¡Muerte al perro!

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Dr. Pedro Echeveste
No se alarmen, que en Ciencia y Origen (aún) no hemos perdido el Norte y no abogamos por exterminar al mejor amigo del hombre, aunque desde otras webs nos aconsejen nuevos usos para ellos. Este artículo no carga tintas contra los canes no, carga contra algunos de sus dueños, concretamente aquellos encargados de cortar el bacalao y que generalmente andan metidos en camisas de once varas. O dicho de otro modo, carga contra los políticos que juegan a ser científicos.
Les pondré en situación. Recientemente la Unión Europea acaba de prohibir el uso del flufenoxurón, insecticida y acaricida tóxico, muy persistente en la naturaleza y bioacumulable en la cadena trófica, es decir, que se acumula en los distintos eslabones hasta alcanzar el último peldaño, o sea, nosotros. Pueden leer más detalles de esta noticia, así como descargarse la decisión de la Comisión Europea, en el siguiente link.
Por desgracia, tales normativas rara vez suelen suponer un obstáculo para gobiernos que buscan perpetuarse en sus cargos. Es el caso de Galicia, donde el secretario general de Montes y Medio Rural de la Xunta, Tomás Fernández-Couto, ha afirmado que permitirán el uso del flufenoxurón, ya que éste «no es tóxico». Lo dice un ingeniero de montes, para nuestra tranquilidad.
Les voy a contar otra historia de sabiduría política. Recientemente, un artículo del Scientific American alertaba del riesgo de aumentar los
niveles de plomo en el ser humano por la ingesta de carne procedente de caza. Alertado por la noticia, el comité científico de la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), del Ministerio de Sanidad, recomendaba a embarazadas y menores de seis años no
comer esta carne. Pueden descargarse el informe del comité en el siguiente link.
Una vez más, y quizás para evitar movilizaciones como las que en 2008 llevaron a decenas de miles de cazadores (y por tanto, votantes) a
manifestarse frente al Ministerio de Medio Ambiente, el Gobierno se ha apresurado a tranquilizar a este sector afirmando que no se prohibirá la
munición de plomo. Si no, con qué iba a cazar elefantes en Bostwana su Majestad el Rey Don Juan Carlos…
Éstos no son más que dos ejemplos del permanente enfrentamiento entre Ciencia y Política, ilustrados aquí por atentar contra la salud pública y la de la fauna y flora que nos rodea, siempre de gran interés. El problema es que ejemplos como éstos hay tantos como euros para rescatar
a la banca, y que quizás, y bajo el pretexto de la crisis, el Gobierno busque, con sus recortes a la Ciencia, silenciar a aquellos que tienen algo importante que decir. Ya se sabe, muerto el perro, se acabó la rabia.











