Tengo miedo, mucho miedo. “¿Por qué?”, os preguntaréis (espero que así sea, que a estas alturas ya tenemos la suficiente confianza como para que os preocupéis por mí). ¿Será por el Partido? No. ¿Messi quizás? Tampoco. ¿Acaso te mareas en los viajes? Ni puesto boca abajo. ¿Arrugas, sequedad, flacidez, descolgamiento? No, mi piel está tersa

