Lucrecia Arana, una jarrera olvidada

Infancia

El 23 de noviembre de 1868 nació en la localidad riojana de Haro Doña Lucrecia Arana. Toda su infancia la pasó en esta localidad que se posicionó del lado tradicionalista durante la denominada “Tercera Guerra Carlista”. Este conflicto marcaría profundamente la vida de esta jarrera porque fue en esta contienda fraticida donde su padre cayó herido en combate y falleció, tiempo después, tras agónicos días de sufrimiento.

Existen grandes dificultades para reconstruir la infancia de Lucrecia Arana ya que las fuentes documentales son bastante escasas y el acceso a las mismas es bastante complicado. Únicamente conocemos que a causa de la muerte de su padre, la hacienda municipal confiscó todos los bienes a su familia, viéndose abocados a sufrir grandes dificultades económicas[1]. También conocemos la calle y el lugar donde vivió[2] hasta que se trasladó a Madrid atraída por la propuesta de Rafael López Heredia de trabajar, probablemente, como empleada del hogar en la casa de este empresario riojano[3].

Algunas fuentes apuntan que se trasladó allí para dirigir “la sucursal que allí tenía el bodeguero riojano López Heredia”.

La creación de la famosa mujer tiple contralto del Madrid de los años 20

Don Rafael López Heredia y Landeta lanzó la carrera profesional de esta joven harense y de muchos otros riojanos al invertir ingentes cantidades de dinero en su formación académica y profesional.

Como hemos dicho, López Heredia sufragó los estudios de doña Lucrecia y ésta no decepcionó, porque su dedicación a la música comenzó a dar sus frutos cuando a los pocos meses de comenzarlos “debutó con un papel secundario en el Teatro Circo Price Alfonso de Madrid, en la obra La Mascota, de Edmundo Audrán, el año 1887”.

Su fama creció enormemente gracias a sus brillantes actuaciones en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en el Arriaga de Bilbao, en el Recoletos de Madrid, en el Tívoli en Barcelona o en el Principal de Valencia. Este reconocimiento le sirvió para conocer a su marido el famoso escultor valenciano Mariano Benlliure.

Lucrecia y Mariano fueron la pareja de moda durante los años de la guerra de Cuba de 1898 ocupando las páginas sociales de las Revistas más prestigiosas y destacadas de aquéllos años. Como se atestigua en www.bermemar.com “el dúo de artistas, el escultor valenciano Benlliure y la tiple riojana Lucrecia Arana, fueron la pareja de moda en el año del desastre de 1898. Su fama les llevó a ocupar las páginas sociales de las Revistas más destacadas de aquellos años”.

Las primeras décadas del siglo XX fueron años de éxitos para Lucrecia Arana que actuó en numerosos teatros a lo largo y ancho de la geografía española en los que fue ampliamente reconocida por el gran público. Atrayendo la atención de pintores tan reconocidos, sobre todo en la actualidad, como Joaquín de Sorolla.

Especialmente, fueron felices los años veinte porque éstos se tradujeron en el aprovechamiento de la bonanza económica que sufría el mundo surgido de la posguerra del primer gran conflicto bélico a escala mundial. Sin embargo, también fueron los años del nacimiento de la sociedad de masas y del desarrollo del ocio a escalas hasta entonces desconocidas.

El fatídico y trágico final

El 10 de mayo de 1927 la muerte en forma de embolia cerebral llamó a la puerta de doña Lucrecia Arana. Los periódicos de la época como La Rioja describieron como repentina la muerte de la tiple jarrera. Aquí recogemos un fragmento de la noticia “esta mañana ha fallecido en su hotel de la calle de Abascal la popular actriz y cantante Lucrecia Arana. A primera hora se levantó, dedicándose normalmente y como de costumbre, a sus quehaceres habituales. Poco antes de las díez y media se dirigía al cuarto de baño, cuando se sintió repentinamente enferma, cayendo al suelo, dentro de dicha habitación, perdido el conocimiento. Sus familiares, entre ellos el notable escultor Benlliure, corrieron a ver qué le ocurría, y al verla en tal disposición, avisaron inmediatamente a los doctores Marañón y Benítez, éste último médico de la familia, los cuales se limitaron a certificar la defunción. La muerte de Lucrecia Arana se produjo repentinamente, a causa de una embolia cerebral. El cadáver fue trasladado a la alcoba de la finada, que quedó convertida en capilla ardiente. Mañana, martes, a las once se efectuará el entierro inhumándose el cadáver en la Sacramental de San Justo”.

A la muerte de Lucrecia Arana se creó un concurso de canto en su honor en el Conservatorio de Música de Madrid. Su marido Mariano Benlliure esculpió la medalla de dicho concurso que según las bases del concurso sería otorgado a aquélla persona más notable en el canto.

La agradecida doña Arana quiso seguir, de alguna manera, con el legado de Rafael López de Heredia en lo concerniente al mecenazgo de diferentes artistas incapaces económicamente de poder sufragarse los estudios. Porque sus mayores deseos, según se infiere a través de una noticia del ABC publicada el jueves 10 de abril de 1930, eran donar los beneficios fruto de su trabajo como actriz y cantante en dos premios perpetuos que debería otorgarse todos los años. Según este diario “no logró la eximia artista ver realizados sus propósitos, por haberle sorprendido la muerte cuando, una vez más, se disponía a dar pruebas de su generosidad tendiendo su mano pródiga hacia los que demandan apoyo moral y material; pero el esclarecido Mariano Benlliure, artista glorioso, ha sabido dar vida a tan bello pensamiento y modelar esta nueva idea en homenaje de respeto y admiración a la memoria de la eminente artista lírica”.

Durante el acto en el que se hizo entrega del primer premio del concurso de canto Lucrecia Arana, al que acudieron personajes tan ilustres como José Monteagudo, Luisa García Rubio o Antonio Fernández Bordas, se colocó un retrato inacabado de doña Lucrecia que inició el pintor valenciano Joaquín Sorolla y que no pudo terminar debido a su muerte prematura. El acto terminó con unas sentidas palabras de Antonio Fernández Bordas y de los alumnos ganadores del certamen. Aquí recogemos las de Fernández porque son las únicas a las que hemos tenido acceso: “el recuerdo de ésta perdurará por su rasgo generoso y será un motivo más que añadir a las bendiciones que escuchó en vida”

Conclusión

Así fue de manera más o menos somera la vida de este célebre personaje riojano que vivió entre dos mundos, entre dos formas de entender la vida y entre dos cosmogonías políticas completamente diferenciadas: el mundo rural y tradicionalista, y el mundo liberal y urbano del Madrid de principios de siglo.

Este pequeño texto pretende honrar la memoria de esta artista que, a parte de tener una calle dedicada en su nombre en la localidad de Haro, poco saben los jarreros acerca de esta artista tan insigne.

A día de hoy el concurso que fue creado en honor a Lucrecia Arana por su Mariano Benlliure sigue en vigor. Prueba de ello es que cantantes de reconocido prestigio como la soprano María Espada obtuvieron dicho galardón por el Conservatorio Superior de Madrid. También, a expensas de la Asociación de Amigos de la Música de Zaragoza, se celebró recientemente una “conferencia sobre la cantante y el descubrimiento de una placa en su honor” en el teatro Bretón de los Herreros de Haro.

Bibliografía:

RODRÍGUEZ ARNÁEZ, José Manuel A., Lucrecia Arana: jarrera castiza : la reina de las tiples del género chico, Asociación Cultural Manuel Bartolomé Cossío, Haro, 1992

Diario ABC (sección hemeroteca), www.abc.es

www.valvanera.com

· www.bermemar.com

Lucrecia Arana nació y se crió en la actual calle General Prim nº 6

www.bermemar.com (ob.cit.)

Este empresario riojano fundó la bodega centenaria Tondonia, más conocida en la actualidad como López Heredia, en 1877. Según las fuentes consultadas esta bodega “se dedicaba a la exportación de vinos españoles a Francia y otros servicios. Es decir, su actividad se contextualiza en el periodo de los comisionados franceses cuando este país aún está padeciendo los efectos de la filoxera”. http://www.bermemar.com/personaj/empresa/heredia.html

Seguimos la concepción de Miguel de Unamuno para referirnos a la historia que queda en un segundo plano a favor de una Historia más política, más visible y más fáctica.

María Lejarraga de Martínez Sierra más conocida como María de la O Lejárraga, fue una defensora a ultranza de los derechos de la mujer. De ella dijo el histórico dirigente del PSOE en el exilio, Indalecio Preto, exdiputado y exministro del gobierno republicano, lo siguiente “Mujer inteligentísima de gran ternura y sensibilidad , por una aberración inconcebible durante nuestras revueltas políticas tomó partido por los rojos más avanzados y manchó su historial de dulzura y serenidad predicando ideas disolventes en los agros andaluces y extremeños”. Asimismo, María de la O Lejárraga promovió la Asociación femenina de educación cívica durante los primeros años de la II República. Manuel Bretón de los Herreros, conocido compositor riojano nacido en Quel. Bretón fue director de la Biblioteca Nacional, funcionario administrativo de la Monarquía, secretario personal del rey y de la Real Academia durante los años cincuenta del siglo XIX. En cuanto a su faceta de compositor es famoso por sus más de 103 comedias originales, 64 traducciones, 10 refundiciones, 387 poemas, 400 artículos y escritos publicados en periódicos y 562 notas sobre sinónimos. Francisca Marqués López, también conocida como Raquel Meller, alcanzó gran fama dentro del mundo de la farándula. Esta riojana de adopción, de padre aragonés y madre riojana, fue una de las principales protagonistas del mundo del celuloide y del teatro. A las órdenes de Marta Oliver recorrió numerosos locales de Barcelona, Madrid, Sevilla, Cartagena o Valencia. Durante la Restauración y la II República sus actuaciones se caracterizaron por la frescura y espontaneidad. Sin embargo, tras la guerra civil todo esto se fue apagando. Más información en: RIBAS, Iolanda, “Raquel Meller, cosint l´exit”, Sierra d´Or, nº 577, 2008, pp. 62-63; BARREIRO, Javier, Raquel Meller y su tiempo, Departamento de Cultura y Educación, Zaragoza, 1992; SÁNCHEZ SALAS, Bernardo, Manuel Bretón de los Herreros y la Rioja: una relación tangencial, Instituto de Estudios Riojanos, Logroño, 1990; MARTÍNEZ, Ramón, Los autores y las obras. Bretón de los Herreros, en HUERTA CALVO, Javier, Historia del Teatro breve en España, Vervuert Verlagsgesellschaft, Madrid, 2008; RODRIGO, Antonina, María Lejárraga, una mujer en la sombra, Vosa, Madrid, 1994..

Según un artículo publicado en la web www.bermemar.com “se hizo muy popular por sus actuaciones en el género de la zarzuela a finales del siglo XIX. Se caracterizó por su saber estar y su gran temperamento, lo que le valió el reconocimiento y el aprecio del público y de la crítica”.

URÍA, Jorge, La cultura popular en la España contemporánea: doce estudios, Biblioteca Nueva, Madrid, 2003

Diario ABC, Jueves 10 de Abril de 1930, Edición de la mañana, p. 23 http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1930/04/10/023.html

Ibídem

Qué sea esta asociación quien organizara el evento se debe a que la obra de Gigantes y Cabezudos interpretada por Lucrecia Arana tuvo especial repercusión en la ciudad aragonesa y es casi como un himno.

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