El presentador, fue llamando a cada ganador, yo era la quinta. Estaba más tensa que un brazo con escayola, más tensa que una papada recién operada, más tensa que la cuerda de una guitarra, más tensa que las relaciones de algunos países, más tensa que… Supongo que ya os habéis hecho una idea, no? Seguro que sí.
El presentador preguntaba a los ganadores sobre sus blogs y yo tomaba nota mentalmente de mis posibles respuestas.
Noté en mi hombro un pequeño toque, me giré y allí estaban J.; R.; el Maridín y A, que me miraban como infundiéndome ánimos. ¿Ánimos? Yo lo que necesitaba era un copazo, una capsula de valor y coraje, una vacuna contra la vergüenza, un empujón… Pues no lo había, y tendría que apechugar como fuera o fuese.
Oí el nombre de mi blog, oí mi nombre, pero a partir de ahí dejé de oír, dejé de ser quien soy, para ser una sombra temblorosa y tartamudeante de mí. Pruffffff, lo digo ahora y lo diré siempre: “soy más de teclas que de atril”
Me levanté como pude, intenté no pensar en que toooodo el mundo me estaba mirando, pero lo pensaba, lo pensaba.
Ya estaba preparado el representante de Euskaltel, que me haría entrega del premio que consistía en un netbook Acer. Unos besitos descoordinados, un intento de foto para la posteridad, joeeeee, ¡que mal!
Le tocó turno al presentador. Tonterías de mi cabeza, no pude más que fijarme que el presentador iba maquillado. “Normal”- pensé, un poco más allá había una cámara que no perdía detalle.
Me dio la enhorabuena, y atacó a traición, diciéndome que al jurado le gustaba mucho mi blog. “¡Gracias!”- Logré decir, pero no fui capaz de añadir nada inteligente. Ni inteligente ni tonto, el cerebro iba mucho más despacio que los acontecimientos.
Pero él me sacudió por lo bajo, me preguntó el porqué del nombre del blog: BLOGTIQUIN. Arrrrrgg, ahí lo bordé, por no decir que la cagué. Diossssss, aún me doy vergüenza ajena. Yo esperaba una pregunta estilo: “¿Cómo te dio por escribir un blog? ¿Qué te reporta?” o cosas del estilo, pero jamás hubiera pensado que me iban a preguntar el porqué del nombre del blog. ¿Por qué Blogtiquín? Ahora sonrío, pero me entran ganas de darme cabezazos contra la pared por la respuesta que dí: “Pues por blog y botiquín” – Así lo solté, susurrándolo al micrófono que él ponía cerca de mi boca.
¿Qué coñ… de respuesta es esaaaaa? Si yo sé porque le puse ese nombre, lo sé y puedo contártelo, pero al parecer no puedo hacerlo delante de (más o menos) 150 personas. No, no supe decir, que este blog es mi botiquín que “no cura pero ayuda”
Es decir, que sé que no voy a cambiar este mundo en el que vivimos, pero escribir me ayuda a mí y tal vez puede que llegue a la gente y que se conozca un poquito más el autismo y concretamente el de nuestro hijo. Tengo toda la vida y un flamante netbook, así que aviso: con mayor o menor periodicidad publicaré en el Blogtiquín.
Una vez de demostrar que no estaba en mis cabales, que mis respuestas no tenían chicha, me consoló diciéndome: “¿Sabes que tienes muchos seguidores?”.
Y otra vez, triunfé: “¡Qué bien, gracias!” Y me acordé de toda la gente del primer cole del niño, del nuevo cole, de los amigos, de los compañeros de clase, de familiares, de amigos de amigos, de gente y más gente, que me auparon durante la selección de los finalistas. “Gracias” articulé…
Y hoy me pregunto, ¿dónde perdí aquel día, mi habitual alegría para hablar, mi parlanchinería, mi lenguaje lenguaje muy verbal y no verbal? Supongo que se escondió durante unas horas, porque luego reapareció.
El presentador, viendo que no reaccionaba, me preguntó: “¿No quieres hablar?”. Ni respondí, moví la cabeza negando…. “A casa, a casa, a casa, me quiero ir a casa” – pensaba obsesivamente. – “Cobarrrrde”- Me regañaba a mí misma, mentalmente.
Por fin, me dejó marchar. Tanta prisa tenía, que casi me espatarro al querer llegar a mi asiento. Tropecé con los pies de mis compañeras premiadas. Por un instante, me vi en el suelo y como en las películas de risa, uno de mis píes embotinados, asomando a lo alto. Y al día siguiente, me vería en el youtube, en la sección de caídas tontas. Uffff.
Terminaron de pasar los demás premiados. Yo estaba tan colorada y abochornada, que con el calor que irradiaba, podíamos haber calentado un edificio de tres plantas. Pero esto no me impidió observar que los demás se manejaban mejor o eso parecía. No me sentí mejor, no.
Terminó todo, con una feliz foto de familia. En las preguntas que nos hicieron después, que fueron grabadas para el Correo.tv, se me ve mejor… Ya estaba un poco más tranquila y eso que me apuntaba sólo era un ojo muy grande en el hombro de una chica, no eran unos 100 pares de ojos.
Escribir desde el fondo del corazón, es la fórmula, es el secreto.
R. me comentó una cosa que me dejó patitiesa: me habían apuntado al concurso “Pie Derecho” de Cadena 100. No me lo había contado antes para no afectarme más… Imposible, más no se puede, ¿o tal vez si? Pero pregunté en que consistían, ¿yo?, ¿qué, porqué, cómo?. Ella me dijo, que premiaban a héroes anónimos.
Con un hilillo de voz, – “¡¡¡yo no soy ninguna heroína, no soy un héroe!!!”- dije conmovida. -”Pero para mí, sí”- Dijo ella. ¡¡¡¡Mierdis!!!!! se me asomaron a los ojos un mar de lágrimas que luchaban por salir. Un abrazo.
“Otro premio” pensé agradecida, pero no era por el “pié derecho” del Javi Nieves, sino el de la amistad de mi amiga. Ojjjj, ¡qué me emociono ahora mientras escribo!
Luego pasamos al lunch, unos platos enormes y bonitos con unas cositas que no probé, porque recordemos estaba con gastroenteritis, gripe intestinal o dolores varios. Agua, quería agua, donde apagar el fuego de mis mejillas. ¡Qué sed!
Aita; R.; J. y A. probaron aquellos delicados aperitivos. Yo les miraba con cierta envidia, ¡qué suerte tenían!
En un momento dado, tuve al presentador a mi lado…. Y como yo, en petit comité me manejo mejor, no pude resistirme a decirle que la próxima vez (¡como si la fuese a tener, que sobrada!) que por favor me diese por anticipado las preguntas, para responder algo coherente, más que nada.
El hombre pensaría que estoy como una cabra y no andaría descaminado, porque el terror escénico me pudo y me anuló. Yo no era yo.
Era hora de irse. Cuando el frío de la calle, nos golpeó con fuerza, reaccioné. Estaba encantada con mi premio, pero estaba agotada, agotada pero feliz. Y durante el camino de vuelta, NO PARÉ DE HABLAR, lo solté todo.
Así soy yo.