La mochila para Valencia

Cambio de planes: ya no voy en tren. Y no, no voy en avión, como hubiera deseado. Mis peores pesadillas se han cumplido y tendré que ceder al instinto de koala del que os hablé al comienzo de este post. ¡Qué bien en el autobús!¡Qué comodidad! Creo que hasta me tumbaré a echar un sueñecito…

¡Pero basta de lloriqueos! Si hay que ir en autobús, se va; si hay que ir en goitibera, se va, y si hay que ir de rodillas se va. Punto. Pasemos ahora al tema de la mochila. Muchos de vosotros estáis en mi misma situación y estaréis pensando qué tipo de mochila llevar. Os propongo cuatro modelos:

-Opción 1 o tipo MacGyver: consiste en ir a cuerpo gentil y contar sólo con una navaja multiusos (en mi ejemplo, un cortauñas multiusos). Es la opción para los más valientes.
-Opción 2 o tipo Labordeta: una mochila clásica a la espalda. Es la opción más cómoda.
-Opción 3 o tipo Interrail: mochila grande. Especialmente útil para los que creen que van a la guerra cuando pasan una noche fuera de casa.
-Opción 4 o tipo caracol: es la opción extrema y consiste en llevarse la casa a cuestas. Su gran inconveniente es que uno casi no puede ni moverse. Y en caso de volcar, no hay solución.

Personalmente, me decanto por la opción 2. ¿Y vosotros?

Entradas ¡para la gabarra!

La fiebre por el Athletic no conoce límites. Pensaba que con la semifinal contra el Sevilla, con las colas para ver la Final en San Mamés y con la masiva inscripción en el sorteo de entradas de la Diputación lo había visto todo. Pues no.

Ya os informé de por dónde andaba la reventa y de ese fabuloso pack VIP de precio tan económico, pero lo que os cuento ahora va todavía más allá: ¡se sortean dos plazas para la gabarra! ¡Sí, para la gabarra!
Resulta que al Athletic se le ha ocurrido la idea de que los aficionados son una parte tan importante del club, que deben de estar presentes en las mismas celebraciones. Por ello, ha decicido sortear dos plazas en la gabarra. ¿No está mal, no? Si lo queréis intentar, esto es lo que tenéis que hacer: mandar un SMS de apoyo al equipo al número 7442 con la palabra GABARRA. ¡Probad y suerte!

Ya sé cómo parar al Barça

Ya sé cómo parar al Barça. O eso creo. No hay que asustarse por la exhibición en Madrid (bufffffff) o por el partido de ayer contra el Chelsea. No os preocupéis (¡!).

Hasta ahora se ha probado de todo. Defensa en zona, defensa individual, presión arriba, abajo, por delante y por detrás…, tácticas demasiado conocidas para resultar efectivas. “Tengo que pensar -me dije- en algo realmente revolucionario”. La primera opción que se me ocurrió fue el veneno, pero la descarté rápidamente. Primero, porque me gusta jugar limpio, y segundo, porque ya se lo hizo Bilardo a Brasil en el Mundial del 90 (lo de “Domingo, al enemigo ni agua”, fue posterior, porque en aquel partido estaba deseando que Branco y compañía bebiesen cuanto más, mejor).

La segunda opción fue la de poner el autobús. Pero literal, poner un autobús delante de la portería. Tampoco. Además de descarado, ya la ha usado el Chelsea y le ha salido mal. Y los árbitros, que suelen ser quisquillosos, seguro que ponían alguna pega.
Ya empezaba a frustrarme cuando, de repente, ¡eureka! Ya lo tengo. Seguro que recordáis la escena de ‘El silencio de los corderos” en la que trasladan a Anthony Hopkins de la prisión. Lo llevan atado con correas en una camilla y con un bozal para evitar sus instintos carnívoros. Es perfecto. No muy llamativo y rápido de aplicar. Imaginad a Iniesta y a Messi atados de esa manera. No se podrían ni mover. Insisto, es perfecto. ¿Que el árbitro pone alguna pega? Bahhh, he visto marcajes de Marchena o Ayala bastante peores y ahí siguen dando cera. ¿Os convence mi propuesta?

P.D. He dicho que sabía cómo parar al Barça, no cómo ganarle. Mi fórmula garantiza mantener la portería a cero, pero dice nada sobre marcar goles. Eso ya es cosa de los jugadores.

Echo de menos a Míchel

Tranquilos, sooooooooo. No empecéis a insultarme todavía; para eso ya habrá tiempo. Ya sé que el título del post es alarmante, muy alarmante, pero os pido que sigáis leyendo. Al final, quizás comprendáis lo que trato de decir.

Os parecerá mentira, pero empiezo a echar de menos los comentarios de Míchel. Ya sé que siempre acababa diciendo lo mismo: el Madrid es superior técnicamente a cualquier otro equipo; si pierde es por mala suerte; Maldini es el mejor defensor de la historia (simplemente porque a él no le dejó vivir); los laterales tienen que subir por sorpresa, y los rivales son “inocentes” (nunca he sabido qué significa esto: uno, en fútbol, es bueno o malo, ¿pero inocente?) ante la portería rival. Es duro, pero es así. Me explico.

La Final la va a retransmitir Televisión Española, con lo que es seguro que vamos a tener que aguantar al siempre carismático y burbujeante Juan Carlos Rivero. ¿Alguien sabe por qué inclina la cabeza cuando está hablando? Nunca he sabido cómo ha llegado este hombre ahí, pero quizás el principio de Peter ayude a explicarlo. En fin…

Pero lo cierto es que podía ser peor. En principio, el partido era propiedad de Telecinco, con el “gran” J.J. Santos a la cabeza. Bufffff, es que me pongo malo sólo de pensarlo. ¿Recordáis cuando le pillaron criticando a Andrés Montes? (Por cierto, si no tenéis nada que hacer, buscad J.J. Santos en imágenes de Google y daréis con un parecido realmente asombroso)

Y hablando de Montes, ya sé que mucha gente no le puede ni ver. A mí me hace reír, pero es cierto que no acierta con los jugadores ni por equivocación. Y si tienes de ayudante a Salinas, apaga y vámonos. Juro por lo que más queráis que un día dijo que Messi no era rápido y que Dinamarca (sí, ese equipo en el que jugaban Gronjkaer, Jorgensen y Romedhal) no jugaba por las bandas. ¡Menos mal! Tampoco Quique Estebaranz le mejora en mucho. ¡Vaya líos que se hace por querer hablar con corrección! El otro día dijo que Romaric, el jugador del Sevilla, había perdido “12 kilos de peso de su propio cuerpo”. ¡Hombre, no va a ser en el del vecino!

Con este panorama, ¿qué queréis que os diga? Pues eso, que casi echo de menos a Míchel. ¡Qué mal estoy!

Una celebración diferente de la Copa

Los más previsores (y, por lo que percibo en el ambiente, los que no vieron el Madrid-Barça) seguro que ya estáis pensando en cómo celebrar el triunfo en la Final de Mestalla. Fiesta, fiesta y más fiesta, sí; y lo de la gabarra es algo obvio. Seguro que después de 25 años será espectacular; pero la ocasión merece algo más, una vuelta de tuerca, un golpe de imaginación que quede en el recuerdo.

¿Tatuajes? ¿Puenting?¿Camino de Santiago?¿Camino de Santiago de rodillas? ¿Escarificaciones? Son opciones, sí, pero ayer me enteré de una alternativa interesante que proponen los clientes del ‘Lagun Etxea’, un bar de Santurtzi: una carrera nudista. Para los más desprendidos, no habrá problemas, porque los requisitos para participar, como es obvio, no son precisamente difíciles de cumplir: llevar deportivas y calcetines, es decir, sólo deportivas y calcetines. ¿Sabéis cuántos inscritos hay ya? 17. ¿Os animáis?

El corazón le puede a la cabeza

El sábado, como todos sabéis, se disputó el partido entre el Real Madrid y el Barcelona. Hubo un hecho que me sorprendió enormemente (aparte, claro, de la exhibición del Barça): fue que la mayor parte de la gente celebró la victoria azulgrana.

Que el Madrid no despierta muchas simpatías por aquí no es ninguna novedad, pero pensaba que la gente preferiría que ganase para apretar la liga y que el Barça tuviera otro frente abierto. Eso es lo que dijeron Macua y Koldo Aguirre en un encuentro con las peñas. Sin embargo, pronto comprobé que no iba ser así: los goles de Messi y compañía se celebraban abiertamente, con euforia, casi (sólo casi) como si de un partido del Athletic se tratase.

De la Copa, nadie parecía acordarse.¿Desgaste del Barça? ¿Más presión? A lo que parece, pesó más el corazón que la cabeza, y la ojeriza al Madrid más que el posible cansancio del Barça. ¿Qué pensáis vosotros?

El 14 de mayo, a la huelga

13 de mayo. El reloj, a pique de marcar las 12 de la noche. Y el Athletic, ¡campeón!!!!!!!!!!!!! La alegría se desborda y toda Vizcaya (la mitad aquí y la otra mitad en Valencia) se lanza a celebrarlo. Lo del día del Sevilla, elevado a la enésima potencia. Entre tanta alegría, un pequeño alto. Pensemos un detalle: al día siguiente, todo hijo de vecino tiene que trabajar. ¿Trabajar? ¿Pero piensa algún jefe en su sano juicio que la gente va a trabajar el día 14 si el Athletic gana? (yo me callo, porque ya sabéis lo que estaré haciendo).
Seamos previsores y pensemos en alguna excusa. Lo del dolor de espalda ya no funciona, sobre todo si te pillan al día siguiente levantando tú solo un armario de tres cuerpos. Es lo que tienen las mudanzas. ¿Artrosis en las rodillas? Hombre, si se trabaja en una oficina, no hay que ser un atleta. ¿Dolor de cabeza? Bayer tiene la culpa: ¡maldito el día que inventaron la aspirina!

Os propongo una alternativa más directa: la huelga del alirón. ¿Para qué andarse con mentiras o medias mentiras cuando se puede ir a la huelga? “Mira, patrón, que el Athletic va a ganar la Copa. Te pongas como te pongas, a mí no ves el pelo”. Así, directo, a la cara, sin miramientos. No penséis que es nada nuevo, porque es justo lo que hicieron los universitarios en 1984 para no ir a clase. Ahí queda la idea. Eso sí, si os va mal, yo no os he dicho nada…

Toquero, al ipod

El otro día os hice una propuesta sobre el ipod de la Final. Cierto que parte del contenido era un tanto polémico (Rafaela Carrá, Los Chichos…), pero el resto era indiscutible: los himnos del Athletic no pueden faltar. Ahora hay que añadir otra canción: la de Toquero.

Si hay un jugador que se ha ganado este año el cariño de la afición del Athletic, ése es Toquero. Estaremos de acuerdo en que no es ningún virtuoso del balón y de que su juego no da como para tener una habitación entera con vídeos de sus mejores jugadas (‘algo así como ‘The very best of Toquero’); pero por una cosa o por otra, San Mamés se ha rendido a su entrega. ¿Os acordáis de Javi Luque? Fue un jugador de principios de los años noventa que no destacaba precisamente por su habilidad, pero salía al campo como si le debieran y no le pagaran.

El caso es que Toquero se ha ganado el cariño de la afición y es el protagonista de muchas canciones. Ya conocéis la del ‘Ari, ari, ari, Toquero lehendakari’. Ahora os presento -gracias, Hizkuntze, por el enlace- una versión más elaborada que no debe faltar en nuestro ipod.


¡Y lo mejor de todo es que lo hacen bien!

“¡Arriba las manos, esto es un atraco!”

“¡Arriba las manos, esto es un atraco!”, he pensado al enterarme de otra opción para ir a la Final. El precio, ¡2.088 euros de nada! Insisto, “¡arriba las manos, esto es un atraco!”

Os cuento. Resulta que, según Deia (gracias, Bruno, por la información), el Athletic está ofertando a diversas empresas de Vizcaya un pack VIP para la Final que consiste en un vuelo chárter Bilbao-Valencia el 12 de mayo con regreso el 14; desplazamiento desde el aeropuerto al hotel, de cuatro estrellas; alojamiento en el mismo durante dos noches; acceso personal e intransferible a la zona VIP que instalará el Athletic en la ciudad del Turia el 13 mayo, que dispone de servicio de catering; entrada en la tribuna principal en Mestalla, y el pack Athletic, compuesto por el diferente material y vestimentas que ha puesto en el mercado el club para conmemorar el regreso a una final después de 24 años de espera.

Partimos de la base de que sólo la entrada cuesta 140 euros, un pellizco de nada. El resto se lo reparten el traslado hasta Valencia, la estancia en la ciudad y los “detalles” que os he mencionado. ¿Justifica todo esto ese precio? Ya sé que es un día muy especial, que han pasado 24 años, que media Vizcaya está medio loca con el Partido, blablablalbla, pero ¡2.088 euros!

Puestos a pedir, yo, que soy de morro fino, incluiría un par de “insignificantes extras”. En primer lugar, de ir en avión, pediría un jet privado estilo del que tiene Richard Branson, el dueño de Virgin, o de los que supongo que tendrá Abramovich. Con catering y masaje incluido, claro. Una vez llegado a Valencia, a ver en qué me llevan al hotel. Yo, si no es en Maybach, no acepto. Y el hotel, más vale que sea como esos de Dubai de siete estrellas. En cuanto al sitio a ocupar en Mestalla, no estaría mar sentarse junto al Rey, pero no es obligatorio: en el palco hay que guardar las formas y eso ya no me gusta tanto.


Con estos pequeños suplementos, quizás me olvidara de que me están atracando a a mano armada. ¿Y vosotros?

No me gustaría ser el árbitro de la Final

Bueno, parece que ya podemos centrarnos en lo que a mí me interesa: la Final. Como ya no podéis reprocharme que no me preocupe por la Liga, os voy a contar lo que hice ayer.

En vista de que el Athletic iba ganando, decidí ver la segunda parte en un bar cercano a mi casa. Y descubrí algo muy interesante: que la culpa de todos los males del mundo la tiene el árbitro.

Es evidente que González Vázquez, el hombre de amarillo chillón ayer, no estuvo precisamente inspirado; algunos dicen que cuando el árbitro quiere ser protagonista, mala señal. Si esto es así, ¿qué mejor que quedarse solo para acaparar la atención? Resultado: cinco expulsados en un partido que no fue ninguna guerra. ¡Ahí queda eso!

Pero al margen de esto, no me negaréis que se tiende a echar la culpa de todo al árbitro . “Árbitro, ¡falta!; “arbitro, ¡penalti!”;”arbitro, ¡tarjeta!”; “árbitro, ¡mi sueldo!; “árbitro, me deben y no me pagan”; “árbitro, ¡las diez plagas de Egipto! … Es impresionante. Si existe una vida en el más allá, su alma, con todo el mal que han hecho, lo tiene bastante crudo. Y si es hinduista, se reencarna, como mucho, en rata.

Pero la cosa no queda ahí. Si el colegiado (¡cómo suena!, parece hasta importante) es malo, lo de su madre, para el aficionado, ya es el colmo. “Me cago en tu …”, “hijo de …”, “la madre que te …”. ¡Qué fijación! Cierto que alguna responsabilidad tiene; al fin y al cabo, fue ella quien le trajo al mundo para hacer el mal. Seguro que si nos damos un paseo por el infierno, nos las encontramos sentadas a la vera del Maligno. ¿Pero por qué nadie se acuerda de su padre?

En fin, que ya sabemos por qué va mal el mundo. No se conoce todavía quién pitará la Final, pero no me gustaría estar en su pellejo. Haga lo que haga, él y su se veneranda madre se van a acordar durante mucho tiempo.

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