Dos euros.

Todavía no entiendo porqué la gente se sorprende tanto con lo que hice el viernes.

Todo empezó allá por principios de semana, cuando mi amiga Arely, animaba desde su facebook a comprar el cupón del día 24 de marzo, porque estaba dedicado al 2 de abril: el DIA MUNIDAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO”.

Para empezar otros años, os hubiese hecho un post, animando a comprar el cupón, para contribuir con la causa. Pero últimamente no soy la de siempre y me olvido de cosas que antes no me olvidaba, no estoy atenta, no controlo las cosas como antes y no me encuentro. Así que está dentro de mi actual normalidad, el despistarme toda.

Pues bien, lo que sí que quería era comprar un par de cuponcillos. Pasaban los días, y ni me acordaba… Otra vez, el “face” de Arely, me recuerda que quería comprar. El Jueves a la tarde, después de un par de recados, por casualidad me encontré con el vendedor del cupón del barrio. Y allí mismo le abordé para que me diese dos. Me dio los cambios. Feliz y contenta (porque por fin los había comprado) me fui a casa a preparar la maleta del niño que se iba de finde.

Yo no sé ni cómo ni por qué, me di cuenta de una cosa. Me levanté de la cama (sí, era ya de noche y estábamos ya acostados) para comprobarlo. Efectivamente: el chico me había dado mal los cambios, me había cobrado un cupón. Yo sabía que dinero llevaba y la cuenta era fácil.

Luego los nervios, no me dejaban dormir. Por dios, que no lo había hecho a posta, ni había comprobado los cambios, ni …. ni….

La una de la mañana: “Ay Ay Ay, que me ha dado mal los cambios. Qué vergüenza, mañana le busco y le doy los dos euros”

Las dos de la mañana: “Espero encontrarlo, creo que sé dónde suele andar…. Igual le pregunto al maridin. Oh, claro está durmiendo… mañana a primera hora le pregunto… oyes, que mal, que mal…”

Ya por fin me dormí, pero no sin antes dar setecientas vueltas al asunto. Estoy yo como para robar algo… se me vería en la cara… un neón apuntándome… en fin.

A la mañana, nada más levantarme hablé del asunto con el maridin. Y salí de casa pensando en si haber en un pedazo golpe de suerte, me lo encontraba por la calle camino de la estación del metro. Y síiiiiiiiii, lo ví a lo lejos, con esa gorra calada de lado, un poco encorvado y con sus gafas características. Corrí hacia él… pasé el paso de peatones, sin mirar… yo solo le miraba a él.

Le expliqué que sucedía, qué le había comprado y qué me había dado de cambios él. Así que le di los dos euros, sin casi darle opción ni a hablar. Estaba aturdido y sorprendido. Supongo que no es lo normal. Pero yo desde entonces he dormido mejor, mucho mejor.

Por cierto, no me ha tocado nada de nada, sigo siendo igual de pobre que antes del sorteo, pero mucho más contenta conmigo misma. Hice lo correcto, lo que deberíamos hacer todos, siempre.

Y a todo el mundo que le cuento lo que me pasó, pues se sorprende. ¿Qué nos pasa?

Voluntarios para colonias.

Me envían este correo.

Y como sabéis intento ayudar dentro de mis posibilidades. Así que, la mejor manera es publicándolo en el Blogtiquín, hacerme eco.

Así que ahí os dejo la información. Y gracias a todos de antemano.

Besos.

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Hola a tod@s:

Necesitamos voluntarios para ir de colonias en semana santa y semana de pascua con personas con discapacidad intelectual. El único requisito es ser mayor de edad y tener muchas ganas de vivir una experiencia diferente. No hace falta experiencia previa, desde la asociación Uribe Costa se os dará la formación necesaria. Los gastos que conlleva el viaje, la estancia, las comidas están cubiertos, así como dinero para gastos propios.

 

Os adjunto la información de los destinos y las fechas. Si alguien esta interesado en recibir mas información, mandarme un mail a este correo o a ocioinclusivo@uribecosta.org.

Un abrazo

 

Nervios, dolores y premios. (3ªparte y fin)

El presentador, fue llamando a cada ganador, yo era la quinta. Estaba más tensa que un brazo con escayola, más tensa que una papada recién operada, más tensa que la cuerda de una guitarra, más tensa que las relaciones de algunos países, más tensa que… Supongo que ya os habéis hecho una idea, no? Seguro que sí.

El presentador preguntaba a los ganadores sobre sus blogs y yo tomaba nota mentalmente de mis posibles respuestas.

Noté en mi hombro un pequeño toque, me giré y allí estaban J.; R.; el Maridín y A, que me miraban como infundiéndome ánimos. ¿Ánimos? Yo lo que necesitaba era un copazo, una capsula de valor y coraje, una vacuna contra la vergüenza, un empujón… Pues no lo había, y tendría que apechugar como fuera o fuese.

Oí el nombre de mi blog, oí mi nombre, pero a partir de ahí dejé de oír, dejé de ser quien soy, para ser una sombra temblorosa y tartamudeante de mí. Pruffffff, lo digo ahora y lo diré siempre: “soy más de teclas que de atril”

Me levanté como pude, intenté no pensar en que toooodo el mundo me estaba mirando, pero lo pensaba, lo pensaba.

Ya estaba preparado el representante de Euskaltel, que me haría entrega del premio que consistía en un netbook Acer. Unos besitos descoordinados, un intento de foto para la posteridad, joeeeee, ¡que mal!

Le tocó turno al presentador. Tonterías de mi cabeza, no pude más que fijarme que el presentador iba maquillado. “Normal”- pensé, un poco más allá había una cámara que no perdía detalle.

Me dio la enhorabuena, y atacó a traición, diciéndome que al jurado le gustaba mucho mi blog. “¡Gracias!”- Logré decir, pero no fui capaz de añadir nada inteligente. Ni inteligente ni tonto, el cerebro iba mucho más despacio que los acontecimientos.

Pero él me sacudió por lo bajo, me preguntó el porqué del nombre del blog: BLOGTIQUIN. Arrrrrgg, ahí lo bordé, por no decir que la cagué. Diossssss, aún me doy vergüenza ajena. Yo esperaba una pregunta estilo: “¿Cómo te dio por escribir un blog? ¿Qué te reporta?” o cosas del estilo, pero jamás hubiera pensado que me iban a preguntar el porqué del nombre del blog. ¿Por qué Blogtiquín? Ahora sonrío, pero me entran ganas de darme cabezazos contra la pared por la respuesta que dí: “Pues por blog y botiquín” – Así lo solté, susurrándolo al micrófono que él ponía cerca de mi boca.

¿Qué coñ… de respuesta es esaaaaa? Si yo sé porque le puse ese nombre, lo sé y puedo contártelo, pero al parecer no puedo hacerlo delante de (más o menos) 150 personas. No, no supe decir, que este blog es mi botiquín que “no cura pero ayuda”

Es decir, que sé que no voy a cambiar este mundo en el que vivimos, pero escribir me ayuda a mí y tal vez puede que llegue a la gente y que se conozca un poquito más el autismo y concretamente el de nuestro hijo. Tengo toda la vida y un flamante netbook, así que aviso: con mayor o menor periodicidad publicaré en el Blogtiquín.

Una vez de demostrar que no estaba en mis cabales, que mis respuestas no tenían chicha, me consoló diciéndome: “¿Sabes que tienes muchos seguidores?”.

Y otra vez, triunfé: “¡Qué bien, gracias!” Y me acordé de toda la gente del primer cole del niño, del nuevo cole, de los amigos, de los compañeros de clase, de familiares, de amigos de amigos, de gente y más gente, que me auparon durante la selección de los finalistas. “Gracias” articulé…

Y hoy me pregunto, ¿dónde perdí aquel día, mi habitual alegría para hablar, mi parlanchinería, mi lenguaje lenguaje muy verbal y no verbal? Supongo que se escondió durante unas horas, porque luego reapareció.

El presentador, viendo que no reaccionaba, me preguntó: “¿No quieres hablar?”. Ni respondí, moví la cabeza negando…. “A casa, a casa, a casa, me quiero ir a casa” – pensaba obsesivamente. – “Cobarrrrde”-  Me regañaba a mí misma, mentalmente.

Por fin, me dejó marchar. Tanta prisa tenía, que casi me espatarro al querer llegar a mi asiento. Tropecé con los pies de mis compañeras premiadas. Por un instante, me vi en el suelo y como en las películas de risa, uno de mis píes embotinados, asomando a lo alto. Y al día siguiente, me vería en el youtube, en la sección de caídas tontas. Uffff.

Terminaron de pasar los demás premiados. Yo estaba tan colorada y abochornada, que con el calor que irradiaba, podíamos haber calentado un edificio de tres plantas. Pero esto no me impidió observar que los demás se manejaban mejor o eso parecía. No me sentí mejor, no.

Terminó todo, con una feliz foto de familia. En las preguntas que nos hicieron después, que fueron grabadas para el Correo.tv, se me ve mejor… Ya estaba un poco más tranquila y eso que me apuntaba sólo era un ojo muy grande en el hombro de una chica, no eran unos 100 pares de ojos.

Escribir desde el fondo del corazón, es la fórmula, es el secreto.

R. me comentó una cosa que me dejó patitiesa: me habían apuntado al concurso “Pie Derecho” de Cadena 100.  No me lo había contado antes para no afectarme más… Imposible, más no se puede, ¿o tal vez si? Pero pregunté en que consistían, ¿yo?, ¿qué, porqué, cómo?. Ella me dijo, que premiaban a héroes anónimos.

Con un hilillo de voz, – “¡¡¡yo no soy ninguna heroína, no soy un héroe!!!”- dije conmovida. -”Pero para mí, sí”- Dijo ella. ¡¡¡¡Mierdis!!!!! se me asomaron a los ojos un mar de lágrimas que luchaban por salir. Un abrazo.

“Otro premio” pensé agradecida, pero no era por el “pié derecho” del Javi Nieves,  sino el de la amistad de mi amiga. Ojjjj, ¡qué me emociono ahora mientras escribo!

Luego pasamos al lunch, unos platos enormes y bonitos con unas cositas que no probé, porque recordemos estaba con gastroenteritis, gripe intestinal o dolores varios. Agua, quería agua, donde apagar el fuego de mis mejillas. ¡Qué sed!

Aita; R.; J. y A. probaron aquellos delicados aperitivos. Yo les miraba con cierta envidia, ¡qué suerte tenían!

En un momento dado, tuve al presentador a mi lado…. Y como yo, en petit comité me manejo mejor, no pude resistirme a decirle que la próxima vez (¡como si la fuese a tener, que sobrada!) que por favor me diese por anticipado las preguntas, para responder algo coherente, más que nada.

El hombre pensaría que estoy como una cabra y no andaría descaminado, porque el terror escénico me pudo y me anuló. Yo no era yo.

Era hora de irse. Cuando el frío de la calle, nos golpeó con fuerza, reaccioné. Estaba encantada con mi premio, pero estaba agotada, agotada pero feliz. Y durante el camino de vuelta, NO PARÉ DE HABLAR, lo solté todo.

 

Así soy yo.

 

Nervios, dolores y premios (2ªparte)

Y empezó el acto, con el presentador y el vídeo promocional del concurso. Lo mío, eran sudores fríos, calientes y templados, pensando el momento que se acercaba. ¡Qué mala estaba y que ganas de irme tenía!

Aún tendría que esperar un rato, Luis Alfonso Gamez hablaría de “La superstición al conocimiento”.

Al principio, el hombre nos puso la canción de Let Zeppelin, “Stairway to heaven” al derecho y al revés, e intentó que escuchásemos la supuesta letanía satánica.

Yo ni flores, mejor dicho, ni flowers… mi inglés es como poco macarrónico; y mis nervios y dolores varios, no hacían más que esconder mi intelecto en algún lugar recóndito del cerebro… ¿Mande? Pensaba yo.

En la pantalla apareció la supuesta letra maldita,  para ayudarnos a escuchar los versos.

Y bueno, así además de parecer alguien cantando con espasmos, pues hombre, podría decirse que sí, que oía lo que podía leer en la pantalla.

Volvemos al detalle del idioma con el que se desgañitaba el cantante, a mí lo que dijese en su perfecto  y “alrevesado”  inglés, me dejaba como poco, igual que antes de escucharlo. ¿Mande? Pensé otra vez.

Menos mal, que nos dió la traducción… Y así, traducida y con ese inglés oído marcha atrás, daba como poco, repelús. Ahora sí.

Ya si la pretensión del grupo era llamar a Satán, al 666 vía vinilo escuchado al revés, pues no sé si fue por pura casualidad o por genialidad. Lo que no sabemos fijo es, si Lucifer contestó la llamada o estaba fuera de cobertura.

Pero lo que había conseguido Gamez, era inducirnos a escuchar lo que él nos indicaba. La verdad es que, el tema comenzaba a interesarme o quizás era que, durante el rato que él hablase, me iban a dar un respiro a mis maltrechos nervios. ¡Qué se detenga el tiempo!

También habló la famosa foto de la aparición de Juan Pablo II en una hoguera. Y sí, si pones junto a la foto de la fogata, la foto de del anterior Papa, se puede decir que se parece…. algo. Pero tal y como ilustra el link que os dejo, ¡se parece al Papa y a Travolta! Y si te lo propones, a más personajes: mi favorita es Krusty el payaso de los Simpson. ¡Le veo divinamente entre las llamas! Va a ser que tengo simpsonitis galopante, porque de todas las imágenes, la que creo que es idéntica es el Krusty.

Esta cosa de ver algo conocido en las nubes o en el fuego o en las baldosas del water, se llama Pareidolia.

Habló de Óscar, el gato que predecía la muerte. Os dejo un desternillante link, donde explican muy bien cual era el supuesto “don” que tenía el felino en cuestión. Y os doy la mala noticia de que ha dejado “su trabajo”, ha fallecido.

Un resumen:

Un gato que vivía en una clínica de enfermos terminales (ojo al dato),  tenía por costumbre acurrucarse en las camas de los pacientes que en aproximadamente en cuatro horas, dejaban este mundo.

Al parecer, se fijaron en el siguiente detalle: contabilizaron en 25 ocasiones que el gato paseó por la habitación de uno de los  enfermos, las 25 veces la persona enferma terminal, murió.

Lo que no sabemos es: cuantas veces se acurrucó a los pies de alguien que no murió en cuatro horas, ni ese día.

Ni si se frotó por la pierna de una enfermera y la mujer sigue con nosotros, pero que dada la fama del felino, yo soy ella y la palmo de purito miedo supersticioso.

O simplemente lleva el mal fario en sus andares gatunos.  Pero si yo fuese un familiar de visita y veo al gato de marras en la habitación del pariente, aunque sabes que está muy mal y te temes lo peor, de lo peor y en cualquier momento.

-”Esta vez sí”- Pensaría, -”El gato ha estado aquí, ¡dios mío!”-. Empezaría a preparar la despedida.

Uffff, ¡qué mal rollo de gato!

¿A qué venía esto? A que en todos los telediarios dieron minutos a Óscar y sus peripecias. Todo a raíz de un artículo (estudio científico, no) escrito por el doctor responsable de dicha planta de enfermos terminales. Y nos creímos que el gato predecía la muerte, porque la televisión así lo dijo.

A igual que nos encantó el pulpo Paul y sus acertadísimas predicciones futbolísticas.

También nos puso un vídeo y nos dijo: “¡Contad las veces que botan el balón!”  “Jejeje”, pensé yo, esto lo hemos hecho durante el curso, “¡Va a ser divertido!”

Mientras miras el balón botar, te pierdes al gorila que pasa, que se planta en medio de la pantalla y se golpea el pecho. Juro que si estás atento al balón, el gorila ni se vé.

AyAyAy, esto es la prueba clara, de que mientras nos entretienen con una cosa, nos cuelan otra, por muy grande que sea. Tenemos el cerebro ocupado y no nos damos cuenta. “Pan y circo” que dirían los antiguos romanos.

¿Cuántas veces nos ocurrirá esto? ¿Cuántas veces nos lanzarán un señuelo que mordemos con alegría, mientras hay algo más gordo por detrás?

Y bueno, también nos contó más cosas, pero como siga así, me da para una tesis y como no es cuestión de aburriros mortalmente, porque aunque el tema es de lo más apasionante, yo tengo la capacidad, de enrollarme como una persiana, y para eso tenéis el blog Mangonia y el programa de la tele.

Así que, os transmito la enseñanza de la charla: “Tened la mente abierta, pero no tanto como para que se caiga el cerebro”

Muy bueno, sí. La verdad  es que hay que cuestionarse, muchas cosas, tener sentido crítico, y más si viene de internet. Y también, no porque lo digan en la tele, va a misa. Siempre hay que intentar que haya una pequeña interrogación en nuestros cerebros, sin dudar de todo, pero dudar algo.

Después de la charla de Gamez, comenzó lo que había de haber comenzado un buen rato antes, porque la charla se había extendido. El momento había llegado.

Nervios, dolores y premios.

¿Dónde nos habíamos quedado? Ah sí, en mis carreras por el pasillo y gritos varios, al saberme ganadora.

Pues bien, me pasé el tiempo hasta el día antes de la entrega de los premios, nerviosísima. A todo el mundo que me preguntaba, respondía yo: “¡Muerta de los nervios estoy!”. Y toda la gente intentaba animarme diciéndome que, una vez comenzado el evento, se me pasarían.

Con lo que no contaba yo, era lo que sucedió la noche antes de la entrega de premios.

A eso de las 3:30, algo me despertó. Sé que hora era porque el despertador proyecta un reloj al techo, muy útil para saber que hora es cuando uno tiene insomnio, se puede mirar el techo y ver pasar el tiempo en color rojo, sin tener que reclinarse en busca de ningún despertador de sobremesa. Muy útil sí.

Pero no era insomnio. Lo que a mí me ocurría, era otra cosa. Me levanté de la cama de un salto, sorteé el cojín donde duerme el perro y corrí rauda y veloz al baño. En un increíble movimiento que me sorprendió hasta a mí misma, levanté las tapas y devolví. Devolví a lo loco, como una fuente ¡oyes!

Reconocí, la que fue mi comida, reconocí mi cena, pero había cosas que no reconocí. Para mí, que devolví hasta la comida que había comido el perro. ¡Qué digo el perro, medio barrio! ¡Qué digo medio barrio, el barrio entero!

No quiero entrar en más detalles, pero aquello no paraba. Pensé que yo, al igual que a las gaseosas agitadas, en algún momento se les tiene que terminar la fuerza. Pues no, mi gaseosa estaba muy muy agitada.

Después de un siglo, amainó. Pero un tremendo dolor de estómago, sustituyó al contenido evacuado. Tras asearme y dejar el baño en condiciones, me arrastré hasta la cama.

“¡Maldita suerte la mía. Y tenía que ser hoy!” – Pensé y agotada del esfuerzo, me dormí.

Imposible ir a clase, una lavadora centrifugaba en mi tripa y un tambor resonaba en mi cerebro. Pero sólo pensaba: “¡Descomposición no, por favor. Descomposición no, por favor!”

Al enterarse de mi sucedido nocturno, todo el mundo me dijo entonces: “¡Son los nervios!”.

¿¡Los nervios!? Ya me gustaría a mí. Durante todo el día anterior, había estado rara. Con un olfato finísimo y no me apeteció tomar mi ración de café con leche. Sí. ¡No me apetecía! ¡Con lo que me gusta un buen café! ¡Adicción, creo que le llaman!

Descansé durante todo el día, pensando en que si la cosa, se ponía fea, llamaría a la representante del Correo, para decirle que me era imposible ir y en mi lugar, enviaría al maridín.

El dolor de estómago permanecía, pero al menos no tenía ningún otro síntoma. Así que decidí ir. Algo pachucha, pero ir.

Me puse lo más guapa que pude y fuimos para allá, a la nueva Biblioteca de la Universidad de Deusto. Tuvimos la suerte de aparcar cerca, muy cerca, cosa que me venía estupendamente, porque no estaba yo para paseos, ¡además con el frío que hacía!

Entramos, es un sitio luminoso y de tonos claros, no puedo decir más, no me fijé, y eso sí que estaba producido por los nervios. Aita y yo, localizamos el cartel del acto: “la entrega de premios de la primera edición de Euskalblog”, que señalaba hacia unas escaleras que bajaban.

En ellas, nos tropezamos con gente muy contenta, así que pensamos que eran otros galardonados. Bueno, por eso y porque les oímos darse la enhorabuena unos a otros. ¿Buena pista esa, verdad?

Al final de la escalera nos esperaban R y J. Como siempre acompañándonos, en lo bueno y en lo menos bueno, desde hace ya, unos cuantos de años. ¡No sólo el vino mejora con el tiempo, también ciertas amistades! Así da gusto.

Vieron a Aita antes que a mí. Va a ser que como no soy de maquillarme, salvo bodas, bautizos, comuniones y en una entrega de premios, pues estaba un poco distinta.

Me había calzado ¡tacones! Yo, que soy como perder una rueda de la bicicleta: ¡leñazo seguro! Pero la ocasión merecía hacer el esfuerzo y un tobillo lesionado. ¡Divina, había que estar, divina! En grises y negro, está feo decirlo, pero estaba monísima. Pachucha, pero monísima.

La recepción por parte de la representante del Correo aumentó mi nerviosismo, necesitaba la fotocopia del DNI, y ¡estaba segura de haberla guardado en la cartera! El pánico me estaba atrapando, inutilizando mi cerebro. Mi querida amiga R. me cogió el monedero y localizó la fotocopia, en el mismo sitio donde yo “ya había mirado”. Oh-oh, me estaba poniendo más mala de lo que estaba.

Nos llevaron a la sala y nos acomodamos en las sillas reservadas. Detrás, Aita, R y J., dándome ánimos. ¡Los necesitaba! ¡Tenía unas ganas de que se acabase y no había empezado! A mi lado izquierdo, se sentaron Andrea y Cristina, las autoras de “Qué es Web 2.0” Andrea, majísima, el día anterior había dejado un comentario en el Blogtiquín. Me hizo ilusión poner rostro a su comentario.

También llegó A. para apoyarme, en esos momentos necesitaba todo el apoyo del mundo, dado que soy más de teclas que de atril.

Y comenzó el acto.

Continuará…

Feliz Ganadora!

Me enteré por mi marido que el Correo.com, celebraba su primer concurso de blogs. Fue él además, el primero en mandar la candidatura del Blogtiquín. Y a partir de ahí, toda una aventura.

Él era, el que me convencía de que iba a salir el Blogtiquín como finalista, pero yo no quise hacerme muchas ilusiones.

Muchos amigos me ayudaron a aupar mi blog, hasta esa meta, la final. Cosa que agradeceré eternamente, porque fueron muchos los que pensaban que mis escritos con nuestro nene, merecía llegar a la final. Y sí, llegó a la final.

Reconozco que casi me da un ataque, cuando supe que lo habíamos conseguido. Como si estuviese poseída por el mismísimo demonio, di un par de carreras por el pasillo de casa, acompañado por un “toma, toma y toma”, como un Fernando Alonso, festejando su primer Campeonato del Mundo.

Otra vez los amigos, han ayudado a intentar alcanzar el premio del público. Pero era el Jurado el que nombraba el ganador en cada sección. Así que dependía de mi trabajo, de todo lo que había volcado en ese blog y que les gustase como para distinguirlo con el premio.

Y el 31 de diciembre se cerró la votación del público. ¡A esperar! Y la espera ha sido larga. Lo bueno de haber enviado alguno de mis escritos a concursos literarios es que, como nunca he ganado ninguno, he aprendido a no emocionarme demasiado siempre hay alguien mejor que uno, así si no hay suerte, no duele. Te decepcionas, pero no llega la sangre al río. La vida sigue.

Pero esta vez ha sido un poco distinto, mi marido y los amigos, me han animado mucho… Yo no he querido creérmelo, pero he visto “señales” por todos los lados: al niño le regalaron en la fiesta de Navidad del Apnabi un muñeco que representaba el enanito llamado “Happy”, de la película de Disney “Blancanieves” Cuando vi el nombre del enanito, pensé: “¡voy a tener suerte!”

Días después, se me cruzó un gato negro: “¡Mierdis! ¡No voy a ganar!”

Al día siguiente nos fuimos el peque y yo de paseo hasta el Bilbondo, se puso a lloviznar y desde allí arriba vimos un precioso y casi completo arco-iris, ¡Una buena señal!

El cerebro ha estado jugando conmigo a volverme más rara de lo que soy, porque cualquier cosa la he interpretado a mi antojo. Pura superstición mi servicio.

He estado pendiente. Todos los días he mirado, haber si en la web del concurso, había noticias nuevas. Nada. Hasta hoy.

Como todos los días, al llegar a casa después de clase para comer, he encendido el ordenador. Mientras arrancaba, he comido. Y luego, he comenzado a mirar mi correo electrónico. He visto uno con la palabra “ganadora” y con un poco de repelús, lo he abierto.

Os podéis imaginar el resto: un grito de alegría, unos saltos, unos vecinos que pensarán que somos un caso perdido, llamadas al marido, a la madre, correos por aquí, y taquicardia, mucha taquicardia.

Ahora estoy más tranquila. Muy orgullosa de mi misma, no voy a negarlo. Porque en este blog, hay muchas cosas nuestras, mías. Mucho amor, muchas ganas de vivir, pero también hay tristeza y ganas de mejorar. Y necesidad de comprensión, integración, de visibilidad.

He de agradecer a todo el mundo el apoyo recibido, hay gente que se ha emocionado tanto como yo, tanto como si compartiríamos el premio.

He de agradecer al Jurado, la distinción y el reconocimiento. Gracias.

He de reconocer, que nuestro hijo ha hecho aflorar lo mejor de nosotros (algunas veces no tanto) e hizo que escribiese el Blogtiquín para ayudarle, ayudarles, ayudarme, para ayudar.

He hecho amigos que están lejos y que están cerca, y eso es un tesoro que guardaré en el corazón.

Y gracias al niño, hemos conocido, conocemos y conoceremos gente maravillosa e implicada, que hacen del mundo, un sitio más confortable. Por él y para él, me he puesto a estudiar. Él y siempre él.

Y dedico este premio, a mi niño, a mi marido que es un apoyo maravilloso en los momentos duros, a la familia, a R y J que nos acompañan siempre incluso cuando nació el peque, a los demás amigos, (¡¡sí inclúyete tú también!!) a todos los profesionales que nos ayudan, desde los el colegio actual y el anterior, hasta los monitores, y demás profesionales…

Quiero compartir con vosotros estos momentos de felicidad. Gracias. Muchas gracias.

Soy muy feliz, y el peque lo nota. Está más risueño, tanto como yo. Son muy buenos momentos que, no olvidaré jamás.

Silvia.

Aniversario de los premios Euskalblogs.

hoy hace un año que me tuve el honor de recoger el primer premio de Solidaridad, en el 1er (y al parecer, único de momento) concurso Euskalblogs del Correo.com. Un momento imborrable en mis recuerdos.

Un año ya, en el que han pasado muchas cosas, como terminar mis estudios y casi terminar mis prácticas, y además muy satisfecha. En definitiva, seguir la senda que me marqué hace un tiempo: pensar un poco en mí, sin descuidar para nada lo que es muy importante en mi vida, mi familia y en especial nuestro hijo. Cuando uno está bien, lo demás va como más suave, como rodado y las cosas se ven distintas, en otro plano.

Para celebrar este día, voy a republicar, aquellos posts en los que celebraba y contaba como viví aquel 19 de enero de 2011 en la nueva biblioteca de la Universidad de Deusto. Pero como algunos de vosotros sabéis, dejé sin publicar alguna parte…. Por entonces, unos trabajos, estudiar y otras cosas, me impidieron encontrar el momento para sentarme tranquilamente y escribir, como se merecía aquel evento.

Tiempo después he encontrado momentos para hacerlos y para mi sorpresa recuerdo aquello como si alguien hubiese dado al REC de mi cerebro y ha permanecido inalterable, para rescatarlo para plasmarlo como se debe.

Reiterar las gracias a todos aquellos que me votaron en el premio del público, al jurado que pensó que era merecedora del premio de Solidaridad, a los que me leen, que me escriben, que se acercan al autismo de nuestro hijo, que nos apoyan, nos distinguen con amor, su amistad, con su compañerismo o con su profesionalidad.

Una es como es, pero también es así, por lo que me aportan los demás y juro que es mucho. La vida está llena de gente maravillosa que te encuentras y tal vez te acompaña un tramo del camino, o tal vez todo el camino, pero sin ellos no sería yo como soy. Gracias a todos.

Muchos besos.

Silvia

 

Jornada deportiva

 

Je, el sábado hicimos deporte. Y cuando digo hicimos, me refiero al peque y a mí, Aita nos contempló tras los cristales de la puerta de acceso a la pista de atletismo. Pero ya llegaremos a eso y a mis agujetas de después.

Los martes, tras llegar del cole y cambiar de mochilas, siempre le pregunto lo mismo:

-“¿Primeroooooo?”-

-“Mndar”- (merendar) dice saltando.

-“Y luegooooooo?”-

-“Ginasia”- (gimnasia) y salta más. Pero no sé si es porque le gusta ir o porque le gusta nuestro diálogo. Me inclino por lo último, ya que lo repetimos y lo repetimos y lo repetimos por el camino, hasta que llegamos a la cafetería donde “mdamos”

Después de darle cuenta a su bocadillo y a sus petit suises de rigor y costumbre, nos dirigimos al lugar donde la federación vasca de deporte adaptado, eligió para que nuestros chavales, hagan deporte. Allí nos esperan dos bien dispuestos y risueños monitores, para que nuestros hijos hagan ejercicio dentro de sus posibilidades. Todo un mérito, porque la verdad es que nuestro hijo es difícil de convencer para ciertas cosas.

El último martes antes de las vacaciones de navidad, nos apuntamos a “una mañana de atletismo” con Javi Conde, paralímpico laureado de nuestra localidad, para el día 14 de enero.

Y allí fuimos los tres, cuando llegó el día y la hora. Un montón de chicos y chicas, se arremolinaban en la puerta que da a la pista de atletismo, tanto dentro como fuera.

Unos, ya habían probado el tartán de la pista y los otros estaban deseando salir. Más que nada porque esto de esperar, hacer colas y turnos, lo llevamos un poco mal, no entienden a qué viene tanta tardanza: la pista está ahí, los monitores también, Javi también…. ¿dónde está el problema? ¡Vamos, vamos!

Por fin, fuera.

Como yo soy muy dispuesta y el niño me puso ojitos, agarrándose de la mano, como diciendo: “¡tú me has apuntado, tú me acompañas!”  Y que conozco al niño como si fuese su madre, me había preparado para la ocasión, ¡de chándal!, así que me fui con él.

Correr se nos da lo que mejor. Total, sólo hay que repetir lo que hacemos algunas veces para coger el tren.

-“¡Corre nene!”- digo cogiéndole la mano y poniéndonos a trotar. Tap, tap, tap, tap, tap.

Pero ya los estiramientos, sentarse en el suelo y levantar las piernas… Es más complicadillo.

Para estirar los brazos a lo alto, pues estiré yo misma de sus brazos, pero me sorprendió estirándose para tocar las zapatillas con los dedos, él solito. (Ahí se vio el trabajo de los martes)

Al sentarnos en el suelo para los ejercicios de piernas, pues otra vez le ayudaba levantándole una de las piernas y le decía que levantase la otra. Unas veces con más fortuna que las otras.

Dos carreras de relevos, adaptadas a nuestras posibilidades; unos conos y un poquito de zig-zag y unas fotos para el recuerdo. Así como una invitación de Javi para ir a visitarle cuando queramos. Hummmm, para pensarlo.

Muerta, mueeeerta acabé. Porque no estoy acostumbrada a correr (no fue tanto, pero más de lo normal, que es nada) y que una (empiezo a sospechar)  que ya se está haciendo vieja. Y que andar levantando piernas y brazos ajenos, aunque sean de mi niño, pues en realidad es ciertamente cansado. Tal vez pensáis que exagero, que mi hijo es pequeño, que tiene el tamaño de un niño, sí y no. Es pequeño porque tiene 10 años, pero no, porque es casi tan alto como yo. Calculo que para la primavera será tan alto como yo, y eso es fácil porque no soy lo que se dice alta. Pronto seremos “el punto” y la “i”.

El fin de fiesta se celebró de pintxos, porque la mañana de atletismo nos había dado hambre a los tres.

Tras la experiencia, seguramente repetiremos.

Feliz año 2012!

Os deseo de todo corazón, que el año que entra en un ya, nos deje sonreír, amar, bailar, cantar, gozar…. a pesar de la crisis, de subidas de impuestos y de recortes.

Os deseo suerte, cariño, dinero, felicidad, trabajo….. yo que sé, todo aquello que necesitéis y os falte. Qué os acompañen bien en vuestro camino.

Mil besos y nos vemos.

Silvia

 

“El milagro de Ana Sullivan”

Mientras llega la Nochebuena, mientras estrenamos las vacaciones y mientras nuestras vidas transcurren más o menos tranquilas, voy a compartir con vosotros una película.

“El milagro de Ana Sullivan” (interesante información aquí)

Es una película que vimos durante el curso pasado. Pero me impactó tanto, que no he podido olvidarla.

Es mágnifica. En blanco y negro, es de los años 60 y tiene algún Oscar que otro. Una joya!!!!

Esta película narra la importancia que tiene la educación, el trabajo, la constancia, el daño que podemos hacer con la sobreprotección, o que para no moleste darle lo que quiere…

Para todos los niños una educación, en casa y en la escuela es fundamental. Pero para niños como el mío, hay que ir más allá, porque no se le hace ningún favor.

En nuestra casa, el lema es: “Llora hoy para no llorar mañana” y puedo asegurar que es así. Estamos invirtiendo en el mañana de nuestro hijo y sólo con esfuerzo, constancia, cariño, paciencia y…. lo lograremos.

Así que nos empleamos con ganas, hoy. Porque sabemos que el mañana será mejor.

Os dejo con la película.

Saludos.

El milagro de Ana Sullivan (visionado on-line, tras un vídeo de publicidad de Megaupload, un poco cansino, pero la paciencia merece la pena.)

elcorreo.com

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