mi voto en la urna del guiño a la diáspora. Sí, somos muchos los que estamos diseminados por la península y unos cuantos a los que su destino les ha llevado allende los mares. Si vosotros llenáis San Mamés, debatís sobre nuestro equipo en cualquier bar de Pozas o de la calle Santa María de Portu o en el metro o en el campus de la uni o…, también estamos nosotros: los que los lunes aireamos con orgullo la victoria o la derrota del equipo ante seguidores indiferentes culés o merengues o… Si vosotros sois el pueblo, los diputados, los congresistas de ese país que se llama Athletic, nosotros somos sus embajadores.

Para el que le interese, aquí os dejo un link a una muestra cualquiera donde se ve cómo se sienten nuestros colores cuando vives a once mil kilómetros de casa http://blogs.elcorreo.com/ap/posts/edit/53029955.

¡No creo que sea para tanto!

burbuja fuxia…….

Aún en estos momentos brilla en la portada de elcorreo.com en la sección del blog destacado un post de Ana.

En la semana en que la Academia Sueca hinca sus rodillas ante el eterno agraviado por las últimas entregas del Premio Nobel de Literatura, en la semana en que la clase de Llorente acalla la prepotencia culé y merengue de tanto pseudo-periodista deportivo, es en esa misma semana cuando Anasan ve cumplido uno de sus sueños como blogger. ¡Válgame Dios!, no equiparo, ni subrayo una circunstancia curiosa, simplemente quiero expresar que la verdad, al igual que la justicia, tarde o temprano, aflora, al igual que una gota de aceite, aunque la inercia de la gravedad haga que se hunda, finalmente emergerá en la superficie del agua.

Es ahora cuando el blog burbuja fuxia……. ha cumplido un ciclo.

Ana, ahora que la vanidad del blogger ha quedado ya satisfecha, no dudes en seguir como siempre, mostrándonos esa brillantez estética de tus posts, donde mezclas tu estilo visual con un lenguaje muy personal.

¡Te lo has currado! ¡Enhorabuena!

Carlos Benito CBC

Tramposos en la 32ª Cursa El Corte Inglés

Hoy domingo 30 de mayo se ha celebrado en la ciudad de Barcelona la 32ª Cursa El Corte Inglés sobre una distancia urbana de 10,934Km. La prueba presume de ser la más populosa en Europa y de encontrarse en el top ten de participación a nivel mundial. Hoy los inscritos superaban en poco los cincuenta y ocho mil participantes. Y se vende como un día festivo del atletismo popular.

La Vanguardia reseña lo siguiente: «Barcelona vuelve a convertirse en la capital del atletismo popular con la participación de más de 58.000 personas en la cursa de “El Corte Inglés”. El atleta Mohamed Benhmbarka ha sido el vencedor masculino con un tiempo de de 33 minutos y 4 segundos. En la categoría femenina, Louise Brown, se ha proclamado campeona al hacer 40 minutos y 13 segundos de carrera».

La competición se organiza de forma que se corran dos carreras distintas al unísono. Por una parte están los federados y los aficionados “pata negra” –todos ellos están obligados a correr con un chip- cuya línea de salida se sitúa unos doscientos cincuenta metros por delante de la línea de salida de los corredores populares. El pistoletazo es el mismo para ambas carreras y la lógica dice que el primer pelotón, el menos numeroso, pronto empezará a fluir de forma natural; mientras que los cincuenta y tantos mil corredores populares pasarán kilómetros trotando torpemente hasta que la calzada empiece a clarear. Es por ello, que hoy, yo me coloqué en la línea de salida veinticinco minutos antes de la misma, obteniendo una posición privilegiada a escasos cinco metros del inicio. Estaba convencido de que antes del primer kilómetro ya correría a mi ritmo natural sin empujones ni atascos.

¡Iluso de mí! Los primeros cuatro kilómetros, hasta que empezaron las primeras rampas de Montjuic, me dediqué a adelantar tramposos que trotaban o simplemente andaban. Fue la parte más infernal del recorrido: seguir un ritmo, frenar, buscar un hueco entre tanto codo en movimiento, pivotar sobre un pie y cambiar de dirección, acelerar, volver a frenar… Además mentalmente estaba cabreado con los defraudadores del espíritu deportivo.

Si aún no he sabido explicarme, esto es lo ocurrido: Durante los primeros kilómetros cientos, tal vez miles, de pícaros situados en las aceras se fueron incorporando a la carrera, justo después de que pasaran los primeros corredores.

¡Allá cada cuál con sus valores morales! Pero lo que verdaderamente me ha indignado no es que hagan trampas, sino que boicoteen a los buenos corredores. ¿Por qué no se han esperado a que pasaran decenas de miles de corredores y luego han empezado a correr, desde el lugar en que sus pseudoneuronas les dé a entender?

Si hubiera un lugar donde impugnar frases vacías de contenido como “la capital del atletismo popular”, lo haría. Mientras no me digan lo contrario, para participar hay que empezar en la línea de salida y traspasar la meta, saboreando o sufriendo cada uno de los casi once mil metros de la carrera.

Hoy he visto mucho espíritu deportivo (a partir de la criba que han hecho las primeras cuestas de Montjuic la prueba ha sido bonita con el asfalto abarrotado de buenos corredores que seguíamos nuestro ritmo y nuestro objetivo), pero también he sufrido a mucho paleto que simplemente se ha lanzado a correr para que su ciudad adquiriera protagonismo a nivel mundial.

Volvemos a demostrar que somos una sociedad donde no se prima el esfuerzo y sí el oportunismo y el engaño.

Finalmente, a pesar de todo, a título personal, hoy ha sido una mañana bonita. El regalo de la prueba ha sido dar una vuelta, a mitad del recorrido, en el Estadio Olímpico de Montjuic y pisar el tartán azul donde se celebrará el próximo Campeonato de Europa de Atletismo en julio. ¡Tengo entendido que hoy se ha estrenado, hemos estrenado, este nuevo tartán!

Carlos Benito CBC

Fundación Vicente Ferrer, mach point por el Premio Nobel de la Paz 2010

Por medio de mi red profesional en LinkedIn he recibido este mensaje de Emilio Sánchez Vicario. No puedo por menos que difundirlo.

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Hola a todos,

Actualmente colaboro con la Fundación Vicente Ferrer, la cual desde hace muchos años está realizando una extraordinaria labor solidaria ayudando a mejorar las condiciones de vida en las zonas más pobres de la India. Ellos me ayudan a poner las cosas en perspectiva. A veces uno mismo, centrado en conseguir sus objetivos, no mira más allá de su alrededor más próximo. Esto es frecuente en el mundo del tenis, como en muchos otros ámbitos: derrotas dolorosas, lesiones, pérdida de sponsors… cosas que nos pasan y parecen el fin del mundo. Después ves la gente a la que la Fundación está ayudando, niños pobres discapacitados, niños con sida y sin recursos, mujeres maltratadas que no tienen sustento, gente que no tiene para comer… es triste pero es entonces cuando uno aprecia lo afortunado que es, aunque no dejas de sentirte inútil al lado de los verdaderos héroes, esas personas que, como en su día Vicente Ferrer y hoy su Fundación, no sólo se sensibilizan con la causa sino que actúan y emprenden acciones directas para ayudar a esas personas tan desfavorecidas. Ellos han creado hospitales, escuelas, y programas de desarrollo para que estos lugares tan pobres puedan ofrecer un futuro mejor a los suyos. Hay pocos españoles que en su vida hayan creado tanta senda y dejado tanto legado como Vicente Ferrer, cuya Fundación es hoy nominada al Premio Nobel de la Paz 2010, y cuya candidatura apoyo. Quiero aprovechar este blog para pedir a los que me leen que dediquen tan sólo unos segundos a entrar en la web www.nobeldelapaz.org, clicar en la ventana “La vuelta al mundo por la Paz” y firmar. Por favor, ayudemos a esta Fundación a conseguir su meta.

Gracias

Emilio

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Ahora la pelota se acerca a nuestra raqueta… Basta con un revés a dos manos, un paralelo o una simple volea, el objetivo es conseguir ganar este partido.

Carlos Benito CBC

Primer premio del certamen escolar en prosa

Ya languidece el día de San Jorge, fiesta de fuerte raigambre popular en Cataluña, en la que los hombres regalan a sus mujeres una rosa y éstas un libro a ellos, y cuando el ambiente transpira olor a literatura.

En 1996 fue declarado como Día Internacional del Libro por la Unesco. Esta elección esta basada en una curiosa circunstancia: en el 23 de abril de 1616 coinciden, de alguna manera, los fallecimientos de Miguel Cervantes, de William Shakespeare y de Inca Garcilaso de la Vega. Quien realmente falleció ese día fue Garcilaso de la Vega; Cervantes lo hizo un día antes y fue enterrado el 23; en relación a Shakespeare, éste nos dejó el 3 de mayo de nuestro calendario, que no es otro que el 23 de abril en el calendario juliano. Además, la Unesco añadió la anteriormente comentada tradición en Cataluña como otro argumento a favor de le elección de este día.

Sin olvidar que en la literatura de habla hispana, el Premio Cervantes se entrega justo este día.

En el ámbito escolar, en Cataluña en estas fechas la mayoría de escuelas e institutos celebran sus concursos de prosa o de poesía.

Aquí dejo el trabajo ganador en el Instituto de Alella, Barcelona, en la categoría de prosa en castellano. Su autora tiene doce años y se llama Alazne.

¿NACER? BUENO, TAMPOCO HA SIDO TAN MALO.

Ahí viene la rarita” Ése era el recuerdo de ese asqueroso día, tan común en mi vida.

Me llamo Jenna Cross. Soy una niña estadounidense de tan solo nueve años. Nací en Nashville (Tennessee). Mi madre es de Chicago y mi padre es… bueno, era de Tokio.

Siempre soy insultada en el colegio, lo peor es que nadie sabe lo que dejo atrás cada vez que salgo de casa y me voy al colegio. Me afecta bastante que me insulten, pero, es peor mi problema en casa. Mi padre murió hace tres años en un accidente de coche. Desde que él murió mi madre se metió en las drogas y ella… ella me maltrata.

Hoy ha sido un día como cualquiera, igual de horroroso que siempre. Ahora estoy analizando cada momento del día en mi cama y pidiendo a Dios que me ayude en esta situación. Cada día le pido a Dios que ayude a mi padre en cualquier parte donde esté del cielo. Él siempre rezaba conmigo cuando me iba a acostar, añoro con bastante nostalgia esos preciosos momentos que pasaba con él. Mañana será un nuevo día y espero que sea mejor que el de hoy.

rin, rin… rin, rin” Sonaba mi despertador, era hora de levantarme, hacer mi almuerzo, vestirme e irme al colegio.

Esa mañana tenía muchas ganas de llevarme al cole unas galletas bañadas en chocolate, pero como no había me hice un bocadillo de mantequilla con canela en polvo. Para vestirme me puse una falda de mezclilla y una blusa de manga corta de flores. Mi madre seguía dormida y me fui al colegio sin despedirme de ella como de costumbre.

Mientras caminaba hacia el colegio mis vecinos y compañeros que también iban al colegio me miraban y se susurraban cosas al oído entre ellos.

A la hora del recreo me senté en el banco de siempre. Me comía mi bocadillo tranquilamente cuando vi que un niño se sentaba a mi lado.

-Hola, me llamo Luke -dijo él intentando entablar una conversación para conocerme más.

-Hola, soy Jenna. Se me hace raro ver que alguien me habla, siempre estoy sola y la gente se burla de mi -dije explicándole un poco sobre mi situación. Era la primera vez que alguien me hablaba en mucho tiempo y quería hacerme amiga de ese chico-. Nunca te había visto, tampoco es que me fije mucho pero no me resultas conocido.

-Sí, también suelo estar solo siempre y como vi que tú también lo estabas pues vine a hacerte compañía. Cuéntame un poco de ti, me gustaría conocerte -dijo con curiosidad.

-Bueno, mi pasado es bastante tormentoso. No creo que quieras escucharlo -dije con un tono triste.

-Me encantaría conocer tu pasado, podría ayudarte -contestó con amabilidad y cierta curiosidad.

-Bueno, mi padre murió hace tres años y mi madre m.m…e pe..g…a -dije tartamudeando al final-, también me insultan siempre en el colegio y estoy bastante harta. No creo que puedas ayudarme, aunque bueno si se te ocurre alguna cosa, me serviría de gran ayuda -proseguí con cierta timidez.

-¿De de dónde eres?- Me preguntó.

-Soy de Nashville, la capital del estado de Tennessee.

-¡Se me ocurre una cosa! -exclamó con entusiasmo-. Podrías volver a Estados Unidos, puedes pedirle ayuda algún familiar tuyo a que tu madre deje las drogas y que le encuentre trabajo y casa en Estados Unidos.

-Es buena idea, pero no es tan fácil. A la única persona que se me ocurre pedirle ayuda es a mi tía pero no sé. Aparte seguiré siendo una rarita -dije pensando en otra posibilidad más sencilla. Poco a poco me di dando cuenta de que era buena su idea aunque solo arreglara el maltrato.

-El problema que tú tienes en la escuela es por culpa del maltrato, eres una niña diferente, sin felicidad. Lo único que necesitas es un poquito de amor y atención. También puedes tratar de ser una persona más abierta e intentar relacionarte con las personas en tu nueva escuela -explicó intentando animarme.

Luke hablaba como si fuera muy fácil y como si todo estuviera hecho. Pero esta vez quería intentarlo y hacer todo lo posible para que pudiera arreglar mis problemas domésticos y escolares.

-Bueno, tienes razón, haré todo lo posible para intentarlo. Pero también necesito tu ayuda. Bueno me voy a clase, hablamos mañana. Mucho gusto Luke.

-Sí, ya nos veremos. Mucho gusto, Jenna. Adiós.

Esos momentos de charla se me hicieron escasos, a diferencia de otros días.

En clase estaba distraída, pensando en qué iba a decirle a mi tía Kenda.

Tenía mucha esperanza de que todo saliera bien.

Terminaron las clases y me fui a casa, pensando aun lo que le iba a decir a mi tía Kenda.

Al llegar a casa después de merendar cogí el teléfono y la llamé.

-Hola, tía Kenda.- contesté con esperanza.

-Hola, Jenna. ¡Qué sorpresa! Que gusto me da escuchar tu voz. Oye, ¿y tu madre está por ahí?

-No, ha ido al supermercado.

-Mejor. Bueno guapa, ¿que querías?

-Quería comentarte una cosa. A ver cómo te lo digo… Pues quería pedirte ayuda para una cosa.

-¿Qué cosa?, ve al grano por favor.

-A ver, he hecho un amigo en el cole y me ha dado una idea para que mi madre deje las drogas y no me maltrate. Necesito que entre tú y yo la llevemos a un especialista y que le busques trabajo, casa y colegio en Franklin.

-Pero, tú sabes que eso no es tan fácil.

-Sí lo sé pero por favor, no quiero que me pegue más.

- Bueno vale, nos vemos mañana en la plaza a las 2:30 y de paso vamos a comer para hablar sobre esto.

- Vale, adiós.

Me puse a hacer los deberes y cuando terminé me puse a buscar por internet sitios para gente adicta a las drogas. Encontré uno, que estaba a tres calles de mi casa.

Me fui a la cama y le pedí a Dios lo mismo de siempre, pero esta vez añadí una cosa nueva. Pedí que todo lo que estaba planeando con mi tía Kenda y Luke funcionara.

Al día siguiente me vestí y me preparé un bocadillo de jamón dulce para el colegio. Las dos primeras clases antes del patio se me hicieron eternas. A la hora del patio hablé con Luke y le dije que había hablado con mi tía y que me ayudaría. También le dije que había encontrado una clínica para adictos a la droga a tres calles de mi casa. A él le pareció muy bien y me dijo que estaba muy contento de poder ayudarme y de haberme conocido.

Cuando terminaron las clases fui a casa para dejar la mochila. Luego fui a la plaza para hablar y comer con mi tía. Cuando llegué a la plaza esperé diez minutos a que llegara mi tía. Tiene tendencia a llegar tarde.

-Hola, Jenna -me saludó.

-Hola, tía Kenda. ¿A dónde vamos a comer?

-Pues vamos ir al Hard Rock. ¿Te apetece?

-Si, claro.

En el camino fuimos hablando sobre lo de mi madre e irnos a Franklin. Mi tía me dijo que ya me había ingresado en un colegio que se llamaba Grassland Middle School. Aun teníamos que hacer lo de la clínica, la casa y el empleo de mi madre. Pero bueno, sé que esto no se puede hacer tan rápido. Cuando estuvimos en el Hard Rock aún tuvimos que esperar media hora para sentarnos en la mesa. Me dio mucho gusto haber estado con ella. Me alegra saber que cada día podré verla y alejarme un poco del ambiente de casa. Mi tía tenía que hablar con mi madre y convencerla, eso sería un poco difícil, sobre todo si está drogada. Se pondrá muy violenta, o sea que tendré que llamar a mi tía un día que mi madre esté bien. De comer me pedí una hamburguesa del menú de niños y mi tía Kenda unas costillas con salsa barbacoa. Comí muy rico y a gusto, a diferencia de los demás días.

Al llegar a casa me encontré a mi madre sentada en la mesa. Su estado no era muy bueno, así que me vi obligada a prepararle la comida. Le hice unos huevos con salchicha y bacón. Cuando terminé la acompañé mientras comía sin atreverme a decir ninguna palabra por miedo a que me pegara. Al terminar de comer le recogí el plato y lo lavé. Enseguida me fui a hacer los deberes, hoy me habían dejado bastantes.

Luego llamé a mi tía y le pasé la página web de la clínica para que ingresara a mi madre.

A la hora de dormir pedí exactamente lo mismo de ayer, no se me ocurría nada que añadir. Ahora en mi cama he estado pensando, y estoy convencida de que todo va a salir bien. Sé que con la ayuda de mi tía y Luke podré conseguir lo que me he propuesto. Ahora sé que si de verdad quieres conseguir una cosa, puedes lograrla con tus propios esfuerzos, esmeros y un poco de ayuda.

Con una sonrisa en mi cara, el sueño me venció.

Alazne Benito

Carlos Benito CBC

Silencios blancos





Carlos Benito CBC

¡Pasmao!

Esta mañana oí la noticia: Ya ha llegado a territorio nacional el primer preso de Guantánamo, un palestino sin antecedentes.

Hasta ahí nada novedoso. Ya nos lo habían advertido, y si somos incapaces de manifestarnos por la crisis de hoy, por los que sufren y pasan hambre hoy –las pensiones del futuro son importantes, pero aún mediatas, mientras que las necesidades de nuestros parados sí son inmediatas-, no me extraña que esta noticia nos deje indiferentes.

Lo que me indigna es cómo continúa la noticia: al preso le van a dar la residencia, una casa y un trabajo.

Por respeto a los lectores no transcribo mis pensamientos. Se resumen en una palabra: indignación.

Al hilo de la noticia he reflexionado sobre cuál puede ser el trabajo que puede conseguir una persona con semejante perfil: posiblemente no hable ni castellano, ni euskera, ni catalán, “tropecientos” años de experiencia como víctima de torturas en Guantánamo y dominio en el padecimiento de la ausencia de cualquier derecho humano.

Si yo fuera empresario, incluso aunque mi primo fuera un alto cargo socialista, me negaría a contratar a esta persona. Nada podría aportarme al valor añadido de mi empresa. Por ello, se me ocurre que tal vez sea el próximo fichaje como asesor del Gobierno.

Además algún ministerio cualquiera puede invitarle a que escriba un informe titulado “No ponga un Guantánamo en su vida” y pagarle una sustanciosa cantidad.

Y yo, mientras tanto, sigo matándome a trabajar para pagar un mísero alquiler y llegar a fin de mes. Pues eso.

Carlos Benito CBC

Los amos de la calle (bis)

A raíz del interesante reportaje que elcorreo.com nos ha entregado sobre las bandas callejeras, especialmente latinas, como ciudadano se me ocurre destacar varios puntos.

Durante años he sido usuario habitual del metro de Barcelona. Ahí, la jungla humana es de lo más variopinto y, en términos generales, de lo más educada y civilizada. Con lo cuál, mientras sepas cuidarte, las posibilidades de sufrir un altercado menor de delincuencia son ciertamente mínimas. Lo que sí he de señalar, y cometiendo la injusticia de generalizar, es que hay dos colectivos que siempre me molestaban: los marroquíes y los latinos.

Los primeros sencillamente son unos groseros con el sexo femenino. Sus miradas, que desnudan, escupen lujuria y superioridad de género.

Los latinos, sin más, dan miedo. Te apartas, evitas la mirada y el mínimo contacto, en suma, procuras pasar desapercibido.

Y, lo curioso, es que el fenómeno parece preocupar ahora a nuestros dirigentes («Las bandas latinas crecen en las grandes ciudades y ponen en alerta a la Policía»). ¡Seremos pendejos! Casi todas las bandas que amenazan nuestros barrios desde años son filiales de otras, ya decanas en los bajos fondos, de implantación internacional. Y sus métodos son de sobra conocidos.

Hemos importado, conscientemente o no, un problema. Nuestros políticos lo han ignorado, en algunos casos. Otros lo han acunado, en Barcelona sobre todo. Si no, no se entiende que la estrategia fuera integradora, censando a los Latin Kings, y otras pandillas del estilo, como agrupaciones culturales y, claro está, financiándolas con erarios públicos.

El asunto parece que empieza a explotarnos en pleno rostro y es ahora cuando nos dicen abiertamente que se encuentra «al final de su fase embrionaria».

Lo que me aterra es que, hasta la fecha, ignoramos que no nos enfrentamos a un simple grupo de delincuentes. Su perversidad les diferencia de la delincuencia común. A título de ejemplo, en ciudades norteamericanas, el proceso para la víctima es el siguiente: captura con golpes suficientes para dejar claro quién domina la situación, robo de todo lo que tenga valor económico, casi siempre violación y, para terminar, el macabro juego del pincho-o-pellizco. Aquí es cuando ella o él debe decidir si le clavan en el vientre un cuchillo (pincho) o le arrancan un pezón con unas tenazas (pellizco).

¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Seguimos de sociedad “pogre” y nos encojemos de hombros, entendiendo que el fenómeno inmigración y el de las bandas latinas son lo mismo?

No hablamos de racismo, más bien de supervivencia.

Carlos Benito CBC

Sorprendente y especial, deliciosamente puro espectáculo

Ayer era un viernes cualquiera. Tras el madrugón de turno, dejé en mi hucha contributiva un día más de trabajo. Alazne y yo teníamos pendiente una tarde de cine.

Avatar era la película elegida; por nada en especial: todas sus amigas la habían visto y se la habían recomendado, ¡en 3D, claro está! A título personal, tenia el convencimiento de que yo estaba fuera de su público potencial y que, por lo tanto, sería cuestión de pasar expediente.

La primera sorpresa que me llevé fue encontrar las tres dimensiones en la pantalla. Desde los primeros fotogramas hinqué mis rodillas y me sometí a tan grandioso espectáculo.

Sin darse uno cuenta, formas parte ya de un mundo humano del futuro. No es ciencia ficción, es como una visita de esas de colegio, en las que te llevan a una empresa para presenciar en vivo la cadena de producción y las oficinas, en donde te explican algo que está muy lejos de tu comprensión, pero que te asombra… Hasta aquí puedo leer.

En breve, la línea argumental te presenta el mundo de un planeta exterior con su inquietante fauna, su plástica flora, sus peculiares leyes de la gravedad… Hasta aquí puedo leer. Todo ello es una plena explosión de placeres sensitivos, éxtasis en su máxima expresión.

La historia, la interpretación y la música no desmerecen. Me recordó a una noche cualquiera de la Semana Grande bilbaína o donostiarra, en pleno concurso de fuegos artificiales: la acción trepidante se dosifica durante toda la película… pero justo al final de la misma, como si de una traca final se tratara, sólo un torrente de adrenalina puede aplacar la tensión de una épica… Hasta aquí puedo leer.

En suma, me repito, un grandioso espectáculo.

Sin embargo, no todo puede ser, digamos, perfecto. En paralelo, al desarrollo de la película, un pensamiento iba horadándome: una creciente sensación de mediocridad.

¿Por qué mi imaginación es incapaz de ir más allá de mi imaginación? Yo nunca hubiera podido crear Pandora, un mundo que va más allá del alcance de la simple fantasía.

¡Hubiera deseado tanto poder firmar una idea como la de Avatar!

En este sentido deseo hacer mención especial a Matilde Asensi, escritora a la que admiro, por su fértil inventiva a la hora de crear escenarios imposibles para sus novelas.

Carlos Benito CBC

Un trabajo duro… no retribuido… ni contributivo

Pretendía evitarlo. Sin embargo caí en la tentación de abordar el tema estrella que regurgita en cualquier tertulia de la calle y el fin de semana último publiqué un post sobre la socialista medida de retrasar la edad de la jubilación.

A raíz de que el tema tiene recorrido informativo es difícil dejar de pensar en el mismo. En uno de esos momentos, un pensamiento, tangencial al asunto, se me quedó enquistado: encontré un colectivo que trabaja duro, posiblemente más duro que ningún otro, y que ni tan siquiera aspira a una triste jubilación.

No me refiero al ama de casa. También ella trabaja de sol a sol y pocas veces es recompensada con un reconocimiento, y mucho menos con una pensión de jubilación.

Quiero desviar el tino de mis palabras para ofrecer un homenaje a tan incansables trabajadores.

Se levantan algo después de que el cuco cante la hora séptima. El invierno se les hace tan duro como a los demás y ¡claro que les molesta que el gallo aún descanse en brazos de Morfeo!

Como todo hijo de vecino, toman el transporte privado o el público para empezar sus labores, algunos a las 8:30 otros a las 9:00.

A partir de aquí cada centro organiza los horarios. Pero nadie les quita seis horas laborables con jornada partida. Lo que significa que desde que salen de casa hasta que vuelven le pueden estar dedicando al asunto fácilmente diez horas.

Más aún, casi todos los días, la mayoría se trae trabajo a casa. No es que sean adictos al trabajo es que… a la fuerza ahorcan. Así que tras la merienda, vuelven al tajo.

A veces, algunos no levantan la cabeza hasta que se les llama para cenar. Y si vienen mal dadas, luego hay que seguir hasta que el peso de los párpados les señale la cama.

El día siguiente en nada se diferencia al anterior… pues más de lo mismo. Aunque su fin de semana sí es distinto: dado que es diferente al del resto de los trabajadores, ya que ellos no se rascan la panza todo el sábado y el domingo. En ciertas épocas del año, su jornada, con las tareas que se traen a casa, puede ser tan dura como cualquier otro día laborable. Y es que el lunes, el jefe espera a que le entreguen todos los trabajos solicitados y, de vez en cuando, éste organiza alguna prueba de competencias profesionales. Suma y sigue, las cuentas me salen más de cuarenta horas semanales.

Los dedos de una mano no sirven para contar el número de jefes a los que hay que presentar cuentas. Y en casa, periódicamente, hay que hacer balance de lo realizado en el periodo.

Claro que sí, me estoy refiriendo a nuestros hijos, los de la generación del “sísí”, pues ellos sí estudian y por lo tanto sí trabajan.

Se admite la protesta.

Que sí, que ya sé que la niña del cuarto… ah, incluso su hijo también… que son unos pintas que ni pa’qué, vamos que ni un palo al agua, todos los días haciendo piras… y tropecientos suspensos, vamos que con Aznar habrían repetido curso, un par de ellos…

Ha de admitir querido lector que estos últimos son la excepción que confirma la regla.

Carlos Benito CBC

elcorreo.com

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