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Los 20 años de Telecinco ‘Desde Italia con amor’

2010 marzo 7

Parece mentira que Telecinco haya sido capaz de reciclarse para convertirse en lo que es hoy. Quienes fueron testigos del contenido que emitía durante sus comienzos jamás lo hubiesen imaginado: que una cadena privada, procedente de Italia, con una programación bochornosa, donde predominaban la horterada, la zafiedad y el mal gusto, se consolidase como una de las más firmes y con más audiencia del país era un reto impensable hace 20 años, cuando Telecinco empezó su emisión.

Aquella primavera de 1990 el espectador se quedó petrificado en su butaca al contemplar aquel sinfin de bailarinas semidesnudas que aparecían en su pantalla antes de dar paso a los interminables bloques de publicidad. Claro que, por aquel entonces, lo que menos llamaba la atención era la incesante cantidad de anuncios que bombardeaban la programación.

Los programas de producción propia eran claramente un calco de los que se emitían en Italia, en la cadena madre, propiedad del empresario y luego político Silvio Berlusconi. En la península con forma de bota esta forma de hacer televisión era ya un clásico y funcionaba muy bien, pero en España resultaba chocante tanto espectáculo de variedades que parecía sacado de las películas del destape de los años 60 y 70. La década de los 90 ya estaba aquí, con ella se iniciaba una época más moderna, y Telecinco inciaba un restroceso inspirado en la revista musical, que no representaba ningún avance para su público.

Emilio Aragón presentaba el programa estrella de la cadena ‘Vip Noche’, cada viernes en horario de Prime Time junto a la popular Belén Rueda (ex esposa de Daniel Écija, el socio de Aragón en la productora Globomedia) y la cantante mexicana Thalía. ‘Vip Noche’ era un espectáculo de variedades, muy en la línea de los que José Luis Moreno había presentado toda la vida.

Otros espacios relevantes fueron ‘Tutti Frutti’, ‘¡Ay, qué calor!’, ‘Bellezas al agua’, ‘Bellezas en la nieve’… El espectáculo que se ofrecía en estos programas siempre era el mismo, presentadores como Natalia Estrada o Andoni Ferreño (que también coincideron en ‘Vivan los novios’) aparecían en exóticos parajes como Palma de Mallorca (‘Desde Palma con amor’, conducido por Norma Duval), rodeados de chicas oxigenadas y rara vez vestidas. Jesús Gil demostró que cualquiera podía tener un programa de televisión. El entonces alcalde de Marbella y presidente del Atlético de Madrid estuvo al frente de ‘Las Noches de tal y tal’, un bodrio en el que su orondo protagonista aparecía desnudo -con una cadena de oro colgada al cuello- en un jacuzzi, rodeado de las ya mencionadas acompañantes, presentado sketches y vídeos varios. La cadena era capaz de cualquier cosa con tal de superar en audiencia a los canales públicos y sus rivales más directos: las privadas Antena 3 y Canal +.


‘La máquina de la verdad’ fue uno de los programas más sensacionalistas de la cadena: Ana Obregón, Antonia Dell’Ate, Lola Flores, Carmina Ordóñez y muchos famosos más se sometieron en la noche de los miércoles a las inquisidoras preguntas de Karmele Marchante, Pilar Eyre o Jesús Mariñas, mediante un detector de mentiras. El programa, presentado por Julián Lago, quien popularizó la máxima televisiva “no conteste ahora, hágalo… después de la publicidad”, fue censuradoen una ocasión, cuando Antonia Dell’Atte iaba a revelar los presuntos malos tratos a los que era sometida por su exmarido, Alessandro Lecquio, pareja en aquel momento de la presentadora de ‘¿Qué apostamos?’. El detector de mentiras siempre ha sido un filón para la cadena de Mediaset, llegando a rescatarse en programas como ‘A tu lado’, ‘La Noria’ o ‘El juego de tu vida’.

Además de todos estos espacios, el ‘Telecupón’, presentado por Agustín Bravo, rescató a Carmen Sevilla de su retiro profesional (la actriz se encontraba en la bancarrota por la explotación agraria de su marido y su vuelta a la televisión le devolvió una popularidad y trayectoria profesional que duran hasta hoy). Pero en eso Telecinco era una experta, ya que nos devolvió rostros menos habituales, como Laura Valenzuela, Jesús Puente, Concha Velasco, José Luis Coll, Juanito Navarro, Quique Camoiras, Mary Santpere y Manolo Escobar (‘Goles son amores’ y ‘El trampolín’).


En la mente de todos han quedado para siempre las imágenes de personajes entrañables como Las Mamachicho (‘Tutti Frutti’) o sus primas del Caribe, las Cacao Maravillao (‘Vip noche’), las primeras iban ataviadas como la gran Carmen Miranda, y las segundas -de color- imitaban el carnaval de Río. En bikini cantaban las Chicas Chin-Chin (‘¡Ay, qué calor!’), o las acompañantes de Gil. Y un poco más sofisticadas, las Chicas Glu-Glu, del espacio ‘Uno para todas’ (con Goyo González).


El avance que ha experimentado Telecinco ha sido notable, pero en lo esencial, se rige por los mismos criterios amarillistas que le llevaron al éxito. Lo mismo da que sus ficciones (‘Médico de familia’, ‘Los Serrano’, ‘Siete Vidas’, ‘Aída’) gocen de gran prestigio y calidad, o que sus informativos sean los más rigurosos; espacios como ‘Crónicas Marcianas’, ‘Aquí hay tomate’, ‘Hormigas blancas’, ‘Fresa ácida’, ‘Vuélveme loca’, ‘Hotel Glam’ o el universo de los realities (capitaneado por ‘Gran Hermano’), nos hacen pensar que las cosas pueden evolucionar, pero que 20 años después, no han cambiado tanto. La cabra siempre tira al monte.