Edward James Olmos hablando a la audiencia de la Basauri Con
Los días 5, 6 y 7 de febrero tuvo lugar la primera edición de

El mayor reclamo del evento era la presencia de dos de los protagonistas de BSG, Edward James Olmos (que también ejerce labores de producción) y Mary Mcdonnell . El gran problema es que la presencia de los actores era el punto álgido del programa, pero a su vez también constituía el grosor del mismo. De tal manera que además de las múltiples charlas, ponencias, cócteles y fiestas que había programadas con las dos estrellas como protagonistas, poco más se podía sacar en claro de la programación de la convención. Ante esta situación y el a priori elevado precio de la entrada (12 euros por día), algunos fans de la serie preferimos seguir el desarrollo de la misma desde la distancia y con precaución. En el último momento tuve la suerte de conseguir una acreditación de prensa, con lo que pasé por allí el sábado por la mañana a tiempo para las conferencias individuales de los dos actores.
Lo primero que tengo que decir acerca del evento es que salí gratamente sorprendido. En contra de lo que me esperaba el ambiente de la convención fue impecable, con unos actores que se mostraron muy cercanos, abiertos y amables y un público completamente entregado. Y por si todo esto fuera poco, la proyección internacional del evento pareció quedar satisfecha dada la alta presencia de aficionados extranjeros. La organización se mostró a la altura, y aunque toda la convención se desarrolló en inglés hubo cascos con traducción simultánea a disposición de quien los pidiera. Si el año que viene vuelve a haber una segunda Basauri Con, y vuelven a contar con personajes de la talla de la de ésta no creo que tenga muchas dudas sobre si asistir o no.
En la ponencia a la que asistí ambos actores estuvieron magníficos, no se cortaron en hablar de sus experiencias en la serie y fuera de la misma y respondieron a las preguntas de los fans con mucho humor y amabilidad. Por si esto fuera poco, los dos estuvieron a la altura y supieron contestar a todas las preguntas de una de las audiencias más exigentes que se pueda conocer. Los fans de la ciencia ficción pueden llegar a realizar preguntas realmente retorcidas, como preguntar a Edward James Olmos sobre los títulos y temas de los tres libros que lee su personaje a lo largo de la serie (Los títulos no se mencionan en ningún capítulo, sólo se preguntaba acerca del tipo de literatura que leería William Adama).Ambos coincidieron en que les apenaba mucho que la serie hubiera acabado, y comentaron que les encantaría volver a trabajar con el mismo equipo. Mcdonnell se centró algo más en su experiencia como actriz e incluso habló de la política estadounidense (sin omitir ciertas críticas), mientras que Olmos habló algo más de las anécdotas del rodaje y de los entresijos que encierra su personaje. Quizás el actor americano estuvo un poco más cercano al público, sobre todo
gracias a que era capaz de decir varias frases en un castellano muy decente y no dudaba en usarlas para meterse a la audiencia en el bolsillo. En cualquier caso, los dos estuvieron a la altura e incluso muy por encima de lo que nos tienen acostumbrados las estrellas locales.
Fue especialmente interesante una anécdota que contó Olmos al respecto de su papel en Blade runner . Como los grandes conocedores de la obra de Ridley Scott sabrán, la película fue remontada para conmemorar su 25 aniversario. En el montaje final del director se incluyeron algunas escenas inéditas y se le dio un sentido diferente al final de la historia. Una de las claves para entender este sentido alternativo la encerraba el personaje interpretado por Olmos (Gaff) y los origamis (pequeñas figuras de papel de origen japonés) que va dejando desperdigados a lo largo del metraje de la película. El actor de ascendencia mejicana reveló la anécdota que dio origen a que su personaje no dejara de hacer origamis, y es que originariamente el fetichismo de Gaff por las figuritas de papel no estaba en el guión. Cuando grababan una escena en la que su personaje salía en segundo plano, Olmos tuvo ciertas dificultades para aparecer en la misma sin llamar la atención. Hizo un primer esfuerzo por mantenerse extraordinariamente quieto, pero parece ser que su porte rígido producía el efecto contrario al deseado. Después intentó moverse para no parecer una estatua, pero no acababa de conseguir un movimiento natural, con lo que Ridley Scott no acababa de quedar contento. Al final, y con unas cuantas tomas acumuladas, Olmos se encontró con un papel dentro del bolsillo y le dio por mantenerse ocupado mientras la cámara se desplazaba por el escenario sin acabar de centrarse en el. El resultado fue tan bueno que Scott decidió acercar la cámara y hacer un primer plano del origami y además la idea le gustó tanto que decidió usarla como recurso dentro de la historia. Para descubrir el uso concreto que hace de las figuritas de papel remito a todo el mundo a la película, el que todavía no la haya visto, ya está tardando…

