«Tanto la familia como las instituciones hemos trabajado con intensidad para conservar su obra y su figura, el legado más importante que nos dejó», indica la consejera de Cultura, Alicia García. Respalda el trabajo de la Fundación Miguel Delibes, «a la que la Junta de Castilla y León desde el inicio ha brindado todo el apoyo, tanto económico como técnico». «A través de esta Fundación queremos recopilar y custodiar manuscritos de sus obras, bibliografía, filmografía, colecciones personales y estudiar y difundir la figura y la obra del escritor en todas sus facetas con congresos, conferencias, libros y documentales».
La directora de la Cátedra Miguel Delibes en la Universidad de Valladolid, Pilar Celma, considera que ahora es el momento de «seguir estudiando su obra y difundirla». «Ya que tuvimos la suerte de tener en Valladolid un escritor como Miguel Delibes, de reconocido prestigio, debemos potenciar su lectura y su conocimiento». Plantea que no hay que centrarse en el pasado «sino mirar al futuro y ser una plataforma para difundir su obra». Celma recuerda que será el próximo 4 de mayo cuando se presente en Nueva York la Fundación Delibes. «Miguel Delibes es nuestra mejor carta de presentación en EEUU».
Señora de rojo sobre fondo gris en la gran pantalla sería un gran homenaje del director Antonio Giménez-Rico. Realizó tres películas sobre obras de Delibes (Mi idolatrado hijo Sisí, El disputado voto del señor Cayo y Las ratas) y una adaptación teatral La guerra de nuestros antepasados. «Sería imposible realizar una película ahora mismo teniendo en cuenta la crisis que atraviesa el cine español», aclara el director. «Pero me encantaría poder hacer esa película. Hablé con Delibes sobre esta posibilidad y me decía que tendría que ser una vez que no estuviera puesto que hubiese sido triste y doloroso para él repasar esa historia».
El mes pasado estrenó un concierto-recital dedicado a Miguel Delibes. «Nuestra añoranza y necesidad de seguir teniendo a Delibes presente a través de su obra hizo que pensáramos en él para abrir estos cinco conciertos monográficos», señala el actor Juan Antonio Quintana. «Poner voz a siete de sus personajes ha sido para mí un placer enorme, como actor me ha encantado realizar este homenaje a un escritor como Delibes», señala el intérprete, que estuvo acompañado en la obra por la voz de la mezzosoprano Elena Gragera y el piano de Antón Cardó. Hay nueva oportunidad para verlos el 31 de marzo en Boecillo.
Ramón García, gran conocer de la obra de Delibes y biógrafo del escritor, asegura que «su memoria está muy viva, cada vez más». Durante estos dos años ha viajado a Cuba o Brasil para hablar del autor y descubre con satisfacción que los libros de Miguel Delibes continúan despertando el interés de investigadores. En la Universidad Fluminense de Río de Janeiro cuatro jóvenes realizan tesis doctorales sobre el «gran clásico» vallisoletano. «Han pasado sesenta años y sus libros siguen siendo actuales». «Son dos años sin su presencia pero su huella y su alargada sombra literaria están muy vivas».
El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo no percibe la ausencia puesto que una y otra vez regresa a los libros de Delibes, también durante estos dos últimos años. «No ha dejado de estar ahí», apunta. «Y esa es la clave de un autor, que vive en sus libros». Su obra, «lejos de desdibujarse, crece con el paso del tiempo». Considera que es un «clásico» y como tal siempre permanece, «siempre tiene algo que decir a aquellas personas que lo leen, sigue hablando y contando cosas y así continuará». «Uno lee Las ratas o Los Santos Inocentes y descubre siempre algo nuevo», asegura el novelista, Premio Nadal en 1999.
«Un escritor muere cuando se acaban sus lectores», piensa el vallisoletano Rubén Abella, finalista del Premio Nadal en 2009 con su obra El libro del amor esquivo. «En ese sentido, Miguel Delibes está más vivo que nunca», señala el autor, que enumera los motivos con los que argumenta la calidad literaria del creador de El camino o La sombra del ciprés es alargada. «Por su poderoso mundo narrativo, tan universal como idiosincrásico. Por su mirada inteligente, capaz de ver al mismo tiempo las dos caras de la luna. Por su prosa límpida que, como él mismo decía, contaba las cosas con las palabras que son», destaca Rubén Abella.
Javier Angulo, director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, tiene claro que no se ha hecho «justicia» con Miguel Delibes a través de sus películas y debería revisarse su obra. La gran asignatura pendiente está en El Hereje. «Ojalá sea José Luis Cuerda el encargado de realizar esta película. Es un proyecto que está ahí pendiente y que estaría muy bien que se retomara». Angulo asegura que Delibes era un gran novelista y además «hacía películas escritas», como es el caso de El Hereje. Aunque han sido numerosas las ocasiones en las que se ha llevado a la gran pantalla, el director de la Seminci considera que «deberían ser aún más».
La concejala de Cultura, Mercedes Cantalapiedra, recuerda el día de la despedida al autor. «A nadie se nos ha olvidado el día del fallecimiento, fue una noticia triste en lo personal y en lo cultural, y así lo vivió toda la ciudad, puesto que todos los vallisoletanos se volcaron en muestras de cariño en la capilla ardiente, fue una gran homenaje». «La sombra de Delibes sigue siendo alargada», indica la concejala, «como muestra la incesante cantidad de actividades que ha generado el autor durante estos dos años». Cantalapiedra avanzó que posiblemente este mes se presente la Casa Revilla como sede provisional de la Fundación.
«Soy admiradora de Delibes desde mi adolescencia, cuando en el colegio leímos La hoja roja. Desde entonces me ha maravillado su capacidad para transmitir realidades de su tiempo de una manera tan clara y tan sencilla y sensible a la vez», indica al actriz Natalia Millán, que actualmente da vida en los escenarios a Carmen en Cinco horas con Mario. «Representar esta obra para mí supone el orgullo de ser, durante un tiempo, transmisora de sus palabras, testigo de una época, a otras generaciones. La suerte de tener sus palabras en mi boca me hace pensar en aquel tiempo de joven cuando lo leí por primera vez. Y ahora con el devenir de la vida puedo prestarle mi voz».