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Tributo a los animales históricos de la ciencia

2012 septiembre 15

 

Profesor Xabier Iglesias

www.seguimosinformando.wordpress.com

@xabier_iglesias

Desgraciadamente son muchos los animales que contribuyen a la ciencia en contra de su voluntad, o al menos sin que se tenga en cuenta la misma. Sin embargo, poco a poco se va avanzando en cuanto al bienestar animal se refiere, y se pelea para que la utilización de animales en experimentación no sea algo tan habitual como lo ha sido hasta hoy en día. De todas maneras, entiendo que no es éste el foro apropiado para tal debate.

Los tres personajes de este post son notables protagonistas de la historia, para bien o para mal. Esto es un tributo a los animales históricos de la ciencia.

Si pensamos en Pávlov a todos nos viene a la cabeza el perro de Pávlov, y no era tal, ya que eran muchos, los perros de Pávlov, de los que se encargaba su ayudante E.B. Twimyer, que fue quien detectó que los perros salivaban en presencia de alimentos o de los propios experimentadores.

Iván Petróvic Pávlov era fisiólogo, especialista en aparato digestivo, específicamente  en jugos gástricos, trabajos por los que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1904. Gracias al comportamiento de sus perros de experimentación pudo formular la Ley del reflejo condicional. Es muy sencilla de explicar. Si tenéis perros pensad en cómo intentáis educarlos. Si le llamas y viene le premias con una chuchería, y con el tiempo vas reduciendo el premio hasta hacerlo desaparecer. Finalmente nuestro fiel amigo viene sin necesidad de premiarlo. Eso básicamente es el reflejo condicional.

Por suerte Pávlov pudo vislumbrar que el comportamiento humano (y no solo éste) es bastante más complejo que esta relación estímulo-respuesta, pero a sus perro y a él le debemos la explicación de un mecanismo básico del cerebro.

Los perros de Pávlov no lo pasaron nada bien en los experimentos, la manera de cuantificar la segregación de saliva no era nada práctica ni ética. Una auténtica aberración.

Tampoco lo pasó nada bien el elefante Topsy, el siguiente ilustre de este tributo.

Topsy fue uno de los animales sacrificados para probar el invento de la silla eléctrica. Harold P. Brown fue su inventor, era alumno de Edison, y no le vamos a dejar en tan mala posición con una contribución tan triste a la humanidad, ya que la silla eléctrica no es más que una pieza de un puzzle más grande, la guerra entre la corriente alterna y la corriente continua, la guerra entre Brown-Edison y Tesla, pero eso es otra historia…

El siguiente video es la ejecución del pobre Topsy que solo pasaba por allí.

Para el final he querido dejar al intrépido Ham, el primer homínido en viajar al espacio exterior. Aguantó un duro entrenamiento junto a otros 5 compañeros chimpancés, basado en premios y castigos para comprender qué palancas debía activar o desactivar, y qué luces debían estar encendidas o apagadas. Superó con sobresaliente todas las pruebas y resultó seleccionado para ser el primero.

El 31 de enero de 1961 fue lanzado en misión de prueba para poder monitorizar las sensaciones que experimentarían los astronautas humanos en sus futuros viajes. El nombre del proyecto era Mercury. El viaje no fue nada bien, de hecho salió todo mal. Subió más de lo esperado, soportó más fuerza de la esperada al volver a entrar en la atmósfera, cayó más lejos de lo esperado e incluso se le inundó parte de la cápsula al caer al mar. Pero Ham salió victorioso de tantos imprevistos.

 

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