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Prof. Xabier Iglesias
www.seguimosinformando.wordpress.com
Con todo el ajetreo post-vacacional se nos ha pasado que ha sido el cumpleaños de Ciencia y Origen y que ya ha hecho 2 añitos.
Han sido dos años con altibajos en cuanto a la producción de contenidos pero no hemos dejado de avanzar. Como decía Einstein, la vida es como una bicicleta, hay que avanzar para no perder el equilibrio. Y en ese sentido este blog de Divulgación Científica no ha dejado de avanzar, de hecho, hemos llegado hasta aquí por ahora, blog de autor en la página de Ciencia de El Correo.com, que no es moco de pavo.
Ya estamos preparados para afrontar nuestro tercer año con éxito. Os recuerdo que esto no es nada sin su público. No olvidéis que participamos en los premios Bitácoras al mejor blog de Ciencia. Tenéis el enlace en el menú lateral para poder votarnos. Solo es necesario clickar y acceder a la plataforma de voto con vuestra cuenta de Facebook.
Hemos puesto en marcha un botón de donación por PayPal, por si alguien quiere ayudar con unas moneditas a que sigamos dedicándole tanto tiempo, esfuerzo e ilusión a este proyecto.
Y también hemos inaugurado dos nuevos apartados. La Librería y la Tienda.
En la Librería iremos recomendando libros interesantes que vamos leyendo. Si clickáis en la imagen de cada libro accedéis a una tienda online donde podéis adquirirlos y nos llevamos una comisión por la venta.
En la Tienda encontraréis camisetas y otros productos con eslóganes muy divertidos y logotipos vistosos que tienen que ver con la ciencia. Iremos actualizándola poco a poco con novedades.
Muchas gracias a todos por acompañarnos estos dos años y un caluroso saludo para LatinoAmérica, que supone la mitad de las visitas de este blog.

Un investigador del Georgia Institute of Technology estudia una colonia flotante de hormigas. Ver el vídeo relacionado más abajo (imagen: Georgia Tech / Flickr).
Pablo Herreros Ubalde
El trabajo en equipo y el desarrollo de estrategias de cooperación efectiva están entre los retos más apasionantes que se plantean a nuestra sociedad en estos momentos de crisis. Los departamentos de recursos humanos de las organizaciones de medio mundo destinan ingentes cantidades de dinero a programas de formación e iniciativas varias, con el objetivo de crear equipos de alto rendimiento y fomentar actitudes y aptitudes en los trabajadores para que se sientan un poco más implicados cada día.
Lo cierto es que, la cooperación con otras personas es una tendencia humana ampliamente documentada en la literatura científica, que puede ser estimulada si se generan contextos adecuados en los que esta emerge. Al fin y al cabo, la cooperación ha sido uno de los motores de la evolución de nuestra especie.
Pero no somos los únicos seres vivos que hemos desarrollado esta estrategia evolutiva tan eficaz, que aumenta nuestras probabilidades de supervivencia de manera considerable. Otras especies de animales cooperan tanto o más que nosotros. Este es el caso de las rata topo desnuda o las hormigas. En el día a día, estas últimas, con tal de alimentar a la colonia, llegan a adoptar formas de colaboración extrema, en las que el lema es claro: «el sistema está por encima de cualquier individuo».
Un ejemplo de trabajo en equipo realizado por hormigas.

Prof. Xabier Iglesias
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Las flores y yo mismo no somos muy buenos amigos. Recuerdo que en la facultad, misteriosamente, las asignaturas que mejor se me daban eran las de botánica, pero a la hora de la verdad siempre tengo problemas con mi macetohuerto, pierdo casi todas las cosechas, mi bonsai no tiene buen aspecto y hasta las plantas interiores sufren estrés hídrico cuando no están ahogadas. A todo esto hay que sumarle que me producen alergia.
He aquí la razón de este post, ya que arrastro una rinitis aguda desde hace algunos días. Hace tiempo que dejé de tomar antihistamínicos cansado de que mi médico de cabecera me utilizara como ratón de laboratorio haciéndome probar todas las marcas del mercado. En más de una ocasión llegué a pensar que el alivio instantáneo y poco duradero que algunas de aquellas pastillas me provocaban no era más que un efecto placebo. Para los profanos, cuando se hacen estudios estadísticos para conocer la efectividad de un medicamento, siempre se contrastan con los datos que aporta otro grupo de personas a las que se les da una medicación inocua, sin efecto alguno.
Tras esta introducción es cuando estoy en disposición de afrontar el tema central de este post, Las Flores de Bach.
Este método de “sanación” (me niego a llamarlo medicina) fue ideado por el Doctor Edward Bach en los años 20 en Inglaterra. El Dr. Bach era bacteriólogo y estudiaba enfermedades intestinales. Clasificaba las bacterias intestinales dependiendo de la actividad metabólica que éstas llevaban a cabo, midiendo las cantidades de azúcar que fermentaba cada especie. Enfermó y se le diagnosticaron 3 meses de vida pero el final anticipado no fue tal y el Dr. Bach tuvo la revelación de que había vencido a la parca gracias a su felicidad y su pensamiento positivo. Concluyó que el estado mental tenía un efecto directo sobre el estado físico.
“La gente como nosotros que ha saboreado la gloria del sacrificio, la gloria de ayudar a nuestros hermanos, una vez que se nos ha dado una joya de tal magnitud, nada puede apartarnos de nuestro camino de amor y de deber para mostrar al mundo su brillo puro y sin adornos.”
Fue en esta época cuando abandonó la investigación para acercarse a la Homeopatía.
“Quiero hacerlo tan sencillo como esto: si tengo hambre voy a la huerta y saco una lechuga para el té; si estoy asustado y enfermo, voy y tomo una dosis de Mimulus.”
El método de las Flores de Bach se basa en 38 combinaciones de flores de diferentes especies en los que cada flor está relacionada con un estado anímico básico. Si estás triste tomas una, si estás asustado otra y así hasta completar todas, todo sustentado en la idea de que la curación emocional tiene repercusión en otros planos.
La realidad es que se ha demostrado científicamente que esta terapia no tiene mayor efectividad que un placebo por lo que si van a recurrir a remedios naturales les recomiendo que para plantas mejor la fitoterapia, que tiene una base química y está mucho más cercana a la medicina.
- Walach, H., C. Rilling, U. Engelke (2001). «Efficacy of Bach-flower remedies in test anxiety: a double-blind, placebo-controlled, randomized trial with partial crossover». J Anxiety Disord 15(4, p. 359-366). . «Eficacia de los remedios florales de Bach en ansiedad por examen: un ensayo doble ciego, placebo-controlado, de selección al azar con entrecruzamiento parcial»
- RESULTADOS: No hubo diferencia significativa entre los grupos, pero un descenso significativo en la ansiedad de examen se presentó en todos los grupos. CONCLUSIÓN: Nosotros concluimos que los remedios florales de Bach son un placebo efectivo para la ansiedad por examen y que no tienen un efecto específico.

Profesor Xabier Iglesias
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Ha vuelto la lluvia tras un periodo demasiado largo de tórrido calor. El caso es que hoy a la hora de sacar a pasear a nuestro perro hemos decidido que había llegado la hora de estrenar su chubasquero (no es por cuestión de moda, el pobre lo necesita para no coger frio). No ha sido buena idea ya que éste ha decidido ejercer su derecho a la resistencia pacífica y se ha negado a dar un paso con su nuevo look.
Ante esta situación me ha surgido la siguiente duda, ¿sienten vergüenza los animales?
Si atendemos a la definición de la propia palabra nos encontramos con lo siguiente:
“Sensación humana, de conocimiento consciente de deshonor, desgracia o condenación”.
Por lo tanto parece ser que es un sentimiento exclusivamente humano.
Sin embargo si recurrimos a la Teoría de los afectos de Gershen Kaufman veremos que culpa y vergüenza contienen una línea divisoria que no está del todo definida, y en este sentido, Kaufman considera la culpa como una conducta aprendida que consiste en una acusación hacia uno mismo por una serie de acciones de las que uno se siente responsable. La clave de esta definición está en “aprendida”. Evidentemente a mi perro le he ido enseñando conductas positivas y si las incumple es consciente de que hace mal, al menos así me lo parece. Por lo tanto, si un animal es capaz de sentirse culpable, no debe estar muy lejos de sentirse avergonzado.
Volviendo sobre la propia sensación de vergüenza, ¿qué sabemos sobre su fisiología?
Sabemos que se localiza en el lóbulo derecho, en la parte frontal, en una pequeña zona del tamaño del dedo pulgar (corteza cingulada anterior pregenal) . Y lo sabemos gracias a un curioso experimento en el que se hizo cantar a pacientes con enfermedades neurodegenerativas. Se grabaron aquellos “conciertos” y luego se les reprodujeron a los “artistas” teniéndolos monitorizados. Así pudieron cotejar las reacciones con las zonas cerebrales dañadas de los pacientes y localizar así la zona concreta donde se procesa la vergüenza.
Si les digo la verdad, llegados a este punto, no tengo una respuesta a la pregunta que titula este post. Es verdad que me inclino más por la opción negativa, los animales no sienten vergüenza, pero tampoco puedo certificar esta creencia.
Y ustedes, ¿qué opinan?

Pablo Herreros Ubalde
Todos tenemos en mente la clásica escena de los lecheros británicos, conduciendo esos pequeños vehículos en los que cada mañana van repartiendo botellas por las puertas de las casas. Estas suelen estar selladas con unos precintos metálicos para impedir que la leche se vierta o se introduzcan en ella insectos o el polvo. Hace ya varias décadas, cuando este sistema de distribución era más masivo de lo que lo es en la actualidad, un pequeño herrerillo aprendió a perforar las botellas propinando pequeños golpes a la tapa y lograr así acceder a la nata que flota en la superficie.
Lo interesante del acontecimiento es que, poco tiempo después, la técnica se difundió a la totalidad de la especie a través de un proceso de transmisión cultural, probando así una vez más, que los humanos no somos la única especie que se beneficia de las virtudes de este mecanismo social. Una duda que aún no está resuelta es por qué los herrerillos consiguieron tal logro y otros pájaros de jardín no fueron capaces.
Los herrerillos, a diferencia de otras especies, viven en grupos numerosos y tienen una actitud tolerante con el resto de la bandada. Por lo tanto, una posible explicación es que los animales que viven en grupo aprenden más rápido y sus innovaciones se difunden con mayor facilidad entre la población, pues en sus sociedades se generan contextos que facilitan el que la información sea compartida rápidamente.
Los herrerillos, en años más recientes, dejaron de perpetuar dichos “robos” debido al cambio en la dieta de los europeos, ya que se comenzó a someter a la leche a procesos que eliminan gran parte de la nata. Al igual que sucedió con el caso de las botellas de leche y los herrerillos, los seres humanos, gracias a la transmisión de conocimientos, vivimos en un proceso de aprendizaje constante en el que nos beneficiamos unos de otros de las habilidades de ciertos individuos o grupos, que un día tuvieron una idea brillante para adaptarnos al entorno un poco mejor.
Reportaje donde se muestra la transmisión cultural entre herrerillos.











