Avance de '1Q84', la esperada nueva novela de Murakami

Por fin, después de años de espera, la editorial Tusquets pondrá a la venta este año (en febrero) los primeros dos tomos (en un único volumen de 744 páginas) de ‘1Q84’, la trilogía de Haruki Murakami (de quien somos fervientes admiradores en este blog, como sabéis) que fue una auténtica revolución en Japón, donde colocó decenas de miles de copias en pocas jornadas. Los japoneses asaltaban las librerías a medianoche cuando salía cada uno de los tomos. Y millones de japoneses no pueden estar equivocados, así que la cosa debe ser buena-buena de verdad.

Por fin, decía, podemos avanzar los primeros capítulos de la novela, cuyo título recuerda al ‘1984’ de Orwell, toda vez que ‘Q’ y el dígito 9 se pronuncian de forma similar en japonés.

Sinopsis al canto: En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984. En ese mundo en apariencia normal y reconocible se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común. Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista al que su editor ha encargado un trabajo relacionado con La crisálida del aire, una enigmática obra dictada por una esquiva adolescente. Y, como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción, un universo enrarecido que el narrador escarba con precisión orwelliana.

Y los primeros párrafos (descárgalos aquí):

Primer libro (abril-julio).

La radio del taxi retransmitía un programa de música clásica por FM. Sonaba la Sinfonietta de Janácek. En medio de un atasco, no podía decirse que fuera lo más apropiado para escuchar. El taxista no parecía prestar demasiada atención a la música. Aquel hombre de mediana edad simplemente observaba con la boca cerrada la interminable fila de coches que se extendía ante él, como un pescador veterano que, erguido en la proa, lee la aciaga línea de convergencia de las corrientes marinas. Aomame, bien recostada en el asiento trasero, escuchaba la música con los ojos entornados.

¿Cuántas personas habrá en el mundo que, al escuchar el inicio de la Sinfonietta de Janácek, puedan adivinar que se trata de la Sinfonietta de Janácek? La respuesta probablemente esté entre «muy pocas» y «casi ninguna». Pero Aomame, de algún modo, podía. Janácek compuso aquella pequeña sinfonía en 1926. El tema inicial había sido creado, originalmente, como una fanfarria para una competición deportiva. Aomame se imaginaba la Checoslovaquia de 1926. La primera guerra mundial había finalizado, por fin se habían liberado del prolongado mandato de la Casa de Habsburgo, la gente bebía cerveza Pilsen en los cafés, se fabricaban flamantes ametralladoras y saboreaban la pasajera paz que había llegado a Europa Central.

Hacía ya dos años que, por desgracia, Franz Kafka había abandonado este mundo. Poco después Hitler surgiría de la nada y, de repente, devoraría con avidez aquel bello país, pequeño y recogido, pero por aquel entonces nadie sabía aún que ocurriría esa catástrofe. La enseñanza más importante que la Historia ofrece a las personas tal vez sea que «en cierto momento nadie sabía lo que sucedería en el futuro». Aomame se imaginaba el apacible viento atravesando las llanuras de Bohemia y, mientras escuchaba aquella música, reflexionaba sobre las vicisitudes de la Historia.
En 1926, el emperador Taisho– falleció y se produjo la transición a la era Sho–wa. En Japón también estaba a punto de comenzar una época oscura y abominable. El breve interludio de modernismo y democracia se terminó y el fascismo desplegó su poder. […]

Mi minutito de gloria

Permitidme la vanidad ésta vez. Os cuelgo un vídeo que han elaborado los compañeros de elcorreo.com en el que aparezco hablando sobre este blog.
En el vídeo hablamos los autores de cinco de los blogs alojados en la plataforma de elcorreo.com, a la que me sumé hace ya año y medio, después de varios años a la intemperie, digamos. Los compañeros con los que comparto estos 2’45” de gloria son César Coca (Divergencias), Juan Ignacio Pérez (Animaladas), Fernando Canales (Culinariosidad) y Diana Román (Oso goxo). Huelga decir que todos ellos hacen blogs más interesantes que éste, y que por tanto deberías echarles un vistazo.
El asunto está hecho de cara también a un reportaje que ha aparecido hoy viernes en el suplemento ‘Año 101’ distribuido con El Correo, que viene a conmemorar el salto de calidad que hemos dado en el diario después del ‘centenariazo’: por fin somos un periódico a todo color y por fin somos un medio que mira al futuro tanto en papel como en el resto de soportes que existen y que aquellos que puedan venir.
Para el atrezzo del vídeo y las fotos me llevé una maleta llena de libros de Paul Auster (en realidad, toda mi colección, que cabe en una maleta tipo trolley). Otro día os cuento una anécdota respecto a esto.
Sin más, os cuelgo el vídeo.

Paul Auster vuelve a Barcelona para presentar Sunset Park

Ampliamos con esta nota de La Vanguardia lo que ya hemos venido adelantando en Esto es Brooklyn!

Lo acabar de anunciar el CCCB. Paul Auster ha confirmado que volverá a Barcelona, el próximo lunes 13 de diciembre, para presentar su último libro, “Sunset Park“.

El acto, que tendrá lugar a las 19.30 horas en el vestíbulo principal del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, será presentado por el crítico Antonio Lozano, quien acompañará al escritor norteamericano.

Auster explicará cómo ha construido las historias cruzadas de los personajes de su nuevo libro, editado por Anagrama (por Edicions 62, en catalán), que rondan la treintena y viven en una casa ocupada.

De esta manera, y dentro de las actividades que giran entorno al festival Kosmopolis , los lectores podrán conocer de primera mano más detalles del protagonista Miles Heller, un joven enigmático que se rodea de Bing, un percusionista, de Ellen, una artista obsesionada por las imágenes eróticas y de Alice, una estudiante a punto de acabar la tesis.

Consulta aquí la web de los organizadores.

Más info sobre Sunset Park
:: El primer capítulo en español
:: Un concurso sobre Paul Auster
:: Sunset Park, una buena crítica
:: Guía de Críticas: Sunset Park, de Paul Auster

Lo nuevo de Auster, también en euskera

La editorial Alberdania ha puesto a la venta la traducción en euskera de la nueva novela de Paul Auster, Sunset Park, de manera que la editora vasca sigue la estela de los anteriores trabajos del neoyorquino y hace el esfuerzo por lanzar al mercado euskaldun lo nuevo de Auster al mismo tiempo que la edición en castellano. La novela mantiene el título original y está traducida por Oskar Arana, que ha firmado las versiones en euskera de los anteriores trabajos de Auster con notable acierto y reconocimiento.
La sinopsis, en euskera.

Sunset Park, New Yorkeko auzo pobre baten izena da. Badago han, Green-Woods hilerriaren ondoan, etxe bitxi bat, etxe bakarra, AEBetako mendebaldeko larre eta ordokietatik hartu eta New Yorken txertatua ematen duena, zurezkoa.
Lau squatter gazte bizi dira bertan. Bizitzan eta gizartean bidea ireki nahian ari dira gazteak. Azken depresio ekonomiko honen pean New Yorkeko gazte batzuek bizitzan aurrera egiteko egiten duten ahalegina kontatzen du eleberriak.
Maitasun debekatuak, zorigaiztoak, belaunaldien arteko etenak, krisi sozial nahiz pertsonaletan aurrera egiteko baliabideak, New York… eta Austerren eleberrietan ohikoak izaten diren hainbat osagai ditu kontakizunak.
Kontakizunaren egitura bera ere jostagai izan du idazleak. Itzal-argiak ditu kontakizunak, ez da dena iluntasuna, ez da dena argitasuna. Maitasunaren indarra eta beharra antzematen da gertaeren eta pertsonaien hautu eta ibileren azpitik.

Y, como bonus, la confirmación de algo que apuntamos ya en este blog hace unos días. Paul Auster estará en Barcelona el próximo 13 de diciembre para presentar su novela en persona.

Sunset Park: “Una de las más logradas obras de la última hornada austeriana”

:: lanzamiento :: sunset park, de paul auster ::

Reproducimos hoy la crítica de Sergi Sánchez en El Periódico. Resume con certeza las sensaciones que nos está dejando lo último de Paul Auster. Y os recordamos que tenemos muchas más críticas en inglés y castellano en nuestra Guía de Críticas, por si os sirve de ayuda.

La última novela de Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947), Sunset Park, trata sobre la necesidad de creer en las utopías, aunque estas estén predestinadas a desaparecer. En la época en que Obama ha sido elegido presidente, parece existir una posibilidad de escape para cuatro personajes en busca de su identidad. Su confusión coincide con la de un país hundido en la crisis económica, que reedita el desencanto de los soldados que volvieron a su patria después de contemplar los horrores de la segunda guerra mundial. El regreso a casa de los protagonistas de Los mejores años de nuestra vida, clásico de William Wyler, que Sunset Park cita en varias ocasiones, es el regreso a una casa imaginada, paraíso en ruinas al lado de un cementerio, edificio okupa que se erige en último y definitivo refugio después de la guerra que todos ellos libran contra sus demonios íntimos en una sociedad que está a punto de desmoronarse.
UNA VIDA ERRANTE / En Miles Heller, figura central de la novela, encontramos el paradigma de héroe austeriano. El hombre fuertemente ligado a una figura paterna, el hombre que rompe con todo para empezar una vida errante, el hombre que se fustiga borrando su identidad para luego acabar admitiendo que el pasado siempre vuelve, como una marea negra o como una posibilidad de reconciliación. A su alrededor levitan la gente que ha abandonado -su padre, editor de prestigio; su madrastra, que le tenía miedo-, la gente que le ha abandonado -su madre, actriz para la que la maternidad fue un castigo- y la gente que encuentra y reencuentra -Pilar Sánchez, su novia menor de edad, y los habitantes de Sunset Park.
Cada capítulo remite al punto de vista de uno de los personajes, pero Auster opta por no variar ni la voz ni el estilo, como si en realidad todos estuvieran pasando por la misma tragedia. Podría ser una solución discutible porque lo que se gana en modulación de conciencia colectiva se pierde en experimentación en la construcción de personajes. Pero lo más admirable es que Auster cartografía el desencanto de esa conciencia, lo que tienen en común distintas generaciones de americanos, los que se enfrentan a una empresa imposible viendo cómo mueren los amigos por el camino o los que tienen todo el futuro por delante, aunque lo vean tan negro como la noche. Y lo hace sin complicarse la vida pero sin dejar de ser un gran narrador.

Por eso los personajes riman. Por eso la violencia interior de Miles Heller es la de Ellen Brice, una de sus compañeras okupa en Sunset Park, que se entretiene imaginando obscenidades o actos crueles. Por eso se sienten culpables por una pérdida de la que son responsables, por eso tienen o han tenido relaciones sexuales con una/un menor, por eso son distintas versiones de una idéntica angustia vital. Es esta una de las más logradas obras de la última hornada austeriana: la novela sirve a la vez como meditación sobre la vida, como un ramillete de flechas que pueden o no lanzarse, como relato sobre la necesidad de comprometerse para cambiar la realidad por mucho que duela, como fábula sobre la obligación de asumir las consecuencias de nuestro pasado. Quizá lo único que podemos aprender de todo ello es el deseo de disfrutar del instante fugaz, nos dice Auster, pero el consuelo es que siempre nos quedará la literatura para contarlo.

Y además,

:: El primer capítulo en español
:: Un concurso sobre Paul Auster
:: Sunset Park, una buena crítica
:: Guía de Críticas: Sunset Park, de Paul Auster

Lo nuevo de Paul Auster, ya a la venta

Llegó el día de lanzamiento de Sunset Park, lo nuevo de Paul Auster, en español, que llega como siempre editado por Anagrama y con traducción de Benito Gómez Ibáñez, lo que es siempre una garantía.
Todos los lanzamientos de Auster son una alegría para este blog, así que tendrás aquí la cobertura que se merece.
Entre otros aspectos de la obra, puedes ir curioseando en estos:
:: El primer capítulo en español
:: Un concurso sobre Paul Auster
:: Sunset Park, una buena crítica
:: Guía de Críticas: Sunset Park, de Paul Auster

Y aquí, la reseña oficial.

Miles Heller tiene veintiocho años, y a los veinte abando­nó la universidad, se despidió de sus padres, dejó Nueva York, y nadie ha vuelto a saber nada de él. Ahora vive en Florida, y trabaja para una empresa que se encarga de vaciar las viviendas de los desahuciados. Además de aca­rrear bultos y repintar paredes, Miles saca fotos de todas las cosas abandonadas para probar que los fantasmas de esa gente aún están presentes. Miles vive con lo mínimo, y habría seguido así de no haber sido por Pilar Sanchez. El único inconveniente es la edad de Pilar: dieciséis años. Y como Miles puede ir a la cárcel por la relación con una menor, y la codiciosa hermana de Pilar comienza a chan­tajearlos, regresa a Nueva York y espera allí la mayoría de edad de Pilar. Su vuelta es el retorno al pasado y a sus secretos; a su padre, un brillante editor; a su madre, una actriz implacablemente seductora. Y también la vuelta a la comunidad de Sunset Park y a sus compañeros okupas; a la vida, con todos sus horrores y esplendores. «Sunset Park también es, como Invisible, un libro sobre la inocencia de la juventud… Se habla de Auster como del maestro de la metanarrativa, pero él prefiere citar como fuente de inspiración a Emily Brontë antes que a Baudri­llard» (Arifa Akbar, The Independent); «Volverá a seducir a sus fans de siempre, pero también atraerá a una multi­tud de nuevos lectores» (Kirkus Review); «En tiempos de crisis y de cambios abrumadores, Auster nos recuerda las cosas duraderas: el amor, el arte y la “extraña sensación de estar vivo”» (Donna Seaman, Booklist).

Cómpralo y disfrútalo!

'Sunset Park', de Paul Auster: Avanzamos el primer capítulo en español

A punto de llegar a las librerías, la versión en español de Sunset Park, la última novela de Paul Auster, arranca así.

I
Milles Heller

Durante casi un año ya, viene tomando fotografías de cosas abandonadas. Hay como mínimo dos servicios al día, a veces hasta seis o siete, y siempre que entra con sus huestes en otro domicilio, se enfrenta con las cosas, los innumerables objetos desechados por las familias que se han marchado. Los ausentes han huido a toda prisa, avergonzados, confusos, y seguro que dondequiera que habiten ahora (si es que han encontrado un lugar para vivir y no han acampado en la calle) sus nuevas viviendas son más pequeñas que los hogares que han perdido. Cada casa es una historia de fracaso -de insolvencia e impago, deudas y ejecución de hipoteca- y él se ha propuesto documentar los últimos y persistentes rastros de esas vidas desperdigadas con objeto de demostrar que las familias desaparecidas estuvieron allí una vez, que los fantasmas de gente que nunca verá ni conocerá siguen presentes en los desechos esparcidos por sus casas vacías.

Sacar la basura, llaman a ese trabajo, y él forma parte de un equipo de cuatro personas empleado por la Compañía Inmobiliaria Dunbar, que subcontrata sus servicios de «mantenimiento de viviendas» a los bancos de la zona que ahora son los dueños de las propiedades en cuestión. En las extensas llanuras del sur de Florida abundan esas estructuras huérfanas, y como a los bancos les interesa volverlas a vender cuanto antes, hay que limpiar, arreglar y preparar las casas desalojadas para enseñárselas a los posibles compradores. En un mundo que se viene abajo, abrumado por la ruina económica e implacables privaciones en incesante aumento, sacar la basura es uno de los pocos negocios florecientes en la zona. Sin duda tiene suerte de haber encontrado ese trabajo. No sabe cuánto tiempo podrá seguir aguantándolo, pero el salario es bueno, y en un país en donde cada vez escasea más el empleo, seguro que es una buena ocupación.

Al principio, se quedaba estupefacto por el desorden y la suciedad, el abandono. Rara vez entra en una vivienda que sus antiguos dueños hayan dejado en prístina condición. Lo más frecuente es que se haya producido un estallido de ira y violencia, una orgía de caprichoso vandalismo a la hora de marcharse: desde dejar los grifos de los lavabos abiertos y las bañeras desbordándose hasta muros demolidos a mazazos, paredes cubiertas de pintadas obscenas o agujereadas a balazos, sin mencionar las tuberías de cobre arrancadas, las alfombras manchadas de lejía, los montones de mierda depositados en la sala de estar. Son ejemplos extremos, quizás, actos impulsivos provocados por la rabia de los desposeídos, expresiones de desesperación, vergonzosos pero comprensibles, y aunque no siempre le da repugnancia al entrar en una casa, nunca abre la puerta sin un sentimiento de aprensión. Inevitablemente, lo primero con lo que hay que lidiar es el olor, la embestida de aire enrarecido que le penetra súbitamente por las ventanas de la nariz, los omnipresentes y mezclados olores a moho, leche agria, excrementos de gato, retretes con una costra de porquería y alimentos podridos en la encimera de la cocina. Ni con aire fresco entrando a raudales por las ventanas abiertas se elimina esa peste; ni siquiera la limpieza más atenta y escrupulosa puede borrar el hedor de la derrota.

Después, siempre, están los objetos, las pertenencias olvidadas, las cosas abandonadas. A estas alturas, ya tiene miles de fotografías, y entre su creciente archivo pueden encontrarse imágenes de libros, zapatos y cuadros al óleo, pianos y tostadoras, muñecas, juegos de té y calcetines sucios, televisores y juegos de mesa, vestidos de fiesta y raquetas de tenis, sofás, lencería de seda, pistolas de silicona, chinchetas, soldaditos de plástico, barras de labios, rifles, colchones descoloridos, cuchillos y tenedores, fichas de póquer, una colección de sellos y un canario muerto que yace en el fondo de su jaula. No sabe por qué se siente impelido a tomar esas fotografías. Comprende que es una empresa vana, que a nadie puede ser de utilidad, y sin embargo cada vez que pone los pies en una casa, siente que las cosas lo llaman, que le hablan con las voces de la gente que ya no está, pidiéndole que las mire una vez más antes de que se las lleven. Los demás miembros de la cuadrilla se burlan de él por esa manía de sacar fotos, pero no les hace caso. No cuentan mucho en su opinión, y los desprecia a todos. Victor el tarado, jefe del grupo; Paco, el parlanchín tartamudo; y Freddy, el gordo jadeante: los tres mosqueteros de la fatalidad. La ley dispone que todos los objetos recuperables que superen un determinado valor deben entregarse al banco, que a su vez está obligado a devolverlos a sus dueños, pero sus compañeros se quedan con lo que se les antoja sin darle mayor importancia. Lo consideran estúpido por desdeñar el botín -botellas de whisky, radios, reproductores de cedés, un equipo de tiro al arco, revistas porno-, pero lo único que él quiere son fotografías: no las cosas, sino sus imágenes. Lleva ya algún tiempo procurando hablar lo menos posible en el trabajo. A Paco y Freddy les ha dado por llamarle El Mudo.
Tiene veintiocho años, y a su leal saber y entender, carece de ambiciones. De ambiciones desmedidas, en cualquier caso, y de ideas claras en cuanto a labrarse un posible porvenir. Sabe que no se quedará mucho tiempo más en Florida, que está llegando el momento en que sentirá el impulso de ponerse otra vez en marcha, pero hasta que esa necesidad emocional madure y se transforme realmente en acto, se contenta con permanecer en el presente sin mirar hacia delante. Si algo ha conseguido en los siete años y medio desde que dejó la universidad y se puso a trabajar por su cuenta, es esa capacidad de vivir en el presente, de limitarse al aquí y ahora, y aunque no sea el logro más laudable que quepa imaginar, alcanzarlo le ha costado considerable disciplina y dominio de sí mismo. No tener planes, que es lo mismo que carecer de deseos y esperanzas, contentarse con su suerte, aceptar lo que el mundo ofrece cada día; para vivir así hay que querer muy poca cosa, tan poco como resulte humanamente posible.

De manera gradual, ha ido reduciendo sus deseos hasta lo que ahora se acerca a lo justo. Ha dejado de fumar y de beber, ya no come en restaurantes, ni siquiera tiene televisión, radio ni ordenador. Le gustaría cambiar el coche por una bicicleta, pero no puede quedarse sin él, porque la distancia que debe recorrer para ir al trabajo siempre es muy grande. Lo mismo puede decirse del teléfono móvil que lleva en el bolsillo, y que le encantaría tirar a la basura, pero también lo necesita para el trabajo y por tanto no puede pasarse sin él. La cámara digital ha sido un lujo, quizás, pero dada la monótona y agotadora rutina del trabajo de limpieza, tiene la impresión de que le está salvando la vida. Paga poco de alquiler, porque vive en un apartamento pequeño, en un barrio humilde, y aparte de gastar dinero en necesidades básicas, el único lujo que se permite es comprar libros, volúmenes de bolsillo, narrativa en su mayor parte, novelas norteamericanas, británicas, traducidas de lenguas extranjeras, pero en el fondo los libros no son lujos sino necesidades, y la lectura es una adicción de la que no desea curarse.

De no haber sido por la chica, probablemente se habría marchado antes de fin de mes. Tiene ahorrado lo suficiente para irse a donde le dé la gana, y no hay duda de que está harto del sol de Florida, del cual, tras mucho estudio, cree ahora que es más perjudicial que beneficioso para el espíritu. Es un sol maquiavélico en su opinión, un sol hipócrita, y la luz que genera no ilumina las cosas sino que las oscurece: cegando con su continua y excesiva refulgencia, machacándole a uno con sus ráfagas de vaporosa humedad, de-sequilibrándolo con sus reflejos de espejismo y trémulas oleadas de vacío. Todo es brillo y resplandor, pero no ofrece sustancia, ni tranquilidad, ni tregua. Sin embargo, fue en esa luz en donde vio a la chica por primera vez, y como es incapaz de renunciar a ella, continúa viviendo bajo ese sol al tiempo que trata de reconciliarse con él.

Se llama Pilar Sanchez, y la conoció seis meses atrás en un parque, un encuentro puramente casual a última hora de la tarde de un día de mediados de mayo, el encuentro más inverosímil que quepa imaginar. Ella sentada en el césped, leyendo un libro, y él también sobre la hierba con otro libro en la mano, que por casualidad era el mismo que ella tenía, en la misma edición de bolsillo, con idéntica portada, El gran Gatsby, que él leía por tercera vez desde que su padre se lo regaló al cumplir dieciséis años. Llevaba allí veinte o treinta minutos, enfrascado en la lectura y por tanto ajeno a todo lo que le rodeaba, cuando oyó que alguien reía. Se volvió, y en aquella primera y fatal visión, mientras ella le sonreía allí sentada señalando el título de su libro, él calculó que aún no había cumplido los dieciséis, sólo una niña, en realidad, y de poca estatura además, una adolescente menuda que llevaba vaqueros muy cortos y ajustados, sandalias, y una brevísima camiseta, el mismo atuendo de cualquier otra chica medianamente atractiva de la parte baja de aquella Florida destellante de sol. Casi una criatura, dijo para sí, y sin embargo ahí estaba con los tersos miembros desnudos y un rostro despierto y sonriente, y él, que rara vez sonríe a nada o a nadie, la miró a los ojos negros y vivaces y le devolvió la sonrisa.
[vía|
Sunset Park, de Paul Auster, una buena crítica
Guía de críticas sobre Sunset Park
Todos los detalles sobre Sunset Park

Un concurso sobre Paul Auster

El náuGrafo digital convoca el siguiente concurso austeriano, de acuerdo a las siguientes bases:

-Extensión: Máximo de 100 palabras (600 caracteres) (Si es un poco más, no pasa nada)

-Temática: libre, pero no tanto. Deberá incluirse la palabra Auster y se valorará una cierta intertextualidad hacia la obra de Paul Auster (Nueva Jersey, 1947), así como el recurso a ciertas atmósferas presentes en su novela.

-Plazo de entrega: hasta las 23.59 horas martes 23 de noviembre, fecha en que llega a las librerías la última novela de Auster, Sunset Park (Anagrama)

-Premio: la última novela de Paul Auster, Sunset Park, que edita Anagrama, y que será enviada, a portes pagados, al domicilio del autor vencedor del certamen.

-Jurado: Eduardo Laporte (el náuGrafo)

Para saber cómo presentarte, pasa por aquí .

Enhorabuena por la iniciativa!

Springsteen y Neil Young, un dueto imposible

Bruce Springsteen y Neil Young cantan ‘Whip my Hair’ en el show de Jimmy Fallon, el Buenafuente (digámoslo así) de la cadena americana NBC.


¿Quién es real y quién es falso?
¿A quién le suena esta preciosa balada americana?
¿Por qué Bruce Springsteen se viste como lo hacía en los 70?
……
……
……
Bueno, pues como todos habéis intuido, Neil Young es falso. Es el propio Fallon, que parece dado a hacer imitaciones del canadiense. Aquí, adaptando la sintonía de El Príncipe de Bel Air como si hubiera sido escrita para su álbum Harvest.

¿Y Springsteen? Pues es ¡real! Es el propio Bruce, que acudió al programa de Fallon para promocionar la reedición de su Darkness on the Edge of Town, el álbum de 1978 que estos días llega también a España. Aquí, otra reseña sobre la gamberrada.

Y si te preguntas cuál es esa preciosa balada del dueto imposible, aquí va el original y juzgas por tí mismo cuál te gusta más. Por cierto, alguna fijación tiene Fallon con Will Smith y familia, porque ‘Whip my Hair’ es precisamente el hit que acaba de lanzar su hijo, Willow Smith, de 10 añitos el chaval (Ya, un infierno, a mi tampoco me gusta).

Nueva York, instrucciones de uso

Arturo, un amable lector, me envía este mensaje

Hola Aitor,
Hace años contactamos. Tenemos fanatismo común por Paul Auster.
Te sigo periódicamente en tu blog.
Ayer compré un libro precioso titulado “El juego del otro”. Incluye el texto que Auster escribió con Sophie Calle. Lo edita Errata Naturae.
Un abrazo desde Sevilla.

Pues resulta que Arturo es la segunda persona en muy poco tiempo que me informa de la existencia de este curioso volumen (el primero fue LilVia), lo que seguramente me llevará a hacerme con él con cierto afán completista. El relato de Auster al que se refiere Arturo es Nueva York, Instrucciones de uso, y es un curioso ejercicio de metaliteratura que tanto nos suele gustar en Auster. Pero como aún no lo he leído, lo dejo en cuarentena.
En la editorial, explican el volumen así.

Hemos reunido en un mismo libro a cuatro de los más destacados e influyentes escritores vivos contemporáneos: Paul Auster, Enrique Vila-Matas, Barry Gifford y Jean Echenoz. ¿Y sobre qué trata este libro? Sobre el placer de la impostura, el difícil arte de la imitación o la sana reinvención del «plagio». En otras palabras, sobre el escritor y su sombra: el impostor.
Enrique Vila-Matas y Jean Echenoz intercambian suculentas opiniones sobre el papel de la impostura en sus respectivas obras, en una concepción cruzada de la literatura que no elude el juego, la apropiación, la autoficción, la cita…
El escritor norteamericano Barry Gifford se hace pasar por el pintor alemán August Macke. En abril de 1914, los artistas Paul Klee y August Macke viajaron a Túnez y allí escribió Klee un breve diario que publicó poco después. Pero según todos los indicios, el diario de Klee no reflejó lo que verdaderamente ocurrió aquellos días, sino lo que Klee querría que hubiera ocurrido…
Tras la traducción de las páginas de este diario al castellano, el lector encontrará un relato de Barry Gifford que recrea el supuesto diario de esos mismos días de August Macke (que el artista nunca escribió), en el que volvemos a leer la misma historia que nos relata Klee… con algunas diferencias significativas.
Paul Auster se apropió en su día de diversos episodios de la vida de la artista francesa Sophie Calle para crear el personaje de Maria en su libro Leviatán. A raíz de este hecho, Calle le propuso a Auster que repitieran el juego, pero invirtiéndolo: le propuso que creara un nuevo «personaje» al que ella misma se acomodaría durante un periodo de su vida. La creación por parte de Auster de este personaje y la crónica de la vida real de ese ser de ficción encarnado por Calle dieron lugar al libro Gotham Handbook. Nueva York: instrucciones de uso, que presentamos por primera vez en castellano dentro de este volumen.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.