Gürtel es cosa de hombres… iletrados

Ayer, Camps destituyó a Costa. El pasado martes, El Correo publicaba una información de Melchor Sáiz-Prado, bajo el titular ‘Gürtel es cosa de hombres‘, en la que se recogían retazos de conversaciones de algunos de los implicados en el caso. Yo personalmente, si me dieran a elegir, preferiría que los corruptos fueran elegantes y exquisitos en el trato hacia los demás. Que me quiten la cartera, pero que lo hagan al moverme la silla para que me siente o en el momento en que me ayudan a ponerme el abrigo. Y los del Gürtel están muy lejos de eso: son villanos machistas con aficiones soeces: «Eran unas tías muy guarrindongas», «una fiesta con tías de puta madre», «tías impresionantes», «todos allí en pelotas, cada uno con una tía». Éstas, en concreto, salieron de la fina mente de Francisco Correa.
Gente corrupta, malhablada, malpensada y malescrita. Y para comprobar cómo escribe Ricardo Costa basta con leer el comunicado que hizo público el martes pasado. Se puede leer aquí. No tiene desperdicio… ni tildes. No pone las comas, las espolvorea, y deja al descubierto que su formación es más que floja. Escribe (la mayúscula es suya): “ALGUNOS PRETENDEN CONVERTIRME EN UN CHIVO ESPIATORIO”, en lugar de ‘expiatorio‘; “EL AFECTO Y EL APRECIO MUTUO QUE NOS PROCESAMOS, en lugar de ‘profesamos‘. Espiatorio, si existiera, tendría su etimología en ‘espiar’ y procesar viene de ‘proceso’. ¿En qué estaba pensando Costa cuando escribió ese comunicado? Lacan encontraría explicaciones a esos dos ‘lapsus linguae’.

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elcorreo.com

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