Y mientras fumo me da por pensar y pienso… pero me canso enseguida.
Y como estoy cansada me digo que al sofá, que me está llamando y ya estoy tardando.
Y antes de tumbarme enciendo la tele y busco entre los canales… pero no encuentro.
Y como no encuentro la apago y decido dormir un rato.
Pero para dormir necesito una manta y me levanto de nuevo para ir a buscarla.
Y la busco, y la encuentro, y la llevo al sofá que me sigue llamando.
Y de nuevo me tumbo panza arriba y me tapo con la manta.
Pero el caso es que algo no está bien, y es que entra mucha luz por la ventana.
Y me levanto otra vez para bajar las persianas.
Ahora sí, ahora me tumbo y busco postura.
Pero por más que la busco se me resiste y el cuello se queja; y la espalda me advierte de sus limitaciones.
Y doy una vuelta.
Y doy otra más.
Los pies me alertan del frío. Habrá que ir a la caza de un par de calcetines.
Y los cazo, y me los pongo, y parece que el frío se marcha.
De nuevo panza arriba en el sofá, con la manta y calcetines y las persianas bajadas.
¿Pero qué es eso?
Parece que la pared se va a desplomar.
Y caigo en la cuenta y me la doy, de que los vecinos están de obras.
Y me planto el cojín sobre la oreja.
Y aprieto los ojos, pero los martillazos no cesan.
Ahora parecen estar dentro de mi cabeza.
Y me digo: nada chica, que no hay forma…
Abro los ojos y despotrico.
Y decido irme a la cama.
Pero miró el reloj: ha pasado el tiempo del esquivo descanso…
Me incorporo y enciendo un cigarro
Y mientras fumo me da por pensar y pienso… pero me canso enseguida.
SILVIA.


Aspirar a vivir.

