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Locos por Elvis

2005 noviembre 6
por Carlos Benito

La tradición de vestirse como Elvis, lo que los anglosajones llaman impersonators, no deja de ser bastante ridícula. Además de tener poco mérito, claro: con un traje de luces al estilo de Las Vegas, unas gafas ahumadas, una pelvis sin artritis y un poco de jeta, patilla y tupé, cualquiera puede recordar al Rey sin sucesor, incluso Álex de la Iglesia en el día de su boda. Pero mucho más ridículo, sin duda, es imitar al hombre elefante vestido como Elvis, que es lo que hace este sujeto que atiende por Ellyvis. El tipo, que incluso ha salido en la BBC, sostiene que entre ambos personajes existen muchos paralelismos -bueno, el único que se le ocurre es que ambos eran pobres- y ha fabricado su lema con un híbrido de ambos: “No soy un animal, soy el Rey”, afirma orgulloso. En su web, por cierto, vende bonitas camisetas.

No sabemos si alguno de sus productos de merchandising figuraba entre las posesiones de Julie Wall, cobradora de un párking británico que ha robado de la caja medio millón de libras -échenle más de 750.000 euros- para gastarlas en… ¡discos y material de Elvis! La mujer se llevó la suma poquito a poco a lo largo de diez años y llegó a pagar 3.500 libras por alguna rara pieza de importación. Lo peor es que, igual que muchos de ésos que se descargan discografías completas en el eMule, ni siquiera llegaba a escuchar las grabaciones que se iba comprando: “Sólo quería poseerlas”, explica su defensor. El mes pasado la juzgaron y empezó para ella un largo rock de la cárcel, que durará tres años.

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