¿POR QUÉ TRABAJAR? LAS 4 P´s
La pregunta no pretende ser cínica, ni animarte a dejar tu empleo.
Sería más correcto preguntar:
- ¿Para qué trabajas?
- ¿Cuál es tu papel y tu objetivo?
Los que no hemos nacido en una familia de abrumadora riqueza, no podemos elegir entre laborar o no laborar; pero sí entre disfrutar o no, mientras lo hacemos. Esto implica trabajar por razones evidentes y por otras adicionales, emocionales, mentales y espirituales.
Mi filosofía es sencilla, yo trabajo por 4 P´s: PASTA, PLACER, PRESTIGIO Y PRÓJIMO. Veamos si estamos de acuerdo:
PASTA El dinero es fundamental para vivir bien (placer físico). Está también muy ligado a la salud, porque podemos perderla ganando dinero; y luego gastarlo para recuperarla. El dinero es una consecuencia del uso de la inteligencia financiera. R. Kiyosaki lo dice bien claro: 1) adquiere activos (lo que pone dinero en tu bolsillo), no pasivos (lo que saca dinero de tu bolsillo), y 2) no trabajes para ganar dinero, ¡haz que tu dinero trabaje para ti! No lo malgastes o tendrás que trabajar más.
PLACER Otro beneficio a buscar es el placer emocional de sentirse bien con los demás: “hacer amigos e influir sobre las personas”; creando relaciones cordiales con clientes, proveedores y colaboradores. El mundo deja de ser un lugar solitario cuando, a través de nuestro empleo, conectamos con otras personas, intercambiando simpatía, empatía y respeto.
PRESTIGIO Por supuesto, no me olvido del placer mental basado en sentirse bien con uno mismo. Surge del descubrimiento, desarrollo y ejercicio de los talentos naturales; que conducen al éxito y al reconocimiento de nuestra valía. No es sencilla esta forma de felicidad. Cuando a Napoleón le preguntaron si su vida había sido feliz, el emperador respondió: “en total, no he tenido más de seis días de felicidad”. Cada vez que nuestros proyectos se hacen realidad, vivimos un “instante de grandeza”, un sentimiento de máxima plenitud. Sin el trabajo (incluyendo arte o deporte) nos perderíamos esta inyección de autoestima.
PRÓJIMO Finalmente, está el placer espiritual, de buscar el bien ajeno y lograr que los demás se sientan bien. Para ello, hemos de valorar nuestro trabajo, no por lo que nos cuesta realizarlo; sino por su beneficio para otros. El esfuerzo laboral cobra sentido, cuando es el medio para enriquecer la vida de otras personas; dándoles protección, afecto, instrucción o disfrute. Esta es nuestra personal responsabilidad social y la mejor de las 4 P´s.
“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.


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