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El Everest de los siete mil

2013 junio 3

El Techo del Mundo celebra los 60 años dela ascensión de Hillary y Tenzing convertido en un «trekking a la ‘Zona de la muerte’»
El jueves se cumplieron sesenta años desde que Edmund Hillary y Tenzing Norgay se convirtieran en los primeros seres humanos en pisar el punto más alto de la tierra, la cima del Everest. La gesta fue todo un hito no ya para el alpinismo, sino para la exploración humana. La culminación de un anhelo perseguido desde principios del siglo XX por unos hombres que buscaban los límites de lo desconocido, tanto en lo geográfico como en lo personal.

Sesenta años después de aquel 29 de mayo de 1953, la cima del Everest, un montículo de apenas diez metros cuadrados cubierto de nieve y repleto de banderas budistas y recuerdos de toda índole, ha recibido en poco más de 20 días la visita de 644 personas, la mayor cifra en una sola temporada. El Techo del Mundo tenía un nuevo récord. Uno más. Porque en eso se ha convertido el Chomolungma –su hombre en tibetano– en la última década: en el escenario de todo tipo de plusmarcas. Unas tan ridículas como ser el primer hombre en realizar una videoconferencia desde su cima; otras de superación personal, como la primera mujer con un pie amputado o el primer hombre sin manos; y algunas más –las menos– con un cierto valor alpinístico, como el primer encadenamiento, sin pasar por el campo base y en tres días, de las tres grandes cumbres que rodean el Valle del Silencio: Nuptse, Lhotse y Everest. Eso sí, conseguidas con la ayuda del oxígeno artificial.

Yes que ahí está la clave de que el Everest acumule ya casi siete mil ascensiones (6.842), casi la misma cifra que suman el resto de los ochomiles. El uso de aire artificial convierte los 8.848 metros del Techo del Mundo en el equivalente a una montaña de poco más de 6.500 metros. Si a ello le añadimos que la colocación de cuerdas fijas por parte de los sherpas permite a los ‘ascensionistas’ ir agarrados a un pasamanos desde el campo base hasta la misma cumbre, se comprende que Reynhold Messer, considerado el mejor himalayista de todos los tiempos, haya rebautizado la escalada al Everest con un «trekking a la ‘Zona de la muerte’».

Aestas alturas, lo que menos cuenta es el precio de esta masificación, un goteo de muertes que esta temporada ha llegado a nueve. La de unos de ellos, el ruso Alexei Bolotov, puso fin a una de las dos únicas expediciones que este año tenían verdadero interés alpinístico: el intento de abrir una nueva vía en alpino. La otra, protagonizada por Simone Moro y Ueli Steck, también tuvo un final precipitado tras el intento de linchamiento a casi siete mil metros por parte de un grupo de sherpas celosos de su trabajo de fijar cuerdas.
«El turismo global finalmente también ha alcanzado la cima del Everest», proclama el siempre lenguaraz y provocador Messner. «El turismo de masas no sólo ha alcanzado el pico más alto del mundo, sino que se lo ha apropiado. La montaña más alta del mundo se ha convertido en un bien comercial».

Elizabeth Hawley, la anciana periodista que lleva cuarenta años dando validez a las ascensiones a ochomiles, reconoce esa comercialización, aunque no lo ve como algo negativo. «Efectivamente, ahora la gente sube el Everest en lugar de ir de crucero. Si ayuda a sus comunidades y a su ego… ¿Por qué no?», afirma la octogenaria registradora.

El propio Messner ha abogado en alguna ocasión por limitar el número de expediciones. Otros han reclamado la prohibición del oxígeno artificial. El Gobierno de Nepal no quiere ni oír hablar de eso. El turismo del Himalaya es su principal fuente re riqueza. Sólo las expediciones al Everest aportaron en 2012 diez millones de euros a las arcas de uno de los Estados más pobres del mundo. Y cada montañero que escala el Everest proporciona empleo directa o indirectamente a entre diez y quince personas.

Y los sherpas, tampoco. Son conscientes de que se han convertido en una especie de ‘conseguidores’ de sueños para alpinistas novatos y se sienten dueños del Everest. «Muéstrame a alguien que quiera ascender y veremos qué hacer», dijo hace unos días Pemba Doryi tras atar al nepalí Sudarshan Gautam a su cuerpo y ayudarle a convertirse en el primer hombre con los dos brazos amputados que hollaba la pista principal de un circo llamado Everest.

El alto tributo de la masificación

La popularización del Everest se ha extendido a buena parte del resto de ochomiles. Pero con una diferencia. En ellos no hay un regimiento de sherpas que cose la montaña de arriba a abajo con cuerdas fijas ni centenares de bombonas de oxígeno por toda la ruta a las que poder recurrir en caso de emergencia. El resultado de todo ello es que este año, por primera vez, ha habido fallecidos en todos los ochomiles nepalíes, salvo el Annapurna. En el Kangchenjunga, por ejemplo, de los once alpinistas que hicieron cima, cinco fallecieron en el descenso.

Pero quizá el caso más sangrante sea el de la japonesa Chijuko Kono en el Dhaulagiri, tristemente famoso esta semana por el rescate fallido de Juanjo Garra. Durante el descenso, su compañero de expedición, Manuel González ‘Lolo’, vio de lejos a una persona cuando estaba a unos 7.500 metros de altitud «y empecé a pedirle ayuda ‘help me, help me’; llegué hasta su altura y vi que era la japonesa, moribunda». No podía hacer ya nada por ella. «Tuve que hacer de tripas corazón y seguir bajando, porque mi situación tampoco era como para echar flores. Después, ya cuando pasaron los del rescate, la vieron fallecida».

La alpinista japonesa tenía 67 años y había hecho la ascensión con dos sherpas, uno por delante tirando de la cuerda y otro por detrás empujándola. «Toda su aclimatación había sido subir al French Pass (un paso a 5.355 metros cerca del Dhaulagiri) y darse cuatro vueltas por el glaciar y salió enchufada con oxígeno desde el campo base. Cuando se le acabaron las bombonas, se le acabó la vida».

Los récords de 2013:

-Primera ascensión a Nuptse, Everest y Lhotse sin pasar por el campo base, por Kenton Cool (GBR) y Dorje Gylgen (NEP). Con oxígeno artificial.
-Primera doble ascensión por la vertiente sur y la vertiente norte en la misma temporada, por David Liaño.
-Ascensión de más edad. Yuichiro Miura (JAP), de 80 años.
-Primera videollamada desde la cima. Dan Hughes (GBR).
-Mayor número de cumbres por una sola persona (21): Phurba Tashi (NEP).
-Mayor número de cumbres por un alpinista no nepalí (15): Dave Hahn (EEUU).
-Primer coreano en ascender sin oxígeno artificial, Kim Chang-Ho. Al hacerlo logró también el récord de ascender los 14 ochomiles en menos tiempo:7 años, 10 meses y 6 días.
-Primer doble amputado (dos brazos), Sudarshan Gautam (NEP).
-Primera mujer amputada (una pierna), Arunima Sinha (IND).
-Menor edad en grupo: 6 hindúes de 16 años.
-Primeras nacionales:
-Mujeres: Samina Baig (Pakistán), Raha Moharrak (Arabia Saudí), Edita Nichols (Lituania).
-Hombres: Mohammed al Thani (Catar), Raed Zidan (Palestina), Leifur Orn Svavarsson (primer islandés por la cara norte).

La india Arunima Sinha, primera mujer en hollar el Everest con una pierna amputada, en la cima, repleta de montañeros, el pasado día 28. (AFP)

Varios alpinistas progrensa por la ruta del Collado Sur cerca ya de la cima. (AFP)

 

El Dhaulagiri se queda con Juanjo

2013 mayo 27

Lo más difícil ya lo había conseguido Juanjo. Aguantar cuatro días –y tres noches– a casi 8.000 metros, con una pierna rota, a la intemperie y sin comida ni agua. Así que cuando dos sherpas llegaron hasta él el domingo y lo encontraron aún con vida, acompañado de Kheshap, el sherpa que ha permanecido junto a él hasta el final tras provocar la caída que le fracturó un tobillo, el milagro parecía estar hecho. Lo imposible parecía hacerse posible.

Por eso, la frase «Juanjo se queda en el cielo» publicada pasadas las dos de la madrugada del lunes en su blog cayó como un mazazo. No solo en la comunidad alpinística, sino en toda la gente, aficionada o no al monte, que llevaba desde el jueves pendiente del rescate. Había que leerla dos veces para dar crédito a su significado. Pero el texto que le seguía, escrito por su familia, no dejaba lugar a las dudas. «A pesar de los esfuerzos de muchísima gente; a pesar de la fuerza que habéis hecho todos y, sobre todo, a pesar de la resistencia heroica que ha puesto Juanjo Garra, acompañado hasta el último aliento por Kheshap Sherpa, la montaña ha decidido quedarse para siempre con la compañía de quien tanto la quería».
Juanjo se había apagado en el último momento, tras aguantar como un titán durante cuatro días y con un tobillo roto el frío, el hambre, la sed y, sobre todo, la falta de oxígeno en la ‘zona de la muerte’ del Dhaugiri (8.167 m.).

Sin embargo, cuando en la tarde del domingo los dos anónimos sherpas que llegaron hasta él le dieron de comer y de beber y le suministraron oxígeno, el rescate estaba muy lejos de darse por concluido. Los alpinistas nativos se encontraron con Juanjo y Kheshap justo al inicio del tramo más técnico de la ascensión, conocido como ‘la travesía’, una zona donde los montañeros tienen que escalar en oblicuo una pared con una pendiente de 50 grados entre los 7.400 y los 7.800 metros de altitud. Hasta ese punto habían podido descender a duras penas Juanjo y Kheshap.

A partir de ahí y con una pierna rota, la ayuda para seguir descendiendo era imprescindible. Ysi no era en helicóptero hacían falta más de dos personas. Por eso más abajo ascendían dos cordadas. Por delante, Jorge Egocheaga, que es médico, y Nigma, un sherpa de la zona del Makalu que había decidido también sumarse al rescate. El helicóptero había cogido una ventana de buen tiempo y había podido dejarlos en el campo III (7.200 m.), desde donde habían partido inmediatamente hacia arriba. Menos suerte tuvieron Alex Txikon y Ferran Latorre, a los que el helicóptero solo pudo subir hasta los 6.100 m.

Allí iniciaron una frenética ascensión contra el reloj que les llevó hasta el campo III –1.100 metros de desnivel en unas pocas horas–, donde ya de noche se encontraron con los dos sherpas anónimos, Kheshap, Jorge y Nigma. Pero faltaba Garra. Entonces sobraron las palabras para entender lo que había sucedido. Después de tantas horas aguantando, y pese a recibir los primeros auxilios médicos y oxígeno, Juanjo se había apagado en brazos de sus rescatadores. En silencio, con la impotencia incrustada en su corazón, iniciaban el rápido descenso de una montaña que volvía a ser tremendamente injusta con los alpinistas españoles.

Un ochomil en el que Juanjo descansará para siempre por expreso deseo de la familia. «Para no poner más vidas en peligro», según explicó su portavoz, Miquel Àngel Corts. «El Juanjo se quedará donde quería estar, en el cielo», añadió.

Tras alcanzar el campo base, todos los miembros del equipo de rescate eran trasladados a la ciudad de Phokara. Yde allí a Katmandú, donde durmieron anoche.

Atrás quedaba un despliegue de rescate sin precedentes en el Himalaya, que ha recordado mucho al organizado en el Annapurna en 2008 con Iñaki Ochoa de Olza. Un nuevo ejemplo de solidaridad en el que, coordinados desde España por Sebastián Álvaro, han participado sherpas, alpinistas occidentales y pilotos de helicóptero, jugándose todos ellos la vida de forma desinteresada por salvar la vida de Juanjo. Un buen amigo para alguno de ellos, pero un desconocido para otros. Esa es la grandeza de la solidaridad alpina.

Un esfuerzo colectivo que en absoluto ha resultado baldío. Además de demostrar que los más altos valores del alpinismo siguen en vigor, el operativo montado para salvar a Juanjo Garra ha servido para rescatar a otras ocho personas. La primera el viernes, cuando Simone Moro avistó desde el helicóptero a un alpinista indio perdido en la montaña y al que salvó de una muerte segura. Al día siguiente, también fueron evacuados del campo III otros siete alpinistas, alguno de ellos con congelaciones.

Yla familia y amigos de Juanjo Garra así lo ha sabido reconocer. «Queremos expresar de manera muy especial su agradecimiento a todos los que, de una forma u otra, han participado en la operación de rescate más espectacular que se ha visto jamás en el Himalaya. No menos de ocho personas han salvado la vida gracias al operativo montado especialmente para rescatar a Juanjo. Ésta es una victoria más que debemos apuntar en su balance».

Una montaña traicionera

El Dhaulagiri no es uno de los ochomiles más altos –es el séptimo, justo en mitad de la tabla de los catorce–; tampoco es de los más técnicos. Ni tan siquiera tiene fama de ser muy peligroso. Sin embargo, en la última década acumula una estadística devastadora, con una veintena larga de muertos que en proporción con las cumbres que cosecha lo sitúan como uno de los ochomiles más letales.

A lo largo de los años ha sido especialmente cruel con los escaladores españoles. La estadística mortal se remonta a 1989, año en que el catalán Quico Dalmases desapareció cuando ascendía por la ruta normal. Uno de los grandes del alpinismo aragonés, Pepe Garcés, también encontró la muerte en el Dhaulagiri. Fue en 2001, cuando resbaló cerca de la cumbre nada más iniciar el descenso.

En 2007 se cobraba la vida de otro aragonés, Santiago Sagasta, y del navarro Ricardo Valencia, sepultados por una avalancha mientras descansaban en el siempre peligroso campo II. Hasta el domingo cerraba la lista Rafael Guillén, muerto al sufrir una caída en 2008.

 

Juanjo Garra, en el C-II del Dhaulagiri, con los Annapurnas al fondo.

 

“Dónde voy a estar ¡en la cumbre del Lhotse, ja, ja,ja!”

2013 mayo 22

“¡Aupa! ¿Me escucháis? ¿Sí? ¿Que dónde estoy? Pues dónde voy a estar: en la cumbre del Lhotse, ja, ja». Alex Txikon es de los que no pierden el buen humor ni a 8.516 metros de altitud y 25 grados bajo cero. Así respondía el vizcaíno a su equipo en Euskadi por el teléfono vía satélite cuando les llamaba pasadas las doce del mediodía (cuatro horas menos en España) para darles la buena nueva: Acababa de llegar a la cima de su décimo ochomil: el Lhotse.

Sin embargo, la procesión iba por dentro: «He hecho cumbre hace unos 20 minutos», explicaba entre los jadeos y la tos causados por la altitud, el cansancio y la escasez de oxígeno. “Ha sido muy duro, pero esto es precioso, la paliza ha merecido la pena”, añadía el líder de la expedición ‘Bizkaia Gailurretan/Bilbotik Lhotsera Euskaraz’. Más tarde, ya en la seguridad del campo II (6.400 m.), explicaba que “ha sido muchísimo más duro de lo que pensaba, y eso que pensaba que iba a ser durísimo. En dos o tres ocasiones he estado a punto de darme la vuelta. No sé, es posible que haya acusado un poco la altitud, porque llevaba tiempo sin estar por encima de los 8.000 metros, y quieras o no, no es lo mismo estar a 7.500 metros que a 8.300, y menos aún sin oxígeno. El cuerpo lo nota. Además, hacía muchísimo frío, he visto algún tramo peligroso, sobre todo por las piedras que caían desde lo alto, he ido casi todo el rato solo… Ha habido momentos muy duros, pero todo el esfuerzo ha merecido la pena. El día ha sido muy largo, porque la bajada ha sido también larguísima, pero estoy contento, feliz, con ganas de volver a casa, que ya son muchos días fuera y la expedición se ha hecho muy larga… Pero ha sido una gran expedición”.

Sus otros dos compañeros, José Carlos Tamayo y Juanra Madariaga finalmente no pudieron acompañarle hacia la cima por distintos problemas físicos, así que Alex tuvo que buscarse sobre la marcha nuevo aliados: el asturiano Jorge Egocheaga, el rumano Horia Colibasanu, el eslovaco Peter Hamor y el italiano Marco Confortola, un potente grupo que suman una treintrena de ochomiles. “Unos 45 minutos antes que yo ha hecho cumbre Jorge, después han llegado Horia y Peter, y ahora estoy yo aquí, solo, en la cumbre. Voy a esperar 20 minutos a Marco, y seguido me bajo para el Campo II. Andamos más o menos bien de tiempo, porque son aquí en torno a las 12 y cuarto, pero no me puedo confiar”, relataba desde la cumbre.

Al final, las cosas no han sido tan sencillas como preveía el alpinista lemoarra. Alex ha permanecido casi hora y media en la cima del Lhotse esperando a su compañero italiano, con el que ha completado un largo y penoso descenso que, por suerte, se ha saldado sin daños irreparables, pero que durante unas buenas horas, debido a la falta de información, ha mantenido en vilo a sus compañeros en el Campo Base, que solo tenían noticias de él, algunas demasiado confusas, a través del relato de otros montañeros. Por suerte, Alex alcanzaba la seguridad del Campo II hacia las 16:50 horas en Euskadi, casi las nueve de la noche en Nepal, es decir, 19 horas después de abandonar el Campo IV, a 7.850 metros, con destino a la cumbre.

La larguísima jornada había comenzado para él a las dos de la madrugada. “Hemos salido cinco, Egocheaga, Hamor, Colibasanu, Confortola y yo. Al final, el sherpa que iba con Confortola no ha subido. La noche no era del todo buena, y me he parado unos minutos para hacer en directo una conexión con un programa de radio, y a partir de ahí he tenido que hacer la subida en solitario, lo que lo ha complicado todo”, pese a que las cuerdas fijas instaladas por las expediciones comerciales han facilitado la tarea. “Desde el Campo IV hasta el Lhotse, todo el trayecto es un corredor precioso, que por momentos se estrecha tanto que es complicadísimo. Además, la caída de piedras es una constante aquí. Teníais que ver los agujeros que tienen las tiendas. Además, nosotros mismos, al escalar, también vamos soltando piedras, y eso lo hace aún más peligroso. Tras mucho esfuerzo, he llegado a la cumbre pasadas las ocho de la mañana. No he podido disfrutar del todo de las vistas, porque no estaba muy despejado, pero lo poco que se veía era precioso. Lo peor ha sido que nos hemos encontrado un cadáver en la cima. Una pena. En la cima me he acordado mucho de Benantzio Irureta y de Alexei Bolotov, a los que siempre echaré de menos. Y también de Juanra Madariaga y de José Carlos Tamayo, que por motivos de salud no han podido estar hoy conmigo. Les he echado un montón de menos, pero las montañas siguen aquí, y nos estarán esperando”, decía el alpinista vasco.

Alex Txikon tiene previsto descender hoy mismo al campo base y volver a casa cuanto antes. A finales de junio iniciará un nuevo reto: viajar de nuevo al Karakorum para escalar el Laila Peak, esta vez en verano, y el K2, el segundo ochomil más alto del planeta y el considerado más difícil, que Alex ya ha intentado en 2004 y 2011. Si lo logra, será su undécimo ‘ochomil’. Antes de conquistar el Lhotse, Txikon ya había hollado nueve ‘ochomiles’: Broad Peak (2003), Makalu (2004), Cho Oyu (2004), Shisha Pagma (2007 y 2010), Daulaghiri (2008), Manaslu (2008), Annapurna (2010), GI (2011) y GII (2011).

Mientras el pleno era total en el Lhotse para el alpinismo nacional, con las cimas de Alex Txikon y el asturiano Jorge Egocheaga, que sumaba así su duodécimo ochomil en su objetivo de coronar Los Catorce (le faltan el K2, que él da por ascendido tras quedarse a pocos metros de la cima, y el Kangchenjunga), en el Kangchenjunga (8.586 m) el éxito era sólo parcial. El catalán Oscar Cadiach hacía cima también -su duodécimo ochomil-, pero su compañero de cordada Lluis Rafols no lo lograba.

Tampoco el veterano Carlos Soria (74 años), que se quedaba a apenas trescientos metros de ella. Después de 13 horas ininterrumpidas de ascensión, el alpinista madrileño decidía darse la vuelta un poco por encima de los 8.200 metros de altitud, al parecer al estar justo de oxígeno artificial con el que habiía decidido afrontar el exigente día de ataque a cima.

La amplia ventana de buen tiempo que se ha abierto estos días en el Himalaya ha llevado la efervescencia a todos sus ochomiles. En el Lhotse, el catalán Ferran Latorre espera hacer hoy cumbre; en el Everest el aragonés Carlos Pauner busca completar los catorce ochomiles en los próximos días, mientras que la cima del Dhaulagiri espera también en las próximas horas al andaluz Lolo González y al catalán Juanjo Garra.

Alex Txikon en el campo II. Detrás, el Lhotse.

 

El Lhotse, desde la pared del Nuptse, a 7.200 metros de altitud.

 

El Valle del Silencio del Khumbu, con el Everest (izquierda) y el Lhotse (al fondo).

Alex Txikon se queda a 30 metros de la cima del Nuptse

2013 mayo 16
por Fernando J. Pérez

“Yo estoy contento, feliz, orgulloso del trabajo realizado. Estoy ahora mismo con la sensación de haber hecho cumbre. Todos mis compañeros de cordada la están celebrando, y eso que no han llegado tan arriba. Yo he llegado hasta donde humanamente era posible, a 30 metros de distancia de la cumbre principal, ni 10 metros por debajo, pero la arista cimera era una caída segura al vacío: estaba hueca por dentro. Pasar por allí era condenarse a un final trágico, y bastantes tragedias hemos tenido ya esta semana. Yo tengo esa sensación de cumbre, pero que sea Mrs. Hawley la que decida”.

Alex Txikon explicaba así lo sucedido ayer en su segundo ataque al Nuptse (7.861 m.) en compañía de un alpinista británico, otro francés y una alemana. Lo relataba tras descender al campo 3 (6.850 m.), donde ha pasado la noche. Esos metros finales los tenía grabados aún en la retina. «Por suerte, la alpinista alemana que ha subido con nosotros es la asistenta de Mrs. Hawley y ha sacado fotos y ha grabado un vídeo. Así que será ella quien decidirá. Aunque respetaré su decisión, la satisfacción y la alegría que tengo dentro no me la quita nadie».

La jornada comenzaba muy pronto para el único miembro de la expedición ‘Bizkaia Gailurretan/Bilbotik Lhotsera Euskaraz’, que ha podido realizar el ataque definitivo a este ‘casi ochomil’ que apenas cuenta con media docena de ascensiones. José Carlos Tamayo renunció a principios de semana por una lesión en un menisco y Juanra Madariaga ha sufrido diversos problemas fisicos desde que llegó al campo base y ha preferido reservarse para el Lhotse. A las dos de la madrugada (cuatro horas menos en Euskadi) partía el grupo de cinco alpinistas desde el campo 3. Les esperaban nada menos que mil metros de desnivel en un pared de hielo, nieve y roca que no da respiro.

Once horas más tarde, telefoneaba vía satélite desde uno de los innumerable picachos que forman la interminable arista del Nuptse. «Estoy aquí, solo. Ahora llegan mis compañeros. No nos queda nada hasta la cumbre, unos 30 metros, pero me temo que es imposible seguir. Es una caída segura… o casi. Si alguien me acompaña, quiero intentarlo. Si no, para mí esto es más que suficiente. Veo la arista del Lhotse, espectacular, preciosa». Unos minutos después, tras hablar con sus compañeros, anunciaba la decisión. «Estamos aquí mismo, en la cumbre, pero no se puede seguir. La arista está tan venteada que está vacía por dentro, en cuanto la pisemos se cae… Estoy aquí solo, y solo no voy a ninguna parte. Es una caída segura».

Tras otras cinco horas de descenso, de vuelta ya en el campo 3, el alpinista vizcaíno relataba con más tranquilidad la ascensión. “Ha sido muy duro, con mucho viento frío en todo momento. Yo ya conocía el terreno por el ataque de la semana pasada, y he llevado la iniciativa. Ha sido una escalada muy dura, pero he llegado muy fuerte hasta la cima, que tiene tres puntitas, como tres montículos. Hemos hollado las dos primeras, pero la tercera, la principal, era imposible. Estaba ahí, a nada, pero nos hemos dado cuenta de que pisarla era una caída segura, estaba vacía por dentro. Además, en ese momento me han venido a la mente Benantzio Irureta y Alexei Bolotov… Bastantes desgracias hemos tenido ya esta semana. Me quedo con esta sensación de cumbre y con  el gran trabajo que he hemos hecho”, señalaba el vizcaíno.

Uno de los eslóganes de los proyectos de Alex Txikon reza así: “El éxito es tu respuesta a la decepción”. Y el deportista vizcaíno está decidido a predicar con el ejemplo. Lejos de dejarse afectar por el hecho de no poder celebrar ya hoy la primera ascensión de la historia de un montañero vasco al Nuptse (decidirá, como tantas otras veces, la señora Hawley), Alex afronta con una ilusión contagiosa su próximo reto, que es ya inminente: la cima del Lhotse (8.516 metros). “Mañana bajaré al Campo II, y allí espero juntarme con Juanra Madariaga y Jorge Salazar, con los que no he podido contactar por el momento. Si no es mañana, nos juntaremos el sábado. Y el día 20, para arriba, a por el Lhotse. La previsión da una ventana de buen tiempo los días 20, 21 y 22. Yo estoy con muchísimas ganas y me siento muy, muy fuerte. El Lhotse es una montaña altísima y en absoluto la voy a menospreciar, pero es una montaña diferente al Nuptse: mientras aquí hemos tenido que escalar muchísimo, allí habrá mucha cuerda. Soy muy optimista”.

Escalando a 7.150 metros, durante el primer intento a cima, hace una semana.

 

Camino del campo 3. Por encima de Alex, el hielo reluce en la impresionante pared del Nuptse.

 

Alex, en el campo 2. Detrás, el Lhotse.

 

Pared y espolón Norte (por la que ha subido Alex) y la afilada arista cimera del Nuptse. La imagen está tomada desde la cima el Everest.

La Federación Vizcaína de Montaña muestra su apoyo al guía del Bilbao Alpino imputado por la muerte de una montañera en Gredos

2013 abril 27

La Federación Vizcaína de Montaña (FVM-BMF) ha expresado hoy su solidaridad con la familia de la montañera vizcaína fallecida hace un mes en la sierra de Gredos, al tiempo que ha manifestado su apoyo al guía imputado y su inquietud por las consecuencias de esta imputación en los clubes.

La mujer, Iratxe Urrutia, murió en la montaña durante una excursión organizada por el Bilbao Alpino Club. El guía de la marcha, miembro de este veterano club bilbaíno, está imputado por presunto homicidio involuntario.

En un comunicado, la Federación ha expresado su dolor y ha dado su pésame a los familiares de Iratxe Urrutia, a los que ha mostrado su disposición de ayuda para lo que consideren oportuno.

Además, ha mostrar su apoyo y cercanía al resto de personas afectadas y miembros en general del Bilbao Alpino, en especial a la persona imputada.

La federación ha destacado el esfuerzo y trabajo desinteresado que los responsables de los clubes de montaña de Bizkaia realizan fomentando la práctica del montañismo, a la vez que ha trasladado su inquietud “por las consecuencias que para los clubes y sus responsables acarrean este tipo de imputaciones”.

También ha recordado a todos los montañeros y en especial a los responsables de clubes la necesidad de extremar las medidas de prevención, planificación y práctica de las actividades, y recomendando estar federados para determinadas actividades.

Además, ha pedido a las diferentes instituciones su implicación en acciones formativas y preventivas para lo cual la FVM-BMF está dispuesta a colaborar.

 

Fuente: EFE

“El día que murió Iratxe tenía programada una excursión en Gredos y la suspendí por mal tiempo”

2013 abril 8

El fallecimiento de la montañera vizcaína Itxaso Urrutia el pasado Viernes Santo en la sierra de Gredos por agotamiento e hipotermia durante una excursión del Club Alpino Bilbao ha causado un profundo impacto en el mundo de la montaña. El desgraciado incidente ha puesto sobre la mesa la labor de los organizadores y responsables de esas excursiones  de club, que se cuentan por cientos cada fin de semana en toda España. Solo en el País Vasco, los más de 250 clubes adscritos a la Federación Vasca organizan más de medio centenar de actividades y salidas de montaña cada semana.
La legislación vigente no exige que esas excursiones, ya sean de un día o de varios, cuenten con responsables profesionales. Para ellas existe la figura de los llamados guías ‘benévolos’, personas con una preparación técnica básica, sin cualificación profesional y que no cobran por esa labor. En un nivel claramente superior se encuentran los guía profesionales de montaña, con una preparación y titulación de reconocimiento internacional y reunidos en la Asociación Española de Guías de Montaña (AEGM).
Raúl Lora (35 años), guía profesional desde hace casi una década, es miembro de su junta directiva y responsable de su Comisión Técnica de Alta Montaña. Aunque nacido en Toledo, ha desarrollado toda su labor profesional en la sierra de Gredos. Vive en Hoyos del Espino, en el mismo corazón del macizo, y trabaja en la Escuela Alpina de Gredos. Conoce a la perfección la ruta donde falleció Iratxe, que cataloga de “senderismo invernal”, y vivió muy de cerca lo sucedido. Tanto que ese mismo día tenía previsto realizar una salida con clientes por la zona y la suspendió debido las malas condiciones meteorológicas.
- ¿Se cometieron errores en la planificación y desarrollo de la excursión del Bilbao Alpino?

Raúl Lora

- Es muy delicado y complicado entrar a juzgar si hubo errores o no. Sobre todo cuando no contamos con el 100% de la información, que solo la tendrá el juez cuando reúna las versiones de todos los implicados. Mi valoración con la información que tengo es que yo, el día del incidente, el Viernes Santo, tenía una actividad programada en Gredos y la suspendí por mal tiempo, porque consideré que las condiciones no eran suficientemente buenas para realizarla. Así que en una actividad de características similares creo que se tenía que haber tomado la misma decisión. Yo entiendo que los grupos de montaña vienen con un programa organizado y quieren cumplirlo todo lo posible, y a veces surgen presiones para lograrlo. O porque el organizador se las autoimpone o de los participantes. Al final toda esa presión hacen que se tomen decisiones que no son lo más correctas. En este caso, esas presiones, más otras circunstancias que se fueron dando, tuvieron el lamentable resultado que conocemos.
- O sea que las condiciones de ese día no eran para realizar una actividad como la que hizo el grupo del Alpino Bilbao.
- Al menos para un grupo de diecinueve personas, que no se mueven con la misma fluidez, y por lo tanto con la misma seguridad, que un grupo de dos, tres o cuatro personas. Y encima un grupo en el que algunas personas solo se conocían desde dos días antes y no se sabía cómo iban a reaccionar en circunstancias como las que vivieron.
- En casos así el grupo debe esperar al más lento o eso puede aumentar el riesgo de más personas?
- Como primera premisa hay que tratar de mantener el grupo unido en todo momento. Aunque después, si surgen problemas como los que esta gente se encontró, hay que ir tomando decisiones en función de las circunstancias. Por ejemplo, nosotros, en nuestra empresa, al igual que otros compañeros que trabajan en la zona de Gredos, para un grupo de 20 personas vamos dos guías, de forma que si una persona se pone enferma, este muy cansada o tiene un accidente o una lesión, un guía puede seguir con el grupo y el otros se se queda con la persona que ha sufrido el problema a la espera de la ayuda.
– El grupo de Bilbao solo llevaba a un responsable para 30 montañeros.
- Cuando para empezar no partimos de esa distribución, de esa ratio, entre participantes y guías, ya tenemos la primera circunstancia negativa. ¿Qué hacer en esa situación? Hombre, las cosas se complican bastante, pero al menos hay que intentar no perder el control del grupo. Quiero decir, que sepas en todo momento donde esta todo el mundo. Y si en una situación extrema decides que tienes que dejar a alguien con una persona accidentada, que sea de tu absoluta confianza o tenga más experiencia que los demás. Y que al menos sepas exactamente donde están y lo que puedes tardar en ir a buscar ayuda y volver mientras llevas al resto del grupo a un lugar seguro. En definitiva, que todo el grupo esté bajo tu control, aunque sea imposible que todos estén al lado tuyo.
– O sea que la ratio de dos guías como mínimo para un grupo de veinte personas lo tenéis claramente establecido.
- Eso es. La verdad es que los decretos de turismo activo que existen en varias comunidades autónomas no dicen nada con absoluta claridad al respecto. No marcan concretamente cuál debe ser la ratio recomendada de participantes por día en función del nivel técnico de la actividad. Pero en este tipo de excursiones, la ratio que solemos utilizar es un guía por cada diez o doce participantes. Es lo habitual entre guías titulados. Lo que pasa es que como hay tal abanico de oferta de actividades por parte clubes, asociaciones, federaciones, etc, te puedes encontrar casi cualquier cosa.
– ¿La AEGM es partidaria de obligar a que los clubes lleven guías titulados en sus actividades?
- Yo creo que no hay por qué obligar a que un club contrate siempre a un guía titulado. Hay actividades que entran dentro de la capacitación del técnico más básico para deportes de montaña. Pero desde luego si yo fuese el responsable de un club y fuera a hacer una actividad en la que hay un mínimo de riesgo y de compromiso por su dificultad técnica, longitud o desnivel del recorrido, contrataría un profesional. Primero porque me aseguro un servicio profesional. Y segundo porque además delego la responsabilidad en esa persona, ya que está obligado a tener unos seguros de responsabilidad civil y de accidente.
– ¿Es normal una imputación tan rápida como en este caso?
- Aunque no es lo más frecuente, en estas condiciones y con estas circunstancias es lógico entender que la Guardia Civil haya imputado con tanta rapidez a ese monitor ‘benévolo’, que es el concepto exacto que define a la persona que iba de responsable en ese grupo. Me parece razonable.
– Los alpinistas más experimentados suelen afirmar que en la montaña no hay accidentes, sino malas decisiones o imprudencias. ¿Está de acuerdo?
- No me parece que sea excesivamente radical esa afirmación. Hombre, meter el cien por cien de los casos dentro de esos dos tipos de calificaciones quizás es mucho decir, pero sí es verdad que un porcentaje muy alto de los accidentes se generan por errores, malas decisiones o similares.
– La mujer fallecida llegó a rechazar inicialmente la ayuda ofrecida por el grupo que la encontró. ¿Dentro de la responsabilidad del guía está conocer el estado de las personas a las que acompaña?
- Sí. Un guía debe ser consciente del estado físico y anímico de las personas que forman parte de ese grupo. Y tiene que ser capaz de valorar en cada momento cómo se encuentran. Porque de ello va a depender después su respuesta en determinadas situaciones, cuando por ejemplo sea necesario que vayan más rápido o realicen una maniobra técnica.
– ¿Qué consejos básicos daría a los grupos que van al monte?
- En cuanto a los organizadores, yo les recomendaría que contratasen guías profesionales, que contrasten su titulación en la web de la asociación y si están capacitados para la actividad para la que se le está contratando. De esa manera, delegan prácticamente toda la responsabilidad en ellos. Que se aseguren también que ese guía tiene seguro de responsabilidad civil y que contraten un seguro de accidente para los participantes. Después, que traten de organizar las actividades con una ratio entre participantes y monitores o guías adecuado. Es decir, en torno a 1×10 o 1×12 en actividades de senderismo, mientras que en actividades técnicas de alpinismo invernal la ratio tiene que ser de 1X2 o 1×3. Y de 1×4 si nos referimos a cursos de alpinismo. En definitiva, que esa ratio se adapte a la dificultad técnica de la actividad. Y por último, que traten de que el grupo sea lo más homogéneo posible, aunque esto siempre es difícil.
– ¿Y en cuanto a los participantes?
- Que se informen bien del tipo de actividad en la que van a participar, los servicios que están contratando, quién va a dirigir esa actividad y qué seguros la cubren. Porque aunque normalmente nunca pasa nada, cuando pasa es necesario que existan ese tipo de coberturas.
– ¿Por qué en España no existe una tradición de guías como por ejemplo en Francia?
- Hay varios motivos. Por una parte hay un aspecto cultural notable, y es que el carácter predominante en España es el latino, que tiene diferencias respecto a la forma de actuar de la gente en el centro y el norte de Europa. Creo que se entiende lo que quiero decir. Además, la contratación o no de guías de montaña va unido al desarrollo social y cultural de una zona o un país. El alpinismo como actividad deportiva nació en los Alpes a mediados del siglo XIX, y el desarrollo social y cultural de España en esa época era mucho menor que en Francia. La gente cuando todavía no tiene asegurada las necesidades primarias no se ocupa de su ocio. Así que la contratación de guías queda relegado a un plano totalmente secundario,. En España, por suerte, en las últimas décadas ha habido un desarrollo que ha permitido a la gente dedicar más tiempo al ocio, así que en este tiempo el desarrollo tanto de la profesión de guía de montaña como de otras similares ha sido notable. ¿Que aún no llega a ser la misma como en otros países de Europa? Es evidente, como en tantas otras cosas, si comparamos nuestro país con los que están más al norte de Europa. Pero de lo que se trata es que estemos en la buena línea. Y de que poco a poco las cosas apunten a la mejor opción, la más sensata y coherente.
– ¿Cuales son las reivindicaciones principales de los guías de montaña españoles para reivindicar esta actividad en su aspecto más profesional?
- Ya he dicho antes que no soy partidario de obligar a nadie a casi nada, y en este caso creo que no hay que obligar a nadie a contratar un guía. Pienso que como en cualquier otro servicio, es el cliente el que decide contratarlo cuando el lo estime oportuno. Cuando considera que necesita un guía para aprender unas técnicas o para hacer una ascensión o una escalada. Así que pienso que no tiene que ser obligatorio. En cuanto a  relación con instituciones públicas o federaciones, la AEGM tiene muy buenas relaciones con todas ellas. Ya existen en España algunos decretos de regulación de turismo activo que obligan a las personas que ejercen ciertas profesiones dentro de este campo, como guías de montaña, monitores de rafting o parapente, a cumplir una serie de requisitos. Esto se da en comunidades como Castilla y León, Aragón, Cataluña o Castilla-La Mancha. En ese sentido, lo que podemos pedir es que esas regulaciones sean lo más homogéneas posibles en todas las comunidades, que las hubiese en todas las comunidades, como Madrid, por ejemplo, que es una de las que mayor población tiene y no cuenta con regulación de ese tipo. Y luego hacer que se cumplan esas regulaciones. Porque de nada sirve que las instituciones redacten decretos de regulación del turismo activo si luego no se hacen cumplir. De todas formas, creo que las cosas van avanzando mucho más rápido  de lo que a nosotros nos parece, aunque también menos de los que nos gustaría, y en una línea cada vez más positiva.
– ¿A dónde se tiene que dirigir alguien que quiera contratar a un guía?
- Hoy en día, en Internet pueden encontrar un montón de guías profesionales, o  empresas que tiene contratados esos guías profesionales con su titulación correspondiente. Y si quieren tener más garantías, pueden ver su perfil profesional y titulación en la web de la asociación.
– ¿Todo los guías de montaña españoles están asociados a la AEGM? ¿Funciona esta como un colegio profesional?
- No están obligados a ser socios, pero la realidad es que la gran mayoría de los guías son miembros de la asociación porque el estar en ella te ofrece una serie de ventajas y garantías por las que resultar rentable ser socio por la cuota anual que pagas. Por ejemplo, A los guías con el título de alta montaña se les da una acreditación internacional, la UIAGM, y a los guías de media montaña, se les da la acreditación internacional de la UIMLA, que se dan a través de la Asociación Española. Es decir, para tener esos títulos acreditativos a nivel internacional hay que ser socios de la AEGM.

Raúl Lora en la cima del Island Peak.

Alex Txikon: “El Karakorum en invierno tiene la belleza de la muerte”

2013 marzo 26
por Fernando J. Pérez

Apenas hace un mes que llegó del Laila Peak y ya está de nuevo camino del Himalaya. Alex Txikon cambia la soledad del Laila Peak y el inhóspito invierno del Karakorum por el multitudinario campo base del Everest/Lhotse y dos montañas próximas pero de características bien diferenciadas, el Nuptse (7.861 m.), un ‘casi ochomil’ sin apenas ascensiones pero considerada una de las montañas más bellas del planeta en la que intentarán abrir una nueva ruta; y el Lhotse (8.516 m.), un ochomil a la sombra del Everest que en los últimos años ha comenzado a absorber el exceso de alpinistas en el Techo del Mundo con una creciente masificación. Dos expediciones radicalmente distintas, casi contrapuestas, que afronta con la misma ilusión que hace diez años, cuando era un inexperto e impetuoso veinteañero, le llevó hasta el Broad Peak, su primer ochomil.

-Cual es el verdadero objetivo de esta expedición, el Lhotse o el Nuptse?
-Para mí el Nuptse. A mí es que me hace la hostia de ilusión escalar el Nuptse, una de las montañas más estéticas y bonitas del Himalaya. ¡Es preciosa! Aunque también es verdad que llevo ya tres años sin escalar un ochomil y me apetece sentir las sensaciones de la altura extrema en una montaña como el Lhotse, que no hay que olvidar que es la cuarta más alta. Tengo ganas de probarme otra vez en altura. La última vez que estuve a ochomil metros fue en el último intento al K2, que pasé dos noche en el campo 4 a 7.900 ¡y han pasado ya dos años!

-No es habitual que una expedición que incluya un ochomil no sea el objetivo principal.
-En 2010 estuve con Edurne acabando sus catorce ochomiles y fueron los dos últimos que subí. Al año siguiente pude volver con ella al Everest, pero decidí seguir mi camino. Entonces decidí que los ochomiles, el mero hecho de ascenderlos, no iba a ser una prioridad para mí. Que prefería buscar otra forma de hacer montaña. y mi idea sigue siendo esa. Y como en esta expedición se da la circunstancia de que las dos montañas están una al lado de la otra, pues vamos a intentar las dos. Se que puede parecer pretencioso decir que en una expedición donde vas a subir un ochomil y otra montaña el objetivo es la otra montaña. ¡Es difícil de explicar hasta a los patrocinadores! Pero es que en este caso es así. La que más me apetece escalar y mi objetivo principal es el Nuptse y además en alpino e intentado una nueva ruta. ¿Se puede pedir más?

-Repite equipo con José Carlos Tamayo y Juan Ramón Madariaga.

Alex Txikon


-Sí. Creo que formamos un buen grupo. Somos tres tíos de casa. Juanra todavía es un alpinista de la vieja guardia, metódico, serio, de los que piensa las cosas dos veces. De José Carlos qué voy a decir. Es un histórico, un perro viejo, con un currículum de nivel mundial y da equilibrio y madurez al grupo. Y luego yo… bueno… dejémoslo en que soy el contrapunto a ellos dos… En definitiva, nos complementamos y compenetramos muy bien. Es un equipo bonito. Y si algo aprendí los años que estuve en el proyecto de los Catorce de Edurne Pasaban es lo importante que es tener unos buenos compañeros, un buen equipo. En 2011 formé equipo con Louis Rousseau y Gerfried Göschl y éramos un grupo fuerte, como demostramos, pero no homogéneo. En la segunda invernal al G1, Louis ya no vino, repetimos Gerfried y yo, pero la verdad es que ya éramos dos equipos dentro de una expedición, que encima acabó como acabó [con la desaparición de Gerfried Göschl, Cédric Hählen y Nisar Hussein en el ataque a cumbre]. Y ahora en el Laila, con Ramón Portilla y Juanjo San Sebastián, he vuelto a comprobar la importante que es estar a gusto con la gente con la que vas. Que al final es gente en cuyas manos pones tu vida y viceversa.

-Y estando tan cerca, ¿el Everest no le tienta?
-No creas que no lo he pensado. Pero como no sé lo que nos vamos a encontrar allí… Con todo lo que te cuentan del CB del Everest. Y después de diez años haciendo ochomiles sí que tengo un poco de curiosidad de conocerlo por fin. Pero con el Nuptse y el Lhotse ya estoy suficientemente motivado.

-Desde luego lo que seguro van a encontrar allí es gente. ¿Teme a la masificación? ¿Puede ser un problema?
-Salvo en la Cascada de Hielo, que es un paso común para todos, en el Nuptse desde luego no porque allí vamos a estar solos. El Lhotse será otra cosa. Aunque nosotros iremos lo más autónomos posible respecto a las comerciales, iremos por la normal y por lo tanto compartiremos ruta con ellos. Es inevitable. Con todo lo que ello conlleva. Pero bueno… Asumimos que mientras en otras montaña los condicionantes son el tiempo, el estado de la ruta o las dificultades técnicas, en estas masificadas lo que te condiciona son las expediciones comerciales, sus reglas y sus clientes.

-Es curioso que después de diez años en el Himalaya esta sea la primera vez que va al CB del Everest. ¿Es una casualidad o lo ha preferido así.
-Pues es verdad. Pero no sabría darte una razón. No se si es por mi carácter, por mi forma de ser, pero es que no soy ambicioso. Yo estoy feliz cuando estoy allí, en el Himalaya o el Karakorum, me da igual que sea el Everest o el Laila y estoy a gusto. Tuve la oportunidad en 2011 y no quise. Preferí otras cosas. No es una montaña que la tenga como una referencia. Me atrae no tanto por el hecho de ser la montaña más alta sino por saber las sensaciones que se experimenta allí arriba. Por esos 250 metros de diferencia que hay con la siguiente más alta. Eso sí me atrae. Pero lo que tengo claro es que si no he ido hasta ahora es porque he encontrado otros montes y otros proyectos más interesantes.

-Si holla el Lhotse solo le quedarán cuatro ochomiles para acabar los Catorce. ¿Se convertirá en un objetivo acabarlos?
-No. En estos momentos, no. Pero lo que tengo claro es que si al final sale el proyecto de terminarlos, los cuatro que me quedan los tengo que hacer bien. Por rutas que no son normales o incluso abriendo alguna nueva. Si no, no los completo, no tiene sentido hacerlo. Porque si no, es simplemente una vez más. Sería uno más en la lista. Y aquí, en Euskadi, ya hay tres personas que lo han hecho, Juanito, Alberto y Edurne, que cada uno ha aportado lo suyo en el momento en el que los ha hecho. Y otros dos, Felix e Iñaki, que por desgracia se quedaron a las puertas. Así que acabarlos sin más, que ahora llegue yo y repita lo que ya está hecho, y peor, sin aportar nada, es algo que no me motiva en absoluto.
- ¿Y el hecho de que, salvo el Nanga Parbat (8.125), le queden los tres más altos -Everest, K2 y Kangchenjunga- es casualidad o no?
- Es una casualidad. En el caso del Everest nunca he tenido la obsesión de ir al más alto así que no me ha llamado especialmente la atención. El K2 sin embargo, sí que lo he intentado dos veces [2004 y 2011] pero sin éxito. Y el Kangchen… lo subí con Edurne pero como en ese momento mi objetivo era más ayudarle a ella que hacer cima, por circunstancias de la ascensión me quede a cincuenta metros de la cima y aunque pude haber subido en ese momento no me lo planteé.

- Hace apenas un mes que has vuelto del Laila Peak, donde habéis conseguido la primera invernal en una expedición de la que hablas con un cariño especial. ¿Eso demuestra que en el Himalaya ochomil es solo un número, que es hora de dejar de valorar las montañas solo por su altitud?
-Desde luego. Pero yo creo que los alpinistas ya lo hacemos, aunque de cara al público en general lo que más atrae son los ochomiles. Y el caso del Laila es el mejor ejemplo, por si quedaba alguna duda. La montaña, estéticamente, la ruta… las vistas desde el collado… miras el horizonte, ves lo ochomiles del Karakorum y dices “pero por qué siempre vamos allí como borricos”. Es uno de los sitios más acojonantes en los que he estado. Y allí hemos estado solos, currándonos la montaña desde el primer metro, mientras que si fuese un ochomil tendría cuerdas fijas desde el campo base. Eso es impagable.

-Has vivido de cerca la invernal al Broad Peak y la tragedia posterior, en la que dos de los cuatro alpinistas que hicieron cumbre desaparecieron tras tener que vivaquear una noche a 7.900 metros.
-Es una nueva demostración de que el invierno del Karakorum no deja margen para el error. La primera invernal a un ochomil del Karakorun fue hace dos años. En este tiempo, nueve personas han hecho cima a ochomiles en invierno, pero han muerto otras siete intentándolo. Es una estadística brutal. Pero es que las reglas del invierno son esas. Cuando yo hice el Broad Peak en verano de 2003 con Iñaki Ochoa de Olza, tuvimos que vivaquear una noche, que la pasamos sentados sobre una mochila en el avance de una tienda de campaña que estaba llena de coreanos. Eso en invierno es impensable. De una de esas no sales.

-Que reflexión te merece…
-Pues que el invierno de atrapa. Mira, cuando bajábamos del Laila después de hacer cumbre a las cuatro y media de la tarde, en el séptimo u octavo largo de destrepe se nos hizo de noche. Habíamos bajado ya la parte más difícil, pero aún nos quedaban otros siete para llegar al collado donde teníamos la tienda. En un descanso miré al horizonte y vi el Masherbrum rojo como el fuego, iluminado por las últimas luces del día y con la luna ya en el cielo, mientras la noche venía por el Karakorum hacia nosotros, a atraparnos… Lo cuento y aún se me ponen los pelos de punta… la temperatura se desploma de repente… es un momento duro, cabrón, cuando te atrapa la noche. El vacío que sientes… La dureza. Qué cruel es la noche. Y vuelvo a mirar al poco y es desolador lo que ves. Es tan desolador, pero a la vez tan precioso… Y ya todo oscuro. Qué desolador y que cruel. Esa oscuridad… Tan acojonante y tan duro… El Karakorum en invierno tiene la belleza de la muerte.

Alex juega con su sobrino Manez

 

Txikon, Tamayo y Madariaga intentarán abrir una nueva vía en alpino en el Nuptse

2013 marzo 25

Los alpinistas vizcaínos Alex Txikon, José Carlos Tamayo y Juanra Madariaga intentarán abrir una nueva ruta en la cara norte del Nuptse (7.861 m.), hacia donde partirán el miércoles desde Madrid, vía Katmandú. Será además en estilo alpino, en una ambiciosa expedición en la que también se marcan como objetivo el cercano Lhotse, con sus 8.516 metros, la cuarta montaña más alta del planeta. El Nuptse es un ‘casi ochomil’ vecino del Lhotse y el Everest de un alta dificultad técnica que apenas cuenta con una veintena de ascensiones en toda su historia.

Así lo anunciaron ayer en la Fundación Azkue, donde estuvieron acompañados por la diputada de Cultura, Josune Ariztondo, y el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Bilbao, Sabin Anuzita, que mostraron así el apoyo de ambas instituciones a la expedición.

El plan inicial era solo el Lhotse, pero Madariaga tenía desde hacía tiempo «echado el ojo a una línea muy estética a la izquierda de pilar norte del Nuptse [por el que discurre la vía Scott, que repitió el año pasado la austriaca Gerlinde Galterbrunner] que lleva a una de sus cimas secundarias, desde la que ascenderemos a la principal». Se lo propuso a sus dos compañeros y estos no dudaron un segundo el aceptar. El objetivo, además, es hacerlo en estilo alpino, «porque hoy en día no tiene sentido hacerlo de otra forma, al menos para nosotros», añadía Alex Txikon. «Es un reto vanguardista y de compromiso». “Son mil metros de pared con las principales dificultades técnicas en su parte superior”, explicaba Madariaga. “Por lo que hemos visto en las fotos, a media pared hay unos seracs debajo del os cuales podemos montar la tienda. Subiremos una pequeña de dos plazas donde nos meteremos los tres para quitarnos peso de las mochilas”.

José Carlos Tamayo, Juanra Madariaga y Alex Txikon, en la presentación de la expedición.

Los vascos Iñigo Lariz y Mikel Navarro encabezan la Copa Régil-Trofeo BBK tras la primera jornada

2013 marzo 9

Los esquiadores vascos Iñigo Lariz y Mikel Navarro, con un crono de solo 2h.18’, dominan la Copa Andrés de Régil-Trofeo BBK de esquí de montaña que se disputa el fin de semana en Picos de europa, tras la carrera del sábado. Una jornada con mucha, y buena, nieve y un clima incierto y riguroso que no pusieron las cosas fáciles a los casi doscientos esquiadores que participan en la prueba. Tras ellos, apenas cuatro minutos después, cruzaron la meta Iban Letamendi y Ariz Ejea (2h.22’). Eso tras haber acumulado 1500 metros de desniveles de ascensión.

Se esperaba nieve heladísima como estaba el viernes pero llegaron las nubes y el manto no se puso demasiado duro. Las nubes pusieron también algunos copos de nieve polvo. Todo, hasta ahí, muy bueno para los esquiadores. Pero las mismas nubes se ocuparon de velar las cumbres y barrancos de los picos forzando al sol a abrirse paso a duras penas. Lo consiguió a intervalos preciosos y eso fue hermoso.

Los esquiadores, vestidos de mallas ligeras e indumentaria muy deportiva debían literalmente correr para no quedarse fríos. Y lo hicieron para calentar en Fuente Dé pero también desde la salida y en los dos primeros kilómetros largos del recorrido que discurrían sin nieve en los hayedos que acompañan hasta los invernales de las Berrugas, al pie de la Peña Remoña. Luego la nieve se puso aún más cuesta arriba para llevarles entre brumas espesas hacia la canal y collada de Pedabejo. Allí debieron calzar crampones por primera vez.

Los atletas sacaron ventaja corriendo en la pista y ese avance les sirvió para marcar el ritmo más rápido a los vascos Lariz y Navarro. Las pendientes de La Padiorna ponían los repechos nevados más importantes del circuito y también obligaron a colocar los crampones para el hielo. Al descenso hacia la Canal de San Luis los tramos más comprometidos, con placas heladas, pidieron atención a las maniobras de giro.

En el rellano de Lloroza se exigía poner de nuevo las pieles de foca para remontar a la Horcadina de Covarrobres. Viendo un rato si, otro no, las paredes excepcionales de la Peña Vieja, que jugaban a esconderse entre las nubes, los esquiadores se dieron una vuelta por las blancas praderas de Aliva; con bajada y subida en torno al Chalet Real para cruzar de nuevo bajo las agujas de Covarrobres descendiendo a Fuente Dé.

Así que las espadas están en todo lo alto para hoy, aunque los partes meteorológicos no son buenos. El riesgo de precipitación es alto y eso podría dejar aún más nieve en un recorrido ya acortado respecto a la previsión y al que deberán de dar dos vuelta, entre la estación superior del teleférico de Fuente Dé y los llanos de Áliva. La jornada servirá para decidir también el Campeonato de Euskadi de Parejas y la Copa Vasca de esquí-alpinismo.

Esquiadores a la carrera en la salida desde Fuente Dé

 

En el final de la Canal de Pedabejo

 

Esquiadores ascendiendo el corredor de la CANAL DEL SEDO.

 

Llegada de las primeras féminas a meta

Fotos: Santiago Yañiz y José Mari Bustillo.

Fuente: Prensa Copa Andrés de Régil-Trofeo BBK.

 

 

El líder de la expedición invernal al Broad Peak da por muertos a Berbeka y Kowalski

2013 marzo 8
por Fernando J. Pérez

Las esperanzas eran mínimas y hoy se han desvanecido del todo. Sus compañeros dan por muertos a Maciej Berbeka y Tomasz Kowalski, dos de los cuatro alpinistas polacos que el pasado día 5 consiguieron la primera invernal al Broad Peak. Sus dos compañeros, Adam Bielecki  y Artur Malek, si pudieron descender al campo base y están sanos y a salvo.

Las esperanzas eran ya mínimas después de conocer los detalles de la ascensión y los problemas que tuvieron en el inicio del descenso los dos desaparecidos, pero la llegada hoy de un fuerte temporal al Karakorum ha acabado por desvanecerlas del todo.

El texto íntegro del comunicado, fimrado por Krzysztof Wielicki, jefe de la expedición, es el siguiente:

“Habida cuenta de todas las circunstancias, las condiciones señaladas, mi experiencia,  la historia del montañismo del Himalaya y el conocimiento de la fisiología de altura y la medicina, y tras realizar nuevas consultas con los médicos y co-organizadores de la expedición en Polonia,  consideramos como más probable que Maciej Berbeka y Tomasz Kowalski estén muertos.
Teniendo en cuenta el tiempo que transcurrido desde el último contacto, la altura a la que sucedió, el ​​estado en el que ya se encontraban, las actuales condiciones meteorológicas atroces y todos los otros factores, tomo la decisión de dar por finalizada la expedición.

Desmontamos el Campo base y comenzamos nuestro descenso hacia abajo.  El descenso a través del glaciar Baltoro nos llevará unos 5 días. La llegada a Polonia está prevista sobreel 20 de marzo.
Debido a la falta de fuentes de energía a partir de ahora no podemos estar más en contacto por teléfono o correo electrónico, y no va a haber noticias de nosotros hasta aproximadamente el 15 de marzo.”

Krzysztof Wielicki
Líder PZA expedición invernal al Broad Peak

elcorreo.com

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