MTV Gandia Shore – Entendió “puta” y fue a la garganta

La verdad es que si los formatos de los reallity’s EEUU en ocasiones nos asombran con la facilidad que presentan los mismos en ocasionar conflictos, peleas o lanzamientos de insultos, cuchillos y otros objetos que puedan llegar a tener a mano, plasmarlos en nuestro país no puede tener más que las mismas consecuencias.

A los 2 días de arrancar, los productores de la versión Española de “Jersey Shore” ya estaban frontandose los dedos con el primer “show” gratuito ofrecido por una de las concursantes que se habia vestido – sin lugar a dudas – para la ocasión.

Por lo visto la concursante que llevaba un vestino de leopardo interpreto mal una conversación agena y por causa de los nervios, el streess o su falta de maneras inició una discusión en la cual tan solo podía haber y existir una realidad plausible, la suya claro esta. Tras el intercambio de palabras e intento de explicaciones por parte de las chicas agenas al concurso, la concursante no solo le propino un puñetazo a una de las chicas sino que además intento atravesarle la garganta con un tacón!

Sinceramente no se que regalaran o que premios tendrá la ganadora de este concurso, pero esta claro que algo ha fallado de báse e nel casting de las primeras concursantes. Quizás efectuar un test psicotécnico -  dos o incluso mejor tres – a todas las participantes de este tipo de concursos pueda evitar sustos innecesarios a personas agenas a este culebron a la americana.

Por lo que hemos podido llegar a leer, la agredida haciendo caso omiso a las suplicas de la productora ha interpuesto una denuncia contra la agresora, algo que pienso yo no es para menos.

¿Hoy no había puente?

Pues sí, al margen de lo que puedan llegar a pensar muchos, son muchas las empresas que hoy no han dado a sus empleados la oportunidad de disfrutar de un día más de descanso, en muchos casos bien merecido. Pero lo peor es cuando realmente piensas por omisión de comentarios en la oficina de que en realidad si había fiesta cuando en realidad, no es ese el caso.

El pasado domingo confiado en el hecho irrefutable de que los puentes – como de costumbre – se respetarian en mi lugar de trabajo, me decidi a dilatar mis salidas nocturnas incorporando el día de descanso del Señor a mi haber de marchas nocturas, claro esta sin pensar en la fatídica repercusión que tendría la misma pocas horas después.

La noche transcurria con una cierta normalidad, el ambiente inmejorable y la afluencia de personal hacían reforzar mi clara y erronea idea de que sin lugar a dudas el día de hoy sería un día relajado y desprovisto de las preocupaciones típicas que caracterizan el lunes en muchos puestos de trabajo: ubicación de máquina de café + comentarios al respecto de fin de semana + despertares cruentos por los marrones a los cuales ya nos vamos a costumbrando.

La verdad es que esta noche ha sido memorable, una de esas noches que perduraran en el recuerdo de este vuestro servidor pues fueron unas horas mágicas en las que todo lo que podía salir bien, simplemente salió bien.

Tras la primera ronda y las 2 ó 3 visitas practicamente obligatorias por los garitos que solemos frecuentar con mis amigos, conocimos a un grupo de chicas francamente singular, entre las cuales conocí a una con la que directamente y tras un par de cruces de miradas, una conversación más que fluida y un par de rondas, tan solo puedo decir que conectamos plenamente. Tal fue nuestro encuentro, que tras un par de copas más ni nos percatamos que nuestros amigos habían desaparecido del local donde nos encontrabamos.

La noche se convertía en mañana y nuestra conexión estaba muy lejos de quererse ir a cama a descansar, así pues le sugerí ir a mi oficina, pues claro mi idea erronea aún estaba más que reafirmada a esas alturas de la mañana, así que muy conveciudo de mis palabras le afirme -”Hacemos puente”. Nada más llegar a la oficina, todo fueron abrazos y besos muy calientes, sin pensarlo 2 veces entramos en el despacho de mi jefé para descubrir que el mismo no había tenido exáctamente la misma idea, de hecho más bien todo lo contrario, como “muy” amablemente me comunicó tras despedirme de mi acompañante señalandome un mensaje de correo electrónico que por desgracia no fui capaz de leer el viernes pasado por salir precipitadamente de la oficina ejerciendo mi derecho a efectuar mi jornada laboral extricta.

Entre bromas y regañinas practicamente “parternales” me informo que el uso de su despacho al igual que el resto de los elementos destacados en la oficina servian para un único proposito: trabajar. Por suerte, todo quedo en un amolestación verbal y no trascendió a recursos humanos, algo que sin lugar a dudas a partir del miércoles mi jefé sabrá como cobrarme a base de horas extraordinarias no remuneradas.

Lo que usted diga doctor

En una de mis visitas recientes a la ciudad condal – Barcelona – con el fin de visitar a uno de mis viejos amigos de esa ciudad, ya que el mismo había sido ingresado recientemente por una crisis de ansiedad causada por el extremo stress al cual esta sometido últimamente en el trabajo.

El mismo, una vez que nos encontramos en un bar céntrico de la ciudad para tomar algo y recorrer esas calles repletas de gente variopinta que caracterizan sin lugar a dudas Barcelona sobre otras muchas de las ciudades de este nuestro país, me confeso que tras una primera evaluación de su estado y ritmo de vida, su médico le recomendo encarecidamente que encontrará un hueco en su agetreada agenda para disfrutar un poco más de la vida.

Mi amigo, comercial de profesión que realiza prolongados desplazamientos fuera de su hogar que se pueden dilatar en el tiempo durante semanas e incluso meses; vive y respira practicamente para su trabajo. Aunque somos muchos los que hemos intentado advertirle de los peligros que pueden acompañarle por tener un ritmo de vida tan sumamente estresante, bajar el listón o el nivel de actividades laborales en su día a día, es algo que le resulta practicamente imposible, algo sobre lo que le advirtió su médico tras superar su crisis de ansiedad.

Al preguntarle sobre cuales fueron las recomendaciones que le dió su médico al respecto de su estado actual de salud, el me confeso que el mismo le remendo lo mismo de siempre: llevar una vida sana, equilibrada, marcar unas pautas laborales para acotar en la medida que fuera posible el horario de dedicación que mantenia hasta la fecha y practicar algun tipo de deporte o actividad física.

Esto, que puede resultar una guía más que acertada para una persona que tiene una residencia física estable, para él suponia una verdadera locura, pues por su trabajo habían meses en los cuales podia llegar a contar con los dedos de una mano los días que pernoctaba en su piso de Barcelona.

Al interrogarle sobre cuales fueron las medidas que tenía previsto tomar, me confeso que tras darle muchas vueltas, llego a la conclusión que una de las pocas alternativas que podía tomar para tomarse un respiro en sus jornadas laborales interminables lejos de su hogar, no era otra que la recurrir a los servicios eróticos profesionales que ofrecian algunas mujeres en las ciudades que normalmente visitaba. Sorprendido le pregunte que había de saludable en acudir a este tipo de citas o encuentros, a lo que me respondio de forma sincera:

- No me dejan fumar. Si o si, termino relajándome quiera o no y por lo menos paso una hora completa en la que aunque quiera, me resulta imposible pensar en el trabajo, por no hablar de la actividad física que puedo llegar a realizar durante ese periodo de tiempo, claro esta.

Entre la sorpresa inicial y las risas que me provoco su respuesta, no puede hacer otra cosa que darle toda la razón, ya que tras hacer números vimos asombrados que le resultaba no solo más gratificante este tipo de encuentros, sino que le resultaba incluso más económico que costearse la entrada de un gimnasio  en las ciudades que visitaba con cierta regularidad.

elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.