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Septiembre, septiembre

2014 septiembre 14
por IÑAKI CERRAJERIA

 

MOBILIARIO URBANO por ÁNGEL RESA

Ya hace tiempo que la vieja cuesta de enero cedió sus rampas económicas e infernales a la novena casilla del año

Julio y agosto pasaron por la atmósfera sin hacer su trabajo. Así que cedieron a septiembre la tarea de encender la estufa solar y calentarnos antes de entrar en ese túnel abovedado y gris que encoge ánimos durante demasiados meses en estas tierras de clima recio. Ayer, la mañanita invitaba a disfrutar en la calle de un frescor envidiable bajo el manto azul de nubes altas como trazos ligeros. Buen momento para el primer café del día y comprar el periódico, ese ejemplar formado por páginas que todavía se vende pese al poder omnímodo del universo digital. Y en esto que el silbido armonioso de un hombre mayor rasga con mimo el aire quieto de una jornada hermosa en el epílogo del verano. El señor saluda a una chica a la que saca varias décadas de edad. Ella pedalea sobre una bicicleta rematada en la popa por una banderola amarilla que condena el ‘fracking’. “Nosotros tenemos ahora asamblea de Podemos”, dice él. Ella responde que acude a un encuentro reivindicativo en contra de ese modo de extraer el gas. No me importan las siglas, sí el compromiso de dos personas separadas por un abismo generacional en una época donde cada quién arrima el ascua a la sardina que sujeta. Al margen de tendencias ideológicas me parecen dos fotografías que retratan a la sociedad civil.

Ya de vuelta a casa contemplo a un adolescente con las manos enguantadas para armar la silla que el cartero le ha traído por piezas. Los manazas siempre admiramos a los manitas pero, por encima de todo, entiendo que no toda la juventud de hoy –ni mucho menos- se mueve entre las paredes angostas de la pereza, la vagancia y la molicie. Quizá sea que reacciona ante lo que le interesa. Lo ignoro. Solo sé que los chavales de hoy no son mejores o peores de los que fuimos. Simplemente, esta camada –la primera que prevé vivir peor que la de sus padres- se diferencia de la nuestra como nos ocurría con la anterior. Antes tratábamos de trabajar antes de terminar la carrera. Ahora tiran por la senda larga y cara de los ‘master’ por miedo a estrellarse de bruces con el hormigón armado del mercado laboral.

La meteorología está logrando que miremos a septiembre con ojos agradecidos. Ya tiene mérito la cosa. Hace tiempo que el noveno mes del año es un ‘manostijeras’ que raja las libretas bancarias y nos abre en canal el costado para sacarnos un riñón. La entonces cuesta de enero ha saltado ocho casillas en el tablero de cada ejercicio para instalarse allá donde mejor puede destrozar las economías domésticas. Parece justo reconocer al denostado ‘amigo invisible’ su papel de samaritano. En la etapa previa a su bendita implantación llegaban el Olentzero o los Reyes y tocaba comprar regalos a cada miembro de la familia. Después hemos aprendido a sacar una papeleta con la mano inocente o indecente para reducir aquellas ráfagas a una sola bala. Pero como no hay bien que por mal no venga, el puerto de montaña elige septiembre para cribar un pelotón que cruza derrengado –en el mejor de los casos- bajo la pancarta de meta.

Matrículas estudiantiles, alojamientos en pisos o residencias universitarias, libros que por su precio deberían venir forrados y con el nombre del alumno en letras góticas, cuotas deportivas, ropa de temporada nueva para críos incapaces de detener su crecimiento corporal… Diríase que cuadrar las cuentas se asemeja a un sudoku dificultado por el uso de los números romanos. C, V e I confluyen en una X ardua de despejar. Menos mal que mañana comienza en Vitoria el festival de magia –la capital alavesa perdería parte de su esencia sin su cascada de certámenes- y pediremos a los ilusionistas algunos trucos con la mano tapando la boca para sortear las rocas que componen un enorme acantilado. José Luis Sampedro escribió ‘Octubre, Octubre’. Nosotros clamamos ‘Septiembre, Septiembre’ con la misma amargura que utilizó Jesús para preguntar a Dios padre la razón del abandono.

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