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‘Licencia para matar’ o el día que Clint Eastwood escaló la Norte del Eiger

2012 noviembre 22
por Fernando J. Pérez

La 1 emite esta noche (22.30) la película ‘Licencia para matar‘, un clásico del cine de montaña aunque el título, el director y los protagonistas no den pie precisamente a pensar en ello. Hay que ir al título original ‘The Eiger sanction’ para empezar a tener pistas de su contenido alpino. Y es que ‘Licencia para matar’ es una película sobre todo extraña. Al menos eso dicen los sesudos críticos cinematográficos. Un film de factura estadounidense, realizado en 1975, dirigido y protagonizado por Clint Eastwood y concebido como respuesta a la, en esos años, muy popular saga del James Bond, el famoso agente 007. En principio, era un proyecto en el que Eastwood figuraba solo como protagonista (en el origen del proyecto, el actor elegido era Paul Newman), destinado a seguir cultivando su imagen de héroe de acción, que tan buenos resultados económicos le había dado en los años anteriores. Finalmente, el actor-director decidió dirigir la película porque según sus propias palabras “no habría encontrado a ningún director dispuesto a subir y bajar montañas y quedarse colgado a miles de metros de altura… porque esa es la única manera de dirigir una película de estas, estando al lado de los actores”.

 Brevemente, su argumento gira en torno a Jonathan Hemlock, un profesor de historia del arte que, anteriormente, llevaba una peligrosa doble vida como asesino a sueldo para una organización secreta internacional. Sin embargo, ahora será chantajeado para llevar a cabo una última misión: matar una de las tres personas de una cordada que intenta escalar la Norte del Eiger.

Cinematográficamente hablando, es una película que no recibió muy buenas críticas. Su largo metraje (más de dos horas) y la lentitud de la acción, con largas escenas de escalada, fueron alguna de las razones esgrimidas en su contra. Pero como aquí no hablamos de cine sino de montaña, esos argumentos son precisamente los que convierten a ‘Licencia para matar’ en un clásico del cine de montaña.

Y es que las escenas de escalada no contienen ni un solo efecto especial. Fueron filmadas y/o protagonizadas en el Monument Valley (EE UU) y en la mítica cara norte del Eiger por el propio Eastwood, ante unos ejecutivos de la Universal a los que no les cabía el cuello en la camisa solo de pensar que su estrella más taquillera podía resultar herida durante el rodaje. De hecho, un miembro del equipo falleció aplastado por una roca el segundo día de filmación, accidente del que fue testigo el director y que le dejó muy impresionado.

La autenticidad de las imágenes es evidente, tanto que en alguna de las imágenes panorámicas en las que se ve a dos escaladores subiendo la pared, estos son nada menos que Reinhold Messner y Peter Habeler, que un año antes habían logrado escalar en 10 horas la mítica ruta de ‘Heickmair’ en la primera ascensión realizada en el día y sin vivac.

Otra de las anécdotas alpinas del film es que las autoridades levantaron la prohibición que existía para escalar el “Totem Pole” en Monument Valley para que se pudiesen filmar las escenas del comienzo de la película con una condición, que el equipo de escaladores limpiasen la pared y retirasen todos los clavos y material de alpinismo acumulados durante años de escalada. El propio Eastwood lo escaló, despues de entrenarse a conciencia en Yosemite y en la zona de Carmel, el pueblo del que años más tarde sería alcalde.

Así que ya sabéis, si queréis ver a Clint Eastwood escalando el Eiger de verdad tenéis esta noche una cita con La 1.

 

elcorreo.com

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