Prof. Xabier Iglesias
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No se sorprendan por el titular, verán ustedes como al finalizar la lectura de este post no tienen tan clara la respuesta.
Comenzaré expresando mis motivaciones para escribir sobre este tema. Siempre les hablo a mis alumnos acerca de los pingüinos, de los que guardo muy buen recuerdo de cuando trabajé con ellos en L´Aquarium Barcelona. Les suelo contar que son capaces de pensar en su bienestar personal por encima del bienestar del grupo, vamos, que pueden ser egoístas. No se trata de que roben comida de otros compañeros, es algo más grave. Si un grupo de pingüinos se para al borde de una placa de hielo con la idea de saltar al agua, siempre hay alguno que le da un empujoncito a otro para que caiga al agua. El pobre que se zambulle es el señuelo por si hay alguna foca leopardo esperando su comida por allí. Un sacrificio en toda regla.
Entono el mea culpa por no contarles alguna curiosidad en clave positiva y de ahí que este post pueda venir a solucionarlo
Recuerdo un reportaje en National Geographic acerca de la inteligencia animal y el lenguaje. Recuerdo cómo se citaban diferentes experimentos. Uno de ellos demostraba que un perro podía llegar a relacionar 350 palabras con su imagen física, de tal modo que teniendo 350 objetos en una habitación se los ibas pidiendo al can y él los traía sin equívocos. Impresionante, sí, pero a mi la parte del reportaje que más me impresionó es la que hablaba de las capacidades lingüísticas de un loro. Sí, ya se que los loros puede replicar sonidos, pero según parece también pueden crear palabras. El lorito del experimento conocía el nombre de dos frutas, melocotón y fresa, por ejemplo; y los relacionaba con sus sabores. Cuando se le dió a probar una fruta que no conocía, el melón, por ejemplo, su cerebro creó una palabra nueva. De la misma manera que el sabor de la fruta nueva era algo intermedio entre otras dos conocidas, su nombre debía ser de la misma manera. El loro descubrió ese día el fresocotón .
Y ¿cómo es el cerebro de un ave?
Pues salvando las diferencias entre diferentes especies, podemos decir que es pequeño, liso y brillante, como un pequeño hígado. Una estructura tan simple, sospechaban los investigadores que no podía llevar a cabo procesos muy exigentes. Si pensáis enla imagen de un cerebro humano se os parecerá a una nuéz. Toda la capa superior del cerebro humano, esos surcos serpenteantes, son el cortex, la corteza cerebral, y es la encargada de pensar, hacer evaluaciones y comprender el mundo que nos rodea. Los investigadores se equivocaban al pensar que las aves no eran inteligentes por no disponer de corteza cerebral.
¿Recordáis el programa de radio en el que hablé de la teoría del “Cerebro Reptil”?
Esta teoría defiende que el cerebro se estructura en capas y que cada una corresponde a una etapa evolutiva. Pero atendiendo a esta teoría, ¿dónde colocamos a las aves?
Hace 150 millones de años las aves se separaron evolutivamente de los reptiles, es decir, unos 50 millones de años más tarde que los mamíferos. El cerebro de las aves es por lo tanto 50 millones de años más joven que el de los mamíferos y no pertenece a la línea evolutiva que se marca en la teoría.
Más cuestiones, ¿el desarrollo de la inteligencia se debe a la ecología del grupo animal o es exclusivo de su fisiología?
Los biólogos evolutivos afirman que el hecho de que tanto mamíferos como aves se encuentren en la cumbre evolutiva de la inteligencia se debe a que viven en grupos sociales complejos, comunidades de capas múltiples con constantes interacciones para las que son necesarios cerebros potentes.
Los neurólogos han descubierto que la capa exterior del cerebro liso de las aves contiene las mismas neuronas que se encuentran en la corteza cerebral de los mamíferos, por lo tanto, ambos grupos animales son capaces de tejer redes neuronales complejas que les permiten planificar, evaluar y decidir. Mientras las neuronas se superponen de manera vertical en la corteza del cerebro de los mamíferos, en las aves forman aglomeraciones.
Y hasta aquí puedo contarles, ya que todavía no se conoce la manera en la que funcionan estas aglomeraciones.
Ustedes dirán, ¿son las aves más inteligentes que los mamíferos?
Pablo Herreros Ubalde
En un experimento realizado por Victoria Horner, de la Universidad de St. Andrews, en Escocia, se enseñó a varios niños cómo conseguir una recompensa que dispensa un mecanismo, insertado en una caja cuadrada, mediante tres acciones diferentes y consecutivas: la primera, con un bastón abrir un pestillo en la parte superior de la caja que impide el acceso a un agujero; la segunda, introducir el bastón por el orificio golpeando varias veces; la tercera, extraer la recompensa de una trampilla que da acceso a un dispensador. Debido a que la caja es opaca, no se puede apreciar la relación entre causa-efecto, y por tanto, no es posible conocer la función exacta de los dos primeros movimientos.
Con la caja opaca niños y chimpancés imitan los movimientos enseñados para la obtención de la recompensa.
Seguidamente, se repite la experiencia con una caja transparente idéntica a la anterior en la que se puede observar que la primera y la segunda acción son completamente absurdas y no sirven para nada. La única diferencia entre las dos cajas consiste en que una es opaca y la otra transparente. La primera no ofrece información sobre los resultados de las maniobras, mientras que la segunda sí. Para sorpresa de los investigadores, ante la caja transparente, los niños repetían las acciones inútiles, sin importarles el resultado, realizando cada movimiento y reproduciendo cada detalle con sumo cuidado. Los niños tienden a imitar las acciones al margen de la eficiencia de sus comportamientos. Cuando estas pruebas se repitieron con chimpancés, los resultados fueron completamente diferentes. Éstos imitaban cuando se les presentaba la tarea con la caja negra, pero no con la transparente, pues en este caso iban directos a la obtención de la recompensa. La emulación fue la estrategia más usada por los chimpancés cuando las consecuencias de sus acciones eran observables.
Al repetir el experimento con la caja trasparente, los chimpancés, a diferencia de los niños, iban directamente a la obtención de la recompensa.
¿Por qué los niños no usaron la lógica para extraer la recompensa de una manera más eficaz?
Lo que realmente quería estudiar Horner mediante esta prueba es si los chimpancés y los niños usan la emulación o la imitación para aprender. La emulación es el proceso de aprendizaje a través de la observación en el que se centra la atención en los resultados de las acciones. Por ejemplo, muchos aprendemos a usar un martillo observando el efecto del mismo sobre un clavo. Al emular, buscamos reproducir el proceso usando acciones propias con un mismo fin, es decir, similares pero no idénticas a las observadas, que en este caso es insertarlo en el interior de la madera.
La emulación es un tipo de aprendizaje social en el cual el observador reproduce las acciones de un modelo en vez de los detalles, ya que sólo requiere la reproducción de las acciones con suficiente fidelidad como para obtener el objetivo deseado, sin tener que conocer las relaciones causales implicadas; algo que para los niños humanos parece ser de vital importancia.
Por el contrario, la imitación es la reproducción detallada de todos los elementos del proceso, que incluyen desde cómo cogerlo hasta la posición del brazo, etc. Las ventajas de una reproducción exacta de las conductas son diversas. En la mayoría de los comportamientos que tienen que ver con la vida en sociedad, lo importante no es el resultado final sino la manera en que lo haces. Aprender conductas asociadas a convenciones sociales son conocimientos de especial relevancia para los primates humanos y no-humanos. Además, imitar fielmente permite que cualquier innovación se difunda rápidamente por una población como lo pólvora. La emulación es un proceso más lento aunque puede ser una estrategia más adecuada que la imitación en determinados contextos. Por ejemplo, cuando las relaciones causales son manifiestas, la emulación es mejor porque ofrece mayor flexibilidad y plasticidad. Por el contrario, la imitación es más eficiente cuando dichas relaciones causales no son fácilmente percibidas y son difíciles de deducir. A medida que avanza la vida, los seres humanos, abandonamos estrategias de imitación para usar otras de carácter más emulativo. Por esta razón, cuando estas pruebas se realizaron con varios adultos humanos, éstos optaban por estrategias más parecidas a las otros primates, pues iban directos a por la meta.
De manera general se acepta que los simios son expertos imitadores. Algunos expertos, como Michael Tomasello, no están de acuerdo y reservan esta característica en exclusiva para el ser humano; al menos en su versión completa. Él cree que las crías de los primates aprenden por observación y emulación, pero no imitación real.
En los años setenta, el primatólogo Geza Teleki llevó a cabo un interesante ensayo en la colonia de chimpancés de Gombe. Intentó pescar termitas por sí mismo, observando cómo lo hacían los otros chimpancés. Tardó varias semanas en atrapar sus primeras presas. Emular los movimientos no era suficiente, también era preciso imitar a la perfección, ya que existen momentos precisos, acciones concretas, tiempos, etc. Descubrió que, al igual que ocurre con otros procesos importantes, para aprender es necesario una combinación de ambas técnicas.
Gracias a este tipo de estudios, sabemos que en la vida en sociedad, no basta con el resultado. La manera en la que se desarrolla el proceso es de vital importancia, pues de ello dependerá la aceptación o rechazo de la “manada”. En muchas de las acciones que llevamos a cabo en grupo el objetivo último es irrelevante. Lo importante es cómo las hacemos y si están en línea o contradicción con las normas sociales. Por ésta y otras razones, sabemos que la imitación es una estrategia adaptativa humana favorecida por selección natural en la que lo que importa es el camino, no el destino final.
Prof. Xabier Iglesias
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@xabier_iglesias
Leído en el muro del facebook del poeta Sergio Gómez
La sirena anuncia el recreo. Mohamed se acerca a mi mesa para que le anote su positivo en el cuaderno que le compré al principio de curso. No huele muy bien: en el cuchitril en el que malvive no tienen agua y no ha podido asearse en todo el fin de semana. Ahora, mis compañeros de Educación Física le tienen preparada la muda limpia para cuando termine de ducharse en los vestuarios. Sobre su mesa, la bolsa con los bocadillos que le prepara nuestra cantinera. Le toca pagarlos al de Tecnología.
Me reconcome el cabreo de hace dos horas. He reñido por enésima vez a los de 1º de Bachiller, porque sólo unos pocos llevaban al día la materia, mientras que muchos se habían abandonado. Les echaba en cara que desaprovecharan los recursos que el Estado, al que sus padres sostienen, ponía a su servicio. Les decía que de entre ellos tenían que salir los notarios, los jueces del mañana. Me interrumpió Fran, diciéndome que los notarios y jueces futuros iban a un centro de pago (dio el nombre, precisamente, del colegio en el que trabajaba el que se dice presidente de “todos” los murcianos). Que ellos, los de este instituto público, en todo caso, iban a ser sus jardineros. Solté una blasfemia. Les dije que fueran lo que ellos eligieran, no lo que a los otros les conviniera.
En el vestíbulo mi compañera la Conserje bromea sobre que el viernes por la tarde se le acabaron los pañuelos de papel con los críos de 2º de Bachiller, que habían suspendido alguna materia en la Evaluación Final. Nos miramos y con una sonrisa triste recordamos los malos tragos pasados al intentar consolar a criaturas que entre lágrimas te decían que habían hecho todo lo que podían, pero no les había bastado para aprobar.
Mi compañero el Secretario reniega porque desde la Consejería siguen sin pagarle lo que nos deben y no ve cómo va a poder hacer frente a los gastos de mantenimiento.
En el patio saludo a Paco, mi compañero de ACNEE, al que cabrea que en su pueblo le digan que tanto estudiar para acabar de Maestro de Tontos. Va acompañado a todas partes de dos de sus “Secretarios”, uno con Hiperactividad y Déficit de Atención severo, que nos llegó expulsado de un concertado.
En un rincón está Ella. La semana pasada le dieron el alta desde Psiquiatría. Lucha como una jabata contra su anorexia. Su madre nos imploró que la vigiláramos. Teme que lo vuelva a intentar por 3ª vez. Mi compañera la Orientadora no la pierde de vista.
Esta es la realidad cotidiana para nosotros, profesores en un centro público, punta de lanza contra la ignorancia, carne de cañón, indignamente comandada y humillada. Menospreciada por una sociedad enferma, que, por desconocimiento, infravalora nuestra labor. Por eso nos saca de nuestras casillas escuchar a aquellos que, desde sus despachos y coches oficiales, dicen que no pasa nada por tener a 10 alumnos más por clase: para ellos son simples cabezas de ganado. Ésos y sus mamporreros tienen de Profesor lo que yo de obispo. Amén.

Logotipo de la campaña online #SinCiencia
Dr. Pedro Echeveste
No se alarmen, que en Ciencia y Origen (aún) no hemos perdido el Norte y no abogamos por exterminar al mejor amigo del hombre, aunque desde otras webs nos aconsejen nuevos usos para ellos. Este artículo no carga tintas contra los canes no, carga contra algunos de sus dueños, concretamente aquellos encargados de cortar el bacalao y que generalmente andan metidos en camisas de once varas. O dicho de otro modo, carga contra los políticos que juegan a ser científicos.
Les pondré en situación. Recientemente la Unión Europea acaba de prohibir el uso del flufenoxurón, insecticida y acaricida tóxico, muy persistente en la naturaleza y bioacumulable en la cadena trófica, es decir, que se acumula en los distintos eslabones hasta alcanzar el último peldaño, o sea, nosotros. Pueden leer más detalles de esta noticia, así como descargarse la decisión de la Comisión Europea, en el siguiente link.
Por desgracia, tales normativas rara vez suelen suponer un obstáculo para gobiernos que buscan perpetuarse en sus cargos. Es el caso de Galicia, donde el secretario general de Montes y Medio Rural de la Xunta, Tomás Fernández-Couto, ha afirmado que permitirán el uso del flufenoxurón, ya que éste «no es tóxico». Lo dice un ingeniero de montes, para nuestra tranquilidad.
Les voy a contar otra historia de sabiduría política. Recientemente, un artículo del Scientific American alertaba del riesgo de aumentar los
niveles de plomo en el ser humano por la ingesta de carne procedente de caza. Alertado por la noticia, el comité científico de la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), del Ministerio de Sanidad, recomendaba a embarazadas y menores de seis años no
comer esta carne. Pueden descargarse el informe del comité en el siguiente link.
Una vez más, y quizás para evitar movilizaciones como las que en 2008 llevaron a decenas de miles de cazadores (y por tanto, votantes) a
manifestarse frente al Ministerio de Medio Ambiente, el Gobierno se ha apresurado a tranquilizar a este sector afirmando que no se prohibirá la
munición de plomo. Si no, con qué iba a cazar elefantes en Bostwana su Majestad el Rey Don Juan Carlos…
Éstos no son más que dos ejemplos del permanente enfrentamiento entre Ciencia y Política, ilustrados aquí por atentar contra la salud pública y la de la fauna y flora que nos rodea, siempre de gran interés. El problema es que ejemplos como éstos hay tantos como euros para rescatar
a la banca, y que quizás, y bajo el pretexto de la crisis, el Gobierno busque, con sus recortes a la Ciencia, silenciar a aquellos que tienen algo importante que decir. Ya se sabe, muerto el perro, se acabó la rabia.
Prof. Xabier Iglesias
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Una de las grandes noticias de esta semana que nos coloca ya en mayo, ha sido la inauguración de la web TED Education.
Muchos de vosotros, adictos a las ideas creativas, innovadoras y a la divulgación científica ya conoceréis que es TED. Para los que no lo conozcáis, podéis imaginaros un evento, que se mueve por todo el mundo, y que reúne a conferenciantes especialistas en un tema para que dejen al público con la boca abierta. Pablo Herreros, colaborador de Ciencia y Origen fue el encargado de una de las conferencias en el TED de Zaragoza ( en una futura entrada os presentaré su conferencia y sus ideas ;D).
El caso es que han decidido poner en marcha una web dedicada al mundo educativo. Muchos videos sobre conceptos diferentes para trabajar con los alumnos. Test relacionados, enlaces, información relacionada…
Pero no todo el monte es orégano y prácticamente todo el material está en inglés con subtítulos en el mismo idioma. Como nunca me cansaré de ver el vaso medio lleno os diré que no hay mal que por bien no venga y así los alumnos también trabajan un segundo o tercer idioma a la par que descúbren ideas brillantes.
El vídeo que os cuelgo es un ejemplo. En él descubriréis que la evolución es un proceso continuo que se da también en nuestras ciudades, a pesar de todos los handicaps que esto le pueda suponer.
Os dejo el enlace a la web. Disfrutádla: www.ed.ted.com














