La penúltima frontera. Hace poco, Sony desvelaba sus planes para un futuro inmediato que pasa, cómo no, por las tres dimensiones. Tan seguros están sus directivos por la tecnología de moda que aseguran que uno de cada cuatro grandes televisores vendidos en 2010 soportará la reproducción de imágenes en 3D. De hecho, se compara la introducción de esta tecnología en el ocio doméstico al impacto que tuvo en su momento la llegada de la televisión en color. Si ellos lo dicen…. No sé pero creo que la gente no está dispuesta a cambiar de televisor cada año. Primero, fueron las pantallas planas léase LCD y Plasma para después pasar a las HD, Full HD, LED y ahora 3D. Vamos, que tengo la televisión desde hace un año y tengo la sensación de que ya se me ha quedado vieja. Reflexiones personales aparte, la multinacional nipona lanzará en junio la primera televisión adaptada a esta tecnología. Pues ya era hora, porque Samsung y Philips , entre otras, ya lo están haciendo desde hace meses. Eso sí, lo que pretende Sony es utilizar
A estas alturas de la película, estoy seguro que las 3D se van a imponer en la industria de los videojuegos como lo está haciendo en la audiovisual. Eso sí, tengo miedo de que las desarrolladoras empiecen a dar más importancia al aspecto estético que al jugable como está pasando en el cine. Por otra parte, no sé si pasarte más de dos horas con la mirada fija en una pantalla con estas gafas especiales puede pasarte factura de algún modo. Como mínimo, muchas personas tendrán casi asegurado un fuerte dolor de cabeza, que es lo está pasando ahora mismo cuando termina la proyección de un largometraje. De hecho, me parecen mucho más interesantes las imágenes tridimensionales que no necesitan de ninguna gafa especial para verlas. Dicen que este sistema se terminará imponiendo, pero ahora esta todavía en mantillas. No sé qué decir. Mi impresión es que cuando consigan que compremos los actuales televisores en 3D, sacarán al mercado los de la siguiente generación. Y vuelta a empezar. De momento, Sony ha presentado
Y es que, a pesar de esta basado en la película, el juego de Disney tiene su propio guión con unos diálogos de lo más divertidos. Algunos dicen que mucho más que los del filme de Burton, algo extraño teniendo en cuenta su filmografía. Por lo demás, nos encontramos ante el típico arcade de plataformas tan habitual en la portable de Nintendo, aunque con unos interesantes toques de aventura gráfica. Llama la atención su sistema de control exclusivamente táctil como si de un iPhone se tratara. Dependiendo del lugar de la pantalla que apretemos con nuestro lápiz, Alicia o los protagonistas secundarios, cada uno con sus propias características jugables, realizarán determinados movimientos como saltar, golpear o correr de un lado a otro. Y así, durante ocho horas que es lo que más o menos nos costará acabar el juego. En ese sentido, es una pena que Alicia en el país de las maravillas se quede a medio camino, ya que no está dirigido al público infantil, pero resulta muy sencillo para los adultos como lo demuestra la baja dificultad de sus puzzles. El hecho de no poner la cosa demasiado complicada hace muy repetitivo el manejo del stylus en los combates y los momentos más plataformeros. De hecho, las fases más interesantes son las últimas y para entonces más de uno habrá dejado de lado este título por puro aburrimiento, por lo que no podrá disfrutarlas. Por eso, recomendamos tener paciencia y llegar hasta el final para deleitarnos con una de las mejores adaptaciones lúdicas de una producción cinematográfica y que, como no podía ser de otra forma, incluye una estupenda banda sonora. Un conjunto jugable digno del mismísimo Tim Burton.
¿Y lo consigue? En parte. Tengo que confesar que me costó mucho meterme en la historia ante la ausencia de unas escenas introductorias que caldeen el ambiente. De hecho, los primeros momentos jugables de Heavy rain sirven a modo de tutorial para que nos acostumbremos al impresionante sistema de control de los personajes. En ese sentido, se agradece que se intente de innovar un género que parece seguir anclado en los 80 con el clásico point and click, pero, para mi gusto, las acciones no son nada intuitivas y, en ciertos casos, el mando no responde como debiera a lo que tenemos que hacer. Por otro lado, la obra de Quantic Dream nos presenta dos caras totalmente distintas. Es indiscutible la calidad del modelado de los personajes, sobre todo en los protagonistas, pero es una pena que la animación esté varios puntos por debajo de otros títulos sin tanto pedigrí. Parece que un equipo de la productora ha hecho los deberes y el otro no. Ese andar robotizado de los personajes resta credibilidad a la presunta puesta en marcha cinematográfica y evita esa sensación de estar dentro de una película, algo que sí disfrutamos en otros juegos. Respecto a la tan cacareada interactividad, descubrimos que nuestras decisiones no cambian su núcleo argumental, siendo menos importantes de lo que en un principio pueda parecer, lo que sirve para enmascara un juego algo lineal y de corta duración. Pese a todo, es de agradecer tírtulos que intenten revitalizar un género que precisa de enfoques nuevos para atraer a los jugadores del siglo XXI. Aunque sea mostrándonos una historia de pesadilla.

