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'WALL·E' vigilará las cárceles de Corea del Sur

2011 noviembre 28
por Ander Carazo

El papel más repetido por los robots en la gran pantalla es el de justiciero. Los famosos Robocop y Terminator -eso sí, a partir de la segunda película de la saga- son dos claros ejemplos de ello. Pero hoy no voy a escribir sobre películas, sino de la vida real (aunque tal vez no lo parezca). Según el periódico ‘Wall Street Journal’ y la BBC -dos medios que se merecen toda mi credibilidad-, Corea del Sur usará a partir de marzo robots preparados para vigilar las cárceles del país asiático y detener las posibles fugas.

Estas máquinas de cuatro ruedas, que no superan el metro y medio de altura, contienen cámaras y sensores preparados para detectar “actividad inusual o cambios de comportamiento entre los reclusos” y disminuir la carga de trabajo de los funcionarios, pero no por ello se reducirá el número de puestos de trabajo. Los robots diseñados por la Universidad de Kyonggi recorrerán los centros penitenciarios grabando las imágenes y las conversaciones de los internos y los guardias de seguridad.

El Gobierno de Corea del Sur pagará alrededor de 216.000 euros por cada uno de estas máquinas, que tienen un aspecto amable y que se asemejan al de ‘WALL·E’. Los diseñadores justifican esta apariencia porque “no quieren infundir miedo entre los reclusos” (menuda paradoja).

Los surcoreanos son uno pioneros en materia de robots. De hecho, ya los utilizan para trabajos tan diversos como enseñar inglés, atención al cliente, guardias de frontera y abrir fuego de forma automática. Para finales de esta década, algunas empresas de Corea del Sur también preparan robots para ayudar a cuidar a ancianos. El Ministerio de Economía de Corea del Sur anunció en octubre que el mercado de los robots ha registrado un crecimiento del 75% en comparación con 2009 y, según sus datos, ya alcanza el billón de libras.

Los robots que limpiarán Fukushima

2011 noviembre 25
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por Ander Carazo

 

Hace unos días les hablé de Isaac Asimov y de su importancia en la robótica moderna. Hoy, me gustaría escribir sobre alguien con un nombre bastante similar: Asimo. La versión oficial dice que este robot de la marca japonesa Honda se llama así por las siglas de Advanced Step in Innovative Mobilitity (paso avanzado en movilidad innovadora en inglés), pero todo el mundo sostiene que está influenciado de forma clara por el apellido del escritor y biofísico ruso.

Asimo no es un cacharro cualquiera. Es el robot humanoide tecnológicamente más avanzado del mundo. En su última aparición en público, a principios de este mismo mes, demostró que es capaz de andar, correr a nueve kilómetros por hora, subir escaleras, baila, saltar a la ‘pata coja’, brincar, puede reconocer tres voces que hablan a la vez y puede hacer acciones tan humanas como servir un zumo. Y todo ello de forma autónoma, sin la influencia humana.

Pero alguno ya se preguntará: ¿para qué nos puede servir un robot de este tipo? Lo mismo se pensaban los periodistas que, desde el año 2000, han asistido a las presentaciones de los nuevos modelos de Asimo y que habían visto la evolución de sus ‘monerías’. Lo tacharon de juguete inservible y creían que era una forma encubierta de conseguir publicidad gratuita de forma periódica por parte de Honda.

Entonces, los responsables de la firma sorprendieron a los medios de comunicación con un importante anuncio. En apenas medio año, un brazo robótico basado en la tecnología de Asimo empezará a trabajar en las labores de descontaminación y limpieza de la malograda central nuclear de Fukushima. La idea original era enviar al propio Asimo, pero su capacidad para caminar entre escombros todavía es muy limitada.

¿Por qué todos todos los cruasanes son iguales?

2011 noviembre 21
por Ander Carazo

“Los robots siempre nos van a servir de ayuda, nunca nos sustituirán”, afirmó Itziar Cabanes, profesora del Departamento de Sistemas y Automática de la UPV, hace dos semanas en una charla que tuvo lugar en la Alhóndiga de Bilbao con motivo de la Semana de la Ciencia. En su conferencia trató de alejarse de los estereotipos marcados por la industria cinematográfica y presentó algunos de los robots que actualmente nos facilitan la vida.

Uno de los robots más curiosos que presentó -o al menos el que más me llamó la atención- fue un ‘seleccionador’ de cruasanes. El ‘ABB IRB 340 Robot Croissants’ tiene almacenada una fotografía del modelo perfecto de este tipo de bollería y el brazo robótico elige entre los cientos que pasan por la cinta mecánica cuál se acerca más a esa forma.

El resto de cruasanes continúan su camino y son seleccionados por otro brazo mecánico, pero estos ya no serán para la principal marca de la firma.

Lo que Google esconde

2011 noviembre 16
por Ander Carazo

Google, otrora motor de búsqueda y actual dueño de casi la mitad de Internet, tiene objetivos más ambiciosos que dominar la red o crear una exitosa red social. The New York Times lo sacó a la luz hace un par de días y desde entonces todo son rumores. Los redactores del reputado diario estadounidense descubrieron este misterioso nuevo proyecto, Google X, del que sólo desvelan que es un “campo de ensayo” para ingenieros.

Este gigante de Internet anunció hace un año que estaba probando un sistema de manejo de coches sin conductor. Pero ahí no terminan sus aspiraciones y se cree que actulamente se encuentra desarrollando una lista de 100 ideas, la mayoría en fase conceptual, en torno a la robótica y la inteligencia artificial

Proyectos de andar por casa (como electrodomésticos, accesorios del hogar, vestidos o bombillas conectados en la Red) o ideas más increíbles como los llamados ‘ascensores espaciales’, dispositivos que llegan al espacio y que permanecen anclados a la Tierra. Más de uno pensará que estos artilugios llegarán a nosotros dentro de años o incluso décadas, pero el artículo del NYT anuncia que el primer proyecto será presentado antes de finales de 2011.

En estos tiempos en los que la inversión de las empresas en innovación e investigación ha caído en picado, parece que Google no escatima en gastos para financiar proyectos adicionales y ha sido capaz de levantar un laboratorio secreto en una localización desconocida para realizar unos proyectos que la mayoría de sus trabajadores ignoran.

Internet y las redes sociales ya han comenzado a elucubrar sobre Google X, pero en el mismo artículo el portavoz de la compañía trata de frenar los pies a los más ingenuos y demostrar así que los proyectos son más ‘de andar por casa’. “Tengan en cuenta que se trata de cifras muy pequeñas en comparación con las inversiones que hacemos en nuestros negocios principales”, subraya Jill Hazelbaker.

¿Por qué 'El Replicante'?

2011 noviembre 10
por Ander Carazo

“¿Por qué ‘El Replicante’?”, me preguntaron algunos cuando inauguré este nuevo blog. Según la versión online del diccionario de la RAE, el verbo replicar significa argüir contra la respuesta, responder oponiéndose a lo que se manda o repetir lo que se ha dicho. Espero no cumplir ninguna de las tres acepciones y, por lo tanto, no son el motivo para elegir este nombre.

Los ‘replicantes’ eran los seres fabricados a través de la ingeniería genética de la película ‘Blade Runner’, dirigida por Ridley Scott y basada en una novela de Philip K. Dick. Este hecho me sirve como excusa para inaugurar una nueva sección del blog y en la que hablaré de los robots de la ciencia ficción, esos que todos conocemos (Number 4, Wall-e, Andrew Martin, etc.).

En esta película que cumplirá 30 años en 2012 -pero que se conserva como un estreno (o mejor)-, la empresa Tyrell Corporation fabricaba este tipo de robots para ser “más humanos que los humanos”. Parecían personas, pero carecían de emociones y gozaban de una fuerza mucho mayor. Ese poderío físico provocó que la codicia de estos seres se disparase y protagonizasen un sangriento motín contra sus propios creadores, los humanos.

Pese a que sobre el papel estas creaciones de la ingeniería genética teoricamente eran insensibles, la robótica Rachael (Sean Young) se enamora del principal ‘blade runner’ -cuerpo de policía que se encarga de matar a los replicantes-, Rick Deckard (Harrison Ford). Al final de la película -tranquilos no es ningún spoiler, porque es una escena que ya habrán visto-, el villano Roy Batty (Rutger Hauer) interpreta uno de los discursos más emotivos de la historia del séptimo arte.

Los expertos coinciden en que los robots del futuro tendrán esa apariencia humanoide de los ‘replicantes’, como se comprueba en los últimos modelos presentados en Japón y porque también es una forma para facilitar la comunicación. Algo que difícilmente sucederá es que tengan emociones similares a los humanos, si se tienen en cuenta las investigaciones que se están realizando actualmente.

Cuando el maestro perdió contra el aprendiz virtual

2011 noviembre 8
por Ander Carazo

El mundo del ajedrez vivió una batalla épica que superó el límite de las 64 casillas a mediados de los ochenta. Anatoli Kárpov (Zlatoust, Rusia, 1951) representaba el ala más continuista de la agonizante Unión Soviética y, a su vez, Gari Kaspárov (Bakú, Azerbaiyán, 1963) era la cara de la ‘perestroika’, el proceso de reforma hacia la nueva Rusia. En las 144 partidas que disputaron, Kárpov ganó en 19 ocasiones, Kaspárov en 21 y 104 veces se repitió el empate. Durante casi veinte años fueron los dos grandes referentes de este noble deporte. Parecían imbatibles, pero entonces les salió un competidor: Deep Blue.

En febrero de 1996, esta computadora de la empresa IBM -que era capaz de calcular 200 millones de posiciones por segundo- ganó al entonces campeón del mundo, Kaspárov. Muchos expertos en robótica consideran que Deep Blue fue una de las primeras máquinas que,  de forma pública, demostró tener una capacidad intelectual parecida a la humana y además, sirvió para reconocer el duro trabajo de cientos de científicos que, durante décadas, se habían dedicado a la este campo sin éxitos evidentes para las personas de a pie.

Por muy retorcido que suene, el ajedrecista azerí acusó a la máquina de hacer trampas. Kaspárov sostenía que en una jugada quiso sacrificar uno de sus peones para realizar un contraataque, pero la máquina -a diferencia del resto de programas de la época- no se comió la pieza y continuó con su estrategia. En su opinión, la jugada fue indicada por un operador humano y pidió a IBM un registro escrito de los procesos de la computadora. Un informe que nunca consiguió. “Yo les garantizo que si Deep Blue participa en ajedrez de competición, le haré pedazos”, declaró .

Esa rabia provocó que la partida se repitiese un año después, pero esta vez con reglas de competición. Un error garrafal de Kaspárov en la apertura de la sexta manga provocó que el maestro perdiese por segunda vez contra su aprendiz virtual. Y es que, la máquina conocía al ‘dedillo’ las virtudes y errores del azerí, ya que había tenido acceso a todas las jugadas del ajedrecista. Nunca se supo si Deep Blue hubiese ganado en un tercer enfrentamiento, ya que la computadora se retiró.

El reglamento de la robótica

2011 noviembre 2
por Ander Carazo

¿Ustedes sabían que los robots tienes sus propias leyes? Antes de que este blog vaya a más, veía necesario hablarles de ellas. El origen de este curioso reglamento es el relato ‘Círculo vicioso’ (1942) del escritor y biofísico ruso Isaac Asimov. Tal vez ya conozcan esas tres leyes -aparecían en la película ‘Yo, robot’ o en la más reciente ‘Eva’-, pero por si acaso se las repito:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la ley 1.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con las leyes 1 y 2.

Como ustedes comprenderán, pese a los grandes avances tecnológicos de la última década, los robots todavía no cuentan con la inteligencia suficiente como para comprender y aplicar este reglamento. De momento, son simples sirvientes de los deseos humanos. Pero, ¿cuándo llegará el día en el que los robots tengan autonomía suficiente como para necesitar estas leyes? Todo hace indicar que todavía habrá que esperar unos cuantos años.

No les puedo prometer nada

2011 noviembre 1
por Ander Carazo

La primera entrada de un blog siempre es la más complicada de redactar. Un momento en el que todo el mundo se estruja el cerebro en busca de una presentación original del recién inaugurado espacio y que tiene como principal objetivo captar lectores habituales. Un texto en el que se exponen las directrices que seguirá la bitácora, pero que muy a menudo pasan a la historia en un par de artículos. Yo no quiero ser esclavo de mis palabras y por eso, sólo les aseguro que hablaremos de robótica.

También ha sido difícil elegir un nombre para el blog. Primero pensé en ‘Number Five’ -en homenaje al robot de la película ‘Cortocircuito’-, pero seguro que todos ustedes ha tenido que leer la frase entre guiones para comprender el ‘chiste’. La segunda opción que pasó por mi cabeza fue ‘roblog’ o ‘blogot’, inmediatamente descarté utilizar estos patéticos juegos de palabras. Y, finalmente, encontré el nombre perfecto: ‘El Replicante’.

Nada más bautizar a la recién nacida bitácora, he realizado una búsqueda en Google y he comprobado que soy muy poco original. No soy el único que ha visto ‘Blade Runner‘, pero los blogs ya existentes llevan demasiado tiempo fuera de juego como para que me vea obligado a cambiar ya el nombre.

Sólo les puedo asegurar que no les puedo prometer nada. La robótica (y prácticamente toda la ciencia) es un nuevo mundo para mí y sólo les puedo invitar a que descubran conmigo este novedoso terreno.