A mí que me registren

Con todo lo que me gusta… y es un gran desconocido. Hoy tomo la decisión de que esto no puede seguir así, que me acerco a él y me intereso por su vida. Hoy, definitivamente, intimo con un percebe. Quiero saber cuánto viven, cuándo alcanzan la madurez, si existían o no en la época de los dinosaurios, si es cierto que su sexo es infinitamente mayor que su exquisita menudencia… Y así.
Allá me voy. Primera sorpresa, resulta que el percebe es un crustáceo, nada de molusco. Otra: Consta de capítulo y pedúnculo, como las flores, pero en este caso, a lo que sería la flor lo llaman uña; y nos comemos el pedúnculo. Quienes los han observado muy de cerca, sin comérselos, no como yo, dicen que los percebes no tienen ojos… ni corazón.
De modo que, a partir de ahora, me puedo comer toneladas; a nadie hago daño. No fue un percebe quien acuñó aquello de ‘Ojos que no ven corazón que no siente’.

En la imagen, una familia numerosa.

Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.