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El puente de las manos tendidas

2014 noviembre 23
por IÑAKI CERRAJERIA

 

MOBILIARIO URBANO por ÁNGEL RESA

La pasarela que une Zabalgana y Borinbizkarra es realidad útil y alegoría de la unión entre dos barrios semejantes

No sé si era la mañanita que cantaba el rey David, pero sí apropiada para pasear por una realidad útil y una alegoría de la unión entre dos barrios. Me refiero a la recién estrenada pasarela que enlaza los distritos de Zabalgana y Borinbizkarra sobre las vías del tren, esa cicatriz que saja el rostro de la capital alavesa por la mitad. Aún recuerdos dos parafernalias al más alto nivel –bueno, así les gusta denominarlas a políticos, gabinetes de prensa y periodistas de los medios- sobre el presunto soterramiento del ferrocarril. Una en el Artium y otra, tras nueve meses de embarazo, en la Lehendakaritza, edificio levantado sobre la vieja campa deportiva (La Bomba) de nuestros juegos infantiles con pelotas. Pero la criatura –hundir los raíles en el subsuelo- nació muerta y ahora aguarda inerte en ese futuro volátil del ‘ya veremos más adelante’.

Volvamos al tema. Esta climatología benigna a finales de noviembre que no entienden nuestros mayores invitaba a andar sobre el puente elevado a modo de manos tendidas. Diez graditos de frescor vivificante antes del mediodía y un sol espléndido que iluminaba el viernes una estampa ‘muy de Vitoria’. Se explica por los personajes arquetípicos que poblaban la composición: un jubilado que cuenta a un conocido a través del teléfono móvil lo bien que ha quedado el arco de la unidad, dos ciclistas, un hombre que sujeta la correa de un perro alborozado (el animal) entre el verdor y el ‘pack’ completo de padre empuñando con una mano el carrito infantil y ayudándose de la otra para llevar a la mascota. Muy propio teniendo en cuenta que venía del Paseo de la Unicef. Ya saben que Zabalgana honra en su callejero a personajes distinguidos por la bonhomía y a las ideas etéreas que aún nos conservan la creencia en el ser humano: Paseo de la Ilustración, Mahatma Gandhi, Dalai Lama, Martin Luther King…

Nos debatimos entre el pragmatismo y las teorías ejemplares, a menudo sin reparar en la capacidad del uno y de las otras para compaginarse. La nueva pasarela acerca de verdad dos barrios de bloques semejantes separados por la senda del tren. Tan a tiro de la vista y tan distantes en pasos para sortear la herida férrea en el organismo urbano. Y representa, además, una metáfora sobre la unidad en esta Vitoria del esparcimiento solariego por la que los habitantes de un nuevo barrio pueden vivir perfectamente sin el mínimo contacto con los pobladores de otro. Esta ciudad moderna que respira hacia las afueras y asiste al decaimiento del Ensanche pierde cierto hilo conductor y se asemeja a una confederación de distritos socialmente independientes. A algunos los ‘han independizado’ tanto que parecen islas rodeadas de vacío por todas partes. Larrein, en el ‘Far East’ (Lejano Este), explica en una sola imagen de pisos entre descampados el concepto de la insularidad.

Si al firmante le ilusiona el puente de los dedos tendidos, imagínense a los vecinos obligados antes a invertir media hora diaria en lo que ahora dura un suspiro, un bostezo o un estornudo. Y quizá anime a moradores de un barrio a ‘aventurarse’ en el otro a través de 160 metros. Como visitar al gemelo del que se despidieron hace tiempo, tan próximo y tan lejano, tan semejantes con sus bloques de viviendas que confieren a ambos una imagen de homogeneidad. Si no fuera por las vías, el término de Zabalgana y el inicio de Borinbizkarra responderían al capricho de las delimitaciones cartesianas.

Pues sí, una bonita matinal la de anteayer para aplicarnos sobre el cuerpo ‘Esencia de Vitoria’. Dícese de la fragancia que incita a pasear por una ciudad que ha adoptado como emblema la figura de ‘El Caminante’. Aunque pronto habrá que hacer hueco en la Plaza del Arca para levantar la efigie del ciclista, especie humana en vías (no férreas) de incremento. Y quizá para bruñir la del usuario del autobús, el medio de transporte que mejor puede contribuir al ensamblaje de esta capital desparramada en sus reinos vecinales de taifas.

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