Tras un largo tiempo de silencio hoy vuelvo a escribir un nuevo pero último post.
Mi estancia en el extranjero ha tocado fin, dejando atrás múltiples momentos y sensaciones, unos dulces y otros amargos, pero todos igual de importantes, ya que ellos en conjunto forman parte de la experiencia de lo que hasta el día de hoy ha sido mi existencia.
Como ya habréis adivinado a estas alturas, en este momento no escribo estas líneas desde Newcastle sino desde mi querido Bilbao, aquel que me vio nacer, y crecer, aquel que un día me perdió de vista y al que nuevamente vuelvo para convertirlo en testigo y cómplice de las siguientes páginas de mi vida.
En cierto modo, se trata de una despedida a un trayecto y, como tal, ha poseído toques de tristeza, pero a su vez atrapa una gran bienvenida a caminos desconocidos, a los cuales miro con esperanza, ilusión y muchísimo cariño, ya que cuando algo concluye, algo da comienzo y para mí, esto se traduce en el principio de una nueva vida, con todo lo que ello, en toda su profundidad, conlleva.
Bien es cierto que ahora me toca sumergirme en interminables batallas de gestiones administrativas, búsqueda de empleo …, pero mi mente y mi corazón las miran con optimismo y espero salir airosa de todas ellas.
Por supuesto, no podría despedirme sin agradeceros a todos los que me habéis acompañado en este trayecto, bien siguiendo mis divagaciones bien enriqueciéndolas con vuestras valiosas aportaciones, el calor y el apoyo recibidos en ese tiempo ¡¡¡Muchísimas gracias!!!
Y éste es mi punto final… en el que me quedo con el estribillo de la canción.
I believe I can fly – Creo que puedo volar
I believe I can touch the sky – Creo que puedo tocar el cielo
I think about it every night and day – Lo pienso cada día y noche
Spread my wings and fly away – Extender mis alas y volar otra vez
Os deseo suerte y éxito. Hasta siempre ![]()

