Paul Auster, en la Play

Sí, yo también me he quedado con los ojos abiertos cuando he visto la noticia. Pero tiene su explicación. No es que Paul Auster protagonice ningún juego en la consola de Sony, ni que sus novelas se hayan adaptado a la plataforma en formato viodeojuego. Se trata del cómic basado en Ciudad de Cristal, la novela gráfica firmada por Paul Karasik y David Mazzucchelli (editada en España por Anagrama) y que constituye una excelente adaptación de la primera gran novela de Auster, la primera parte de la afamada Trilogía de Nueva York.
Faber, la editorial del neoyorquino en el Reino Unido, ha adaptado la novela gráfica al formato PSP, la consola portátil de Sony, cuya tienda online se ha abierto al cómic. No sé qué tal herramienta es la PlayStation Portable como e-reader de cómics, pero es buena noticia que las editoriales se lancen a la captura de nuevos lectores y nuevos perfiles de consumidores. El estereotipo del aficionado a la PSP no parece casar del todo con el perfil del lector de Auster, pero quizá la novela gráfica (#45 en la lista del Comic Journal de los 100 comics más importantes del siglo) consiga atraer a las nuevas generaciones a la obra de Auster. “Siempre queremos dar una amplia variedad de comics a nuestra audiencia y ésta es una apuesta muy fuerte”, declaró a The Guardian Mayumi Donovan, Product Manager en Europa de Sony Computer Entertainment.
No es la primera vez que Paul Auster queda relacionado con el mundo de los viodeojuegos, a pesar de que el autor de Brooklyn viva notablemente apartado de la tecnología, según sus propias confesiones. El diseñador de videojuegos Hideo Kojima se inspiró aparentemente en La Trilogía de Nueva York para la creación de Metal Gear Solid 2, donde se da vida a un personaje llamado Peter Stillman, un nombre directamente extraido de La Ciudad de Cristal.

El Nobel de Literatura, para Vargas Llosa ¡Sorpresón!

El Premio Nobel de Literatura se acaba de conceder a Mario Vargas Llosa.
Es la undécima ocasión en la que se reconoce el trabajo de un autor en español. Y es también el primer autor peruano en conseguirlo.
La gran injusticia es que no se lo den ya a Paul Auster. 🙂 ¡Quizá el año que viene!+
Es broma, Vargas Llosa es uno de los mejores autores en castellano. Gran noticia!
En la fotografía, Vargas Llosa en la Catedral de Santa María de Vitoria (El Correo)

Paul Auster: “Desde hace unos años me cuesta dar con el hilo narrativo”

Contábamos ayer que la nueva novela de Paul Auster, Sunset Park, saldrá en noviembre de forma simultánea en inglés, castellano y catalán (por lo que sabemos hasta ahora). Hoy, La Vanguardia publica sendas entrevistas con Auster y con su esposa, la novelista Siri Hustvedt. Dos documentos muy interesantes para los seguidores de la pareja.
Las firma Antonio Lozano desde Brooklyn, y aquí las extractamos, aunque siempre es mejor que consultéis aquí y aquí los originales.

Paul Auster: “Desde hace unos años me cuesta dar con el hilo narrativo”
Antonio Lozano
Respiran tranquilos los que temían que el cine secuestrara para siempre el talento del autor de Leviatán para exprimir el toque mágico que le da a la vida su incertidumbre y eterna capacidad de sorpresa. También hay alivio para los que, tras disfrutar de lo que el escritor bautizó como su Trilogía de los Hombres Machacados (léase El libro de las ilusiones, La noche del oráculo y Brooklyn Follies), se desconcertaron ante el giro metaliterario y oscuro dado en Viajes por el Scriptorium y Un hombre en la oscuridad. Tanto en su anterior libro, Invisible, como en el inminente, Sunset Park, que Anagrama publicará en noviembre, Auster ha regresado a las esencias: adictivas historias de gente corriente sometida a vaivenes tragicómicos de la existencia que, si no los matan, los harán más fuertes o más sabios. Tomando prestado su título de un paupérrimo barrio de Brooklyn, a escasas calles de su domicilio, el autor ha completado su novela más coral, muy influenciada por el actual clima de crisis económica y en la que el arte, el erotismo y los legados históricos tienen un papel determinante. Relajado con un purito Schimmelpenninck siempre humeante entre los dedos, Paul Auster concede la primera entrevista sobre la obra.
Tras terminar Invisible dijo que se sentía exhausto y que necesitaba descansar, pero no ha tardado mucho en completar otra novela.
Cada nuevo libro parece quitarme todas las energías, pero muy especialmente estos dos últimos. Los escribí en un estado de euforia absoluta, suspendido en pura felicidad, pero con el punto final me dejaron seco. Es como correr: uno puede llevar un ritmo espléndido durante kilómetros y kilómetros pero luego, al cruzar la línea de meta, caer al suelo fulminado.

¿Ahora los periodos de recuperación son más largos?
Sin duda. Para empezar, antes tenía la sensación de disponer de un cajón a rebosar de ideas para futuras novelas. Acababa una y, en un mes o dos como máximo, abría el cajón, cogía una y me sentaba a desarrollarla. Desde hace unos años, el cajón está vacío, me cuesta mucho más dar con el hilo del que tirar. Las ideas parecen caerme del cielo cuando en el pasado las maceraba durante años en la cabeza. Me puedo pasar seis o siete meses entre un libro y otro. Siempre me ha supuesto un gran misterio conocer su origen, rastrear su evolución dentro de mí, y ahora se añade la intriga del cambio de ritmo. Sin embargo, no me detengo. Tras un largo descanso desde que acabé Sunset Park, detecto que estoy a punto de arrancar con un nuevo proyecto.

¿Le aterroriza que algún día ya no salga absolutamente nada de ese cajón?
En absoluto. Hay tantas cosas diferentes por hacer…, ¿no?

¿Qué le condujo a escoger un barrio tan degradado como Sunset Park como escenario?
Cuando la economía empezó a colapsarse allá por el verano del 2008, no cesaba de encontrarme en las noticias con historias de gente que perdía su hogar. Decidí que quería escribir sobre alguien que es expulsado de su casa, tratar el tema de la desposesión. Una amiga que vive en Sunset Park me estaba dando un tour por el barrio cuando nos encontramos con una enorme casa abandonada que me llamó poderosamente la atención y de la que tomé muchas fotos. Para escribir siempre necesito contar con un espacio muy específico y delimitado sobre el que proyectar mi imaginación, aunque luego apenas aparezca en el libro o al lector le importe bien poco. Y en esa casa, que al poco demolieron, metí a mis okupas.
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Siri Hustvedt: “Contemplar un cuadro de Vermeer me aleja del dolor”

Antonio Lozano.

Cuando de niña una compañera de colegio le aseguró que jamás había tenido dolor de cabeza, Siri Hustvedt, que creía que las migrañas que siempre había padecido eran compartidas por el resto de la humanidad, se quedó de piedra.

Dueña de un sistema nervioso enemigo, que además de constantes encefaleas le ha provocado algún ataque serio y sometido a una fuerte medicación y a sesiones de psicoterapia, la escritora de origen noruego se ha interesado toda la vida por la neurología y la psiquiatría, filtrando estos temas sólo tangencialmente en sus libros.

Hasta la publicación de La mujer temblorosa o la historia de mis nervios, donde, como su título anuncia, parte de sus propios sufrimientos psicosomáticos para repasar la evolución histórica de estas áreas científicas, preguntarse por las relaciones mente-cuerpo, cuestionar los métodos de diagnosis y, a la manera de Susan Sontag en La enfermedad como metáfora, reflexionar acerca de cómo el paciente se ve afectado por la interpretación que la sociedad hace de sus males.

Loado por el gran maestro de la neurociencia Oliver Sacks, el ensayo, que Anagrama publicará en octubre, ha convertido a Hustvedt en una autoridad en la materia, lloviéndole invitaciones a impartir conferencias por medio mundo. Siri Hustvedt, nacida en Northfield, Minnesota, el 19 de febrero de 1955, de padres noruegos, está casada desde 1981. Ha escrito Elegía para un americano, Todo cuanto amé, El hechizo de Lily Dahl y Los ojos vendados.

¿Qué pensaba de pequeña sobre esos terribles pinchazos en la cabeza?
Por un lado, no dramatizaba ya que me imaginaba que formaban parte de la vida de todos nosotros. Por el otro, no los compartía con los demás, intuía que era un asunto muy privado e interno que debía guardarme para mí. También recuerdo que, dado que acompañaba a mis padres a misa en Minnesota, los conectaba de alguna manera con experiencias religiosas. Pobrecita… (risas).

En consecuencia, ¿no le produjo cierto pudor exponerse tanto en este libro?
Si uno se fija bien verá que sólo el diez por ciento trata directamente sobre mí. Mis problemas y yo somos apenas los conductores de un tráfico de múltiples temas. De hecho, mi anterior novela, Elegía para un americano, era mucho más personal al surgir a partir de la muerte de mi padre. Mi objetivo final con La mujer temblorosa… era llegar a alguna conclusión acerca de ¿quiénes somos en el fondo?, ¿dónde reside eso que denominamos identidad? Abundan las teorías neurobiológicas al respecto, pero ninguna ha conseguido dar con la solución definitiva.
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Sunset Park, lo nuevo de Paul Auster, este otoño en castellano

Hoy me he llevado la alegría de saber que lo nuevo de Paul Auster, Sunset Park (primer capítulo aquí, en inglés) saldrá a la venta también este otoño en España en castellano (como siempre en la editorial Anagrama) y, por lo que sé de momento, también en catalán de la mano de Edicions 62 y con el mismo título anglosajón. La publicación será por tanto simultánea en Estados Unidos y en España, lo que nos ahorrará a algunos, entre otros a mí, tener que pelearme con la edición inglesa para poder saborear cuanto antes lo nuevo del escritor de Brooklyn.

Más imágenes de Sunset Park, Brooklyn

Actualización:
Tanto en UK como en Francia la fecha de publicación es el 4 de noviembre.
Esta es la portada de Faber & Faber para el Reino Unido:

Probando Ping

Apple quiere convertir itunes en el facebook de la música. Vale. Vamos a ver qué tal.
Primero, nos enteramos de cómo entrar en Ping. En el iTunes del iPhone (ya, soy super iGuay) me indica que entre en el itunes de mi PC y busque Ping en el Itunes Store.
Vale, ya está. Clico y me descargo en iTunes 10 (descarga gratuita: gracias Mr. Jobs!). Esto lleva un rato, pero al menos soy feliz pensando que Timofónica no me va a cobrar de más (todavía) por hacer un uso intensivo de internet. Leo y acepto las condiciones (:DD), desactivo las trampas como la de agregar itunes a la barra de herramientas y etc, reinicio el equipo y vuelvo!
ale, ya estoy de vuelta. Al final ha llevado un rato largo, quizás 20 minutillos entre una cosa y otra.
Con el iTunes 10 ya cargado, en el iTunes Store podemos activar Ping. Hay que volver a leer y aceptar las condiciones (:DD). Por casualidad me fijo en lo que se refiere a Ping. Viene a decir que aceptamos intercambiar nuestros datos, qué escuchamos, qué compramos y un montón de jugosísimos datos personales que otras empresas estarán encantadas de comprar a Apple. Nosotros se los regalamos al dar OK, somos así de generosos.
Pues nada, damos OK.
Ahora hay que crear el perfil, con nuestros datos y la foto! Como en facebook, oye. Te pide que elijas los estilos musicales que te gustan, pero sólo dejan elegir tres. (Y esto es un programa de música? vaya decepción!).
Y en un plis plas, cuenta finalizada.
Por cierto, sólo parece reconocer la música que has comprado en iTunes. La que te has bajado de la mula y tal, nada.
¿Y ahora qué?
Actualización, dos horas después…
Desconozco si Apple está invirtiendo mucho esfuerzo en distanciarse de facebook, pero haga lo que haga será en vano. PING es un Facebook donde en lugar de comentar qué haces comentas qué escuchas y, sobre todo, qué compras en iTunes, que a fin de cuentas para eso ha sido creado Ping, para estimular el negocio. Es divertido en la medida en que tengas ‘amigos’ con quienes compartir (aunque las primeras tres sugerencias de seguidores que me ofrece Ping son tres tipos a los que no conozco de nada). Y si no tienes amigos, siempre puedes ‘seguir’ a cantantes o grupos (como el ‘Me gusta’ de FB). Sus community managers enseguida te bombardearán con vídeos, listas de conciertos, nuevas canciones y demás parafernalia para sacarte la pasta.
Por cierto, Lady Gaga tiene ya más de 100.000 seguidores. Así está el patio.

Tokio Blues/Norweggian Wood, de Murakami, en el cine

Ese vínculo tan particular que el escritor japonés Haruki Murakami es capaz de construir con sus lectores fue lo que llevó al vietnamita Anh Hung Trang a trasladar Tokio Blues a la gran pantalla y el resultado, Norwegian Wood (el título en inglés de la novela), se estrenó este jueves en Venecia.

“No es que yo quisiera llevar el libro al cine”, explicó el director de El olor de la papaya verde (película candidata al Oscar en 1992), sino esa “intimidad” que Murakami mantiene con los millones de lectores que le siguen.
Para ello, continuó, se centró en trasladar “todas las reacciones emocionales” de los personajes, lo que le llevó a crear una narrativa especial. Trang rueda maravillosamente desde el punto de vista cinematográfico, con una exquisita composición de planos. Sin embargo la lectura que hace de la elogiada novela de Murakami, traducida a más de 33 idiomas y de la que se han vendido más de 12 millones de copias (en Japón y en el extranjero), ha tenido una tímida recepción.
Ambientada en los años 60, Norwegian Wood es la historia de un amor marcado y frustrado desde su origen por una pérdida. El japonés Kenichi Matsuyama da vida a la figura central del metraje (Toru Watanabe), un joven universitario interesado sólo en la lectura, que vive una intensa e inestable relación con la que fuera la novia (Rinko Kikuchi) de su mejor amigo, que se suicidó. Esa muerte que él busca cómo superar y que a ella le atormenta les une, pero a la vez inevitablemente les distancia.
Matsuyama (Death Note) intenta seguir con su propia vida tras conocer a Midori, interpretada por Kiko Mizuhara, que en la novela es un personaje tan peculiar como lleno de vida y en el metraje sin embargo es tan sólo una joven decidida.
Kikuchi, la actriz japonesa que saltó a la fama interpretando a una escolar sordomuda en Babel y que se metió en la piel de una asesina a sueldo en Mapa de los sonidos de Tokyo, sigue sin apartarse de los personajes que sufren intensamente, aunque en esta ocasión suma al dolor una fragilidad emocional que borra esa invisible línea divisoria que al parecer separa la razón de la locura.
La vida interior de los personajes que tan bien elaborada está en la novela respira en la película a través de las emociones de los protagonistas y la naturaleza que los envuelve, mientras que la música se encarga de dar el tono nostálgico que invade el relato.
Trang contó en rueda de prensa que Murakami, reacio a ceder los derechos de sus historias y del que se han llevado pocos textos al cine, tan sólo le pidió la primera versión del guión y se la devolvió con una serie de notas que ambos analizaron. Después le dijo: “haz la película que tienes en mente y haz la película más hermosa que puedas”.
El cineasta concurre en la carrera por el León de Oro, un premio que ya conquistó en 1995 con su segunda película Cyclo. A concurso también se presentaron este jueves la primera producción italiana La pecora nera, de Ascanio Celestini y Miral, del estadounidense Julian Schnabel.

vía La Vanguardia

Avanzamos el primer capítulo de lo nuevo de Paul Auster: 'Sunset Park'

For almost a year now, he has been taking photographs of abandoned things.

Todos sabéis que nos encantan las primeras frases de las novelas de Auster, sobre todo si son buenas. Y ésta lo es.
Desde hace casi un año, ha estado fotografiando cosas abandonadas (traducción libre, of course).
Como en Invisible, su anterior trabajo, Auster abre ya la trama desde la primera línea, nos sitúa en un escenario avanzado del que deseamos conocer más cuanto antes. (“Le estreché la mano por primera vez en la primavera de 1967”. Invisible. 2009). Nos aporta los interrogantes suficientes para animarnos a seguir la lectura. ¿Dónde está el personaje? ¿Por qué fotografía cosas abandonadas?
Pero no nos desviemos. La editorial McMillan ha colgado en abierto el primera capítulo de Sunset Park, que ya empieza a recoger buenas críticas antes incluso de su publicación, prevista para noviembre en USA, como ésta de Jason Benett, Assistant Library Marketing Manager del grupo Hachette.
Reproducimos los primeros párrafos. Puedes seguir leyendo aquí (pdf, en inglés).

For almost a year now, he has been taking photographs of abandoned things. There are at least two jobs every day, sometimes as many as six or seven, and each time he and his cohorts enter another house, they are confronted by the things, the innumerable cast- off things left behind by the departed families. The absent people have all fled in haste, in shame, in confusion, and it is certain that wherever they are living now (if they have found a place to live and are not camped out in the streets) their new dwellings are smaller than the houses they have lost. Each house is a story of failure— of bankruptcy and default, of debt and foreclosure— and he has taken it upon himself to document the last, lingering traces of those scattered lives in order to prove that the vanished families were once here, that the ghosts of people he will never see and never know are still present in the discarded things strewn about their empty houses.
The work is called trashing out, and he belongs to a four-man crew employed by the Dunbar Realty Corporation, which subcontracts its “home preservation” services to the local banks that now own the properties in question. The sprawling flatlands of south Florida are filled with these orphaned structures, and because it is in the interest of the banks to resell them as quickly as possible, the vacated houses must be cleaned, repaired, and made ready to be shown to prospective buyers. In a collapsing world of economic ruin and relentless, ever-expanding hardship, trashing out is one of the few thriving businesses in the area. No doubt he is lucky to have found this job. He doesn’t know how much longer he can bear it, but the pay is decent, and in a land of fewer and fewer jobs, it is nothing if not a good job.
In the beginning, he was stunned by the disarray and the filth, the neglect. Rare is the house he enters that has been left in pristine condition by its former owners. More often there will have been an eruption of violence and anger, a parting rampage of capricious vandalism— from the open taps of sinks and bathtubs overflowing with water to sledgehammered, smashed-in walls or walls covered with obscene graffiti or walls pocked with bullet holes, not to mention the ripped-out copper pipes, the bleach-stained carpets, the piles of shit deposited on the living room fl oor. Those are extreme examples, perhaps, impulsive acts triggered by the rage of the dispossessed, disgusting but understandable statements of despair, but even if he is not always gripped by revulsion when he enters a house, he never opens a door without a feeling of dread. Inevitably, the first thing to contend with is the smell, the onslaught of sour air rushing into his nostrils, the ubiquitous, commingled aromas of mildew, rancid milk, cat litter, crud-caked toilet bowls, and food rotting on the kitchen counter. Not even fresh air pouring in through open windows can wipe out the smells; not even the tidiest, most circumspect removal can erase the stench of defeat.

Pixies: 20 años de la publicación de 'Bossanova'

Se cumplen 20 años del lanzamiento de Bossanova, tercer álbum de los Pixies, quizá una de las bandas indies de mayor predicamento posterior. Nunca fueron los de Boston una banda superventas y cierto es que llevaron mal la fama que fueron adquiriendo tras varios álbumes más que notables. Pero suenan tan frescos como hace 20 años.
Es posible que Bossanova sea su mejor álbum de estudio. La elección no es sencilla. Trompe le Monde también es espectacular, lo mismo que Doolittle. Frank Black y compañía no recorrieron un camino muy largo (la banda original duró de 1986 a 1993, antes de la reunión posterior de 2004), pero fue suficiente para lanzar al menos tres álbumes imprescindibles y demostrar que en la costa Este también se podía hacer una fantástica música indie y que no todo era el sonido Seattle. Kurt Cobain, el malogrado líder de Nirvana, admitió de hecho en muchas ocasiones que era fan de los Pixies y que tuvieron una gran influencia en el sonido de Nirvana.
Bossanova incluye además mi canción preferida de Pixies: Allison, un trallazo que no supera el minuto y medio y que es para mi una canción perfecta.
El programa La Jungla Sonora de Radio Euskadi le dedica hoy su espacio al disco de los Pixies. Una vez concluido, puedes escucharlo aquí.

¿Qué deseo pidió 'La chica del cumpleaños' en el cuento de Murakami?

Leí ayer el cuento ‘La chica del cumpleaños‘, incluido en la recopilación de relatos breves ‘Sauce Ciego Mujer Dormida‘ de Haruki Murakami, que como sabéis es escritor de cabecera en Esto es Brooklyn!. Es muy recomendable para estas tardes tontas de verano, apenas tiene unas paginitas que se leen enseguida pero que, a cambio, dan mucho qué pensar.
Leedlo. Lo mejor es hacerse con un ejemplar de Sauce Ciego…, pero tenemos la suerte de que ABC avanzó en su día un extracto del libro y aún lo podemos consultar aquí. El cuento al que hago referencia empieza en la página 17 del pdf.
Disfrutadlo y tratad de contestar a la pregunta.
¿Qué deseo pidió la chica por su vigésimo cumpleaños?
El cuento
Murakami en Esto es Brooklyn!

Un adelanto de lo nuevo de Paul Auster

Hola amigos. Después de unas semanas de inactividad bloguera, vacaciones obligan, retomamos el pulso a Esto es Brooklyn, quizá mientras ustedes retozan en alguna playa infestada de medusas invadidos por la desazón de estar alejados de la protectora rutina y al malévolo albedrío de los precios de las cañitas en los terracitas de verano.
Y si no es así, pues nada.
Volvemos con un extracto de Sunset Park, la nueva novela de Paul Auster cuyo lanzamiento está previsto el 9 de noviembre en USA.
Él mismo nos lee unas líneas.
Si alguien se aburre y las traduce, que silbe.

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