CREENCIAS
A causa de la sequía, preguntaron a Nasrudin si conocía alguna forma para hacer llover. Nasrudin pidió que le trajeran un barreño de agua, se quitó la ropa y, ante el asombro general, empezó a lavarla.
Ahora -pidió- me hace falta otro barreño de agua.
Buscaron por todas partes, se prensó el barro de los pozos, hasta se quitó el agua a los niños y se consiguió el segundo barreño.
Nasrudin sumergió allí su ropa y la aclaró con cuidado. Los otros observaban, enfurecidos y atónitos. Tras escurrirla bien, se la llevó a su patio y la colgó de un cordel para que se secase. Casi al instante se formaron grandes nubes y la lluvia cayó con gran intensidad.
– Ahí está -dijo Nasrudin tranquilamente-. Siempre pasa lo mismo cuando tiendo la ropa.
(Jean-Claude Carrière: El círculo de los mentirosos).
Aunque pocos osen cuestionar la ley de la causalidad, la dificultad reside en encadenar adecuadamente causas y efectos. Muchas veces huimos de la inteligencia para refugiarnos en lo mágico, en el pensamiento supersticioso. Buscamos seguridades eliminando incertidumbres, objeciones, porcentajes y probabilidades. Como afirma James Randi, azote de farsantes y embaucadores:
“Los creyentes buscan pautas con las que encauzar su vida, pautas bien establecidas. Su verdad es categórica al 100%”.
Enlazamos erróneamente niveles lógicos y variables referidas a distintos planos de la realidad material o mental; que seguro están conectados, pero no de forma tan simplista. Juicios comúnmente admitidos:
- El dinero da la FELICIDAD. A los pobres sí, a los ricos no. Aunque la miseria causa infelicidad y apareciendo el dinero aparece la dicha, esto sólo sucede por debajo el umbral de ingresos que uno mismo considere mínimos. Tranquiliza tener dinero para no calcular cuánto se puede gastar; pero a partir de ahí funciona como la droga que sólo evita el “síndrome de abstinencia” que ella misma provoca.
- El conocimiento lleva a la SABIDURÍA. A los sensatos sí, a los insensatos no. De forma similar a como el incremento de datos no aumenta la calidad de la información, ni por sobrecarga informativa se llega al conocimiento; tampoco más conocimiento implica más sabiduría cuando está falto de ética; como ocurre con los científicos al servicio de la guerra o con los expertos que nos arruinan la vida.
- El poder garantiza la LIBERTAD. A los líderes sí, a los seguidores no. Incluso en dependencias carcelarias líderes como Gandhi, Sadat o Mandela se sintieron libres; mientras que los súbditos siempre serán contribuyentes de la administración y siervos del consumo. Es frecuente que sociedades que apoyaron a un libertador, se encuentren finalmente encadenadas a un sistema peor que el anterior.
El desarrollo humano, asegurados unos mínimos, está tan relacionado con dinero, conocimiento y poder, como llover con tender la ropa. ¿Encontraremos la forma de desmontar falacias que se mantienen contra toda evidencia? Según Einstein:
“Es más fácil romper un átomo que una creencia”.


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