Los culpables del fracaso

El pasado 27 de febrero, consumada la eliminación del Athletic de la Copa de la UEFA, Fernando Lamikiz aseguró que la derrota en San Mamés ante el Austria de Viena había sido «un gran fracaso». Aquella declaración -un ejemplo perfecto del apoyo sin matices, la íntima sintonía y el aprecio profesional del presidente rojiblanco hacia Ernesto Valverde-, causó un profundo malestar en el entrenador y en los jugadores, que se sintieron -y con razón- crucificados al primer traspiés por un hombre que se había fotografiado con la Copa de la UEFA y que hablaba de títulos y de glorias futuras con la misma locuacidad desatada que Blacamán el Magnífico, el inolvidable vendedor de milagros de Gabriel García Márquez. Apenas una semana más tarde, conviene recordarlo, Valverde anunció su decisión de no continuar y Lamikiz se rasgó las vestiduras en una de las pantomimas más burdas que se han visto en el palacio de Ibaigane.

Sólo han pasado ocho meses desde entonces, pero han cambiado muchas cosas. El paisaje es otro muy distinto. Aquel equipo divertido, valiente e impredecible cuyo crecimiento a ojos vista estaba ilusionando a la gran mayoría de los aficionados del Athletic ya no existe. En su lugar hay una ruina, un equipo roto, colista de Primera, abocado a la angustia de luchar por la salvación tras protagonizar el peor arranque liguero en la historia del club.

Pues bien, por lo visto ayer en la rueda de prensa de Lamikiz, la culpa de esta horrible transformación la tenemos los medios. O sea, nosotros, los periodistas a los que el presidente del Athletic nos miraba encendido y desencajado y se negaba a contestarnos sin ocultar su desprecio. Y es que fuimos nosotros, plumillas aviesos y sensacionalistas, siempre malintencionados, siempre buscando el filo más dañino de las palabras, los que agotamos la paciencia de Ernesto Valverde con nuestras salidas de tono; los que despreciamos a Ezquerro hasta que se lo llevó el Barça; los que vendimos a Asier del Horno incumpliendo con ello una promesa electoral; los que no fichamos a nadie -bueno sí, a Zubiaurre y Expósito- para reforzar un equipo descapitalizado; los que apuntamos al Athletic a la Intertoto para hacer un poco de turismo en pretemporada; y los que contratamos personalmente a un entrenador sin experiencia en Primera que no ha sabido dar con la tecla de este equipo. En fin, que los malos de esta mala película somos nosotros. Fernando Lamikiz nada tiene que ver. Lo suyo son los triunfos. Y la conciliación.

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