“Los puntos suspensivos son los remiendos de los vacíos que no se explican. Algo así como lamentos entrecortados, risas a medio reír; quejas abandonadas al silencio. En suma, los puntos suspensivos no aportan nada, ni concretan nada. Más aún, son “nadas” que fingen ser “algo” sin conseguirlo”. Salisachs , Mercedes. La palabra escrita. Barcelona, Ediciones
Bloc de notas
Por Lucía Martínez Odriozola
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Enseñar y aprender
“…nadie puede enseñar a otro a crear; a lo más, a escribir y leer. El resto, se lo enseña uno a sí mismo tropezando, cayéndose y levantándose sin cesar”. Vargas Llosa, Mario. Cartas a un joven novelista. Barcelona, Círculo de lectores, 1997. Pág. 152.
Investigación o delación
“Otra lacra no menor es la perversión injustificada que ha terminado por producirse en el periodismo de investigación y de la que las cadenas televisivas nos ofrecen a diario lamentables ejemplos. El género no puede ser una excusa para convertir a los periodistas en espías o en delatores. Tampoco en ladrones. La invasión indiscriminada y
A mí también se me ha muerto Benedetti
Dejo un poema de Mario Benedetti que es casi un salvoconducto para que sigan queriéndonos. Balada del mal genio Hay días en que siento una desgana de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse y me hallo solidariamente cretino apto para que en mí vacilen los rencores y nada me parezca un
Una fina lluvia
“En cierto modo, el creador debe desaparecer. Narrar es centrarse en lo de fuera, y en este fuera hay otros, hay hombres y mujeres que deben pesar en la historia más que el propio narrador”. Pinilla, Ramiro. Sólo un muerto más. Barcelona, Tusquets, 2009. Pág. 132. Ésta es una de las lecciones que con mayor
Conversación en Palermo
Andrea Camilleri es un viejo y prolífico escritor italiano. Su ultima novela es ‘La muerte de Amalia Sacerdote’, distinguida con el II premio internacional de novela negra RBA. El escenario es Sicilia, en concreto, la redacción de informativos de una televisión pública. Es Sicilia: una trama de corrupción en el mundo de la justicia, de
He leído una novela
El objetivo de quien escribe, y lo tiene por oficio, es atrapar al lector en la primera línea y llevarlo, mansamente o a estrincones, a paso lento o vertiginoso, hasta la última línea. Si es un novelista, la meta está en esa página en que antes se encontraba el colofón. Willy Uribe en ‘Revancha’ ,

