LA MATANZA DEL DÍA DE SAN VALENTÍN.

Suelo ver las series y las películas norteamericanas o inglesas, en versión original. También lo hago con películas francesas, italianas…etc. Pero sobre todo con las que usan el idioma de la Pérfida Albión. No solo, por la diferencia de calidad entre la versión original y la doblada, sino porque además es una forma divertida de aprender, o mejorar el inglés. Y así debería ser tanto con las películas como con las series que pasan una y otra vez por televisión, tal como ocurre en la mayor parte de los países. Sería una gran ayuda, para que nuestros futuros retoños aprendieran el inglés a la vez que el castellano, el catalán, el gallego, el euskera, o lo que hablen en sus casas.

Dirán que a qué viene todo ésto, que me estaré haciendo viejo, o que se me habrá ido la mano con el moscatel carnavalesco, pensará usted querido lector, y tal vez tenga razón. Pero el abajo firmante, no se ha vuelto loco, ni se le ha ido la pinza o la tecla. Simplemente, es que hace unos días acabé de ver, por segunda vez, la serie Los Soprano. Ya saben, esa que narra la historia de una nueva saga de mafiosos italoamericanos, que viven en el neoyorquino barrio de Little Italy, cada vez más little-ciertamente-, pues lo que en los años veinte y treinta, del siglo pasado fue un gran barrio que absorbía a todos los italianos, y muchos españoles llegados a la gran manzana, hoy tan sólo cuenta con un par de calles y varios callejones que las cruza, llenas de restaurantes y tiendas típicamente italianas, con sus peperonis colgando en los escaparates, pero asediada por el cada día más fuerte barrio de China Town.

El asunto, es que viendo esta nueva mafia neoyorquina, me vino a la cabeza nada más y nada menos que el mafioso por antonomasia, Al Capone. Y viendo las fechas en las que nos encontramos, me acordé de una de sus actuaciones más espectaculares a la par que sangrientas, y que a pesar de coincidir con el día de San Valentín, poco o nada de amor narra. Supongo que muchos de ustedes la conocerán, o al menos les sonará, pues han filmado alguna películas, y han escrito ríos de tinta sobre ella. Pero si me lo permiten-y les apetece-, hoy me gustaría contarla aquí-en esta página suya y mía-, por si alguno no recuerda la historia o ha olvidado parte de ella.

Permítanme, que dejemos a un lado la gran manzana, y nos traslademos a Chicago, lugar de referencia en cuanto a las andanzas de Al Capone en los años 20 y 30 del siglo pasado. Eran los tiempos de la ley seca, ley impulsada por el senador Andrew Volstead, con la que se prohibía la fabricación, transporte, importación, exportación y consumo de licores intoxicantes o bebidas alcohólicas. Lo cual, como saben y sino imaginan no consiguió que la gente amargada por el crack económico del 29 dejara de consumir alcohol, sino que dio pie a la aparición del contrabando y del crimen organizado. Y aquí, es cuando aparece el amigo Alfonso Capone que dirigió con mano de hierro y rastro de sangre el crimen organizado.

La historia a la que me gustaría referirme hoy, aconteció como ya les he dicho en la ciudad de Chicago, en el estado de Illinois. Las dos grandes cabezas de la mafia de Chicago, O´Banion y Torrino-el jefe de Al Capone-, luchaban por hacerse más rico y poderoso que su oponente, y la mejor forma de conseguirlo era acabar con todos sus enemigos. Tras varios dimes y diretes, O´Banion, apareció ahogándose en su propia sangre dentro de su casa, inmediatamente su puesto fue ocupado por dos de sus chicos-Weiss y Bugs-, que pronto pusieron su vista y sus balas en el cuerpo del asesino de su jefe. La cosa se ponía fea, el cerco se estrechaba, y Torrino, decidió salir de la ciudad por una temporada, dejando al mando del negocio a su alumno más aventajado Al Capone, que además de ser respetado por su clan, era “tenido en estima” por la sociedad de Chicago, pues era el que se saltaba la ley Seca, y les daba de beber.

Al Capone acabó con Weiss, como si de un colegial se tratara, pero Bugs, se lo estaba poniendo más difícil, era escurridizo y duro de roer, pero tenía que quitárselo de en medio como fuera. Al Capone, sabía que la banda de Bugs se reuniría el día 14 de febrero en un café, en el 2122 de la calle North Clark, para recoger un cargamento de alcohol., procedente de Canada. Todo estaba perfectamente planeado, unos minutos antes de las diez y media de la mañana, un coche de la policía de Chicago, se paró en la puerta del café y entraron raudos y armados en el local, todo indicaba que era otra redada como las de costumbre-mucho ruido y pocas nueces-. Cuando la policía tenía a todos los hampones del alcohol contra la pared, con las manos en la cabeza, fue entonces, cuando uno de los mafiosos se dirigió enfurecido a uno de los policías, diciéndolos que a que venia eso, que ellos, estaban al día con los pagos a sus superiores, para que les dejaran en paz. Cuando acabó el reproche, los policías comenzaron a disparar sus metralletas Thomson sin más aviso.Todo fue un engaño llevado a cabo por Capone y sus hampones, ya que los policías no eran tales, sino mafiosos a sueldo del italiano.

Pero el marrano le salió mal capado, pues su máximo enemigo Bugs, aún no había entrado en el café, se había retrasado por ir a cortarse el pelo, y pudo huir de la matanza. Y no solo eso, la matanza pronto llenó los diarios, las calles hablaban de la frialdad, de lo innecesario del acto, y de las muertes de inocentes que en ese momento estaban en el interior del café. A pesar de todo, Capone evitó los cargos por asesinato, pero la matanza del día de San Valentín fue el punto del fin de su carrera delictiva, a partir de este momento su fama se fue a pique, perdió su apariencia carismática, todo el favor de la prensa y de la gente de la ciudad, que ahora le acusaba de ser un mero pistolero. Tras esto, fue acusado de evasión de impuestos, y condenado a once años de prisión. Al abandonar la prisión tras la condena se retiró de la vida pública y del Hampa, a su jefe tampoco le fueron mejor las cosas.
Así fue, que tras acabar con la mayor parte de sus enemigos, cuando ya no tenía nada que se interpusiera en su camino, perdió todo el apoyo y cayó en el olvido y la desdicha, así llego el fin del mayor mafioso de todos los tiempos.

 

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