Si yo quiero abrir un modesto negocio de ferretería en Castellón (es un ejemplo), igual puedo conseguir el apoyo financiero de la Comunidad; si quiero abrir un local donde unas señoras (o unos señores) quieren poner en rentabilidad sus condiciones físicas y sexuales, la cosa se complica un montón. Hay normas para abrir una frutería o para abrir un restaurante ¿por qué no hay normas para abrir un negocio en el que se vende belleza o amor puntual? Si no se acepta que los hombres (hoy fundamentalmente) y las mujeres (cadas día más) quieren comprar felicidad sexual a tiempo parcial o a jornada completa, es que no se acepta lo que nos pasa en la sociedad humana desde que la Historia es Historia. Venga, moralistas, lo que ha existido siempre va a existir mañana también. Y la globalización lo va a convertir en algo más claro. ¿Por qué regulais la venta de frutas y no sois capaces de regular el mercado del sexo? Pues porque casi todos los legisladores han tenido siempre mala Tranquilos, diputados, obispos, dirigentes, obreros, ya se que os da vergüenza hablar claramente de que un día comprasteis un amor que en ese momento necesitábais. No pasa nada, estamos en una economía de mercado. Naturalmente que debería haber normas sobre seguridad y trasparencia en ese mercado como existen en el de las finanzas. Los chulos, como los especuladores, deben estar bajo control. Un tal Madof era un chulo del dinero: pues que otros como él sigan el mismo destino en el sexo. Vamos a fijar algunas normas que den seguridad laboral a quien vende lo único que tiene: belleza y habilidad sexual. Venga, no os de vergüenza, que cosas de estas nos han pasado a todos y a todas alguna vez. (Recogido del
Esto del mercado del amor lleva tantos años debatiéndose, que me parece muy bien que se empiece a afrontar con sinceridad desde posicionas progresistas: la prostitución que molesta es la barata, la cara no inquieta a nadie.
Otro blog muy interesante sobre el tema : respeto para las prostitutas
Así que una defensa de la “legalización de la prostitución” es otro de mis objetivos de este 2010.


