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50 años del vuelo de Gagarin (I): El primer cosmonauta en el espacio

2011 marzo 30
por Manu Arregi Biziola

Escrito por Alberto Rivas*

El 12 de abril de 1961, Yuri Alekséyevich Gagarin se convirtía en el primer ser humano en viajar al espacio, a bordo de la nave Vostok 1. Alberto Rivas ha escrito esta compilación de diversas informaciones procedentes de publicaciones de la época y material más reciente en vídeo, de varios autores y que forma parte de su colección personal, en homenaje al primer cosmonauta de la humanidad, en el 50 aniversario de su primer y único vuelo espacial. Nos ha parecido muy interesante, por lo que iremos publicando su serie de artículos en conmemoración de aquel primer vuelo espacial.

El primer cosmonauta en el espacio – Vostok I
Por Alberto Rivas

Ilustración del catálogo de maquetas de Revell de 1969

En aquellos años, llamados los del periodo Kruschev, una mayor apertura de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (La URSS) hacia el mundo llamado libre, llenaba
de esperanza a sus ciudadanos. Posteriormente, otros acontecimientos harían decaer esa esperanza llevando al mundo a graves crisis políticas, pero el hecho es que en esa época reinaba la concordia y en Estados Unidos el presidente Eisenhower no creía en la necesidad de impulsar la investigación espacial, en medio de otros problemas domésticos e internacionales que debía atender. De hecho, el pueblo americano y sus expertos jamás pensaron que la Unión Soviética estuviera en condiciones de lanzar un satélite al espacio, tal como sucedió con el Sputnik I y que le cogió por sorpresa, y mucho menos que pudieran estar planeando enviar un hombre al espacio.

El equipo de técnicos liderado por Sergei Korolev pasó un año diseñando el Sputnik I
hasta culminar el proyecto con su lanzamiento y tras el éxito del mismo, y acercándose el 40 aniversario de la revolución de Octubre, los mandatarios de la URSS pidieron a Korolev realizar alguna nueva gesta espacial, sugiriéndose en aquel momento lanzar un nuevo Sputnik que emitiera el himno de la internacional socialista a todo el mundo desde su órbita. El efecto que hubiera tenido en el llamado “mundo libre” hubiera sido devastador a nivel moral y político, pero nada parecido con el que tuvo el vuelo de la Vostok I, lanzado en su lugar, aunque algo más tarde. Korolev respondió a las peticiones de sus gobernantes con una osada propuesta, lanzar el primer hombre al espacio. Obviamente esta causó furor en el gobierno y recibió todo el apoyo necesario para ello, si bien las fechas quedarían sin comprometer, por razones obvias, realizándose el vuelo de la perrita Laika en su lugar, para celebrar el citado aniversario, y hasta tener dispuesto al primer cosmonauta y su nave.

En aquellos años, cuando se publicó la convocatoria para seleccionar candidatos a
cosmonautas dispuestos a ir al espacio, muchos presos en cárceles y campos de
trabajo se ofrecieron voluntarios, incluso para el caso de no tener posibilidad de
retornar a la Tierra. Algo de desesperación en esa gente les hacía pensar que esa
sería una mejor salida aún cuando les pudiese costar la vida.

Se seleccionaron unos 2000 candidatos de los cuales, tras la primera criba, quedaron solo 200 y tras un periodo de pruebas más duras, quedaron finalmente solo seis, anticipándose así al grupo de los astronautas del proyecto Mercury Americano. Entre esos seis candidatos iban a estar el primer hombre en viajar al espacio, Yuri Gagarin y también la primera mujer, Valentina Tereshkova que lo hizo en la sexta y última misión Vostok lanzada. Gherman Titov en la Vostok 2 sería el primer cosmonauta que pudo maniobrar su nave y permaneció 25 horas en el espacio, A. Nikolayev y P. Popovich protagonizarían un vuelo de dos naves Vostok (las 3 y 4) en formación, tras su encuentro en órbita (el primero en la historia aunque sin acoplamiento), y V. Bykovski que batió el record impresionante en aquel tiempo, de permanecer cinco días orbitando la Tierra, completaba el grupo.

El 18 Junio de 1960 los seis candidatos seleccionados para cosmonautas tuvieron la oportunidad de visitar la fábrica en donde se ensamblaban los cohetes y pudieron ver el cohete lanzador R7 y también la cápsula Vostok. Aquel artefacto en forma de bola y sin alas les causó preocupación, pues les resultaba difícil entender cómo se podría controlar su vuelo. Tras las explicaciones y sesiones de entrenamiento, entenderían la física del viaje espacial y el modo de controlarlo, completamente distinto del vuelo de aeronaves en nuestra atmósfera. Durante los entrenamientos citados, Gagarin y Titov destacaron sobre el resto del grupo.

Por aquel entonces, el General Nikolai Kamanin era el responsable de los
entrenamientos y principales decisiones con respecto a los futuros cosmonautas y
tenía información de primera mano sobre las cualidades y defectos de todos ellos. El 5 de Abril de 1961 manifestaba a la agencia Tass su preferencia por Gherman Titov hijo de un maestro, de origen algo acomodado, aunque también comentó que apreciaba cierta actitud en él que le preocupaba. En cualquier caso, la decisión final no era solo suya, sino del comité que él presidía, que incluía también a los seis candidatos. Finalmente, por su aptitud, personalidad, carácter y también por su origen humilde, el citado comité terminó por seleccionar a Yuri Gagarin en lugar de Titov. Gagarin les parecía listo, perspicaz y valiente, además de tener una agradable sonrisa que iba a encantar a las multitudes, y también era hijo de granjeros, al igual que el presidente Nikita Kruschev, resultando por tanto el candidato ideal. Posteriormente se vería que no se equivocaban. Titov en cambio adoptó una posición inmadura y molesta, estando muy irritado y en contra del comité por su decisión, alegando que él quería ser el primero como única razón. Yuri resultó ser querido por todos y con solo 23 años, consiguió vencer en esta competición interna y así se convirtió en el primer cosmonauta de la humanidad. Titov quedó como cosmonauta de remplazo para el caso de que Yuri, por cualquier circunstancia no pudiera volar

Tras la anteriormente citada tranquilidad política, en aquellos días se abría la caja de los truenos. Argelia iniciaba un golpe de estado contra el general de Gaulle, y los Estados Unidos tenían los primeros problemas de hostilidades con Vietnam. Luego vendrían la crisis de Cuba, el muro de Berlín, etc. Pero en su origen, en esas fechas el enfrentamiento ya comenzaba a ser serio al ver amenazado el mundo su seguridad con el acceso a la órbita espacial de sistemas de espionaje, armamento y para colmo, los soviéticos sobrevolando los Estados Unidos en sus artefactos espaciales. El mundo comenzaba de verdad a sumergirse en la llamada Guerra Fría.

Por otra parte, las autoridades de la URSS habían podido escuchar las transmisiones
de propaganda de la NASA relativas al programa Mercury en las que anunciaban su
intención de enviar un hombre al espacio y ello motivaba más a Korolev y a sus
autoridades políticas en el apremio por ser ellos los primeros. Recordemos que
entonces no existían redes de comunicación global y ni siquiera la televisión americana podía verse en Europa y viceversa, al no existir los satélites de comunicaciones, que llegarían algunos años mas tarde.

También en aquellos tiempos los conocimientos sobre los efectos del espacio en el ser humano eran nulos, solo algunos perros, ratones y chimpancés habían abandonado la atmósfera y la falta de experiencia creaba tremendas dudas y temores. De una manera u otra, se especulaba acerca de si los diversos órganos del cuerpo humano podrían sufrir daños que hicieran fracasar la misión, (sobre todo se temían colapsos cardíacos) y también la posible pérdida de la cordura del piloto). Otro tipo de temores estaba más relacionado con la posibilidad de que el cosmonauta pudiera desertar haciendo caer la Vostok en un país enemigo de la URSS, para lo cual se elegirían cuidadosamente personas adictas al régimen. Tal vez por esto último, los técnicos decidieron que este sería un vuelo automático y controlado desde tierra por computadoras. El cosmonauta dispondría de un teclado con el que introducir una clave, para desbloquear el piloto automático pero solo le sería revelada en caso de necesidad extrema, y como último recurso.

Tras años de preparación, días antes, el cohete lanzador había sido transportado por tren hasta la rampa de lanzamiento. La fecha elegida era el 12 de Abril de 1961 y los cosmonautas habían dedicado ya 11 meses a su entrenamiento por lo que todo parecía estar preparado.


Casa de Korolev, en donde pasaron la noche previa los dos astronautas.

La noche del 11 al 12 de Abril, Titov no estaba dormido, ni tampoco Gagarin (hay otros autores que aseguran que Gagarin durmió plácidamente). El hecho es que ambos sabían que les estaban monitorizando el sueño para analizar como dormían antes del lanzamiento y que cualquier síntoma de desequilibrio, pesadilla o desvelo, podía costarle el puesto en el vuelo a Gagarin, en beneficio de Titov. Gagarin ya sabía que era el elegido y por ello permaneció despierto, sin atreverse a respirar prácticamente ya que se sentía muy cerca de conseguir su sueño. Entre tanto Titov se encontraba decepcionado y tremendamente irritado por la decisión tomada por sus jefes, lo cual a su vez empeoraba su situación.

La realidad es que el primer cosmonauta de la historia se llevaría la gloria pero asumiendo grandes riesgos ya que el lanzador R7 era un cohete balístico reconvertido para esta causa y además iba cargado con 250 toneladas de combustible de alta potencia. Sus pruebas no habían sido todo lo completas y satisfactorias que deberían haber sido pues solo seis meses antes 190 ingenieros habían fallecido al hacer explosión un gemelo suyo. Un mes antes, el cosmonauta de goma Ivan Ivanovich había sobrevivido a una prueba completa del lanzador y su cápsula, dando así justificación más política que técnica, a la misión tripulada. Tal vez esto influyó en que el cosmonauta piloto fuera sentado en un asiento eyectable, similar al de los aviones de combate, como medida de seguridad para abandonar la nave en caso de emergencia en los primeros instantes del lanzamiento.

Aquel 12 de Abril de 1961, amaneció un día claro y soleado con el cielo limpio de nubes. A las 6,30 de la mañana, Titov ya estaba vestido aunque todo le seguía pareciendo una broma pesada. Gagarin estaba tranquilo y al igual que Titov se fue vistiendo y preparando para el vuelo: pensaba en su familia, su esposa, sus hijas, su madre a quien días antes había dicho que se iba de viaje “lejos”. Ambos cosmonautas, Gagarin y Titov habían pasado en las horas iniciales del día un último reconocimiento médico cuyos resultados fueron satisfactorios. A continuación Gagarin comenzó poniéndose un mono de color azul celeste sobre el cual los técnicos le ayudarían a ponerse hasta cuatro capas de traje espacial, la última de color naranja claro, color que hoy en día visten igualmente los astronautas americanos y que facilita grandemente su localización en caso de necesidad. Los técnicos revisaron una y otra vez los dispositivos que tanto el traje espacial como su casco de vuelo llevaban conectados para la supervivencia y correcta comunicación de los cosmonautas.

A continuación, un pequeño autobús les llevaría, hasta el complejo de lanzamiento, donde se detuvo y allí les esperaban las principales autoridades astronáuticas rusas: Serguei Korolev, ingeniero jefe que dirigía el programa espacial soviético y responsable de la construcción del Vostok, el autor del estudio teórico, los miembros de la comisión estatal correspondiente, los directores del cosmódromo y del equipo de despegue, expertos, constructores y también los compañeros cosmonautas, incluido Titov que actuaba como suplente.

[Hay algunos autores que aseguran que los seis cosmonautas seleccionados fueron requeridos para vestirse y que todos ellos fueron trasladados hasta la torre misma de lanzamiento, donde se hizo la selección final para el vuelo, pero los vídeos disponibles en la red, así como otros textos que parecen más veraces, parecen dejar claro que en el autobús iban tan solo Gagarin sentado delante y Titov detrás de él como segundo astronauta disponible. Igualmente hay vídeos de la sesión del comité presentando a Gagarin como el candidato seleccionado días antes del vuelo].

Volviendo a los hechos de aquél día: En un acto tan obligatorio como de cortesía, Gagarin se dirigió al presidente de la comisión estatal, un alto jefe de la industria rusa y le informó: ¡Teniente primero aviador Gagarin listo para el primer vuelo en la nave cósmica Vostok!, a lo que aquel le respondió ¡Feliz viaje, le deseamos éxito!, ambos se dieron un fuerte apretón de manos. A continuación Korolew, dio a Gagarin un fuerte abrazo como si de su padre se tratase, no en vano, consideraba a los cosmonautas como sus discípulos a quienes llamaba sus aguiluchos.
También estaban presentes los periodistas invitados por el régimen, a los cuales Gagarin se dirigió antes de subir al ascensor que le tenía que elevar hasta la cápsula espacial situada en lo alto del cohete lanzador, expresándoles que en aquél momento, su vida le parecía fantástica, era muy feliz de tener el honor de ser el primer cosmonauta humano y que emplearía toda su voluntad para cumplir la tarea que se le había encomendado. Igualmente dedicó el vuelo a los hombres de su patria.

Tras ese acto, Korolev se dirigió a un bunker a prueba de bombas construido bajo tierra, a casi 300 metros del equipo de control en la superficie para preservarle de cualquier riesgo, ya que el genio de este ingeniero era considerado un bien del estado soviético demasiado valioso como para exponerse.

Mientras a Titov se le ordenaba ya quitarse el traje de vuelo (y de nuevo este se mostraba arisco e inquieto), Gagarin ascendió hasta la cápsula Vostok y se introdujo en ella. Ayudado por los técnicos se acomodó en su asiento y se abrochó el atalaje necesario a la vez que estos le conectaban con los sistemas de supervivencia. Finalmente Ivanowsky, uno de sus amigos en el equipo de tierra, que sentía un gran aprecio por Gagarin y que era una de las tres personas que conocían el código de desbloqueo de los mandos, se le acercó y antes de cerrar la puerta de la cápsula, dándole una palmada en el hombro se lo reveló. “Yuri -le dijo-, el código es 2,3 y 5”. Gagarin que asintió con la cabeza ya lo conocía, puesto que el general Kamanin que también sentía un gran aprecio por él, se lo había dicho antes.

Una vez cerrada la puerta y con Gagarin sentado en su asiento eyectable, dentro de la cápsula se comprobó la comunicación con los equipos de tierra. Gagarin se dirigió a ellos por radio diciéndoles: ¡Tierra, habla el cosmonauta, listo para el despegue! Al otro lado de la comunicación Korolev tuvo que tranquilizar su impaciencia comunicándole que faltaba todavía una hora y media para el lanzamiento. Transcurrido ese tiempo, entre comprobaciones y chequeos, minutos antes de ser lanzado, Korolev le comunicaría que podía observarle a través del circuito de televisión y que tenía buen aspecto.

Hacia las 9 horas y 7 minutos (hora de Moscú) la ignición de los motores del lanzador fue iniciada con un silbido seguido de un estruendo creciente, Gagarin gritó ¡allá vamos!, la nave comenzó a elevarse lentamente, ganando velocidad rápidamente en su trayectoria ascendente. La fuerza de la aceleración empujaba a Gagarin contra su asiento con tal fuerza que apenas podía mover las manos y los pies, aunque posteriormente manifestaría que la presión fue menor de lo que esperaba y desde luego, menor que la que sintió en la centrifugadora.

A los 60 segundos, la cápsula se movía a 300 Km por hora y Korolev, en constante contacto con el cosmonauta, le iba informando: “Han pasado 60 segundos desde el despegue”, a lo que Gagarin apenas podía responder debido a la gravedad que se multiplicaba, “Comprendido, 60 segundos. Me siento bien. Prosigo el vuelo”. Al momento replicó “Crece la aceleración. Todo bien”, sin embargo, para Yuri aquellos segundos parecían no tener fin.

La cápsula Vostok trepidaba conforme el cohete aceleraba aunque tampoco este efecto fue superado por el de los entrenamientos. A medida que el combustible de las etapas del cohete lanzador se iba agotando, estas se desprendían del mismo, primero los cuatro cohetes laterales con sus 16 motores, dejando al cohete central con sus cuatro motores restantes la misión de elevar la cápsula a mayor altura en donde posteriormente se desprendería de la tercera y última etapa que llevaría a la Vostok a entrar en órbita alrededor de la Tierra.


A los tres minutos, Gagarin se encontraba a 100 Km del suelo, batiendo así todos los records de altura alcanzada por un ser humano. Cuando llegó a los 130 Km de altura, quedó fuera del alcance de las cámaras de televisión del cosmódromo, al perderse su señal.

A las 9horas 17 minutos de la mañana, 10 minutos después del lanzamiento, Gagarin sentado en su asiento notó como el empuje de la gravedad y la aceleración desaparecían al entrar la nave en órbita y como la ingravidez se hacía presente, siendo a partir de ese momento bastante más fácil ejecutar las tareas que tenía encomendadas, no resultando afectada su capacidad para desenvolverse con ellas aunque los objetos sueltos comenzaron a flotar a su alrededor lápiz y bloc de notas, y algún otro). Gagarin comunicaría a tierra que se encontraba bien y no sufría mareos.

En Moscú la agencia Tass informaba en las calles a través de los altavoces instalados por el gobierno para comunicar a los ciudadanos noticias urgentes y para su propia propaganda evidentemente. ¡Atención, este es un comunicado oficial sobre el primer vuelo cósmico del hombre¡ Con este anuncio, la gente se detuvo, dejando sus quehaceres, esperando el resto de la noticia. Los ciudadanos rusos estaban expectantes y comenzaban a celebrar una hazaña cuyo fin pudo ser catastrófico

A las diez y dos minutos, Yuri Levitán un célebre locutor ruso conocido por sus comunicados sobre la victoria de Stalingrado y sobre la toma de Berlin, leyó la estricta noticia redactada por la agencia Tass: “El 12 de Abril de 1961, la primera nave espacial del mundo tripulada por el hombre, la Vostok, ha sido lanzada por la Unión Soviética en órbita en torno a la Tierra. El piloto y cosmonauta de la nave orbital es el ciudadano de la URSS el teniente de aviación Yuri Alexéievich Gagarin”. El lanzamiento del cohete espacial de varias fases se ha efectuado felizmente. Después de haber alcanzado la velocidad orbital y de haberse separado de la última fase del cohete portador, la nave espacial ha iniciado un vuelo libre en torno a la Tierra”

A los 30 minutos de vuelo, la cápsula viajaba a 20 veces la velocidad del sonido. La comunicación con el equipo de tierra, principalmente con Korolev, seguía durante el desarrollo del vuelo, informando que veía nuestro planeta como desde un avión a reacción volando a gran altura, y en él se destacaban las cordilleras, los grandes ríos, las costas y las islas así como que los bosques semejaban a enormes manchas. Gagarin confirmó también que podía observar con toda facilidad la esfericidad de la Tierra. Debajo ciudades y arriba estrellas diría en un momento de su comunicación. Intentaba identificar las constelaciones pero la cámara de televisión ubicada delante de él no se lo permitiría. Impresionado por la belleza del espectáculo pidió a la humanidad que preservara la salud del planeta aunque también se le oyó decir alguna frase propia del entorno comunista de la época, “No veo ningún dios por aquí”.

Treinta minutos más tarde del primer comunicado de Tass, llegó el segundo que decía: A las 9 horas 52 minutos, hora de Moscú, sobrevolando la América Meridional, el piloto espacial mayor Gagarin ha comunicado desde la nave espacial Vostok “El vuelo transcurre normalmente, me siento bien”. Posteriormente el tercer comunicado daba a conocer que las imágenes de Gagarin se habían podido ver por la televisión.

Gagarin volaba a 30.000 Km por hora cuando se encontró con el Sol por primera vez pudiendo disfrutar de la mejor vista que ningún ser humano hubiera obserevado hasta entonces. Se preguntaba qué diría la gente en la Tierra al saber acerca de su viaje. De nuevo recordaba a su madre que le besaba en el cuello antes de irse a dormir. ¿Sabría ella donde estaría en ese momento?, NO, solo le dijo que se iba de viaje lejos.

En su trayectoria alrededor del planeta, la Vostok sobrevoló el océano Pacífico, entrando en la zona de sombra de la Tierra en la que era de noche quedando rodeada la cápsula de una gran oscuridad. Hacia las 9 horas y 52 minutos, Gagarin informaba de que el vuelo proseguía normalmente, estando en aquellos momentos sobrevolando el cabo de Hornos. Momentos después, la cápsula se aproximaba al continente africano y tras una nueva comunicación y de forma automática, la cápsula se orientó en sentido contrario y el motor de frenado de la Vostok fue activado para comenzar la trayectoria de descenso. Fue entonces cuando se iniciarían los problemas serios que pudieron dar al traste con la misión y haberle costado la vida a Gagarin. En el momento crítico, la separación de la Vostok falló. El módulo de instrumentos que iba pegado a la cápsula quedó enganchado por los sistemas de cables que unían ambas partes y que no se habían liberado correctamente. En tierra no detectaban el problema pero las dos mitades de la cápsula giraban como un par de botas sin control. Cuando en tierra se dieron cuenta de que algo anormal sucedía, comunicaron el código de control a Gagarin -aunque este ya lo conocía-, pero era imposible desactivar el piloto automático en ese momento debido a las tensiones y bandazos que Gagarin debía soportar. La cápsula comenzaba a calentarse, llegando a ponerse al rojo al entrar en las regiones de mayor densidad de la atmósfera, lo cual podía ser apreciado por Gagarin a través de la pequeña ventanilla dispuesta para su visión exterior. Afortunadamente, la temperatura interior de la cápsula se mantuvo alrededor de 20 grados tal como estaba previsto.

Los tumbos y giros de la cápsula, la gravedad y la desaceleración se hicieron notar en sobrecargas que el cosmonauta tuvo que soportar mientras descendía, siendo apreciadas por él como de mayor intensidad que durante el ascenso aunque no llegó a perder el conocimiento.

En Moscú la agencia Tass continuaba informando a través de los altavoces instalados en las calles. El cuarto comunicado de la agencia Tass, ignorando lo que estaba sucediendo, decía a los ciudadanos: “Después de que la nave espacial ha volado entorno a la Tierra, en ejecución del programa preestablecido, el cohete de frenado ha sido activado y la nave Vostok, llevando a bordo al mayor Gagarin, ha iniciado el descenso desde la órbita para un aterrizaje en la zona predeterminada, en el interior de la Unión Soviética”. También la radio iba informando del vuelo, la madre de Yuri no estaba escuchando la radio, pero sí que lo hacía su hermana que acudió a decírselo. Incrédula, su madre parecía no entender cuán lejos estaba su hijo y además le hablaban del comandante Gagarin y su hijo era teniente. Ignoraba que había sido ascendido a comandante pero también él podría no llegar a saberlo.

Tras el cuarto comunicado, la gente estaba expectante y angustiada aguardando una última comunicación del final de la misión, que se hacía de esperar. Entre tanto, la nave seguía girando sin control y hora se empezaba a calentar mucho más tal y como la densidad de la atmósfera aumentaba. Gagarin no sabía si entraba en trayectoria demasiado vertical o si iba a rebotar en la atmósfera, o por el contrario, tal vez su posición fuese correcta. Lo que sí que podía oír Gagarin eran los ruidos del escudo térmico al dilatarse y sabía que si se desprendía acabaría incinerado. La fricción creó un escudo magnético que le impedía contactar con tierra porque no podía recibir o emitir señales de radio. En el control de tierra todos se preguntaban qué estaba pasando, no habían señales de la cápsula, ni tampoco telemetría. Korolev profundamente enfadado preguntaba a su equipo que sucedía pero ellos no tenían respuesta, era la primera vez que se experimentaba este fenómeno y no lo tenían previsto. Por un momento, el equipo entero pensó en el dicho soviético que regía entonces “A recoger tus cosas y ponerlas en el trineo”, refiriéndose a que les podrían mandar a los campamentos de Siberia. La agencia Tass también permanecía en silencio lo que hizo temer lo peor a la población. La radio no daba novedades con la frecuencia de minutos antes y la familia de Gagarin estaba muy preocupada. De hecho, las probabilidades de éxito de la misión se habían calculado en tan solo un 50 por ciento, por lo que a la agencia Tass se le habían entregado tres posibles comunicados para el final de la misión, uno para el fracaso total de la misma con la muerte del cosmonauta, otro para un final con problemas en el que la cápsula hubiera caído en un país extranjero y otro para el final glorioso, que es el que se leería mas tarde.

Finalmente, el calor y la fricción de la atmósfera rompieron las sujeciones y permitieron soltarse al módulo de instrumentos quedando la cápsula libre en su descenso, cosa que el altímetro interno iba indicando. Gagarin, a través de su escotilla podía ver el río Volga y los alrededores de Saratov, con sus bosques y caminos. Tres mil metros antes de la altura recomendada y una vez liberados los controles manuales, Gagarin activó el dispositivo para ser eyectado con su asiento, del cual se separaría posteriormente, Alrededor de las diez y cuarto de la mañana, descendía en paracaídas sobre los campos de la aldea de Smelovk, próxima a Engels, lugar frecuentemente sobrevolado por él cuando comenzaba a pilotar aviones seis años antes.

Una fuerte explosión alertó al campesino Yakov Lisenkof que trabajaba en los campos, miró hacia arriba y pudo ver al cosmonauta descendiendo con su paracaídas. Al llegar a tierra y tras 108 minutos de vuelo, Gagarin vestido con su traje espacial de color naranja y cayendo del cielo, debió asustar a la campesina que se encontraba en el mismo lugar, junto con una niña y un ternero y a las que, -una vez se quitó el casco y se pudo liberar del paracaídas- tranquilizó diciéndoles “no temáis, soy de los vuestros”, entretanto la gente procedente de un campamento cercano se puso a exclamar ¡es Yuri Gagarin!, ¡es Yuri Gagarin! al tiempo que todos le abrazaban y le saludaban. También un camión con algunos soldados y oficiales que circulaba por las cercanías se detuvo y aquellos se acercaron al grupo, saludando a Gagarin como comandante ya que como vimos ante, y aunque él se sorprendió porque nadie se lo había comunicado durante el vuelo, el Ministro de la Guerra le había ascendido en dos grados. Se envió una recepción oficial, pero el campesino Yakov, la anciana y la niña se les adelantaron, preguntándole a Gagarin si era cierto que venía del espacio. Él se interesaba por el nombre y edad de la niña y dialogaba con todos ellos diciéndoles “Chicos conozcámonos yo soy el primero, el primer hombre del espacio del mundo, quedaos aquí, dentro de unos momentos llegara mucha gente y nos haremos una foto juntos. Finalmente un helicóptero llegó para llevar a Gagarin al cosmódromo desde donde había partido horas antes.

En el control de tierra, la señal de la eyección del asiento había sido detectada y al menos pudieron saber que Gagarin estaba con vida, con lo que sus mayores temores desparecieron y Korolev se tranquilizó. La cápsula Vostok fue a caer en las afueras de la población, donde dos colegialas la vieron caer y rebotar contra el suelo, a la vez que abría un cráter en el terreno. Algunos tubos de comida y chocolatinas les fueron ofrecidos a los ciudadanos curiosos.

Por fin, tas una larga y ansiosa espera, pasadas las doce del mediodía, los ciudadanos de Moscú pudieron conocer la feliz noticia, con el último comunicado de la agencia Tass: “Después de completar el programa de investigación y de vuelo, la nave espacial soviética Vostok ha conseguido aterrizar felizmente en la zona prevista en el interior de la Unión Soviética, a las 10 horas y 55 minutos, hoa de Moscú, del 12 de Abril de 1961” Tras los gritos y aplausos de la gente en las calles, el comunicado continuó: “Después del aterrizaje, el mayor Gagarin ha dicho: Les ruego que transmitan al Partido, al Gobierno, y personalmente a Nikita Serguéievich Krushew que el aterrizaje se ha realizado con pleno éxito. Me siento bien; no tengo traumas ni contusiones”. La gente en las calles celebró con entusiasmo esta hazaña, la primera del hombre en el espacio, que iniciaría una nueva era en la tecnología y el desarrollo del conocimiento del cosmos, de la humanidad.

Nikita Krushew, jefe del Gobierno de la URSS felicitó a Gagarin por teléfono y le convocó a un acto de reconocimiento y bienvenida en Moscú en el cual recibió Yuri un merecido homenaje. Las condiciones de secreto oficial y protección de la persona responsable directa de este éxito, Korolev, impidieron que este pudiera participar del éxito y del merecido homenaje, permaneciendo lejos del centro de los actos, aunque se le permitió al menos estar presente. El éxito y la sonrisa de Gagarin fueron utilizados con gran fuerza como propaganda para la URSS y su gobierno, teniendo un gran éxito igualmente en sus viajes a la India, Japón, Egipto Méjico, Canadá, Cuba, Libia y en las Naciones Unidas donde fue aclamado.
Korolev regresó a su trabajo en la sombra ya que la carrera espacial acababa de comenzar.

Gagarin moriría sin volver al espacio, siete años después, deseo que le fue negado en sucesivos intentos por diversas circunstancias.
Neil Armstrong dijo que fue Yuri Gagarin quien nos invitó a todos a seguir las estrellas.

Para conmemorar los 50 años de esta proeza tecnológica y humana, Rusia, en representación de la antigua URSS tiene pensados una serie de actos de los cuales destaca sin duda el lanzamiento de una nueva nave espacial que será bautizada con el nombre de “Yuri Gagarin”.

Vaya esta crónica como homenaje a Gagarin y Korolev por su contribución a que la humanidad conozca mejor el espacio.

*Alberto Rivas vive en Paterna (Valencia) y es Ingeniero Técnico en Electrónica y se dedica a la Informática. Ha sido miembro de diversas asociaciones astronómicas, siendo en la actualidad miembro de la Planetary Society. Es un gran aficionado a la Astronaútica y ha seguido la carrera espacial casi desde sus inicios con el lanzamiento del Sputnik

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