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La vida en directo: ‘El Gran Hermano’ de Alaska y Mario Vaquerizo

2011 mayo 15

Siguiendo los pasos de Victoria Beckham cuando se mudó a Los Ángeles y los de Jorge Sanz, Alaska ya tiene su propio reality show en televisión. Y comparte el protagonismo con su esposo y manager, Mario Vaquerizo. La cosa pinta bien, una alfombra de leopardo, una casa más recargada que un plató de Pedro Almodóvar, una foto de la Esteban y su hija, un baño con fotos de Elvis y la organización de su propia boda son los ingredientes con los que cuenta este programón de la MTV.

La historia comienza así: Alaska y Mario se casaron hace años en Las Vegas, pero ahora les ha entrado el gusanillo por las bodas y se quieren casar por lo civil. Es que Mario cree mucho en los Sacramentos y sabe que no los va a cumplir como es debido, por eso no se casa por la Iglesia. El reality comienza con ellos dando la noticia de su inminente enlace a sus padres. Pero eso no es todo, a lo largo del show van desfilando por su salón amigos como Fabio McNamara o Carmen Lomana, que brindan con ellos al conocer la buena nueva.

Aunque lo más interesante del programa no es la organización de la boda en sí, sino ver cómo viven estos dos ídolos de la música. Él es solista de las ‘Nancys Rubias’ y ella es una leyenda viva del pop. Por eso es tan divertido ver cómo viven… y sobretodo… dónde. Menuda casa, con el despacho de Mario en verde agua marina, con el ordenador verde, la mesa verde, las paredes verdes, la mesa verde, estos compraron una lata de Titanlux tamaño industrial y barnizaron todo lo que encontraron a su paso. Lo mejór es el comedor, en rosa fuxia, que hace daño verlo con la luz de la lampara isabelina encendida… yo casi veía el programa con la gafa de sol puesta, porque me deslumbraba todo… La cocina es una maravilla, como su vestidor, en color morado, con molduras barrocas. El baño de Mario en color azul, con fotos de Elvis (que parecen sacadas de la desaparecida edición impresa de la SuperPop) y un botiquín que sería el sueño de la mismísima Carmina Ordóñez… El baño de Alaska en rojo, más modosito. Pero con báscula…

Qué juego nos dio la báscula, por Dios! Había que verles comprando un peso en El Corte Inglés. Porque como buenas estrellas, están obsesionados con el peso. Él opina que pesar 72 kilos es una ordinariez ¡Pero si mide 1’90! Ella quiere quedarse en los 50 y pico, y se van a la dietista. Lo más divertido son los batidos que se toman. Dice Alaska: “te he preparado un batido de café”. Y él contesta: “uhhh, la gente se queja de vicio, esto está buenísimo”. Y ella le recrimina que cómo va a adelgazar con la cantidad de cervezas que bebe, que parece Homer…. Y él contesta que va a ir con ella a la nutricionista para dejar su dieta a base de agua y cortezas. Son graciosísimos.

Bueno, ella sin maquillar da miedo, pero son tan monos. Cuando ella escoge sus vestiditos para ir de fiesta y él comenta “tú ponte la gabardina transparente, lo mío es sota, caballo y rey, una camiseta y el smoking”. Y se van a un photocall con Vicky Martín Berrocal.

Su casa es un museo, lleno de arte, alfombras de leopardo, souvenirs, una colección de Barbies, la foto de Inma (‘GH 7′)… Es como la casa de Sara Montiel, que no cabe ni una palanagana, vamos, no hay ni dónde colocar un posavasos… Además nunca friegan los cacharros, contratan servicio para que sirva la mesa en su cena con la Lomana, bailan, beben, bromean… Alaska y Mario en estado puro.

Y eso que acaba de empezar!! Miedo me da pensar cómo puede ser esa boda y los momentazos que nos van a regalar mienstras la organizan… Sin duda, el programa revelación de la temporada.