“Tengo miedo”

Tengo miedo, mucho miedo. “¿Por qué?”, os preguntaréis (espero que así sea, que a estas alturas ya tenemos la suficiente confianza como para que os preocupéis por mí). ¿Será por el Partido? No. ¿Messi quizás? Tampoco. ¿Acaso te mareas en los viajes? Ni puesto boca abajo. ¿Arrugas, sequedad, flacidez, descolgamiento? No, mi piel está tersa como la de un bebé. ¿Patas de gallo? Que no, que a mi cutis no le pasa nada. “Entonces, ¿qué te pasa?”

Pues que me dan miedo las películas que ponen en los viajes. Ya sabéis que no voy en autobús (mi instinto de koala se resiste a rendirse, pero no va a tener más remedio), y no creo que en el tren me jueguen tan mala pasada. Eso espero.

Sin embargo, el miedo sigue ahí. ¿Quién me dice que esas diabólicas cintas de vídeo no han pasado del autobús al tren como por arte de birlibirloque?¿A quién no le ha tocado ver mitos del celuloide como ‘Danko, calor rojo’ en uno de esos interminables viajes por carretera?

A los más jóvenes quizás no os suene, pero los que nacimos a principios de los ochenta la llevamos grabada a fuego. Para que os hagáis una idea, todo comienza en una sauna de Moscú en la que aparece Schwarzenegger luciendo palmito entre un montón de hercúleos tipos como él. No, no penséis en eso, que no es una peli de cárceles. Es algo más sencillo: ese dechado de registros dramáticos que ahora gobierna California se lía a mamporros con todos para atrapar a un criminal.

¿Comienzo prometedor, eh? ¿Lo nunca visto, eh? Pues resulta que la trama continúa con el viaje que nuestro querido “De Niro austriaco” tiene que hacer a Estados Unidos para completar su misión. Allí tendrá que colaborar con un colega norteamericano. ¿Quién será? Sólo caben dos posibilidades: Eddie Murphy o James Belushi. Supongo que el primero estaría ocupado rodando ‘Superdetective en Hollywood’, por lo que tuvieron que conformarse con el segundo. Ya os podéis imaginar el resto. Qué bruto es este ruso y qué gracioso e intrépido este americano. 107 minutos de horror que se han de sumar a las 18 veces que ya la habían dado en la tele. Resultado: 1.926 minutos, es decir, algo más de treinta horas horas de sufrimiento. ¿Compartís ahora mis miedos?

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