¿Y qué va a pasar con Apple? Pues nada.
La noticia saltó por fin ayer por la noche. Tras una larga batalla con sus graves problemas de salud, Steve Jobs ha renunciado a su cargo de consejero delegado de Apple, pidiendo al consejo que le permita continuar como presidente y proponiendo a Tim Cook como sucesor en el cargo. Al poco tiempo se sabía que el consejo votó a favor de ambos nombramientos. Cosa, por otro lado, nada sorprendente. Cook era el delfín por excelencia.
Detrás queda un auténtico culebrón que ha mostrado con una claridad verdaderamente diáfana los grados de estupidez a los que puede llegar la prensa, el mundo de la bolsa, los analistas… Los mismos que discutían cada una de las controvertidas decisiones de Jobs al frente de Apple lo consideran al mismo tiempo no sólo el alma, sino el cuerpo de Apple. Como si el resto de los empleados no hiciera nada.
Esto, por supuesto, coincide con la mentalidad párvula de los periodistas en general. Adoran, como si fueran críos, la imagen del superhéroe solitario. Supongo que más de uno imaginaba a Steve Jobs programando Mac OS X a las tantas de la madrugada, cortando bloques de aluminio con los dientes para construir un prototipo del iPod… Sólo falta que perpetren una película con Kevin Costner de protagonista, con el clásico plano oteando el infinito con rostro grave subido a una antena de telefonía móvil. Quizás es que vemos demasiado la tele y leemos demasiada literatura barata con personajes obvios, no lo se.
De Steve Jobs, desde luego, se puede decir que ha revolucionado completamente el mercado de la informática y el de la electrónica de consumo. Antes de la llamémosle segunda venida de Apple, el mercado informático estaba en un estado de ruina absoluta. Los fabricantes de PCs se limitaban a producir máquinas como churros, sin ningún tipo de mejora o avance aparte de los propios de los procesadores, y todos empleando el mismo sistema operativo, sistema que a mi siempre me pareció un triste artículo de broma. No había ningún tipo de incentivo para salirse de la norma.
Unos años después del regreso de Jobs, sin embargo, Apple comenzó a despertar. Más bien el mundo se enteró de que Apple había despertado, porque, en su línea, como diría John Gruber, estaban ejecutando una compleja estrategia a largo plazo. Apple no es una compañía de bandazos, decisiones no más allá del siguiente trimestre o control de daños. Es una compañía que planifica y ejecuta estrategias a largo plazo, y lo hace con una determinación que da hasta miedo. Que se lo pregunten a sus competidores.
El que es sin discusión el mejor sistema operativo para computadores personales, Mac OS X, comenzó a gestarse a finales de los años 80 en NeXT. Yo utilicé uno en esos tiempos, y reconozco en Mac OS X montones de detalles que ya se apuntaban en 1990, ¡hace 20 años!. ¿Qué decir del iPad o el iPhone? Mientras todo el resto de fabricantes ha pretendido lanzar al mercado productos competidores paridos en cuestión de meses, con el resultado que cabía esperar, por otra parte, detrás de los productos de Apple hay un buen número de años de trabajo en el más riguroso secreto. Y seguramente no pocos prototipos se han quedado en el camino por no estar suficientemente maduros.
Tras el estreno de “El Hombre que Nunca Estuvo Allí” entrevistaron a su director de fotografía, Roger Deakins. En la entrevista explicaba que el gran reto para un director de fotografía es decidir qué es lo que no se va a ver en el plano. Y a lo largo de los años y con el diseño de algún producto a mis espaldas yo mismo he aprendido una importante lección: saber descartar características o incluso productos completos es una de las habilidades clave. Hay que saber decir “no”. Y según dicen, en eso Jobs ha sido un auténtico maestro.
No obstante, insisto, es un error pensar que el indudable éxito de Apple es obra solamente de un único personaje “kevincostneriano”. Por supuesto, alguien ha tenido que tomar las decisiones más difíciles, ha tenido que poner la cara delante de los inversores y pegar no pocos puñetazos sobre la mesa. Y ése ha sido Jobs. “Nosotros no contratamos consultorías”, dijo en una entrevista que cité en otro artículo. Y no creo que haya habido un empresario que haya ido más en contra del consenso de los gurús del cortoplacismo y la chapuza.
Dudo muchísimo que la retirada de Jobs (que por lo que parece va a seguir activo como presidente, no obstante) tenga algún efecto al menos a medio plazo sobre Apple. Por supuesto, los inversores y analistas bursátiles se asustarán como siempre. Pero hablamos de los mismos analistas que llevan años ejerciendo de “cassandros”, criticando todos los movimientos de Apple y anunciando su inminente autodestrucción.
Los inversores sabrán lo que hacen. Francamente, apostarse el dinero a la suerte de una única persona me parece de idiotas. Sorprendentemente, parece que muchos lo han hecho con Apple, dadas las reacciones que produjeron sus problemas de salud. Pero al final los hechos han hablado por sí mismos, y aun con los problemas de salud de Jobs Apple ha subido como la espuma. Y no me refiero solamente al valor en bolsa, que todos sabemos que es muy relativo. Ya han superado en beneficios a Microsoft.
Una de tantas cosas que ha hecho Jobs en Apple, además de centrarse en desarrollar los mejores productos posibles, ha sido rodearse de un extraordinario equipo humano. Equipo al que hay que atribuir buena parte del gran éxito de sus productos. Ese equipo, según parece, sigue ahí. Y estoy seguro de que la cultura empresarial cultivada por Jobs en Apple va a continuar durante mucho, mucho tiempo. Por supuesto, estoy seguro además de que aún queda mucha estrategia a largo plazo sin ejecutar.
Pero en fin, hagan sus apuestas. Yo lo tengo claro.
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César Coca
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Borja Marcos
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jjjooo

