Miranda Pianos, violines, guitarras, saxofones… resuenan todos los días entre sus paredes y en poco tiempo lo harán también martillos, taladros y rotaflex, entre otras herramientas. Todas ellas necesarias para acometer quizá la reforma más importante del Conservatorio de Música Dionisio Díez, enclavado en el corazón del Casco Viejo desde tres décadas, aunque en un

