Hugo Pinocho Chavez & Company

La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.

Friedrich Nietzsche

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Hugo Chávez tiene al menos 20 años cayéndole a mentiras a los venezolanos y por extensión al mundo, esta falsificación de comandante ha hecho de la mentira su forma de vida. Desde febrero de 1992 cuando se atrevió a dar un golpe de estado, atentando contra la vida de personas inocentes, el teniente coronel no ha producido más que mentiras.

Son 20 años para el recuerdo de la indignidad golpista, que condujeron a 13 años enervantes por la monserga rompetímpanos y el desparpajo conque miente este impresentable charlatán de feria (1*).

Conocedor de la frágil memoria histórico-política que caracteriza a la gran mayoría de sus connacionales, ha hecho de esta “debilidad” su mejor aliado, de ahí que mienta a diestra y siniestra sin el menor rubor.

Sólo hay que detenerse a observar cinco minutos un Aló Presidente cualquiera, para darse uno cuenta de la cantidad de embustes que este esclarecido cretino es capaz de largar delante de una cámara de TV. todo para meterte con calzador las bondades de una colosal estafa económica, política y social solo comparable a la cubana.

Hay sistemas de gobierno, donde la mentira está penalizada, sistemas de gobierno donde mentir es un delito. En la Venezuela de Chávez ocurre todo lo contrario: allí decir mentiras es ley, quien no sepa mentir no puede pretender acceder a ningún cargo por modesto que este sea.

El engaño es una condición sine qua non para optar a ser “alguien” en el gobierno, y mientras mejor sea la falsificación, más posibilidades hay de llegar a ser ese alguien de primera linea en su revolución. Chávez ha hecho de ello una virtud, ha instaurado el régimen de la “falsocracia”. De ahí que uno vea falsos generales, ministros, diputados, gobernadores, alcaldes, embajadores, jefes de tal o cual empresa del estado u organismo oficial etc., de tan supina ignorancia y en consecuencia total incapacidad para el ejercicio de sus funciones, que el estado general de improvisación, postración y desidia que se aprecia por todas partes sea algo lógico y normal.

Otro ejemplo palpable de lo que significa mentir para ese gobierno lo constituye el tema de la enfermedad de su Presidente, en este caso y desde un primer momento lo que han hecho es mentir, mentir y más mentir, ¿no les dolerá la boca?.

Cualquier gobierno mínimamente serio y responsable habría informado a sus gobernados, desde las primeras de cambio y con lujo de detalles, sobre los males que aquejan al Jefe del Estado.

El gobierno de Chávez hizo todo lo contrario: lo ocultó hasta que ya no pudo aguantar más. Chávez no quería informar nada sobre su enfermedad, los rumores respecto al cáncer que lo aqueja circulan desde el año 2009, fue una complicación ocurrida en La Habana en Junio de 2011 lo que lo obligó a cambiar los planes.

Cuando sus médicos le informaron que debían operarlo, el Presidente optó por hablarle al país y confirmar lo que hacía tiempo se decía en cada pasillo del Palacio de Miraflores.

Contrariamente a la manera de actuar de Hugo Chávez, el único que dijo la verdad sobre su estado de salud fue el Dr. Salvador Navarrete: al Presidente le quedan poco menos de 2 años de vida, dijo. Ya todos sabemos lo que pasó con el médico, debió abandonar el país y poner los pies en polvorosa porque en Venezuela decir la verdad es un delito de lesa patria.

Impedir y negar lo inevitable

Aunque trate de disimularlo (2*) con cadenas de radio y TV, con discursos de 9 horas en la Asamblea Nacional y “consejos de ministros” televisados donde algunos actores se duermen delante de las cámaras, el Presidente Hugo Chávez sabe desde hace bastante tiempo (al parecer sin asumirlo plenamente) que su enfermedad es muy grave.

En tal sentido, ejecuta acciones y adopta decisiones que constituyen un claro mensaje de que las cosas no andan nada bien. Una de las primeras decisiones adoptadas por el chavismo, como consecuencia de la enfermedad que afecta a su mandamás, fue el adelanto de la fecha de las elecciones presidenciales para el 7 de octubre de 2012.

Las presidenciales por lo general siempre se realizaron en diciembre, pero esta vez de manera inexplicable, el Consejo Nacional Electoral (que él controla) las adelantó 2 meses y postergó para abril de 2013 los comicios municipales.

Otra decisión que, indudablemente tiene que ver con la enfermedad que aqueja al comandante del micrófono, fue el nombramiento de Diosdado Cabello en la Presidencia de la Asamblea Nacional. El oficialismo quiere sellar todos los huecos, la presencia de Cabello en la AN es para cubrir una posible vacante presidencial, evitando que el gobierno caiga en manos de algún diputado “blandengue” o de alguien que no esté lo suficientemente comprometido con lo que ellos llaman “el proceso”.

La designación del general Henry Rangel Silva como Ministro de la Defensa es otra decisión que obedece al mismo escenario. Chávez colocó al frente de las Fuerzas Militares a un oficial pana-compinche al 100%. Allí no se trató de preservar la institucionalidad allí se primó defender a Chávez. Importante es recordar que Rangel Silva fue el mismo oficial que dijo con su cara muy lavada, que las Fuerzas Armadas no reconocerían a otro Comandante en Jefe que no fuera Hugo Chávez.

Y para variar, termino esta nota con otra noticia del deporte nacional del rumor. Se dice que el CNE podría cambiar (otra vez) la fecha de las elecciones presidenciales. Chávez será operado una vez más en La Habana y de los resultados de esa operación dependerá que haya elecciones o no el 7 de octubre.

Se lo preguntaremos a Fidel…

Cantaclaro

solobilbao@hotmail.com

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(1*) Son 13 años “impartiendo doctrina” por TV a todo aquél que tenga la paciencia u obligación de escucharlo. Enchufa el ventilador de sus babas y larga la cantinela de que ser rico es malo, que hay que repartir entre los pobres lo que a uno le sobre, que su revolución es de amor y toda esa diarrea de chorradas que pone en órbita cada vez que le da por vestir la túnica de profeta bíblico y vocear sus grotescos delirios sobre lo que cree (o dice creer) que es el socialismo.

(2*) Ahora más que nunca Venezuela tiene un presidente-comandante bien “peculiar y cubanizado”. Está enfermo pero está curado. No se deja ver por estar enfermo de lo que se curó. Se va a Cuba para seguir curándose de lo que tenía pero que ya no tiene. Sin haber venido se va otra vez y regresa sin haberse ido. Lo enseñan de vez en cuando junto a Fidel para certificar que ambos están vivos… cualquier día ni siquiera eso. 

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http://www.youtube.com/watch?v=_vnJF0J18uA

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