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César Coca

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Un libro cada semana: ‘Absoluta presencia’ de Luisa Etxenike

presenciaLas novelas de Luisa Etxenike suelen ser textos en los que es tan importante o más lo que se calla o si acaso se sugiere que lo que se dice expresamente. Sucede también en Absoluta presencia, una novela sobre la relación entre un padre y su hija que, enfrentados al extraño silencio de la madre, recuperan parte de la memoria. O, quizá mejor, se enfrentan al pasado.

Ada, la protagonista, es una joven fotógrafa que al principio de la novela tiene una exposición en París. En muchas de las imágenes, un hombre en pijama mira. No se sabe bien hacia dónde pero mira. Ada no es parisina, sino vasca. Llegó a la capital francesa años atrás. Su padre, un abogado militante del PSE, hubo de abandonar San Sebastián por las amenazas de ETA. Poco han hablado en casa de eso. Tanto es así que, ante la incomprensible enfermedad de la madre –nada físico, les dicen los médicos–, un día el padre decide contarle las razones por las que abandonaron su país.

El relato contiene algunos diálogos que a los lectores se les harán familiares. Como cuando el padre de la chica sale una vez a limpiar la puerta porque alguien ha puesto una diana sobre la placa en la que aparece su nombre y el del despacho. Entonces se le acerca el dueño del bar de al lado y le dice: «Esto se tiene que terminar, nos perjudicas. Cualquier día saltamos por los aires… todos; sin comerlo ni beberlo».

Un tercer personaje es un francés que se acerca a Ada porque quiere entrevistarla para una revista. Su participación es también crucial en una novela en la que las miradas, las distintas formas de ver, son la verdadera esencia del relato.

(Publicado en elcorreo.com)

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