
“Los puntos suspensivos son los remiendos de los vacíos que no se explican. Algo así como lamentos entrecortados, risas a medio reír; quejas abandonadas al silencio. En suma, los puntos suspensivos no aportan nada, ni concretan nada. Más aún, son “nadas” que fingen ser “algo” sin conseguirlo”.
Salisachs , Mercedes. La palabra escrita. Barcelona, Ediciones B, 2003. Pág. 157.

